Eso es lo que les duele a los tipos esos de ahí arriba a la derecha. Están deslumbrando al mundo entero con su fútbol y resulta que sólo son segundos en la clasificación. Que el Real Madrid, con todo lo mal que juega, con un entrenador que parece un topo de Laporta, con el Bernabéu bramando en cada partido… es el líder de la Liga, con un puntito por encima de los virtuosos del balón. ¡Qué razón tenía Vujadin Boskov! El fútbol no hay quien lo entienda.
¿Qué va a pasar en el Camp Nou? No tengo ni la más remota idea. Y el que diga lo contrario, una de dos: o es un extraterrestre o un cantamañanas, con una flagrante y evidente tendencia hacia esto último, o sea.
Cada vez que me preguntan, que es siempre que se aproxima un partido de estas características, siempre respondo lo mismo: yo digo lo que quiero o lo que me gustaría que pase, porque lo que va a pasar no lo sabe nadie. ¿Y qué es lo que quiero que pase? Pues, naturalmente, que gane el Real Madrid. Y a ser posible 2-6. Bueno, puestos en ello, mejor 2-7. ¿Imposible? En fútbol no hay nada imposible.
El Barcelona, sin embargo, es claro favorito pese a estar por debajo del Real Madrid en la clasificación. La razón es muy sencilla. Juega mil veces mejor, como dice Johan Cruyff, y juega en casa. Eso de jugar en casa tiene cada vez menos importancia, salvo en el caso del Barcelona. En el Camp Nou los chicos de Pep Guardiola se sienten más a gusto que en ningún otro sitio y equipos como el Inter de Mourinho se empequeñecen alarmantemente.
En el Camp Nou, además, los árbitros hacen una interpretación del reglamento muy extraña. Suele suceder que penaltis como el de Alves a Etoo (esa jugada conllevaba también la expulsión del defensa brasileño) rara vez se pitan, por no decir nunca, de no ser que el marcador refleje en ese instante un 4-0, es decir, que no peligre en absoluto la victoria del equipo barcelonista.
Resumiendo, para ganar en el Camp Nou va a necesitar el Real Madrid jugar muy bien, tener mucha suserte y que el árbitro, Undiano Mallenco, no le quite nada. Yo no pondría la mano en el fuego, habida cuenta de que los chicos de esos ahí arriba parece como si este domingo se jugasen el alma, el corazón y la vida. ¡Angelitos!