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Músicos jóvenes que “resucitan” a veteranos: Damon Albarn, Jack White…

27 marzo, 2012 - 13:06 - Autor:

La fórmula es la siguiente: un joven músico produce a algún ilustre de una generación anterior, actualizando su sonido o, en otros casos, volviendo al clasicismo de las mejores obras del artista mayor. Suele dar buenos resultados si ambos son valientes, es decir, si el veterano se deja hacer y si el más joven se atreve a llevarle la contraria y no queda reverentemente cegado por su resplandor.

Todo esto viene a cuento por el disco que Damon Albarn ha producido a Bobby Womack, leyenda del soul de 68 años que -desgraciadamente- se supo ayer que tiene cáncer de colon y, por si fuera poco, está hospitalizado con una neumonía. El álbum de Womack con Albarn sale el 11 de junio, se llama The Bravest man in the Universe y es el primero en 18 años con material nuevo. Edita XL Recordings, el sello de Adele y el de la resurrección de Gil Scott Heron, un caso parecido al que estamos hablando, aunque a él no le produjo un músico, sino el capo del sello, Richard Russell (luego, el veinteañero Jamie XX (The XX)  remezclaría el disco entero).

Lo de Bobby Womack (que no ha sido un salto al vacío, pues ya cantó en dos temas de Gorillaz) suena muy bien, con una base bastante albarniana.

El próximo martes sale Locked Down, lo nuevo de Dr. John, grabado junto a Dan Auerbach, de los Black Keys. El pianista de  Nueva Orleans ya había grabado en 1998 un álbum en forma de dúos con jóvenes músicos británicos (Anutha Zone, con Supergrass, Spiritualized, Portishead…), pero esto es otra cosa. Por lo escuchado en este tráiler, tiene pinta de haber electrificado (o sea, blackkeysizado) un poco el sonido de Dr. John.

En los últimos años, entre sus 800 proyectos abiertos, Jack White se ha especializado en este tipo de trabajos. Primero fue Loretta Lynn, dama del country con la que grabó Van Lear Rose (en 2004, ella tenía 70, él 28). El año pasado lo hizo con la pionera rockera Wanda Jackson, en el estupendo The Party Ain’t Over. Y hace sólo unas semanas editó en su sello un single, que no parece que vaya a tener continuidad, con Tom Jones a la voz cantante en este bluesero Evil.

La aproximación de White parece ser la de volver al sonido clásico del artista en cuestión. Claro que los lleva un poco a su terreno, pero es que ese terreno es tan retro que suele tener muchas similitudes con el del veterano en cuestión.

En el mundo anglosajón hay bastantes más ejemplos (T- Bone Burnett con Roy Orbison en los 80, Keith Richards con Hubert Sumlin, etc), pero en España no es tan habitual. No se me ocurre ningún caso, más allá de los frustrados intentos de Leiva. El exPereza llegó a grabar un álbum hace un par de años con Johnny Cifuentes, de Burning, pero la cosa acabó fatal, con Leiva diciendo que le habían “apuñalado por la espalda” y abandonando el proyecto (al parecer, fueron diferencias a la hora de establecer la autoría de las canciones). Este año pasado se llegó a hablar de que Leiva iba a producir a Sabina y Serrat en su disco conjunto. Al final, según me contó Leiva que Sabina le había confesado, el jienense se “acojonó” y optaron por un valor más seguro con Javier Limón. Seguro que con Leiva La orquesta del Titanic hubiera sido otra cosa. No digo que el resultado haya sido mediocre por culpa de Limón, pero seguramente Serrat y Sabina necesitaban a alguien que les diera un buen meneo y les sacara de su zona de confort.

Los 11 mejores discos de 2011 (2ª parte)

2 enero, 2012 - 10:21 - Autor:

¡Feliz año! Desengrasemos con la segunda y última parte de mi selección de discos del 2011 que acaba de terminar…

6. Wasting Light, de Foo Fighters

Siempre me han gustado Foo Fighters, pero creo que desde los dos primeros no me había vuelto a emocionar con ninguno de sus discos. Siempre tenían unas cuantas canciones buenas, pero a veces -me daba la impresión- se caían por el lado pastelosillo… Vamos, pasteloso para ser supuestamente un grupo de rock fiero. Y en Wasting Light han vuelto a ser fieros, sin apenas medias tintas (o sea, medios tiempos y baladas), un disco de rock y punto, que no descubre la pólvora pero suena contemporáneo.

