“COCHES, COCHES, COCHES; TABLETAS, TABLETAS, TABLETAS”

Cuando yo vivía en Detroit tuve un exótico vecino neozelandés que tenía un trabajo muy divertido.
Era el director de diseño de la FORD para “el coche del futuro”.
Tenía una gran experiencia en diseño industrial y como buen neozelandés, este Kiwi les volvía locos a los sucesores del fundador del Modelo T.
¿Recuerdan, no? “Usted puede elegir el color que quiera, con tal de que sea negro”.
James, mi vecino, me contaba que una de las experiencias más fascinantes había sido el testar las reacciones del público sobre los nuevos salpicaderos, palabra que, con perdón, siempre me ha parecido lamentable, pero así les va a esa industria.
El problema era que los estaban sobrecargando de tantas leches electrónicas (email por aquí, teléfono por allá, alarmas a doquier, videos, radio, galerías de fotos, cámara para dar marcha atrás, sensores para detectar obstáculos ocultos, GPS multimedia, etc.) que empezaban a parecerse al cuadro de mandos de un Jumbo 747, la gente se volvía tarumba y corrían el riesgo de darse más tortas que nunca.
Así que James y su team decidieron que lo mejor era reunir a dos grupos de personas: uno con personal más bien pasé, es decir de 30 años en adelante; y otro con una muchachada entre los 16 y 29 años.
Y empezaron con los vejestorios, semi-vejestorios y candidatos a serlo muy pronto. Los metieron a todos en una sala de cine muy confortable pero que tenía dos pantallas. Apagaron las luces y, zas, se inició una proyección simultánea de dos películas diferentes (un Western y una Comedia) con el sonido de ambas a todo meter. Aquello duró, me decía un asombrado James, treinta segundos porque la gente fuera de sus cabales empezó a gritar y protestar, y sin dar más explicaciones se levantaron y huyeron de aquella cámara de los horrores.
Fracasado el intento con los veteranos, entraron los jovenzuelos y jovenzuelas que, para más emoción, venían ya con celulares en las manos, reproductores de música conectados a sus oídos y alguno que otro con su computadora en marcha por aquello de que no había que perder el tiempo… Apagaron de nuevo las luces y el Western y la Comedia hicieron su aparición simultánea en las pantallas. Lo que siguió fue sumamente instructivo para los directivos de la FORD: la gente joven no sólo no se levantó de sus asientos sino que alborozada, divertida y entusiasmada, estalló en un aplauso ensordecedor agradeciendo la oportunidad de disfrutar de aquel pase doble.
¡Dos por una, qué gran idea!, decían los muy salvajes.
La lección era clara: la nueva generación había nacido ya con las pilas puestas para el “multi-tasking” y no había que defraudarles, así que cuantas más leches electrónicas, mejor que mejor.
James me preguntó también un día sobre la prensa y cuando le conté que acababa de estar en un congreso donde CEOs de grandes empresas periodísticas se habían despachado con presentaciones de 45 minutos leyendo con voz mortecina textos escritos, sin filminas ni santos que endulzaran aquellas torturas chinas, mi vecino dictaminó implacable: “Mortal de necesidad. Kaput, kaput, kaput” Y mirándome muy serio me dijo algo que nunca he olvidado:
“Juan Antonio, escucha lo que te voy a decir. Yo llevo ya muchos años en esta pejiguera de los coches, y te puedo asegurar que si algo he aprendido en este maldito negocio es que si tu quieres enardecer a las masas lo que hay que hacer es proyectar coches, coches, coches. Cuantos más, mejor. Cuanto más grande se pueda, mejor. Aquí sólo triunfan los que enseñan coches, coches, coches.”
Eso es lo que yo les digo a mis gentes de INNOVATION: Tenemos que enseñar cuantos más periódicos, revistas o cachivaches digitales podamos en nuestras publicaciones y en nuestras presentaciones. Les puedo asegurar que la fórmula es infalible.
Y me recuerda aquella otra genial intervención de un presidente de AVIS que un día asistía a una jornada de trabajo interno organizada con miles de ejecutivos y dealers de todo el mundo. El título de aquella paliza de ocho horas seguidas era “Hacia la sociedad sin distancias” y el jefe de Planeamiento Estratégico (¡pónganse a temblar cuando los vean aparecer en escena!) había invitado a una colección de ilustres sacamuelas que, unos tras otros, se iban liando con cosas como la “ínter conectividad paralela”, la “instantaneidad impulsiva” y otras majaderías de similar calibre.
El mandamás de AVIS estaba con un cabreo que no se lamía, así que cuando aquel desfile de estrafalarios y perfectos indocumentados acabó de vomitar tamaña sarta de ocurrencias y sandeces, y fuera de programa, se levantó de su asiento, se fue para el podium de oradores y cerró aquella desesperante kermesse estratosférica diciendo muy serio, y repitiéndolo tres veces: “My dear friends, AVIS rents Cars, AVIS rents Cars, AVIS rents Cars. Thank You Very Much and God Bless You!
El megauditorio de sufridos y estoicos directivos y dealers se vino abajó, la gente se puso en pie y la ovación fue de campeonato. El presi agradeció el baño de multitudes, pero hizo un gesto con las manos para que, por favor se calmaran y se callaran, y agarró de nuevo el micrófono para decir con voz todavía más enérgica por si alguien todavía no había entendido el mensaje: ¡AVIS RENTS CARS!
Llegados a esta altura de este post (aquellos que hayan hecho conmigo esta larga travesía hacia no se sabe dónde) querrán saber a qué demonios viene todo esto. Pues, muy sencillo, quería simplemente justificar que a lo largo de los días que faltan hasta que pase lo que tiene que pasar, si es que pasa, o aunque no pase, el nene les va a acogotar con todas las tabletas, pseudo-tabletas y tabletas mediopensionistas habidas y por haber que uno haya podido recolectar por estos mundos online donde desde hace meses pululan, nacen y se reproducen como conejos.
Bienvenidos, por tanto, a la apoteosis de las tabletas.
Que, como diría mi amigo James, y ratificaría el boss de AVIS, es lo que cuenta: Tabletas, Tabletas, Tabletas.
Por algo mis señoritos de esta Casa le llamaron a este blog TABLETMANIA.
¡Ah! Y no dejen de hacerse “fans” de TABLETMANIA (pinchen aquí), que tenemos que llegar a los 200 o cierro la barraca y esto acaba como las representaciones teatrales de pueblo con “presentación, homenaje y despedida” todo junto y en el mismo día.
(Arriba tienen ustedes la tableta de Helwet Packard que presentó en Las Vegas hace uno días en ínclito Steve Ballmer, y de la que no tenemos más detalles que esta imagen, y que funcionará, lo que ya es mucho decir, con esa castaña que se llama Windows 7. Los de Microsoft y HP tampoco han dicho cuándo estará a la venta, así que querrán ver qué diantres lanzan los de Apple para tratar de salvar la cara y proteger la Teja Digital del naufragio. Más y más tabletas, aquí, muy pronto. No se las pierdan)
Ilustración: Luis Grañena
2 Comentarios
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Un fan más, ¡y que no se anuncie la tableta de las tabletas!, que siga la fiesta de este blog…
Comentario Publicado por: José Luis | 19 enero 2010 - 20:06
Tu lo que quieres es acabar conmigo!
Comentario Publicado por: Juan Antonio Giner | 19 enero 2010 - 23:08