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El preso judío que instauró el capitalismo en el Gulag soviético

18 junio 2009 - 15:25 - Autor:

kulturbrigade

“Y ahora unos minutos musicales para todos nuestros huéspedes, tovarich“.

En las remotas islas Solovieski, cerca del círculo polar ártico, estaba ubicado SLON, uno de los primeros campos de reeducación soviéticos ( o “gulag”, como los dio a conocer el disidente Solchenitzin). A SLON llegó en 1923 el comerciante judío Naftalí Frenkel, un turco que probablemente se había lucrado con el contrabando, lo que enojó sobremanera al Partido Comunista, que le condenó a diez años de reeducación en la gélida isla.

Pero Frenkel no tardó en percibirse de las ineficiencias del campo de trabajo y recomendó a sus carceleros una serie de mejoras para mejorar la productividad del mismo, incluyendo la fórmula “comerás según trabajes”, una consigna de corte capitalista que acabó siendo exportada al resto del gulag siberiano. Naftalí Frenkel acabó siendo director de SLON, según relata el escritor Luis Reyes en el último número de la revista Tiempo.

¿Y cómo accedió el preso judío a la intelligentzia del campo de trabajo? Pues a través del buzón de quejas del mismo. Como cuenta Reyes, sorprendido, “lo asombroso es que las protestas de los internados no iban a la papelera, sino que eran leídas y tomadas en serio”. Más que una queja, Frenkel elaboró un competo informe en el que “se analizaba muy críticamente el funcionamiento del campo, y se señalaba con precisión dónde estaban los fallos”.

Las autoridades bolcheviques pretendían que SLON fuera autosuficiente pero todo funcionaba mal. Lo más sangrante es que antes que campo de prisioneros, el archipiélago Solovieski había sido un próspero reducto para uno de los monasterios feudales más poderosos de Rusia: “Bajo los monjes, Solovieski había sido un lugar muy rico, no sólo por su agricultura y ganadería, sino por sus astilleros, sus explotaciones forestales y sus industrias derivadas del cáñamo y del lino”, describe Reyes en su artículo.

El judío Frenkel puso en negro sobre blanco las ineficiencias de SLON y dejó tan impresionado a sus carceleros que fue llevado a Moscú y recibido por el mismísimo Joseph “Padrecito” Stalin. Tres años después, Frenkel era el director del centro.

(…) Puso en marcha un sistema que aplicaba a la producción del campo comunista el sistema de capitalismo más salvaje, y que Solchenitzin resume en la fórmula “comerás según lo que trabajes” (…) Frenkel dividió a los presos en tres categorías: los capaces de trabajo pesado, los capaces de trabajo ligero y los inválidos, con baremos de rendimiento específicos para cada uno. Los de la primera categoría, si cumplían, recibían 800 gramos de pan y 80 gramos de carne al día, ración que iba decreciendo hasta la mitad para los inválidos, a los que prácticamente condenaba a muerte por desnutrición.

Visto en Tiempo.

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