La edad real de las mujeres en la “economía heterocapitalista”
“La testosterona aplicada a un cuerpo de mujer distorsiona la relación de un cuerpo con la línea del tiempo y su valor en el mercado heterosexual. Existe una lógica temporal de género asimétrica. La feminidad se devalúa tres veces más rápido que la masculinidad. Dicho de otro modo, una mujer (bio-o tecno-) de cuarenta y cinco años está fuera del mercado heterosexual, mientras que un hombre debe esperar a los sesenta y cinco para quedar obsoleto. Podríamos calcular la edad real en la economía heterocapitalista de una mujer sumándole quince años para acercarle a su equivalente masculino, restándole dos por cada suplemento de belleza (talla de pecho, delgadez, largura y espesor del pelo, etc.) y sumándole dos años por cada detrimento político y social (divorcio, número de hijos -cada hijo suma dos años- desempleo, etc.). Tomemos un ejemplo: Hélène tiene treinta y dos años, es una bio-mujer divorciada con un hijo, se conserva en buena forma, hace yoga, es guapa, ayunque no tiene un cuerpo perfecto, está delgada y trabaja en una compañía de seguros: 32 + 15 + 2 + 2 – 2 – 2 – 2 – 2 = 45. Esta es la dura realidad. Tendrá que dejar de pensar que tiene unos frescos 32 años, porque su edad real en la economía heterocapitalista es de cuarenta y cinco años. Bye bye Hélène. Otra posible solución para Hélène es pasar al mercado de la economía lesbiana paralela donde la edad real disminuye dramáticamente. Así, una mujer que en la economía heterocapitalista tiene cuarenta y cinco años puede formar parte del mercado lésbico con un estatuto de cuasi adolescente. Bingo.”
Beatriz Preciado, “Testo yonqui“.
¿Y tú, biomujer? ¿Cuántos años tienes?
“La testosterona aplicada a un cuerpo de mujer distorsiona la relación de un cuerpo con la línea del tiempo y su valor en el mercado heterosexual. Existe una lógica temporal de género asimétrica. La feminidad se devalúa tres veces más rápido que la masculinidad. Dicho de otro modo, una mujer (bio-o tecno-) de cuarenta y cinco años está fuera del mercado heterosexual, mientras que un hombre debe esperar a los sesenta y cinco para quedar obsoleto. Podríamos calcular la edad real en la economía heterocapitalista de una mujer sumándole quince años para acercarle a su equivalente masculino, restándole dos por cada suplemento de belleza (talla de pecho, delgadez, largura y espesor del pelo, etc.) y sumándole dos años por cada detrimento político y social (divorcio, número de hijos -cada hijo suma dos años- desempleo, etc.). Tomemos un ejemplo: Hélène tiene treinta y dos años, es una bio-mujer divorciada con un hijo, se conserva en buena forma, hace yoga, es guapa, ayunque no tiene un cuerpo perfecto, está delgada y trabaja en una compañía de seguros: 32 + 15 + 2 + 2 – 2 – 2 – 2 – 2 = 45. Esta es la dura realidad. Tendrá que dejar de pensar que tiene unos frescos 32 años, porque su edad real en la economía heterocapitalista es de cuarenta y cinco años. Bye bye Hélène. Otra posible solución para Hélène es pasar al mercado de la economía lesbiana paralela donde la edad real disminuye dramáticamente. Así, una mujer que en la economía heterocapitalista tiene cuarenta y cinco años puede formar parte del mercado lésbico con un estatuto de cuasi adolescente. Bingo.”
2 Comentarios
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vaya, jamas pense que leeria aqui sobre preciado, el hecho de que la pongas aca, de por si ya es estrambotico, un disparate.
debe ser lx mejor filosofx del pais y encima, es respetadx en todos lados -salvo espanha, por supuesto-. en la mejor universidad de berlin, incluso teniamos clases monograficas (y es joven!)
salud
Comentario Publicado por: chava | 20 septiembre 2009 - 5:05
[...] explicación que da Kanawaza a esta explosión precoz seguida de una lenta decadencia se llama testosterona, la hormona que define en gran medida la masculinidad: “Los delincuentes y los genios evolucionan [...]
Pingback Publicado por: Científicos y delincuentes utilizan caminos paralelos para alcanzar el éxito | Cooking Ideas | 30 noviembre 2009 - 18:04