Los fumadores hondureños podrán ser denunciados por sus familiares si fuman en casa
Los fumadores españoles que se quejan de la “persecución” a la que les somete la ley anti-tabaco que entró en vigor hace dos meses deberían darse con un canto en sus dientes amarillos tras la aprobación de una ley mucho más draconiana en Honduras, cuyo gobierno ha decidido ser más papista que el Papa y ha dictado una de las leyes más restrictivas del mundo en esta materia, antesala probable de una prohibición total en algún país que se está rifando.
La Ley Especial para el Control del Tabaco prohíbe fumar en los establecimientos públicos habituales -centros comerciales, escuelas, universidades, gasolineras, restaurantes, discotecas, autobuses, taxis, estadios y centros culturales- pero amplía la prohibición a varios ámbitos: no se podrá fumar en la calle a menos de dos metros de personas que no fumen e incluso no se podrá fumar en el domicilio privado, pues los propios familiares podrán denunciar al infractor –el papá o la hermana díscola-, que será multado con hasta 311 dólares.
En principio, la ley no prohíbe fumar en casa, pero el fumador será castigado “cuando alguien denuncie el caso”, según el gobierno. continuar leyendo







