
Estamos hablando, como ustedes saben, de nuestro Rey del Mambo Digital. El baranda que popularizó la infografía como un género periodístico de armas tomar; el factotum de que elmundo.es llegara a ser el primer website de noticias del mundo hispano; el culpable de que Prisacom se convirtiera en la primera factoría web de Europa; y el que ahora oficia en las cocinas digitales de lainformación.com: mi jefe por unos días, con Vanesa Jiménez, en esta travesía por el desierto sin que Apple haya dicho esta boca es mía.

Les cuento. Yo, hace dos semanas, andaba a la búsqueda y captura de alguna web española que se apiadara de este posible blog cuando Mario Tascón se enteró, le gustó la idea, y en menos de 24 horas este blog estaba en órbita. Un record.
Y es que no son los grandes los que se comen a los pequeños, sino los rápidos a los lentos.
Este Mario, esta Vanesa y su equipo de guiris veloces, en su mayoría “nativos digitales” son, eso, unos “rápidos” de aquí te cazo, aquí te mato.
En esta vida tan corta y accidentada que nos ha tocado vivir, los que triunfan, ténganlo por seguro, son los que, como los jockeys y los caballos de carreras, fijan su mirada en la meta, se calzan orejeras para no distraerse y se lanzan como centauros hacia la victoria.
Eso se lo oí hace años a un gran empresario que era un fiera y al que no se le resistía ningún negocio. “Mire usted, Giner, si alguien quiere llegar a algún sitio, que no se distraiga, que no pierda el tiempo con los que le ladren, sino que avance sin titubeos, sin perder el tiempo ni despegar sus ojos de la presa. Concéntrese y a por ello. El resto, Giner, es música celestial”.
Como uno y creo que casi todos, tendemos a la dispersión, este tipo de consejos son muy oportunos. Yo conocía a un gran banquero español que se planchaba las camisas en su casa y en los hoteles. “Con la plancha en la mano, Juan Antonio, hay que concentrarse y eso ayuda a olvidarse de cualquier preocupación”. Nada de hoteles con piscinas climatizadas, spas y masajes tailandeses, almohadas de algodón egipcio en fundas de seda y otras monsergas: plancha y tabla de planchar, eso es lo que la secretaria de mi amigo el banquero pedía a los hoteles de lujo donde se alojaba el número dos del primer banco español.
Pero volvamos a Ponferrada y no nos distraigamos tampoco aquí, en este blog.
Yo creo que Mario Tascón es uno de esos que desde pequeño lo tuvo claro. Cuando era casi un bebé, allá en su Ponferrada natal y con un préstamo avalado por sus papis, se hizo con uno de los primeros Macintosh Plus del continente. Y empezó a enredar con aquel maldito cacharro, que entonces tenía 28 k y un disco de 400 k.
Efectivamente, Watson, todo un artefacto de la época Victoriana que estaba conectado a una LaserWriter y que más tarde enchufó a un Macintosh 512.
Estamos hablando, señoras y señores del año 1985. Así como suena.
Mario era, digamos, el “hombre orquesta” de Bierzo 7 , un semanario tabloide que todavía se publica, y que entonces se maquetaba con el PageMaker de Aldus.
Así le conocí yo en Pamplona durante el primer seminario que sobre infografía organizamos con el recién nacido Capítulo Español de la Society of Newspaper Design (SND).
Mario se apuntó como infografista de Bierzo 7 y con él compartieron mesa y mantel todos los pioneros de lo que luego sería la revolución infográfica española, y que ha terminado por ser una de las más creativas e influyentes del mundo entero (sic).
Concluido aquel seminario, yo le dije a Mario que me gustaría que nos ayudara en la formación de los estudiantes de Periodismo. El maestro Miguel Urabayen, que llevaba decenios predicando esa necesidad, estaba que no se lo creía.
Mario dijo que sí, pero Pedro Jota Ramírez, que andaba ese verano reclutando periodistas para lo que más tarde sería El Mundo , se encargó de estropear esos planes y, por un tiempo, nos quedamos sin Mario.
