
Los bootlegs, mashups o, en castellano, mezclas, son unas de las licencias creativas más utilizadas de la era Internet. Mezclar películas y músicas de distintos géneros para concluir en una sola obra es algo que provoca no pocas sonrisas. Y también muchas críticas.
Menos comunes son los mashups intragenérico, por ejemplo, mezclar un musical de teatro con una película de cine. Este camino se puede observar en la actualidad en el musical “Jesus Christ SuperStar Wars”, obra de Andrew Murray, de Cantón (USA), una joven estudiante en la Academia de Concord, que se le ocurrió la idea de fusionar los dos obras intemporales, Jesucristo Superstar y Star Wars, aprovechando lo corrido del título resultante.

El filósofo especialista en temas amatorios Alain de Botton ha revelado el secreto mejor guardado del club picarón de altos vuelos “Mile High Club“. Este “club de las alturas” es uno de los más exclusivos y para entrar no hace falta ser multimillonario; tan solo es necesario haber practicado sexo en un avión en pleno vuelo.
Se llama “Mile High Club” porque es necesario hacerlo con el avión a una altura mínima de una milla. Los socios afirman que el atractivo de pertenecer a esta sociedad radica en la menor presión atmosférica de la cabina de vuelo, que aumenta la intensidad y calidad de los orgasmos. También ayuda la vibración del avión y las archiconocidas fantasías con pilotos, azafatas y sobrecargos.
Sin embargo ha tenido que ser un filósofo el que desentrañe la verdadera razón de ponernos a copular como conejos en los baños de un Airbus: el miedo a morir. Alain de Botton se pasó una semana observando a los pasajeros que embarcaban en el aeropuerto de Heathrow y llegó a la conclusión que el miedo a la muerte hace que el pasajero pierda sus inhibiciones.

El bingo es quizá el juego de azar más extendido del mundo. Ya sea en sala cinco estrellas, o en la intimidad de una post-cena navideña, el juego se ha convertido en un clásico que permanece imperturbable casi desde el siglo XVI, fecha en los que los historiadores datan la salida de la primera bola.
Frente al ataque de otros juegos de suerte, el bingo resiste por la parafernalia propia de un rito que se practica en comunidad. Y por un argot que lleva años alegrando a los jugadores. De hecho, cada bola tiene un apodo, según el número que lleve impreso.
Seguro que les suena “la niña bonita” (15), “los dos patitos” (22), “el guarro” (69)…Son frases picantes que han llevado la sonrisa a generaciones de jugadores de bingo. Cuando en la pantalla aparece un número y en una mesa se oye “¡las gordas!” entonces todos los jugadores saben que el número 88 ha salido del bombo. Ha sido parte de la diversión inocente del juego durante décadas, pero ahora se está planteando prohibir esta práctica, debido a la corrección política propia de los tiempos modernos.
La policía inglesa está buscando a un pervertido de poco pelo que fue grabado por las cámaras de seguridad de un supermercado oliendo en repetidas veces el trasero de un empleado de la tienda.
El hombre fue registrado por las cámaras olfateando el pompis de un trabajador desprevenido en al menos 20 ocasiones, aprovechando que el asalariado estaba reponiendo el estante de los yogures en una tienda de Co-op en Plymouth, Devon.

Mr. T no sólo reparte granadas mohicanas en Navidad; también trae juguetes para todos. El paquete que sostienen las venosas manos de Nancy Reagan es un auténtico muñeco de él mismo, articulado y musculoso como estaba después del éxito de Rocky III.
La foto de la Nancy sentada en el regazo de Santa T, dándole un beso en la comisura de la ceja, es obra de la fotógrafa Mary Anne Fackelman y corresponde a una fiesta de Navidad en la Casa Blanca en 1983. La primera dama solicitó efusivamente que Mr. T viniera a su fiesta vestido de Santa Claus y sin quitarse ni una sola sortija. Y él vino, claro. Y a juzgar por su calzado, debió venir andando…


Visto en Sao Paulo por los daltónicos y agudos ojos de Mario el Aborigen, nuestro corresponsal en la zona.
La compañía aérea Air Berlin ofrece un regalo a sus pasajeros para premiarles por su fidelidad a la hora de elegirla: les permite transportar sus árboles de Navidad de forma gratuita.
Los viajeros pueden colocar sus árboles en la bodega de los aviones de Air Berlin, independientemente de dónde se vuele en toda la red de rutas de la compañía.
Los clientes pueden facturar árboles de hasta dos metros de altura y hasta la víspera de Navidad, con la condición de que lo notifiquen a la compañía aérea al menos 24 horas antes de viajar.
Tito Johnson, gerente regional de la compañía, nos explica esta frivolidad germana, que permite llevar árboles gratis pero ni una maleta de más:
“La mayor parte de la demanda de este regalo proviene de nuestros clientes de Alemania. Parece que no llevan muy bien estar separados de sus árboles por Navidad. Como si fuera nuestro regalo de Adviento, llevaremos los árboles sin coste para nadie. Este ofrecimiento es otro ejemplo de los grandes servicios complementarios que puede obtener volando con Air Berlin”

Las mujeres son más lentas y menos precisas en el aparcamiento que los hombres, según un estudio científico que confirma las sospechas de la mayoría de los conductores masculinos. Las mujeres se toman una media de 20 segundos más en aparcar el coche; y aún así lo dejan peor colocado.
Como parte del estudio se hizo una prueba a 65 personas y se les pidió estacionar una berlina familiar Audi A6, en un tamaño estándar de plaza de estacionamiento. Se cronometraron las maniobras (incluyendo en batería, aparcamiento marcha atrás y en paralelo) y fueron evaluadas según su precisión, midiendo la distancia del vehículo con los bordes de plaza de aparcamiento.
Aunque los investigadores esperaban que las mujeres fueran más lentas, se sorprendieron al encontrar que la prudencia no dio lugar a un estacionamiento más preciso.