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La regeneración de TeleMadrid: 8 vías de acción para recuperar su audiencia (y credibilidad)

1 junio 2015 - 0:00 - Autor:

Érase una vez una cadena de televisión pública madrileña que lograba excelentes resultados en contenidos y audiencias. Los madrileños sentían muy suyo el canal y los bares sintonizaban su frecuencia durante todo el día. Esta historia no es un cuento, era una realidad.

Era TeleMadrid. Pero, con la llegada de Esperanza Aguirre a la Presidencia de la Comunidad, en 2003, esos muchos valores que reunía esta autonómica comenzaron a desvanecerse. Pasó de ser una televisión que estaba en la calle a una emisora centrada en la tertulia política nacional, con gurús que hablaban como si estuvieran en otros universos, tal vez paralelos. Como consecuencia, las audiencias se hundieron y la cadena se volvió en invisible. Hoy, en 2015, TeleMadrid sigue existiendo, pero su nefasta gestión la ha convertido en una TV residual.

Son tiempos de regeneración. También para las cadenas públicas. También para TeleMadrid, que debe recuperar su esencia de televisión social próxima a la ciudadanía. Debe volver a la calle. No será un camino fácil, tras años de contenidos desconectados de la realidad debido al control informativo de la mala gestión política. Será complicado, por tanto, recuperar la credibilidad perdida, más aún en tiempos de marabunta de canales de TDT y pago, pero no es un reto imposible. De hecho, no tiene competencia en su nicho de acción: la Comunidad de Madrid. Así que puede volver a ser una televisión sostenible y útil con la que el espectador se identifique en el día a día. Gobierne la lista más votada o gobiernen los pactos, la nueva gestión debe recaer en profesionales del medio que entiendan el futuro de la cadena.

Proponemos 8 vías de contenidos que debe desarrollar TeleMadrid para recuperar su razón de ser y volver a conectar con los madrileños:

1. La parrilla de TeleMadrid debe estar compuesta, en su mayoría, por programas en directo. Ahora existen espacios de estas características, pero están atados únicamente a la tertulia. La autonómica debe romper con los tertulianos de traje y corbata y convertir en protagonistas a los ciudadanos. De todos los ámbitos, de todas las clases, de todas las culturas. Ha de ser un faro de lo que sucede a la vuelta de la esquina. No sólo de información, también de creación.

2. TeleMadrid necesita abandonar platós alquilados en altas torres de altas cunas financieras (ahora sus magacín se realizan desde las Torres Kio) y salir a la calle. Los barrios de la capital y los pueblos de la comunidad autónoma deben convertirse en el plató. Así, los ciudadanos se sentirán partícipes de su propia televisión. Podrán verse reflejados en ella (de verdad) con sus preocupaciones e inquietudes, aprendiendo también de la cultura de sus lugares de origen.

3. TeleMadrid también debería recuperar las posibilidades de su edificio en la Ciudad de la Imagen, transformando sus estudios en epicentro creativo abierto a los ciudadanos. De esta forma, el gran hall de la sede de la autonómica se podría convertir en escenario para conciertos de grupos de la comunidad. De toda clase. De pequeños a grandes. También serviría como lugar en el que interpretar pequeños fragmentos de obras de teatro de la capital. Todo con público allí presente. Sería, en definitiva, un punto de encuentro que acercaría la tele pública a los ciudadanos al mismo tiempo que se crean contenidos que divulguen el talento emergente que existe y que los medios no suelen apoyar.

4. TeleMadrid ha de producir formatos de entrevistas y apostar por realizar, a través de ellos, una radiografía próxima de los agentes que están haciendo cosas interesantes por la comunidad. Más allá de los políticos. Más allá del publirreportaje, sumergiéndose en la verdadera participación ciudadana y dando voz a tantos desconocidos que llevan a cabo labores encomiables diariamente.

