Eso es lo que se comenta estos días, al menos. Supongo que, en dicho caso, el Arsenal se estará dando un festín a costa de ambos, cenando todos los días con Cristal (para algunos, verbigracia Roman Abramovich, el mejor champán del mundo) porque la ocasión lo merece. ¿Se imaginan a los dos grandes equipos de España pujando por un jugador? El Arsenal debería cedérselo a Sothebys y que ellos se las entiendan. Igual se batían los récords de los Picasso y Van Gogh allí vendidos, vaya usted a saber.
Los amiguetes del barrio (algunos, no todos) me someten a un profundo interrogatorio, como si yo lo supiera todo o fuese el culpable de lo que está sucediendo. Y les digo lo mismo que he dicho siempre, o sea, que el Barcelona no necesita a Cesc Fábregas, pero que lo quiere fichar a toda costa, cueste lo que cueste, porque se ha convertido en una baza electoral. Vaya por delante que el Arsenal tiene de tonto lo justo, por lo que no se lo va a vender a ningún candidato, si acaso a Laporta antes de que deje la presidencia, en cuyo caso le va a sacar la hijuela.
El Real Madrid, en cambio, sí necesita un jugador como Cesc Fábregas, pero desconozco si a Mourinho le gusta. Es la pregunta del millón. Yo sé que Jorge Valdano no lo quería, porque la temporada pasada rechazó su posible fichaje aduciendo que era de las mismas características de Kaká. Pero ahora Valdano pinta en matera de fichajes lo mismo que yo en mi casa: las paredes.
Y en el supuesto de que realmente lo quieran los dos equipos, yo creo que Cesc Fábregas terminará en el Barcelona por dos razones. La primera y principal, porque Cesc prefiere el Barcelona. Y la segunda porque el Barcelona va a echar el resto. Con tal de quitarle un jugador al Real Madrid, haría el pino con la nariz.