Conste que no me estoy inventando nada, que no quiero que salgan luego los demócratas de toda la vida para mandar a la hoguera, cual santa inquisición, a los que no piensan como ellos. Menudos son los demócratas de toda la vida. Viene este largo preámbulo con motivo de una noticia que dan los de ahí arriba. La noticia en cuestión dice que el Barcelona, o sea, el FCB, más conocido ahora por el tri-tri, va a fichar a Monreal, lateral izquierdo de Osasuna, porque le sale más barato que Filipe Luis.
Lendoiro pide 14 millones por Filipe Luis, lo cual le parece inaceptable a Laporta. Monreal, en cambio, es más barato. Tiene una cláusula de 12 millones, pero, según cuentan los de ahí arriba, al FCB se lo dejarían bastante más barato.
Y yo, de natural desconfiado, máxime cuando alguien me jura por sus niños que dos y dos son cinco, me pregunto: ¿Y por qué le iban a dejar más barato al FCB el fichaje de Monreal? No puede ser. Es más, lo que no puede ser, no puede ser, y además es imposible. Sobre todo cuando hace un año pretendió el Athletic fichar a Monreal y le dijo Osasuna que o pagaba la cláusula a tocateja o verdes las habían segado. Y verdes las segaron. El Athletic se quedó compuesto y sin Monreal.
¿Por qué, entonces, Osasuna le iba a rebajar el precio al FCB, que tiene bastante más dinero que el Athletic, que no tiene un duro? Aquí hay gato encerrado, me dije yo. Y entonces se me encendió una lucecita: voilà. Me acordé, como el que no quiere la cosa, de ese partido en el Camp Nou en la penúltima jornada de Liga. El tri-tri no se jugaba nada porque ya era campeón. Osasuna se jugaba la vida. Necesitaba ganar por lo civil o por la criminal. Y ganó.
Moraleja: de bien nacidos es ser agradecido…