5. TeleMadrid necesita mantener y potenciar la estela pionera de programas como Madrileños por el mundo y Mi cámara y yo, que consiguieron ser tan innovadores en su momento y crear tanta escuela y tantas imitaciones. Ahora hay que seguir esa senda aprovechando las redes sociales y las emisiones online, y abriéndose a los jóvenes: con un toque cómplice, travieso y sin prejuicios a la hora de tratar movimientos o tribus urbanas.

6. TeleMadrid no ha de tener miedo a ser un poco gamberra. apostando también por programas de entretenimiento, como concursos o formatos que sirvan para reflejar la identidad propia de una comunidad autónoma en la que parece que todo se lee con perspectiva nacional. Esa riqueza de lo próximo siempre estuvo presente en una TeleMadrid que preguntaba “¿de Madrid, de dónde?”, poniendo así la lupa en lo característico y enriquecedor de cada barrio.

7. TeleMadrid también puede salpicar la programación de imágenes en directo de puntos claves de la geografía de la comunidad. O grabar micropíldoras con gente narrando a cámara sus preocupaciones, a modo de tablón de anuncios donde el peatón pueda expresar lo que le plazca. Además de recuperar buena parte de la esencia de La Otra como el canal cultural que fue, como ventana a las tendencias de una ciudad que nunca se detiene.

8. Y, por supuesto, TeleMadrid debe refundacionar sus informativos, que ahora son referente de lo peor: malas prácticas, despido de profesionales válidos, creación de redacciones paralelas de afines al partido en el poder… Hay que recuperar a profesionales independientes, dejar de disfrazar a los presentadores de ‘modernos’, salir de la cocina de las anquilosadas notas de prensa y volver al periodismo de verdad, primando la información sin cortapisas, sin miedo a la honestidad plural. Hay que volver, en resumen, a estar al servicio de la sociedad. Parece lógico, así dicho, pero esto es justamente todo lo contrario de lo que ha estado haciendo TeleMadrid en los últimos años.

@borjateran

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El triunfo de Kiko Rivera, peligroso referente de la generación Ni-Ni

31 mayo 2015 - 11:25 - Autor:

La televisión en España ha contribuido en la construcción de referentes para la generación Ni-Ni. Referentes que ni estudian, ni trabajan, pero que, sin embargo, no paran de ingresar dinero gracias a su habilidad para vivir de la picaresca nacional.

Kiko Rivera, Paquirrín, es ejemplo de esa parte de la sociedad que encumbra a los cielos del éxito a una persona sin preparación y que, al mismo tiempo, demuestra poco o nulo interés en prepararse. Su forma de actuar y sus excelentes resultados que consigue se transforman en un espejo en el que se puede reflejar parte de una juventud a la que el sistema e incluso la propia televisión no han sabido despertar curiosidades e inquietudes. 

Pero este espejo no es realista, sólo deforma los reflejos. Como en Luces de Bohemia, pero sin trasfondo narrativo, sólo creando juguetes rotos.

Kiko Rivera no canta, pero vende canciones en las que parece que canta. Kiko Rivera no es actor, pero es fichado para protagonizar una serie en la que hace de actor. Las discográficas y las cadenas han creído que el hijo de la Pantoja tiene un gran tirón mediático y lo han encumbrado. Su éxito estriba en el morbo nacional de ser hijo de la folclórica. Es un buen producto para sí mismo, aunque no para los demás: crea nefastas aspiraciones en una juventud a la que no siempre se le han dado las herramientas para poder digerir estos contenidos con una perspectiva lúdica y crítica.

Porque Kiko Rivera no se puede ni debe tomar en serio. Su presencia en la televisión vale para programas de corazón o realities con corazón. Pero es una estafa para la audiencia. Y para los profesionales que han enriquecido este medio de comunicación y entretenimiento durante décadas.