Pedro Jota se había enterado de nuestro seminario y quiso que le diera nombres de posibles fichajes. Primero pensé en un vasco cabezota al que sus señoritos de Bilbao le comieron el coco y le dijeron lo de siempre: “no hombre, no, no hagas locuras, ni se te ocurra, que eso de El Mundo no durará ni tres meses, que aquí tienes un futuro maravilloso…”
Sometido a ese lavado de cerebro , el vasco se dejó convencer, aunque luego rectificó y me hizo caso yéndose a La Nación de Buenos Aires , al final acabó siendo fichado por Mario Tascón que se lo trajo a El País, y allí es donde Tomás Ondarra dirige con nervio y personalidad, bien singulares, la orquesta infográfica de Miguel Yuste.
Ante la espantada del vasco, llamé a Mario a Ponferrada y le dije: vete a Madrid y mira a ver si esto de El Mundo te convence. Y no me falles porque Pedro Jota me va a poner en la lista negra.
Mario fue, llegó y venció. Con el diario ya en marcha Pedro Jota me volvió a preguntar si sabía de algún infografista norteamericano que se pudiera venir a Madrid por un año para ayudar a Mario. Le recomendé al rubiales de Jeff Goertzen, que entonces era un discípulo de George Rorick y que tenía buenas maneras con el lapicero y los Mac.
Luego Antonio Franco, como El Periódico tenía que vérselas con las Olimpiadas de Barcelona, me preguntó un día si ese gringo, que tenía El Mundo, podría estar interesado en pasarse unos meses en su diario. Y así acabó Jeff en Barcelona trabajando con el Mario Tascón de allí, que era Jordi Catalá , y haciendo una cobertura gráfica de los Juegos que con la que hicieron en El Mundo asombró a propios y extraños.
El prestigio de Mario era ya tal, que como además sabía hacer, y hacer hacer, yo le plantée que nos ayudara como consultor de INNOVATION. Mario convenció a Pedro Jota y durante dos o tres años, Mario recorrió Latinoamérica de arriba abajo, puso en marcha los departamentos de infografía de casi todos los grandes diarios y revistas del continente.
Al principio Mario estaba preocupado sobre “cómo hacerlo” y pronto descubrimos él y nosotros lo que denominamos “el método Tascón”.
Todo sucedió con ocasión de la primera consultoría en estas materias, en La Nación de Buenos Aires. Allí se fueron Mario y Juan Corrales, un periodista que estaba enloquecido con muchas cosas y entre otras con la infografía, pero que luego acabó en Asturias construyendo casas.
Empezaron a trabajar un lunes y el “doctor Escribano” que era el baranda de aquel prestioso diario pensó que dada la novedad del asunto infográfico, lo mejor sería reunir a toda la redacción y que Tascón y Corrales les predicaran la buena nueva.
Cuando ya Mario tenía en suerte a todo este personal porteño, zás, suena un bombazo y la gente, claro, se le empezó a distraer porque estaban en la última planta del edificio de Puerto Madero, que tenía grandes ventanales, y desde allí vieron primero una estela de humo, oyeron las primeras sirenas, y muy pronto alguien irrumpió en la sala y dijo que un local de la comunidad judía acababa de volar por los aires…
Mario cruzó su Mirada con el “doctor”, que presidia, y sin más palabras anunció algo así como: “Señores, cuando las bombas estallan en las inmediaciones de un diario no es momento para dar clases de periodismo sino para salir corriendo y hacer periodismo”.
Dicho lo cual, el muy ceremonioso “doctor” disolvió la reunión. Mario salió y fue uno de los primeros en llegar al lugar del atentado terrorista. Allí, tomó fotos con su cámara, hizo unos cuantos sketchs de lo que vió y con esas notas y las imágenes dantescas que pudo ver se volvió a la redacción. Con aquello, y lo que iba llegando, Mario y Juan se pusieron a trabajar en un gráfico que al día siguiente se publicó con un crédito, donde Mario Tascón era una de las fuentes.
Desde entonces INNOVATION aplicó y sigue aplicando siempre ese método para enseñar infografía: salir a la calle con fotógrafos y reporteros, cubrir sobre el terreno las noticias, volver a la redacción y con todo ordenadito, claro y confirmado hacer infografías.
