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El síndrome de París o cuando los japoneses descubren que los parisinos son unos bordes

5 agosto 2010 - 14:45 - Autor:

Un afectado.

Se conoce como “síndrome de Stendhal” el jamacuco que sufre una persona cuando es sometido a una sobredosis de obras de belleza, como le sucedió al susodicho Stendhal cuando visitó Florencia. El síndrome de París viene a ser exactamente lo contrario. Lo sufren algunos turistas japoneses cuando llegan a la capital francesa esperando una decorado de “Amelie” y se encuentran con unos camareros bordes que les ladran por no hablar francés.

El Síndrome de París fue definido por el psiquiatra Hiroaki Ota en 1986. Ota se percibió de que cada año una media de 20 turistas japoneses eran repatriados desde París con síntomas de crisis nerviosa. Muchos de los afectados eran mujeres en la treintena que acudían a París con la ilusión de descubrir el París romántico e idílico que habían conocido en las películas y se encontraban la cruda realidad: una ciudad ruidosa y hostil, poblada por gente maleducada y/o enfadada, que alza la voz a la mínima, algo que no intimida a un natural de Calahorra pero sí a una dama de fina piel de Osaka. Nada, por cierto, que no supieran mucho antes los americanos.

Veinte personas de un total de un millón de japoneses que visitan París cada año puede parecer poca cosa pero es suficiente para que la embajada de Japón en París haya habilitado una línea de atención telefónica 24 horas para informar y atender a los turistas que sufran este trauma cultural durante su visita. Según cuenta el blog De Psicología, “la única cura contra el Síndrome de París es regresar a Japón y no volver a pisar París”.

El Síndrome de París fue matizado por el doctor Youcef Mahmoudia años después de su definición por Ota. Mahmoudia, a la sazón psiquiatra en el Hotel-Dieu de París, no duda en barrer para el Sena, adjudicando al síndrome los siguientes síntomas: mareos, falta de aliento y alucinaciones, lo que le emparentaría con el Síndrome de Stendhal, su probable némesis. El galeno francés relata en un artículo una experiencia arquetípica de un turista nipón afectado por el mal:

“Escuchó la voz de la Virgen María diciéndole que saliera cuanto antes de Notre-Damme y volviera a Japón”.

La virgen le recomendó al anónimo caso lo mismo que le hubieran aconsejado en la hot-line de la embajada: para diez días de vacaciones que tienes, ¿para qué te vas a ningún lado?

Próximo episodio: Las corridas de un solo toro de los turistas japoneses en lo que queda de España.

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4 Comentarios

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¿París una ciudad hostil? ¿Maleducados los parisinos…? Creo que debería existir un síndrome llamado “soy parisino: cada vez que vienen cincuenta turistas japoneses dando gritos y sacando fotos hasta cuando se tiran un pedo me dan ganas de arrancarles la cabeza; París es una ciudad para vivir no un puñetero circo.” Creo que esto la gente tmabién debe comprenderlo, debe ser un suicidio vivir con tanto turista friki. Por otro lado cuando uno se aleja de las turistadas parisinas descubre una ciudad y una gente maravillosa.

[...] El síndrome de París o cuando los japoneses descubren que los parisinos son unos bordes [...]

haha, seguro que este es parisino

[...] El blog de LaInformación.com. [...]

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