¿Y QUE PASARÍA EN APPLE, CON PERDÓN, SI STEVE JOBS DESAPARECIERA DE LA BARAJA?
Como dicen los políticos en televisión: “Me alegra mucho que me haga esta pregunta”. Porque es la que se hacen todos dentro y fuera de Apple. iGod se pone enfermo y bajan sus acciones. Bloomberg mete la pata y anuncia que la ha pringado, bajan las acciones. Dicen que, ustedes disculpen, que nos equivocamos, que está vivito y coleando, y suben las acciones. Se rumoreó que había tenido un ataque de corazón y la bajada fue de 10.000 millones de dólares. Así que algo tendrá el agua cuando la bendicen.

Pero mis fuentes en la Casa Grande de Cupertino dicen que allí no andan tan preocupados como los peseteros de Wall Street. Porque ellos aseguran por sus muertos que Timothy Cook, el 2.0., será el nuevo baranda, y que si fuera una película se titularía “El hombre que preguntaba demasiado.”
Este chico, que en noviembre cumplirá 50 años, viene de trabajar en IBM y Compaq. Vamos, del aburrimiento . Así que cuando llegó a Cupertino se le abrieron los cielos.
Aquello era otra cosa y este ciclista aficionado y fanático de Lance Armstrong pasó de ser como un gregario en la Vuelta Ciclista a España o el Giro de Italia, a ser un tremendo sprinter y ganar etapas del Tour de Francia, que es lo serio y recomendable, no los sucedáneos ni las segundas divisiones.
Muy pronto, Steve Jobs le vió dos importantes virtudes: que tenía madera de campeón y que además temperamentalmente era distinto y complementario de iGod.
Timothy cuchichea; Steve grita que se le oye por los pasillos.
Timothy no se pone nervioso; Steve está siempre al borde del ataque de nervios.
Timothy tiene un salario (al margen de bonos y acciones, que son lo que cuenta) de unos 800.000 dólares al año; Steve se paga así mismo un dólar al año.
Timothy usa zapatillas deportivas de Nike (empresa de la que es director externo); Steve calza unas New Balance .
Dicen que Timothy es el primero que llega a la oficina, y el último que se va. Como está soltero y solo en la vida, le mete más horas que nadie al curro .
Aparece a las 5:30 de la mañana en el gimnasio y a las 6:30 ya está llamándote, enviándote emails y peguntándote sobre que hay de lo mío.
Lo suyo es la logística, la planificación implacable, el saber cómo se va de A a B, y atornillar a proveedores bellacos y demás gente de mal vivir que siempre están missing cuado más se les necesita.
Como COO de Apple, Timothy es responsable mundial de operaciones y ventas, y preside la división que lidia con la que fué la madre del cordero, los Macintosh.
Timothy, dice su gente, te hará primero diez preguntas. Si las contestaciones que le das son correctas, entonces te hará otras diez preguntas más. Si pasas el test durante algo más de un año, entonces empezará a hacerte sólo nueve preguntas. Pero si cometes otro error estás perdido, porque a partir del traspiés te hará 20 preguntas, 30 preguntas …
Este ingeniero, con un MBA de Duke University, se hizo famoso en la Casa porque consiguió en pocos meses cerrar depósitos y almacenes donde dormían demasiados productos sin vender, redujo los inventarios y aumetó de modo dramático los márgenes de beneficios.
“Esto es, suele decir, como las vaquerías: o despachamos la leche a tiempo o se corta y hay que tirarla”.
Su momento estelar fue un día en que, como de costumbre en Apple, los jefes volvieron a hablar mal de los malditos proveedores que no cumplían plazos y se saltaban a la torera lo prometido. En aquella ocasión se trataba de unos canallas asiáticos con los que había que sacar la mano a pasear.
“Esto es realmente grave” dijo Timothy Cook: “Necesitamos alguien en China que resuelva este merdé”. Treinta minutos más tarde y mientras la reunioón continuaba, Timothy miró a Sabih Khan, el jefe de operaciones de Apple, que allí estaba repantingado, y de un modo más que abrupto pero sin perder la compostura ni los estibros se limitó a preguntarle: “¿Macho, pero qué haces tu aquí?”.
Khan, que hoy sigue siendo uno de los lugartenientes clave de Timothy, se levantó de la silla como si lo hubieran catapultado al espacio sideral, y sin pasar por su despacho, ni cambiarse de ropa o hacer la maleta, se fue al garaje, se metió en su coche, y se dirigió al aeropuerto Internacional de San Francisco, eso sí, saltándose, uno tras otro, todos los límites de velocidad.
