DE CÓMO EL MAYOR ESPECTÁCULO DEL MUNDO PODRÍA ACABAR COMO EL ROSARIO DE LA AURORA. O PEOR.

Se llama Brian Caulfield y no tengo el gusto de conocerle, pero si de leerle por lo que he sacado la impresión de que este jefe de la oficina de la revista Forbes en Silicon Valley es lo que los catalanes llaman “un poca solta”, es decir un tipo más bien tirando a siniestro.
Yo suelo dividir a la gente entre “siniestros” y “divinos”.
Los “divinos” son esa raza superior de chicarrones del norte, ya entrados en años, calvos o con canas, que sigue corriendo los Sanfermines, templando, mandando y poniendo orden para que el tropel de guiris, majaderos, suicidas y estrafalarios no se carguen la Fiesta, en mayúsculas.
Los “siniestros” son los pesimistas compulsivos que no creen ni en Florentino Pérez, Ronaldo, Messi, Pepe Guardiola, Rafa Nadal, Woody Allen, Rupert Murdoch ni en ningún otro monstruo de la naturaleza de condición semejante.
Son una pena y un martirio. Unos funerarios. Unos “poca solta”.
Aguafiestas por excelencia, que eso es lo que aparenta ser este chico de Forbes.
Hoy tiene la maldita ocurrencia de describir cinco posibles escenarios sobre el cómo y porqué lo de la tableta el día 27 podría ser un fracaso, que es un modo fino de traducirle.
Aunque, con perdón y traduciendo del inglés a lo que se habla en Cuchilleros y la Cava Baja, el titular sería “Cinco maneras de joder la marrana”. Asi como suena. Y ya ven que además de siniestro este Brian es un deslenguado.
La última manera que da, para eso, es la más peregrina pero también la más siniestra. Dice: A Steve Jobs en medio de la presentación, se le cae la tableta al suelo, y no sólo se hace trizas sino que además arde en llamas.
Vamos, que tienen que llamar a los bomberos, el escenario se convierte en las Fallas de Valencia, nosotros los invitados tenemos que salir por piernas en un sálvese quien pueda con lo cual la famosa y esperada presentación acaba, eso, como el Rosario de la Aurora.
Como diría Josep Pla: “Hombre, no se pase”.
¡Menudo siniestro es este tio!
Aunque ya puestos al tremendismo, yo le añadiría algunos toques más de sangre, sudor y lágrimas como estos:
1. Steve Jobs al ver la que se lía, se desmaya, le da un patatús, y casca. Vamos, que iGod estira la pata.
2. El auditorium se derrumba porque llega “The Big One”, el terremoto de los terremotos que todos los que hemos vivido en San Francisco creemos que está a la vuelta de la esquina.
3. Y se descubre que los que pusieron la bencina incendiaria en la tableta fueron los canallas de Google.
Todo esto, en vivo y directo.
Vamos, la Guerra de las Galaxias, el fin de la manzana, y la voladura del universo tal y como lo padecemos. Todo junto.
El Mayor Espectáculo del Mundo.
Ilustración: Luis Grañena
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