Los contrabandistas de aves son hombres que se visten por los pies

Dos individuos residentes en California han sido acusados de tráfico de especies en peligro de extinción después de que uno de ellos intentara pasar por la aduana del aeropuerto Internacional de Los Ángeles con 14 aves exóticas vivas escondidas en sus calcetines. Duc Le, de 34 años y Sony Dong, de 46, fueron ayer formalmente acusados por la USFWS (United States Fish & Wildlife Service) después de que éste último volviera el 14 de abril de un supuesto viaje de negocios de Vietnam con una pila de pajarillos vivos escondido bajo sus pantalones, en una especie de vainas hechas de tela fantasía que ató a sus piernas.
Tras “cantar” el señor Dong, se autorizó un registro en la casa de su sosias Duc Le, en la que encontraron otros 51 pájaros cantores asiáticos y 70 jaulas preparadas para albergarlos, lo que hizo sospechar a las autoridades que el modus-operandi para colar las especies en territorio americano ya había sido utilizado con anterioridad.
Ambos se enfrentan ahora a una posible pena de 26 años de prisión, que pasarían en las nada cómodas jaulas de una prisión federal.
De acuerdo con la nota de prensa del Departamento de Justicia, los agentes que inspeccionaron a Dong “encontraron plumas de aves y excrementos en sus calcetines, así como las colas de varios pájaros que sobresalía por debajo de sus pantalones”. Las aves, de color rojo, incluían varios bul-buls cantarines y entre cuatro y seis petirrojos urraca “Shama muguet”, de los cuales todos llegaron vivos pero sin soltar ni un sólo cántico, lo que todavía tiene extrañadas a las autoridades por si pudieron ser drogados para el viaje.
Las aves fueron adquiridas por unos 50 $ y en el mercado negro podrían haber alcanzado la cifra de 400 $ la unidad. La investigación se inició el pasado diciembre, cuando los agentes de aduanas descubrieron un equipaje no reclamado, propiedad de Sony Dong, donde hallaron 18 pájaros exóticos prohibidos, cinco de los cuales habían muerto por asfixia. El bueno de Sony seguramente pensaría que para evitar la falta de aire de las aves éstas estarían más cómodas alojadas en sus calcetines, mucho más olorosos pero también mucho más aireados.
Vía The smoking Gun
1 Comentario
Deja tu comentario
Puede seguir esta conversación suscribiéndose a la fuente de los comentarios de esta entrada.
Hay que ser muy cabrón para llevar a los pobres bichos con una camisa de fuerza debajo de los pantalones
Comentario Publicado por: xisco | 7 mayo 2009 - 11:21