Allí abadonó el coche en una cuneta y llamó a su secretaria para que alguien lo rescatara; compró un billete, sin fecha de regreso, para el primer avión que salía para China y cuando a las pocas horas tomaba tierra en el otro lado del Pacífico, llamó al jefe y le preguntó: “Y ahora, ¿qué hago?”
Lo que hizo, y le llevó algunas semanas, fue poner firmes a los chinos, echar a la calle a los más canallas, dejar las bases para que todo el engranaje funcionara a gusto de iGod y se debió despedir con un amenazante “¡Volveré!” a lo General Douglas MacArthur, que era otro experto en lidiar con este personal.
Frío y exigente, así lo definen todos.
Timothy sabe que hay dos maneras de aumetar los márgenes de beneficios en una empresa: bajar los costes y aumentar los precios. Apple hace siempre las dos cosas.
Las cadena de tiendas de Apple son otro ejemplo de su disciplina prusiana. Los vendedores, venden que es un encanto. Así que cuando Best Buy empezó a comercializar productos de Apple y Timothy vió los ratios de ventas, inmediatamente hizo sustituir aquellos pasotas con gente entrenada por Apple. Desde entonces, los de Best Buy venden tanto o más que los de las tiendas propias.
¿Será éste el mejor sucesor de iGod? De nuevo, muy buena pregunta. El propio Timothy ha dicho recientemente: “¿Sustituir yo a Steve? Eso es imposible. Lo veo aquí a sus setentas… con pelo canoso, mucho después de que yo me haya jubilado”.
Bueno, menos lobos.
Porque otros muchos piensan (yo también) lo contrario, que el que se jubilará muy pronto será Steve Jobs y que Timothy será el nuevo dueño de la barraca.
De momento ya le ha sustuido como CEO provisional durante las dos ausencias recientes de iGod, una para curarse de un cancer de páncreas y otra cuando hace unos meses le transplantaron un hígado.
En ambas ocasiones, las cosas siguieron como siempre: Sin traumas entre los comediantes ni pánico en la platea.
Pero si saber qué va a pasar con la tableta que nos ocupa y preocupa es ya un martirio, mejor será, créanmelo, no meterse en otro barrizal del diablo.
Vamos que yo no estoy dispuesto a crear otro blog para marear esa perdiz.
MAÑANA, DIA -12: DE CÓMO STEWART BRAND FUE EL PROFETA DE AQUELLOS LOCOS CON SUS LOCOS CACHARROS
Ilustración: Luis Grañena
6 Comentarios
Puede seguir esta conversación suscribiéndose a la fuente de los comentarios de esta entrada.
Me encanta como escribe este tio… me hago susciptor a la vó de ya
Comentario Publicado por: Zapi | 15 enero 2010 - 11:54
Zapi,
Muchas gracias y que no decaiga.
Comentario Publicado por: Juan Antonio Giner | 15 enero 2010 - 12:01
No creo que sea para tanto, el día que no esté, todo seguirá igual… Ah, pero claro, estamos hablando de dinero… y si, puede ser que la histeria colectiva hagan caer las acciones, es lo que pasa.
Comentario Publicado por: Fernando | 15 enero 2010 - 14:28
Fernando:
Yo si creo que pasará algo.
Nunca nada es lo mismo sin los mismos.
Hasta puede ir mejor que ahora.
Pero los lideres carismáticos son claves.
Apple lo tiene ahora.
A lo mejor también lo tendrá despues.
Esa es la cuestión.
Apple no podrá vivir del pasado.
Por eso creo que Steve Jobs sabe que la tableta es su última oportunidad por lanzar algo verdaderamente revolucionario.
Inventar, desarrollar y producir un cacharro de estas características lleva mucho tiempo, requiere mucho esfuerzo, genera mucho stress y sólo se puede acometer si se tiene mucho talento y bastante dinero.
Por eso la TABLETMANIA nos fascina a todos.
No por el cacharro en si, pienso yo, sino por el esfuerzo de titanes, genios y espiritu emprendedor que están detrás.
Eso es lo que cuenta, y eso es lo que tiene Apple.
Comentario Publicado por: Juan Antonio Giner | 15 enero 2010 - 14:47
Ahora lo veo….echaba de menos leerte, también, con la chispa del castellano!! Y que siga..
Comentario Publicado por: Marta | 15 enero 2010 - 15:36
Muchas gracias, Marta.
Nada como tener amigos.
Comentario Publicado por: Juan Antonio Giner | 15 enero 2010 - 16:06