Músicos jóvenes que “resucitan” a veteranos: Damon Albarn, Jack White…
La fórmula es la siguiente: un joven músico produce a algún ilustre de una generación anterior, actualizando su sonido o, en otros casos, volviendo al clasicismo de las mejores obras del artista mayor. Suele dar buenos resultados si ambos son valientes, es decir, si el veterano se deja hacer y si el más joven se atreve a llevarle la contraria y no queda reverentemente cegado por su resplandor.
Todo esto viene a cuento por el disco que Damon Albarn ha producido a Bobby Womack, leyenda del soul de 68 años que -desgraciadamente- se supo ayer que tiene cáncer de colon y, por si fuera poco, está hospitalizado con una neumonía. El álbum de Womack con Albarn sale el 11 de junio, se llama The Bravest man in the Universe y es el primero en 18 años con material nuevo. Edita XL Recordings, el sello de Adele y el de la resurrección de Gil Scott Heron, un caso parecido al que estamos hablando, aunque a él no le produjo un músico, sino el capo del sello, Richard Russell (luego, el veinteañero Jamie XX (The XX) remezclaría el disco entero).
Lo de Bobby Womack (que no ha sido un salto al vacío, pues ya cantó en dos temas de Gorillaz) suena muy bien, con una base bastante albarniana.
El próximo martes sale Locked Down, lo nuevo de Dr. John, grabado junto a Dan Auerbach, de los Black Keys. El pianista de Nueva Orleans ya había grabado en 1998 un álbum en forma de dúos con jóvenes músicos británicos (Anutha Zone, con Supergrass, Spiritualized, Portishead…), pero esto es otra cosa. Por lo escuchado en este tráiler, tiene pinta de haber electrificado (o sea, blackkeysizado) un poco el sonido de Dr. John.
En los últimos años, entre sus 800 proyectos abiertos, Jack White se ha especializado en este tipo de trabajos. Primero fue Loretta Lynn, dama del country con la que grabó Van Lear Rose (en 2004, ella tenía 70, él 28). El año pasado lo hizo con la pionera rockera Wanda Jackson, en el estupendo The Party Ain’t Over. Y hace sólo unas semanas editó en su sello un single, que no parece que vaya a tener continuidad, con Tom Jones a la voz cantante en este bluesero Evil.
La aproximación de White parece ser la de volver al sonido clásico del artista en cuestión. Claro que los lleva un poco a su terreno, pero es que ese terreno es tan retro que suele tener muchas similitudes con el del veterano en cuestión.
En el mundo anglosajón hay bastantes más ejemplos (T- Bone Burnett con Roy Orbison en los 80, Keith Richards con Hubert Sumlin, etc), pero en España no es tan habitual. No se me ocurre ningún caso, más allá de los frustrados intentos de Leiva. El exPereza llegó a grabar un álbum hace un par de años con Johnny Cifuentes, de Burning, pero la cosa acabó fatal, con Leiva diciendo que le habían “apuñalado por la espalda” y abandonando el proyecto (al parecer, fueron diferencias a la hora de establecer la autoría de las canciones). Este año pasado se llegó a hablar de que Leiva iba a producir a Sabina y Serrat en su disco conjunto. Al final, según me contó Leiva que Sabina le había confesado, el jienense se “acojonó” y optaron por un valor más seguro con Javier Limón. Seguro que con Leiva La orquesta del Titanic hubiera sido otra cosa. No digo que el resultado haya sido mediocre por culpa de Limón, pero seguramente Serrat y Sabina necesitaban a alguien que les diera un buen meneo y les sacara de su zona de confort.






Darío Manrique Nacido en Burgos en 1977. Estudié periodismo en la Complutense de Madrid y he trabajado en la web loquesea.es y, durante cinco años, en la redacción de Rolling Stone.
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