Jaimito, la serie protagonizada por Kiko Rivera, es un bochorno. Es la televisión que no premia el talento y el esfuerzo. Producida por José Frade Producciones Cinematográficas S.A, este desfile de gags sólo puede definirse como un insulto a la ficción nacional, con un Paquirrín que en vez de interpretar (o intentarlo) parece reírse de todos los espectadores. Son los referentes de cartón-piedra que ha creado un país. Por suerte, Telecinco ha sabido relegar este producto a un rincón escondido de su portal en Internet. No merecía más.

> Puedes ver la ‘serie’ de Kiko Rivera aquí

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Esperanza Aguirre lo consiguió: La Sexta se ha convertido en ‘AlóEspe’ (y TVE, Antena 3, Telecinco…)

30 mayo 2015 - 3:06 - Autor:

  • Sus detractores disfrutan viendo a la lideresa caída e intentando aferrarse al poder de maneras un tanto desesperadas y hasta infantiles.

Sucedió el 8 de febrero. Esperanza Aguirre se quejaba a Jordi Évole de que La Sexta era plataforma publicitaria de Pablo Iglesias. Ella también quería su hueco. Lo ha conseguido, pues si contabilizamos tiempos en televisión: la presenciara de Aguirre en la pequeña pantalla ha sido mucho más invasiva que la del líder de Podemos. Y no sólo en un canal, en todos.

Y es que Aguirre llegaba a las elecciones municipales, como candidata a la alcaldía madrileña, con una popularidad incontestable. Es más, su particular carácter ha propiciado que la condesa de Bornos interesara especialmente a los medios.  Siempre ha dado juego, ames u odies al personaje. En su equipo de comunicación lo sabían, y lo han aprovechado.

Ya en plena campaña electoral, su capacidad de estar en cada una de las cadenas nacionales no ha tenido rival. Su destreza para llamar la atención y generar titulares no ha dado tregua al espectador. Todas las cadenas se han convertido en Aló Espe. Justo lo que quería la propia Aguirre, cuando acusaba a Jordi Évole de que su canal era una especie de Aló Pablo. Así, comparaba La Sexta con los ‘shows’ propagandísticos que realizaba Hugo Chávez en Venezuela y, de paso, culpaba de partidista al canal de Atresmedia, a pesar de ser la misma emisora donde el cabeza de Podemos ha sufrido algunas de sus entrevistas más duras.

Pero eso no importa en la guerra de trincheras mediática, en la que lo se pretende es simplificar perfiles, tanto de los medios como de los propios periodistas, para crear prejuicios en el espectador y que estos prejuicios se traduzcan en rentabilidad electoral. Si un medio no te gusta, lo mejor es desprestigiarlo acusándolo de una tendencia más extremista de la que en realidad demuestra en el día a día. Acusa que algo queda. Es de lo que se trata.

También con los contrincantes políticos. En vez de lanzar y promover propuestas contundentes para un Madrid mejor y desarrollar un programa electoral, Esperanza se ha centrado en la batalla tóxica de pretender derribar a toda costa a sus adversarios a través de incluso falsas acusaciones.

Esta vieja forma de entender la política, a través del enfrentamiento, ha sido clave para sus malos resultados electorales. Y, como contraindicación, ha impulsado aún más el morbo nacional. Sus detractores disfrutan viendo a la lideresa caída e intentando aferrarse al poder de maneras un tanto desesperadas y hasta infantiles.

De esta forma, la propia Espe ha vuelto a convertirse en centro de atención. Ahora todo a su alrededor genera noticias, chascarrillos y memes. Sus declaraciones efectistas y salidas de tono imprevisibles han copado los análisis y comentarios de todos los medios. También de La Sexta, canal que ha elevado su audiencia durante y después de las elecciones, pues su trayectoria informativa ha propiciado que se haya convertido en referencia rotunda para la audiencia interesada en la actualidad política. Esta semana, los datos han hablado por si solos: un público mayoritario acude a informarse a formatos como Al Rojo Vivo, El Intermedio, Más vale tarde o La Sexta Noticias. Es evidente, el trabajo constante del equipo de La Sexta ha consolidado un modelo de televisión de confianza para los espectadores interesados en la política nacional.

