Como en los pueblos de la Celtiberia más profunda, no han llegado los novios y ya los invitados al casorio están a tortas. A bofetada limpia. Así que como donde las dan las toman, el patio está que arde. Y si no que se lo pregunten a David Pogue, el crítico del New York Times, que fue uno de los primeros en ser linchado por los hoolingans de Google. Y es que la cosa no está para disidencias, heterodoxos y otros librepensadores. Aquí el que se mueve no sale ni en la foto ni en la tableta. Aunque se llame David Pogue y sea un periodista de la liebre.

Efectivamente, Watson, el primero en salirse de madre fue el personal de Google que, para reventar el lanzamiento de la dichosa tableta, llegados los Reyes Magos pusieron en órbita su Nexus One, el Super Phone que se presentó (así estaban los ánimos de soliviantados) como el “iPhone Killer”.
Todo un desplante de Nuevos Ricos. Vamos, de “parvenues”.
Eso, claro, no le sentó nada pero que nada bien al Señor de la Pradera de Cupertino y el mismo día en que las tropas de Google se disponían a tomar las posiciones del enemigo, los plumillas de la oficina de prensa de Apple se les adelantaron anunciando que las descargas de las 100.000 aplicaciones del iPhone superaban ya los tres mil millones de millones. ¡Ahí queda eso, barbero!
Y en la nota de prensa, como el que no quiere la cosa, iGod avisaba al enemigo: “la revolucionaria Apple Store ofrece a los usuarios de iPhone y de iTouch una experiencia inigualable a nada de lo que está disponible en otros móviles, y no vemos signos de que por el momento la competencia pueda alcanzarnos pronto.”
Neutralizado el bautizo del Nexus One , las huestes de Microsoft creyeron que la presentación inaugural del gran show de electrodomésticos de Las Vegas a cargo de Steve Ballmer, podría ser el momento ideal para enviarle un recado a iGod y recordarle que ellos eran los inventores de las tabletas, que las suyas eran más grandes y mejores…
La cosa prometía pero, vaya por Dios, el sistema eléctrico del Hilton de Las Vegas colapsó y el CEO de Microsoft tuvo que aguantar el plantón sin saber si aquello iban a ser diez minutos, media hora o, un dramático “apaga y vámonos.”
Pero al final fueron sólo 30 minutos, así que el gordinflón de Ballmer , luciedo un jersey “extra-extra large” de rojo torero, se dispuso a aguarle la fiesta a la tableta de Apple, y para eso desplegó en el escenario no una, sino tres tabletas. “¿No querías caldo? Pues aquí tienes, ¡tres tazas!”
El tipo se despachó hablando más de una hora, mientras el personal veía pasar los minutos y las tabletas no llegaban.
Además, y para darle más emoción al combate imaginario , a los chicos de IT del maldito Hilton se les congeló uno de los ordenadores y Ballmer se vio de nuevo en el limbo de los benditos.
Vamos, que aquello era como lo que Kissinger cuenta que Brezniev le dijo a Nixon cuando el Tupolev en que ambos viajaban, no acababa de despegar: “Si le parece, ordeno que fusilen al capitán”
Con todos estos altercados e imprevistos, Ballmer acabó dedicándole tres minutos a enseñar unas tabletas que, además de no ser suyas, parecían piezas estáticas sacadas de las vitrinas de un museo.
Por no enseñar, no enseñó ni cómo funcionaban… porque el pobre Ballmer debió pensar, no tentemos por tercera vez al diablo, no vaya a ser que estos malditos cacharros se congelen también y tenga yo que fusilar no al capitán sino a todo este batallón de inútiles.
David Pogue, que estaba siguiendo en directo aquella catastrófica embestida contra Apple, twitteó a su millón y pico de seguidores: “Wow. Increiblemente aburrido. Increiblemente, increiblemente, increiblemente aburrido…”
Así que, entre la “filtración controlada” que los plumillas de Apple habían hecho horas antes a través del Wall Street Journal en la que se venía a confirmar lo de la tableta para finales de mes, y el fiasco de la presentación del pobre Ballmer, la cosa empezaba a estar interesante.
Pero la culminización y la apoteosis en el reparto de tortas y mandobles llegó este lunes cuando se supo que los Nexus One de Google presentaban problemas, que la gente cabreada los devolvía a los corrales y, peor que todo, que el personal estaba soliviantado con el mutismo de Google ante aquel tsunami de quejas.
Lo cierto es que David Pogue, el respetado columnista de tecnologías personales del New York Times, ya había advertido que los Nexus One no eran lo que se decía y que estaban bien lejos de los iPhones. Pero a poco más y lo linchan.
En el Wall Street Journal, Walter Mossberg fue mucho más ambiguo pero releyendo su “review” usted verá que de “iPhone Killer” nada de nada.
Así que mientras los “sospechosos habituales” seguían con el típico y descomprometido “mais, oui; mais, non” de los tertulianos franceses, la gente estaba que empezaba a echar chispas.
Sólo cuando ya eran decenas de millares los mensajes en Twitter, Facebook y, sobre todo, en forums ad-hoc, Google asomó la jeta y dijo lo que se dice en estos casos: “Paciencia, que estamos en ello”.
Y en ello están, que duda cabe. Así que Google ha pasado de estar a la ofensiva (tortas y mandobles van) para estar a la defensiva (tortas y mandobles vienen, y vaya cómo vienen).
Así que “cautivos y desarmados” los ejércitos de Google y Microsoft , las tropas de Cupertino contemplan un campo de batalla libre y despejado donde celebrar el casorio de Don Apple y Doña Tableta.
Vamos, que será la Boda del Año.
Tanto que lo mejor hasta Hola paga por la exclusiva.
MAÑANA, DIA-13: ¿Y QUE PASARIA EN APPLE, CON PERDON, SI STEVE JOBS DESAPARECIERA DE LA BARAJA?
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