
Ha sido un tour de force: iPhone, Twitter, MacBook… y todo con un dedo.
Las conexiones han funcionado y el show de Apple ha sido un éxito.
Steve Jobs (que está demacrado y muy envejecido aunque nadie lo diga por caridad ante quien sigue siendo un enfermo) debe estar agotado con descargas de adrenalina que lo deben haber dejado hecho un boniato.
Pero ha valido la pena. Probablemente era su última oportunidad para demostrar al mundo como todavía hay mucho que inventar.
Sus críticos dirán que el iPAD puede y debe mejorar, y eso, con perdón, es tomar el rábano por las hojas, mear fuera del tiesto y hablar por hablar, que es gratis.
Yo no se cuándo se contará la historia completa del IPAD pero entonces sabremos los años, meses y días que un puñado de ingenieros, diseñadores y directivos visionarios tuvieron que emplear para poner en órbita una nave digital de esta emvergadura.
Yo creo que Apple es como la NASA pero sin fallos a lo Challenger. Es más, si les encargarán ir a la Luna, de paso nos llevarían a Marte.
Así son ellos. Y así les adoramos.
Acabo de hablar por Skype con Juan Andrés Muñoz en Atlanta donde es editor online de CNN en español y bloguero famoso (otro más de la mafia digital de Pamplona) y hemos coincidido en el diagnóstico que hoy hace David Pogue, el especialista del New York Times: se tratra de un primer modelo que volverá locos a los fans (que hoy nos lo quitábamos de las manos cuando pudimos tocarlo al final de la presentacion) y pondrá furibundos a los críticos recalcitantes.
Muchas de esas críticas, como digo, me suenan a los berridos destemplados que desde los tendidos o las barreras lanzan esos “aficionados”a la fiesta que nunca supieron lo que es ponerse delante un toro.
Steve Jobs, Jon Ive y sus chicos han salido al ruedo a cuerpo decubierto, han lidiado con un Miura de mucho cuidado, y lo han liquidado a la primera.
¿Podían haber hecho más filigranas, dar más pases de adorno, echarle más cuento, alargar la faena? Pues, claro que si; pero hoy lo que tocaba aquí y ahora era enfrentarse al morlaco, ganarle la mano, entusiasmar a la grada y salir a hombros por la puerta grande.
Si el Yerba Buena Center for the Arts hubiera sido la Maestranza de Sevilla, iGod y su cuadrilla estarían ahora molidos por las dos palizas: la de torear semejante toro y la de dejarse los lomos en esa salida y paseillo triunfal.
Ya lo se: que no tiene cámara; que el Flash no funciona; que si esto, que si lo otro… Pero, vamos a ver, señores, ¿me pueden ustedes mostrar algo parecido parido por Microsoft, HP, Sony, Dell y demás competidores digitales?
Apple nos “regalará” muy pronto con versiones mejoradas (es un decir porque tendremos que pagarlas, oiga, que esto de Apple no es la Cruz Roja o Médicos sin fronteras) y todo llegará.
Yo lo veo, como dije hace unos días, como el “Commencement Day” de las graduaciones en las universidades norteamericanas: El comienzo del final, el principio del futuro, y el primer gran paso de una larga marcha.
Así que, amigos mios, paciencia, calma, tila y una ciertas dosis de humildad y humanidad para reconocer que el iPAD es una revolución. Que ahora empieza y que ustedes y yo hemos visto nacer en esta mañana primaveral de San Francisco.
Más adelante les ofreceré las primeras impresiones de amigos, colegas y clientes de INNOVATION a los que he pedido me enviaran sus comentarios instatáneos. Pero también me gustaría leer los suyos aquí o en la página de Fans de Tabletmanía.
Y gracias, de nuevo, por acompañarme en esta cuenta atrás que me trajo al Pacífico para contarles algo que se resume en lo del César: vino, vio y venció.
Stay tuned! que dicen aquí.
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