Ya dije que Rope me parecía una de las mejores canciones del año, pero está bien acompañada con Burning Bridges, Arlandria o White Limo.

Escúchalo aquí si tienes Spotify.

5. The English Riviera, de Metronomy

No conocía a este grupo inglés, que por lo visto antes hacían un rollo nu-rave al estilo de los Klaxons. En The English Riviera juegan a que la costa sudoeste es la nueva Riviera con pop elegante, sofisticado, ochentero, electrónico y muy irónico.

El de Metronomy es un disco muy adictivo, a la altura del último de Phoenix, por ejemplo, con canciones sexys y redondas como The Bay, The Look o Everything Goes My Way (en la que canta, por cierto, la vocalista de Veronica Falls, otro de los álbumes destacados de 2011).

Escúchalo aquí.

 

4. Un gramo de fe, de Pony Bravo

Ya con su debut pensaba que Pony Bravo eran uno de los mejores grupos de rock salidos de España en los últimos tiempos, pero Un gramo de fe me ha reafirmado. Pocos usan con tanta imaginación las más diversas influencias (flamenco, kraut-rock, psicodelia, reggae). Por no hablar de la inteligencia -y el poder subversivo- de letras que comparan la religión con la droga (La rave de Dios), hablan del capitalismo global (China da miedo, Super Broker) o describen, con mucha coña, una experiencia alucinógena que no sale todo lo bien que se deseaba (Noche de setas, homenaje a los Doors incluido).  Ah, y en directo son buenísimos: el próximo 12 de enero están en el Joy Eslava de Madrid.

Descárgate Un gramo de fe aquí.

3. La Polinesia Meridional, de La Casa Azul

Se ha hecho esperar, pero el nuevo trabajo de La Casa Azul está a la altura del talento de Guille  Milkyway, tal vez el mejor compositor del pop español actual. La Polinesia meridional es un disco casi esquizofrénico: la música es acelerada y alegre (con mucha disco music y northern soul), pero las letras son bastante deprimentes y desesperanzadas. Si acaso, la esperanza se intuye únicamente en la propia música, en la vía de escape que ésta ofrece.

Escúchalo aquí.

2. El camino, de Black Keys

Si este disco lo hubiera escuchado una docena más de veces a estas alturas, tal vez hubiera adelantado al de My Morning Jacket en el primer puesto, pero como ha salido hace sólo unas semanas se tiene que conformar con el segundo…

La producción de Danger Mouse (ya presente en esta lista) ha dado textura y profundidad con elementos como los coros femeninos a las canciones de blues-rock del dúo de Ohio, que en El camino incluso tienen ramalazos glam (Gold on the Ceiling), pero sin perder un gramo de potencia.

Escúchalo aquí.

1. Circuital, de My Morning Jacket

Ya se me pasó la fiebre My Morning Jacket de este verano, que me llevó a adelantar que este iba a ser uno de mis discos del año. Pero no iba desencaminado en mi predicción: creo que no ha habido disco que me haya emocionado más que éste, que supera todo lo anterior del grupo de Kentucky. No reniegan de sus raíces en el folk.rock americano, pero tampoco de la experimentación (con electrónica, por ejemplo) o de desvíos al soul, género del que el cantante, Jim James, es gran conocedor.

Si no ha escuchado Circuital, recomiendo empezar por Holdin’ On to Black Metal, la juguetona canción que me conquistó a la primera escucha. Después, en el otro extremo, para comprobar el amplio espectro que cubre el disco, la acústica Wonderful (The Way I Feel).

 

¿Cuáles son vuestros discos favoritos de 2011?

‘Rope’, de Foo Fighters, y las mejores canciones del año

20 diciembre, 2011 - 18:47 - Autor:

Fue amor a primera escucha. Sonó ese riff y ya no me lo pude quitar de la cabeza… Ah, los flechazos musicales.

He estado dudando entre Rope, de Foo Fighters, y Midnight City, de M83, como mis canciones favoritas del año. Finalmente me he decidido por el grupo de Dave Grohl porque este verano viví con ellos el mejor concierto de rock que he visto en los últimos tiempos.

La de M83 no se queda muy atrás. Es un  pepinazo tremendo de pop electrónico, con saxo ochentero incluido. A los franceses no les he visto aún en directo, pero lo haré en Madrid el próximo 11 de marzo (en Barcelona estarán el día 9). Me gustaría poner la extraordinaria actuación que hicieron en el programa de Jimmy Fallon el mes pasado, pero no consigo incrustar el vídeo… Se puede ver aquí, y a continuación el videoclip.

