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Músicos con sello de calidad: Los encantos de la filatelia rock

5 junio, 2012 - 0:45 - Autor:

En 2006 Correos sacó una serie de sellos dedicados a figuras de la música española como El Canto del Loco o José Mercé. Las estampitas en cuestión eran bastante sosas, pues sólo aparecían unas notas musicales. La explicación está en que por ley no puede aparecer ninguna persona viva en un sello español a excepción de la Familia Real. Un anacronismo como muchos otros de los que padecemos con la monarquía…

En otros países, sobre todo en  muchas repúblicas rusas, no se andan con tantos remilgos.Veamos algunos ejemplos.

SIEMPRE PAPUCHI

Los Iglesias son nuestra principal exportación musical, pero no doy crédito a este sello de la familia al completo, emitido por Daguestán. ¡Es que salen hasta Chabeli, Papuchi y Julai José! Y en la hoja-bloque -en la que va el sello insertado- un joven Julio con Isabel Preysler y los niños. Impagable, ¿no? Pues no, por sólo 4 euros puede ser tuyo.

DIVAS DESFIGURADAS

En Tuva, pleno centro de Asia, le encargaron a un artista local nueve retratos de grandes damas del pop: Shakira, Britney, Madonna, Mariah Carey, una Janet Jackson zombi… ¿y alguien reconoce más?

ROCKIN’ TARTARISTÁN

En Tartaristán les va el rock alternativo y el metal de melenas al viento, por eso editaron esta soberbia hoja con Smashing Pumpkins, Red Hot Chili Peppers, Metallica, Nirvana, Guns N’ Roses y Def Leppard. Me jugaría un bote de salsa tártara a que no han pedido niun solo permiso ni han pagado por ninguna de las fotos. Google Images y para la imprenta.

Tampoco habrán pagado nuestros amigos de Tuva las fotos de esta hoja titulada Rock of the Past.

DESTINO: ALTÁI

Tanto bombo con Beyoncè y ni Dios se acuerda ya de su anterior grupo… ¿Que no? En Altái, una región rusa con una temperatura media de 1º (la máxima) les dedican nueve sellos guapísimos.

BOB Y LOS MONGOLES

No sabemos nada de los lazos culturales que unen Jamaica y Mongolia, pero el caso es que en este gigantesco país estepario han sacado una estampita bastante chula de Bob Marley. Resulta incomprensible cómo se ha revalorizado tan poco desde que apareció en 1998: en las subastas de eBay se puede comprar por menos de tres euros.

RICKY POR PARTES

Abjasia ha tenido que soportar varias guerras de independencia contra sus vecinos georgianos en los últimos años, pero aun así han podido currarse una impresionante hoja-mosaico de Ricky Martin.

¿QUÉ HACES EN UDMURTIA, JENNY?

Bastante descocada sale Jennifer López en los timbres que le han dedicado en la república rusa de Udmurtia. Quizá por eso se cotizan bien en Internet.

ELVIS EXÓTICO

No todo van a ser frías repúblicas exsoviéticas. En el Caribe y en África también sacan sellos de músicos, con el mismo honorable propósito de sacarles los cuartos a los fans y coleccionistas oligofrénicos. Miren si no estos de Elvis de la isla de St. Vincent y del Congo. ¿Esmi imaginación o en el Congo han escogido fotos en las que Elvis tiene cierto toque afro? En el primer sello parece Muhammed Ali, desde luego.


‘Lulu’, de Lou Reed y Metallica: Primera (¿y última?) escucha

20 octubre, 2011 - 18:32 - Autor:

Ya se puede escuchar, aquí, Lulu, el disco de Lou Reed y Metallica (¿Loutallica, no? Queda mejor que Metallou…).

Como es tarea de los periodistas sacrificarnos por nuestros lectores, yo ya lo he hecho, y quien no quiera pasar por semejante trago puede leer las notas que he ido tomando en el proceso.

A ver quien le dice a Lou que los pantalones cortos no pegaban con el look general...

 

Tema: Brandenbrug Gate, minuto 2.  Lou Reed ha nombrado a Boris Karloff, Klaus Kinski, la isla del Dr. Moreau y Nosferatu. Una canción con esos nombres en la letra no puede ser mala… ¿o sí?

The View, minuto 7: Esto no tiene ni pies ni cabeza. Lou Reed recita, Metallica atronan a toda mecha y, de vez en cuando, James Hetfield canta algo. Me puedo imaginar la conversación entre Hetfield y Lars Ulrich. “Lars, que dice Lou Reed que si hacemos un disco con él”. “¡No jodas, Lou Reed! Dile que sí”. “Es que dice algo de recitar los textos de un dramaturgo alemán, un tal Frank Wedekind”. “¿Frank qué? Bueno, da igual, tú dile que sí, que es Lou Reed”.