El mensaje de Mario era muy sencillo: compañeros, el ingrediente más importante es y será siempre el periodismo puro y duro y no la imaginación calenturienta de artistas calentado sillas frente a los ordenadores y otras formas de marear la perdiz.
Yo siempre creí que Mario se inspiró en aquel pronto de Ortega y Gasset: “Argentinos, a las cosas”.
Pero las “cosas” y el mundo no se acaban en la infografía y Mario fue también otro de los primeros en contagiarse con ese virus que fue, es y será Internet . Así que fue dejando lo de la infografía en manos de la gente que había formado y pasó a enredar cada vez más con “la cosa online”.
Puso en marcha elmundo.es y la cosa tuvo tal éxito que Juan Luis Cebrián le tiró los tejos y acabó en la acera de enfrente y seguido de sus incondicionales.
Lo que tal vez ustedes no sepan, pero se van a enterar por tener la paciencia de leer este blog, es que poco antes de cruzar este otro Mar Rojo, Mario estuvo a punto de irse con Yahoo!
Mario, que es un tipo que escucha y pide consejos antes de tomar decisiones importantes, me llamó un día cuando yo ya vivía en Estados Unidos y me comunicó la noticia: Quieren que me vaya con ellos para montar Yahoo! España. ¿Qué hago, Juan Antonio? Me dijo que le ofrecían bastante pasta y, además , stock options que pronto hicieron millonarios a otros.
Yo no se bien qué le aconsejé pero si recuerdo que a Mario lo único que le preocupaba entonces era abandonar a su equipo y sobre todo el periodismo .
Como le ví enrocado, y dispuesto a dejar pasar aquella gran oportunidad, pensamos en qué otras personas podían ser idóneas para el cargo y coincidimos en que la candidata ideal sería Noelia Fernández , una antigua alumna que se contaba entre los líderes de aquella mafia digital que habíamos formado en el Laboratorio de Nuevos Medios de Pamplona.
Y así acabó la gran Noelia de mandamás de contenidos editoriales de Yahoo! España, y hoy de Yahoo! Europa.
Luego vino lo de Prisacom, que nos llevaría mucho tiempo, pero que algún día Mario tendrá que contar con pelos y señales, y en estos días aquí le tienen ustedes, luchando contra viento y marea para que lainformacion.com sea el primer medio digital puro del periodismo hispano.
Dejar PRISA y venirse a Diximedia fue otra decisión gorda y arriesgada. Cuando Marió me lo contó, me preguntó por sus nuevos señoritos, y yo le dije que como él y yo sabíamos, porque eran viejos y queridos amigos, se trataba de gente solvente que había demostrado que hacer buen periodismo puede y debe ser un gran negocio . Y que además, como dicen mis queridos argentinos, estaban dispuestos a poner “músculo y billetera”, que es como al final salen siempre las “cosas” que decía el bruto de Perón, Perón, Perón…
En poco más de un año, esta nueva aventura de Mario Tascón y sus señoritos, combinando nuevas tecnologías digitales y nuevas narrativas periodísticas, ha sido un éxito sin precedentes. Y aunque todavía sean pequeños, lo que está claro es que esto no es un gorrión, sino un águila pequeñita que va a volar muy alto.
Por eso, en vísperas de la tableta de Apple y de mi despedida como bloguero temporario de lainformacion.com, yo quería dar así las gracias a Mario, tras muchos años de pensar y remar en la misma dirección, aunque yo no tenga tantas tendencias pirománticas como quienes, como él, quemaron las naves del papel y se jugaron el todo por el todo.
Tal vez sea porque él siempre fue más valiente que yo.
POSDATA: Aquí está lloviendo pero no se preocupen, que tras la tormenta viene la calma, porque se anuncia sol para el miércoles, el día que iGod parirá la tableta de Apple y yo les diré bye-bye.
Pinche aquí y gane la Camiseta de iGod.
Pinche aquí y hágase fan de este blog.
MAÑANA, DÍA -1: DE CÓMO CARLOS SORIA HA PASADO MEDIA VIDA REPARTIENDO TILA Y CONSEJOS CERTEROS A EDITORES INQUIETOS E INNOVADORES DISPUESTOS A SUBIRSE AL FUTURO.
Comentarios recientes