Y Esperanza Aguirre no ha soltado el foco del protagonismo. No cesa en hacer méritos para mantenerse en boca de todos, hasta rozar la caricatura. Pero ese no era el Aló Espe que ella esperaba… De hecho, lo de ahora no se parece en nada a los años que ha estado utilizando Telemadrid como púlpito particular.  ¿Cuál será su siguiente giro dramático? Sin duda, el personaje engancha.

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De Ellen DeGeneres a Buenafuente: la publicidad tradicional se reinventa en la TV (VÍDEOS)

29 mayo 2015 - 12:31 - Autor:

¿Está todo inventado en la publicidad a través de la televisión? La televisión ha perdido ingenuidad. También el consumo de su publicidad. El público está más inmune que nunca frente a unos ‘anuncios’ que intentan sorprender sin demasiados riesgos.

Sin embargo, esté todo inventado o no, siempre se pueden reinventar las herramientas promocionales de las marcas desde las cadenas de televisión. No sólo pensando en los consumos tradicionales, que también.

En las pausas publicitarias españolas vemos estos días anuncios que se inspiran en bromas de cámara oculta que triunfan en Internet, quieren ser ‘virales’, como el del ascensor de una conocida empresa de comida rápida. Burger King, vamos. Aunque el resultado de este spot no ha sido redondo: no se termina de entender qué quiere contar al encerrar a unos espontáneos en un ascensor que, en realidad, termina parado entre dos plantas. Ah, es la planta 1,99, ¡el precio de la hamburguesa!. No es suficiente.

Al final, la mejor publicidad televisiva es la que cuenta una historia dentro desde una serie o programa. O lo que es lo mismo: está dentro de la esencia del formato televisivo, sin ser una acción invasiva. Y, en esto, los norteamericanos son expertos.

Los guionistas de Ellen DeGeneres o Jimmy Kimmel son maestros en convertir anuncios en delirantes gags que, además, cuentan con un increíble valor añadido para las marcas: no sólo están pensados para su consumo instantáneo y caduco en la emisión tradicional de televisión, también están ideados para pervivir en las nuevas plataformas sociales.

Sin miedo a una segunda vida en Youtube que potencia la viralidad a través de todas las redes y multiplica la acción de la campaña. Es la publicidad que el espectador comparte en sus perfiles o muros porque no es sólo publicidad. Es un golpe de guion.

Anoche, sin ir más lejos, Jimmy Kimmel vendió zapatos jugando con los transeúntes, en pleno Paseo de la Fama.

No queda atrás Ellen DeGeneres, que lo mismo planea pruebas, por sorpresa, entre clientes de unos centros comerciales de carretera o te crea un espectacular sketche junto a Sofía Vergaram como esta campaña de publicidad que terminó convertida en gamberradas de colegio mayor. Es la anticampaña para las empresas más conservadoras que, sin embargo, es una perfecta idea para que esta marca, a través del chispeante (y pringoso) humor , conquiste la complicidad de la millonaria legión de seguidores de Ellen.

En nuestro país, el programa de Buenafuente, ‘En el aire’, explora este ámbito a su manera. Incluso gracias a citas cerveceras, donde el cómico trastea con la improvisación a través de un despierto, irónico e inteligente diálogo con alguien que ha asistido como público al trasnochado programa.

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‘Vis a Vis’ versus ‘Supervivientes’: así se ha saldado la nueva batalla por las audiencias

9:27 - Autor:

Vis a Vis ha cambiado de día. El lunes por el jueves, para abrir paso a Pekín Express. En su nueva ubicación en el jueves, la serie de Antena 3 ha aguantado el tipo pero, sin embargo, ha perdido espectadores (de 3.907.000 a 3.246.000), marcando mínimo con 17,9 por ciento de share. Sin conseguir debilitar al reality contrario, que sigue arrasando con 27,1 por ciento de cuota. En este resultado, ayuda la mayor duración de la emisión del programa de Jorge Javier Vázquez. Aunque el formato de Mediaset también sacó armas para minimizar el alunizaje de la ficción rival. Lo hizo como la aparición sorpresa en la isla del novio de Chabelita. Muy folclórico, todo.

