Los responsables municipales de un parque cerca de Amsterdam han tomado una curiosa iniciativa para evitar sorpresas indeseadas: colocar señales para indicar las distintas zonas donde se practica el “cruising” (“a la caza”), termino que define la búsqueda de sexo casual con hombres desconocidos, normalmente merodeando por algún lugar público al aire libre.
“Las señales indican claramente lo que está ocurriendo en cada zona, y también sirven para orientar a los visitantes gays sobre los lugares en que se practica”, comenta el portavoz municipal Manon Koffijberg. El parque de De Oeverlanden, en Slotervaart, en el suroeste de Amsterdam , es el lugar más visitado de los Países Bajos y de toda Europa por los asiduos al “aquí te pillo, aquí te mato” entre los arbustos.
Aunque el sexo en lugares públicos es una práctica prohibida en Holanda, el acto es muchas veces considerado como “gedoog”, un palabro holandés que define la tolerancia por encima de la prohibición. Entre los usuarios del parque, además de los gays más lozanos, existen familias con hijos, personas que pasean a sus perros y amantes de la naturaleza. Gracias a estas señales, todos estos grupos de visitantes sabrán las zonas donde se está practicando la picardía, pudiendo evitarlas para no llevarse sorpresas.
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