Pumping Blood, minuto 12: Empieza bien, pero a los cinco minutos se ha perdido. Es que dura casi siete minutos y medio…

Mistress Dread, minuto 23: Lo he leído en algún sitio y no puedo estar más de acuerdo: suena como dos (o más) discos puestos a sonar a la vez. Parece, de hecho, que han puesto a Lou Reed a leer los textos de Frank Wedekind con una botella de absenta en la mano, un radiocasete con instrumentales de Metallica a todo trapo en un lado, y en el otro una sección de cuerda desafinada.

Iced Honey, minuto 27: Lo mejor del disco hasta el momento. Lou Reed canta más o menos como debería hacerlo Lou Reed, la base instrumental le acompaña (no le aniquila) y se agradecen las intervenciones puntuales de Hetfield.  Y sólo dura 4:36.

Cheat on Me, minuto 35: Tras dos minutos y pico de intro orquestal arranca la canción. Lentamente, porque no hay prisa: dura 11 minutos y medio. ¿De verdad Lulu necesitaba ser un CD doble?

Frustration, minto 41: Exacto, Loutallica, me habéis quitado la palabra de la cabeza con el título. Es lo que siento ahora y también con cada disco de los últimos 30 años que he escuchado de Lou Reed, además de muchos de sus conciertos.

Little Dog: Ya he perdido la cuenta de los minutos que llevo escuchando esto. En esta sólo suena una guitarra eléctrica y una acústica acompañando los recitados beodos de Reed. La calma se agradece, entre tanta tempestad de pollos sin cabeza.

Dragon: Otra de más de 11 minutos. Siento ser tan pesado con la duración de las canciones, pero me parece otro aviso de la pérdida de contacto con la realidad de Lou Reed. Su mujer, Laurie Anderson, es una respetabilísima artista, con importantes hitos de música experimental en su carrera, pero su influencia en Reed ha sido perniciosa y hasta devastadora. ¿Hace cuanto que Lou no saca un buen disco “normal”, sin coartadas intelectuales no conceptos literario/artísticos?

Junior Dad: Virgensanta, 19 minutos del tirón para acabar… Esto que estoy haciendo va contra todas las reglas de la crítica musical, que exige escuchar un disco varias veces, dejarlo reposar, analizar las letras, etc, antes de dar una valoración, pero es que me parece obvio que Lulu es un proyecto inflado como un globo y luego hundido en el mar por las altisimas pretensiones de su contenido. Luego igual vendrán el Mojo, The Wire o el Guardian y dirán que es una obra maestra, pero esto no hay Dios que se lo escuche más de una vez.

El parque de atracciones heavy de Rock in Río

26 septiembre, 2011 - 8:00 - Autor:

La diferencia entre los que se tiraban ayer domingo por la tirolina en Rock in Río y los que lo hacían los días anteriores no sólo estaba en las negras camisetas que lo convirtieron en un festival monocromático: Los de ayer, hacían cuernos con sus dedos mientras se deslizaban por la cuerda, celebrando el pacto con el diablo del heavy, una música que se mantiene joven e inalterable, pasen los años que pasen, renovando su base de fans a la vez que conserva a muchos de sus creyentes más fieles .

Sepultura con sus tambores invitados.

De todas formas, la palabra heavy no se usa aquí, en Brasil. “Metaleiros, somos metaleiros“, decía Filipe, un veinteañero de Salvador de Bahía, minutos antes de que comenzara el concierto de Sepultura, favoritos locales -son de Belo Horizonte- que se unieron para la ocasión con los franceses Tambours du  Bronx, una suerte de Mayumaná heavy (bueno, metaleiro). Su contundente percusión en bidones metálicos le dio nuevos aires a piezas clásicas como Refuse/Resist, la versión del Firestarter de Prodigy (mejor como idea que como realidad) o Roots Bloody Roots, en la que apareció un Mike Patton muy diferente al italianófilo del día anterior. Una pena que olvidaran Ratamahatta, la canción que ya en su versión original contaba con una potente batucada de Carlinhos Brown, y que le hubiera ido que ni al pelo a la ocasión.

Lemmy Kilminster y sus características verrugas: clásicos del rock

Dos horas después, tras el enrevesado metal progresivo de Coheed and Cambria, la marea negra se reunía en el escenario principal para ver a Motörhead, un grupo que lleva más de 35 años haciendo el mismo concierto, ni mejor ni peor, siendo simplemente Motörhead, a los que Lemmy Kilminster comanda con mano de hierro y velocidad endiablada mientras canta con voz cazallera temas como Ace of Spades o Iron Fist.