El público fiel del reality se quedó, claro. Está enganchado. Más si va el hombretón de Chabelita. Mientras que el grueso de los seguidores de las presidiarias tampoco fallaron. Vis a Vis no da tregua al espectador. Y es que estamos ante dos formatos complementarios, con públicos interesados en diferentes tipos de contenidos televisivos. La realidad alborotada versus la ficción trepidante.

Vis a Vis ha perdido cuota. No obstante, con este movimiento, Antena 3 sí que ha salido fortalecida en una franja horaria en la que parecía haber tirado la toalla. Ahora, y gracias a esta táctica, ha subido 8 puntos de cuota de pantalla en la noche del jueves y cuenta con unos prime time más redondos cada noche de la semana: Pekin Exprés, Allí abajo, Sin Identidad y Vis a Vis.

Aunque en Atresmedia deberán observar con cuidado el lunes: Pekín Express no es un producto para audiencias masivas. Su estructura no suele romper las cuotas de pantalla e incluso puede ir perdiendo fuelle tras la expectación inicial. Por tanto, Antena 3 disminuye su capacidad competitiva en el lunes, velada crucial en consumo e inversión publicitaria.

De hecho, Vis a Vis en los lunes había sido infalible para minimizar el estreno de Anclados, comedia de los creadores de Aída (también de Globomedia), que ha llegado con muy buenos resultados de audiencia y que frente a un producto fuerte como Vis a Vis podía sufrir un desgaste instantáneo.

Pero así son las tácticas de programación: hay que priorizar y, en este caso, Antena 3 ha preferido no enfrentar dos ficciones de la misma productora y, de paso, plantar cara a Telecinco tras meses acostumbrado a no tener rival en los jueves, noche en la que tiene fidelizados a los devotos de la telerealidad. Sin embargo, siempre que se intenta ganar con un movimiento, también se pierde. Empezando por espectadores, que se marchan al no enterarse del cambio de emisión o al programarse el producto en un horario de menor consumo televisivo. Son los gajes del oficio de la feroz batalla por los audímetros. Y, anoche, ganaron todos. O eso creen.

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El día que el espectador pareció dejar de importar a las cadenas de televisión

28 mayo 2015 - 8:12 - Autor:

Un número. Un porcentaje. Una cuota de pantalla. La audiencia es determinante para una compañía privada de televisión, pues la publicidad se vende a través de resultados de los audímetros. El problema llega cuando, en la caza y captura del dato de audiencia, se despista y damnifica a los espectadores.

En los últimos años, la feroz batalla por las audiencias, especialmente entre Telecinco y Antena 3, ha propiciado que se haya descuidado al principal cliente de cualquier canal, grande o pequeño: los tele-espectadores. Lo único que parece importar en esta contienda es el intangible share, un porcentaje que surge del volumen de personas que están delante del televisor.

Y los anunciantes han claudicado con este promedio, aunque, para ello, sufran los constantes trucos de los programadores, con programas que se estiran hasta la madrugada o shows que se fragmentan, con copyrights sobreimpresionados en pantalla, cuando en realidad se trata de la misma emisión. Ocurre incluso en el Telediario, cuando al acabar los titulares de sumario se introduce un copyright que aparece sigiloso en pantalla, a pesar de que sólo acaba de arrancar el informativo.

Son las artimañas para que los programas tengan más audiencia. Hay muchas. Vemos el liderazgo de un programa a través de su share, pero no nos fijamos en que su fortaleza más tangible es el número de espectadores. Y, en esta guerra entre cadenas, los programas y series terminan bailando de día sin piedad. Las cadenas piensan más en su cadena rival que en su público objetivo.