En tercera posición, Lonely Boy, de los Black Keys. Tema matador, vídeo inolvidable.

En cuanto a música en español, tal vez sea Deshoras, de Babasónicos, la canción que más me ha gustado este año. Gran guitarra y, como siempre, excelentes letras de Adrián Dargelos (“Me caga que me expliquen cómo es el mundo, si al final todo están equivocados”, “Te haré firmar un concordato de pasión”) . Buen vídeo, también, al estilo Street Fighter, pero en plan personal del servicio de palacio porteño.

De La Polinesia meridional, último disco de La Casa Azul, me ha gustado muchísimo el tema que le da título, con gloriosos vientos y la evocación de paraísos inalcanzables con nombres exóticos como Macquaria y Kermadec.

También me emociona No mires atrás, del disco más psicodélico de Sidonie. La verdad es que no sabía cuál escoger de este disco, que acaba con tres temazos.

Y la semana que viene, los discos del año.

‘Lonely Boy’, el vídeo de los Black Keys que causa sensación

5 diciembre, 2011 - 7:24 - Autor:

Pocas veces un videoclip tan sencillo ha gustado tanto. Es el de Lonely Boy, el primer single de El camino, nuevo álbum de los Black Keys, que sale esta semana a la venta. Con hechuras de vídeo casero, y con el fondo del pasillo de un anodino motel, en él se ve a un tipo bailando la canción, él solito, a su bola, completamente hipnótico, no puedes apartar la vista de él durante los tres minutos de la canción, y te quedas con ganas de más movimientos espectaculares, más mímica de las letras (“me sacaste el corazón”, “estoy esperando”).

El crack en cuestión se llama Derrick T. Tuggle, es actor, músico y guarda de seguridad a tiempo parcial. Iba a ser uno de los seis o siete actores que participaran en el vídeo de Lonely Boy, pero cuando el director le vio bailar “”me dijo, ‘¿puedes hacerlo en el vídeo?”, contó Tuggle a la web de la MTV norteamericana:  ‘Claro que puedo bailar, todo el mundo sabe bailar’, le dije, y cogí unos cuantos movimientos: de John Travolta en Fiebre del sábado noche y Pulp Fiction, el baile de Carlton Banks en El príncipe de Bel Air y un poco de Michael Jackson“. Lo de Carlton y Travolta puedo verlo, ¿pero dónde está Michael? Da igual, el caso es que el director lo tuvo claro: “Tate, aquí está mi vídeo”. Más allá de ser capaz de ver eso, no tuvo que hacer mucho para dirigir: Tuggle clavó su baile en una única toma.

Parte del éxito del clip, es indudable, se debe a la canción, un temazo de ritmo acelerado y estribillo irresistible, coro femenino incluido: una de los mejores singles de rock de este 2011. El álbum, el séptimo de los Black Keys,  promete muchísimo, por lo que he podido escuchar. No supone ningún cambio respecto a los anteriores, si acaso la confirmación de lo bien que casa el dúo de Ohio con la producción de Danger Mouse, que en El camino suena aún más compacta que en Brothers (2010),  sin desperdicio en  la inagotable fuente de riffs a lo ZZ Top que saca Dan Auerbach, con un puntito glam.

Los Black Keys, expertos en hacer vídeos virales divertidos, también han querido promocionar El camino a lo grande, imitando uno de esos anuncios de concesionarios de coches de segunda mano que vemos en las películas norteamericanas. La furgo que vemos es la que aparece en la portada del disco, con la que giraba el grupo en sus primeros años. Y el actor, Bob Odenkirk, les sonará a los que sigan Breaking Bad: es el estupendo Saul Goodman, tal vez el mejor personaje de una serie que está plagada de ellos.

Leo en la web de Black Keys que estarán de gira europea entre finales de enero y principios de febrero de 2012, pero no hay ninguna fecha en España, donde no han tocado nunca (igual sí en festivales, pero no ellos solos). ¿Ningún promotor se anima? Entre el 11 de febrero que acaban en Inglaterra y el 2 de marzo hay hueco…

Darío Manrique BIO

Darío Manrique Nacido en Burgos en 1977. Estudié periodismo en la Complutense de Madrid y he trabajado en la web loquesea.es y, durante cinco años, en la redacción de Rolling Stone.

Desde 2006 soy 'freelance' y colaboro en Rolling Stone, Esquire, Harper's Bazaar, Radio Gladys Palmera, Efe Eme, On Madrid, Muchoviaje, El Dominical, Viajar... Nos leemos.

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