Real Madrid-FCB: las encuestas… de enero
Vivir para ver, o sea, jamás diré nunca jamás. Nunca se ha de decir de este agua no beberé, al menos en lo que al fútbol se refiere. Poco antes de la Navidad el Real Madrid caía derrotado en el Camp Nou y el FCB tomaba carrerilla y despegaba como los Apolo en Cabo Cañaveral. Se situaba con doce puntos de diferencia y llegó a tomarse en serio eso de que todo el monte es orégano.
Los de ahí arriba comenzaron entonces a hacer encuestas. Y salió justo lo que ellos deseaban: jamás a un equipo que en Navidad se pone con doce puntos de ventaja se le escapa una Liga. Tras la Navidad, en enero, siguieron las encuestas. Para el Real Madrid se iniciaba… la ‘cuesta’ atrás.
Voy a contar un secreto antes de seguir adelante: no me gustan las encuestas. No me gustan porque no creo en ellas. Cuando alguien me pregunta en la calle de qué pie cojeo (políticamente hablando) nunca digo la verdad. Otra cosa es que me pregunten sobre algo relacionado con la venta o lectura de prensa diaria, o sea, el EGM. Pero de eso no puedo hablar porque jamás nadie me ha preguntado qué es lo que leo o qué es lo que veo.
No hay nada más falso, menos auténtico, que las encuestas futbolísticas. No sirven para nada, porque todos los aficionados viven de pálpitos, de emociones, de sensaciones. Y siempre del último resultado. Si a un seguidor del Real Madrid le preguntan ahora por Juande Ramos, responderá que es un fenómeno, que hay que renovarle el contrato de inmediato; pero si a ese aficionado le hubieran preguntado eso mismo tras la eliminación ante el Liverpool o el empate con el Atlético de Madrid, la respuesta habría sido muy diferente.
En enero el Real Madrid estaba más perdido que un burro en un garaje, según las encuestas. Ahora, por el contrario, es favorito para ganar el partido del sábado e incluso el título de Liga. Alabado sea el fútbol.
Está claro que el FCB sigue siendo el gran favorito (para la Liga) gracias a sus cuatro puntos de ventaja. Sin embargo, va a llegar al Bernabéu en plan Almodóvar, con un ataque de nervios que no se lo salta un torero.
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