Un ejemplo: Vis a Vis era un rotundo éxito los lunes. Esta semana, de repente, los espectadores se han topado con que ya no está en su franja. Incesantes promociones lo han anunciado. Antena 3 ha movido la serie, casi por sorpresa. Tocaba lanzar Pekin Exprés, que no convenía enfrentarlo contra los aventureros de Supervivientes. Resultado: los lunes, la ruta de Cristina Pedroche; los jueves, las perturbadoras presidiarias. Intentando debilitar, de paso, al reality de Telecinco con una ficción que ha demostrado su solidez.

Y, claro, como las grandes cadenas se han fusionado con otras más jóvenes (Cuatro y La Sexta), sus decisiones tácticas también arrastran a las hermanas pequeñas. Algunas veces heredan ropa vieja, otras tienen que aguantar la predominancia del canal principal. De ahí que un cambio de día también propicia un efecto dominó en la segunda división televisiva. Si Vis a Vis se mueve al jueves, Vis a Vis no puede competir con otra serie de producción propia de Atresmedia en los jueves, como Refugiados, de La Sexta. Así que otro cambio de cartas, Refugiados al lunes. Un galimatías, vamos.

Es el complicado y necesario tetris que deben hacer las cadenas de televisión privadas para arañar puntos (o simplemente décimas) de share que impulse su media mensual. Porque, en televisión, manda la media mensual. No tanto la fidelidad de los espectadores. Y de esto no se libra ni Televisión Española, que, a pesar de estar hundida en audiencias por una desconexión ciudadana por la pérdida de credibilidad empujada por la nefasta gestión política, tampoco se preocupa por cuidar a su público fiel, escondiendo en la programación determinados formatos (como Alaska & Segura) que bien podrían ser referente de la esencia social de la emisora.

La política parece estar viviendo un comienzo de regeneración donde importan más las personas. Esa es la tendencia: la humanización. La televisión tendrá que aplicarse el cuento y analizar la importancia de respetar más a sus targets objetivos. Porque los movimientos para mantener o aupar el share a corto plazo, también pueden propiciar una pérdida de fidelidad de los espectadores a medio tiempo. Terminan desconectando, terminan perdiendo la fe en el producto y en su estabilidad en la parrilla.

Porque la complicidad entre un canal de televisión y su audiencia se consigue con contenidos con los que el espectador se sienta identificado y reconocido, por supuesto, pero también a través de una programación que no juegue al despiste. Una programación que no es creíble. Que no diga que empieza un programa a una hora y luego se retarde, como costumbre, para arañar más cuota de pantalla. Que no se afiance un producto y que luego bailen sus horarios y días de emisión. Porque, al final, los mejores targets publicitarios se terminan fugando. Las redes sociales y los nuevos consumos a la carta nos han hecho menos pacientes y menos fieles. Por tanto, la cadena que más cuide al espectador, a través de una parrilla de confianza, ganará puntos y público de calidad frente al rival. Porque, aunque se les olvide a sus directivos, el cliente final y real de la televisión no es un porcentaje abstracto de share: es el espectador con nombre propio.

@borjateran

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Leticia Sabater: los peligros de aferrarse a la fama cueste lo que cueste

27 mayo 2015 - 13:29 - Autor:

Leticia Sabater es parte de la historia de la televisión en España. Empezó como figurante del Un, dos, tres, más tarde debutó como seria presentadora de continuidad de La 2 y finalmente triunfó: chica Hermida, actriz del taller mecánico de la familia Ozores, cantante de pegadizos temas y, por supuesto, musa de los programas infantiles.

No te lo pierdas, junto a Enrique Simón, o Con mucha marcha son algunos de los formatos más recordados de Leticia Sabater.

Varias generaciones de españoles crecieron con sus espacios infantiles, sus clases matinales de gimnasia en La 2 y su Leti-Rap. Su fama marcó a niños (y mayores). De hecho, hasta se hizo fuente constante de chascarrillos y bromas durante años, mucho antes de que existieran los memes en las redes sociales.

