STEVE JOBS, EL DUEÑO DE LA BARRACA
SIGUIENDO LA ESTRELLA DE APPLE, ESTA ES LA CUENTA ATRÁS DE SU NUEVA TABLETA DIGITAL: JUAN ANTONIO GINER VIAJA A SAN FRANCISCO Y ESCRIBE EN ESTE BLOG DE 20 DÍAS, EL ANTES Y DESPUÉS DE LA APARICIÓN DE STEVE JOBS CON LAS “NUEVAS TABLAS DE LA LEY” QUE, DÍA A DÍA, LUIS GRAÑENA SE ENCARGA DE ILUSTRAR CON CARICATURAS DE ESTE SINGULAR BESTIARIO.

“El jodido de Steve Jobs es un tipo implacable”. Eso me dijo hace años en la Universidad de Stanford uno de sus directivos. Y nunca lo he olvidado. Es un perfeccionista que nunca estará satisfecho con ningún producto de Apple.
Él es su mayor crítico y el mejor ombudsman de sus clientes. Lee todas las quejas que llegan a la sede central de Apple en Cupertino, California. Y tan pronto se topa con críticas razonables u observaciones sagaces, Jobs comienza a disparar SMS, emails o llamadas telefónicas para que alguien haga algo. Quien no lo haga tiene los días contados.
Este clima de presión, exigencia creciente y mejoras constantes hace que el servicio de atención a sus clientes sea uno de los mejores del mundo. Llame a Apple y le contestarán en persona en pocos segundos. Esto explica también el fanatismo de los usuarios de Apple. Tienen fe ciega en sus productos. Steve Jobs lo sabe y, por eso, siempre emplea la misma táctica cuando van a lanzar un nuevo producto.
Hace lo que recomienda el Guru de los Gurús, mi amigo Luis Huete: no crean grandes expectativas pero luego ofrecen más de lo que se esperaba. Claro que aquí las expectativas son enormes y son los fanáticos de Apple quienes las propagan en un marketing viral que no tiene precio.
Pero en Cupertino, amigo mío, no dicen ni pío. Niente. Nothing. Nada de nada. Apple enmudece y mientras ellos callan, todo el mundo empieza a hablar, especular, y hasta soñar despiertos.
Ilustración: Luis Grañena
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