La Capilla de los Huesos; un sitio, cuando menos, fresquito

La Capela dos Ossos es una macabra capilla en Evora (Portugal) que se encuentra en el interior de la Iglesia de San Francisco. Construida por los frailes franciscanos, quienes creían que la vida podría cambiar en un instante, su misión era compartir con los fieles esta contemplación de la fugacidad existencial durante la oración.
Nada más entrar, un recordatorio en el pórtico nos deja clara la indecisión vital a la que está consagrada la capilla: “Nós ossos que aqui estamos pelos Vossos esperamos” (“los huesos que aquí estamos por los vuestros esperamos”). En los techos de ladrillo blanco los motivos sobre la muerte destacan ante versos latinos tales como “me voy, pero no muero”, “me muero en la luz”, y “El día que me muera es mejor que el día en que nací”.
Las paredes están alicatadas con una extraña mezcla de calaveras, fémures y lo que podrían ser ¿patatas?. En total se estima que han forrado la capilla con los cuerpos de unos 5000 difuntos de los sucesivos cementerios de la Iglesia. La leyenda sugiere que los cuerpos colocados a lo largo de las paredes son víctimas de la peste o combatientes que murieron en las batallas de la época con el Reino de Castilla.







“… probablemente la refracción de la luz explica la visualización de los dientes, tanto arriba como abajo, a través del anillo…”