Los siniestros payasos de Slipknot (con un título de canción como People= Shit retratan de mala manera la profundidad de su propuesta) fueron el último obstáculo antes de la salida de Metallica, estrellas del día más negro del Rock in Rio. Fue una actuación larga e intensa, aunque especialmente aconsejada para los muy fans: tiempo después del ansia renovadora de Load y Reload (mediados de los 90), a los californianos les ha dado por ser puristas a tope, centrando la primera parte de su repertorio en los primeros álbumes. No fue hasta pasado más de una hora que se escucharon temas esenciales como Sad but True o One. Poco antes, James Hetfield, vocalista metálico declaró su agradecimiento portocar “junto al padrino de todo esto, Lemmy”, cerrando así un círculo negro, muy negro. Y  metaleiro, claro.

La música de la violencia: los gustos de Anders Behring Breivik

1 agosto, 2011 - 8:06 - Autor:

Apenas unas horas después del múltiple asesinato de Noruega ya sabíamos, gracias a su blog y sus perfiles en redes sociales, de los libros o los videojuegos favoritos de Anders Behring Breivik. También de su música favorita. Esto es lo que decía, recopilado por el Telegraph inglés:

“Electronica vocal (trance vocal) pero también música clásica y pop. Armin van Buuren, John O’Callaghan, Marcus Schossow con las voces de Audrey Gallagher, Emma Hewitt, Sarah Howells, Sheryl Dean, Helene Bøksle, Saga etc. También me gusta la música clásica. Ópera: Wagner, Verdi, Mozart”.

Como desconocedor del trance que soy, no me sonaba más que Armin Van Buren, pero una rápida búsqueda me ha confirmado que O’Callaghan y Schossow también son DJs tranceros, y la mayoría de los nombres femeninos son de vocalistas que hacen cantaditas trance. Además, Helene Boksle es una cantante de folk noruego, lo cual podría cuadrar con la imagen de un extremista ultranacionalista. También lo de Wagner, compositor favorito de los jerarcas nazis. Ahora, lo de Verdi y Mozart descoloca más. Probablemente, Breivik únicamente conoce superficialmente la clásica, pues cita nombres bastante obvios.

¿Significa algo esta fijación de Breivik por el trance, el folk y la música clásica? ¿Da algunas pistas sobre su carácter? No creo. El trance no es música precisamente apacible, pero tampoco es música violenta, porque ninguna lo es (a no ser que incluya mensajes explícitos de odio en sus letras, como algunos grupos de hardcore skinhead). Que se lo pregunten a Marilyn Manson, chivo expiatorio tras la masacre de Columbine en 1999. Ni siquiera los dos asesinos escuchaban su música (parece que sí la de los metaleros industriales KMFDM o Rammstein), pero fue suficiente la imagen vagamente gótica que exhibían el día de los tiroteos para que algunos medios lanzaran sus dardos contra el exponente más popular en aquel momento de esa estética. Relacionado con este tipo de asuntos, me recomendaron hace tiempo (aunque aún no lo he podido ver) el documental Paradise Lost, que describe el caso de tres adolescentes acusados del brutal asesinato de otros tantos niños en Memphis en 1993. Al parecer, el fiscal insistía en que se trataba de un ritual satánico en el que el heavy metal que los tres escuchaban fue parte importante… Este es el tráiler, con música de Metallica, que cedieron sus canciones para el documental.

http://www.youtube.com/watch?v=KXobZPf97FA

No se criminalizó a los Beatles cuando la banda de Charles Manson escribió “Helter Skelter” con sangre humana en una pared cuando mataron a Sharon Tate y demás. Ni se quemaron ejemplares de El guardián entre el centeno cuando Mark David Chapman, fanático de la novela, mató a Lennon. Simplemente, se entendió que esos referentes culturales eran asideros mentales de los psicópatas, obras que en sus cabezas habían tomado la significación que les convenía, pero que nada tenía que ver con la intención de sus autores.

Ahora, gracias a internet -y siempre que el demente en cuestión no haya estado encerrado en una cueva durante los últimos 15 años- nos apresuramos a buscar razones lógicas para el bestial comportamiento de estos asesinos, pero no las encontraremos entre sus gustos de música o de videojuegos. Lo expresaba a la perfección Marilyn Manson en un artículo que escribió para Rolling Stone poco después de Columbine: “Es triste pensar que las primeras personas sobre la Tierra no necesitaron libros, películas, videojuegos o música para inspirar sus asesinatos a sangre fría. El día que Caín aplastó los sesos de su hermano Aberl, la única motivación que necesitó fue su propia disposición como humano a la violencia”.

Darío Manrique BIO

Darío Manrique Nacido en Burgos en 1977. Estudié periodismo en la Complutense de Madrid y he trabajado en la web loquesea.es y, durante cinco años, en la redacción de Rolling Stone.

Desde 2006 soy 'freelance' y colaboro en Rolling Stone, Esquire, Harper's Bazaar, Radio Gladys Palmera, Efe Eme, On Madrid, Muchoviaje, El Dominical, Viajar... Nos leemos.