Pero, desde hace unos años, dejaron de contar con ella para proyectos serios y, ávida de mantenerse en el candelero, empezó a crearse una trayectoria paralela, en la que le ha pasado casi todo. La última: Leticia Sabater dice haberse operado para volver a ser virgen, asegura ‘estar intacta’. Objetivo cumplido: trending topic y, como consecuencia, noticia en todos los medios. ¡Leticia Sabater virgen! Pero, ¿a qué precio?

Nunca sabremos que podría haber dado de sí Leticia Sabater si las cadenas hubieran seguido apostando por su trabajo en la primera o segunda línea de la pequeña pantalla. Porque, Sabater, demostró contar con instinto televisivo para estar en programas de entretenimiento distendido e incluso participar en programas de tele-realidad o talent show. Sin embargo, sus bandazos y montajes para aferrarse a la fama, sólo han servido para alcanzar rumbos que rozan el límite sórdido y que le han alejado de la posibilidad de regresar a la televisión generalista. Y con estas decisiones sólo malogra treinta años en los que nos ha dado (a los medios) un fantástico juego.

@borjateran

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Risto Mejide, ¿se puede plagiar uno a sí mismo?

9:11 - Autor:

Plagio. Copia. Imitación. En televisión, estas tres palabras siempre están al orden del día. Los programas se inspiran, a veces incluso demasiado. Sin embargo, ¿se puede plagiar uno a sí mismo?

Tras su abrupta marcha de Cuatro, Risto Mejide ha vuelto con Al Rincón de Pensar. Un nuevo programa que no parece nuevo, porque es una continuación evidente de Viajando con Chester. Aquí no hay sofá personalizado que viaja por España, ahora es un loft que se ha decorado con elementos que identifican al invitado. Mario Conde, un banco (de madera); Dani Martín, dos motos; Hombres G unas coloristas guitarras, Borja Semper… nada.

Demasiados puntos coincidentes. Incluso en la forma de presentar a los invitados, con una emocionante locución previa del propio Mejide. Por tanto, ¿estamos ante un plagio entre cadenas? No, simplemente es una continuación de una trayectoria profesional. Una continuación sin disimulos. Porque Risto es Risto. Y ha decidido que nadie rompa el camino que había emprendido desde el otro canal. El publicista lo explicó en su primer programa: quería seguir con la esencia de sus no-entrevistas de Viajando con Chester, tras la falta de acuerdo con Mediaset España.

Más vídeos en Antena3

Ahora, desde Antena 3, Risto sigue realizando un programa hecho a su medida. Porque Risto es un producto muy definido. Porque Risto sólo puede parecerse a Risto. Se ha quitado sus características gafas de sol y se ha convertido en un gafa-pasta, pero mantiene los mimbres de calidad con los que Viajando con Chester conquistó al público más exquisito.

No es un programa de entrevistas, en una conversación desnuda. Con una luminosa puesta en escena enriquecida con insertos de imágenes de archivo, que van contextualizando y aderezando la charla. Un programa de autor, en el que Risto tiene la primera palabra. Pero no la última. El invitado, al terminar la grabación, cuenta sus sensaciones sobre su choque con el publicista. Lo hace desde una especie de fotomatón para la reflexión.

Al rincón de pensar es un diálogo despierto, que huye del periodismo y, al mismo tiempo, cree en la televisión. La televisión que cuida contar una historia a través de los primeros planos, de los silencios, de las miradas. La televisión que apuesta por el valor de la conversación tranquila, pero sin red. La televisión de autor, que morirá cuando el autor quiera.

@borjateran

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Martes y Trece volvió (por un día) para decir adiós a los míticos Estudios Buñuel de TVE

26 mayo 2015 - 9:19 - Autor:

Se terminó. Pocos programas más se rodarán en los Estudios Buñuel. Para decir adiós al mítico centro de producción de Televisión Española, Millán Salcedo y Josema Yuste se reunieron en el mismo plató en el que grabaron tantos icónicos sketches en los ochenta y noventa. Y es que coincide que, en ese mismo lugar, hasta esta misma noche, bajo la misma parrilla de focos, también se ha realizado el show Alaska y Segura.

