¿Cuántos cojones tenía Franco?
El urólogo Antonio Puigvert afirma que Francisco Franco sólo tenía un testículo en el libro “Franco, el Republicano“, de José María Zavala. El otro lo perdió en la guerra de África, en 1916, durante un “aguerrido ataque” en el que recibió un disparo en el bajo vientre. Sin embargo, Francis Franco, el nietísimo desmiente al periodista Jesús Mariñas este rumor en la revista Tiempo: “Tonterías: mi madre me asegura que nunca visitó la consulta del urólogo que certifica tal cosa. Además, y de ser así, faltaría al código hipocrático”.
Queremos salir de dudas. ¿Era Franco monórquido (que no monárquico)? Es decir, ¿tenía un solo cojón o los tenía ambos y bien puestos, como parece demostrar su insigne figura? En temas médicos siempre conviene pedir una tercera opinión, así que acudimos al clásico de la literatura de terror “Cuarenta años junto a Franco”, escrita por su médico de cabecera, Vicente Gil, y publicada, como es de rigor, por la editorial Espejo de España en 1981.
Vaya por delante que Vicente Gil fue mucho más que un médico. Después de leer este conmovedor volumen podemos afirmar que era un patriota, un falangista hasta la médula y prácticamente el hombre en la sombra que hacía y deshacía gobiernos, y ponía firmes a esa “panda de sinvergüenzas que son los políticos”. Desde luego, el doctor Gil sí que los tenía bien puestos, como veremos inmediatamente, aunque se pasa por ese mismo forro el juramento hipocrático al que hace referencia Francis.
Poco se habla de medicina en “Cuarenta años junto a Franco”, pero vaya por delante un somero chequeo de la salud del Caudillo:
“Su salud no podía ser mejor. No sabía hacer gárgaras, ni toser, lo cual descubrí con el paso de los años al tener que tratarle algún catarro. Para él resultaba peor la eliminación de una pequeña flema que cualquier leve enfermedad (…) Fue un hombre que jamás fumó ni bebió”. (pág. 38)
Ninguna mención, de momento, a la bolsa escrotal del sátrapa. continuar leyendo

La preocupación por la falta de hombres que asisten a los servicios durante todo el año ha llevado a miembros del clero británico a ofrecer ayer una gama de incentivos para que los cabezas de familia llenaran los templos en el Día del Padre. Los regalos incluían botellas de cerveza, rollos de panceta y barritas de chocolate, que por un día sustituyeron al tradicional vino y pan de la Eucaristía.



¿Tiburones mutantes adictos a la cocaína trabajando para el narco mexicano? No, pero todo se andará. La Armada mexicana decomisó ayer un cargamento de cocaína oculto en el interior de 95 tiburones congelados que eran transportados en dos contenedores en Puerto Progreso, en la península del Yucatán, a punto de ser embarcados en un buque con bandera de las Islas Marshall.