Martes y Trece demostró, en este emocionante reencuentro, que siguen contagiando la comicidad de siempre. A carcajada limpia. Supieron ‘romper’ a tiempo, y en los monitores del estudio L1 sus viejos gags evidenciaron que mantienen el interés del público dos décadas después.

Fue la imprescindible y última gran entrevista de Alaska y Segura, un formato que se ha colado en una TVE desorientada para confirmar el valor de la Televisión Pública como compañía que no teme reflejar, a través de un programa entretenido, el arte de hoy, ese arte que crece en una sociedad que se atreve con las ideas.

Una sociedad que mira al futuro, sin dar la espalda a su creativo pasado. Alaska y Segura ha conseguido ser ese oasis que ha inmortalizado la vida moderna, desde una TVE adormecida por culpa de la vieja política.

Una TVE que fue la gran factoría de la televisión en nuestro país y que anoche cerró, resignada, etapa: consumando un divulgativo homenaje a sus Estudios Buñuel, los estudios de mayor tamaño del centro de Madrid, únicos que no habían sido víctimas de la especulación inmobiliaria. Pero este patrimonio audiovisual y arquitectónico (diseñados en 1935 por Rafael Bergamín, representante clave de la arquitectura racionalista en España), que salvó de la piqueta la propia TVE en los ochenta, será demolido en los próximos meses por la constructora Pryconsa, que ha adquirido los céntricos terrenos a precio ganga.

Una decisión que ejemplifica esa España nuestra que prefiere el ladrillo a la imaginación, que confunde coste con inversión en una sociedad mejor. En este sentido, el programa realizó guiños, con carga inteligentemente crítica, al fin de los emblemáticos platós. Además, no faltaron dos reportajes sobre la trayectoria de esta factoría del entretenimiento, uno a cargo de Carlos del Amor, perdiéndose entre pasillos y decorados, otros del equipo de Días de Cine, repasando la historia cinematográfica de este complejo que impulsó el productor Samuel Bronston.

Terminó ese espectáculo llamado Alaska y Segura. Terminó casi a las 3 de la mañana, víctima de una dañina estrategia de programación para convertirlo en invisible. Lo han conseguido. A pesar de que ahí han pasado magnéticos invitados poco habituales en la pequeña pantalla: desde Carmen Maura a Raphael, pasando por Verónica Forqué o Miguel Bosé. Un espacio necesario, valiente y consciente de su tiempo… y de su futuro. Consciente del significado de la televisión pública que informa, forma y entretiene sin red. Y Alaska y Segura pasará a esa historia de TVE como una interesante radiografía de la actual cultura que marca la diferencia en los epicentros del arte, la invención y la experimentación en España.

Y el show acabó con todo el público y el equipo del programa saliendo por la puerta trasera de los Estudios Buñuel, al ritmo del violín Ara Malikian y los tambores de Calanda, esa misma puerta por donde se introducían los grandes decorados de Un, dos, tres, La Forja del Rebelde, El Quijote o La Noche de los Castillos. En esa fachada trasera (con fuegos artificiales incluidos), se vivió el último adiós a los siempre míticos Estudios Buñuel. Adiós  al ruidoso e ilusionante grito de ¡viva Buñuel! ¡viva la imaginación! ¡viva la televisión!

Uno de los finales de programa más emocionantes de la historia televisiva reciente, para el autor de este blog. Nos despedíamos de un lugar que no era sólo un lugar: es y será la factoría donde se realizó gran parte de aquella efervescente televisión pública que nos ha hecho amar a la TELEVISIÓN.

A FONDO:  El fin de los Estudios Buñuel: repasamos su historia

@borjateran

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La Sexta lidera las audiencias de la noche electoral: así lo ha conseguido

25 mayo 2015 - 9:00 - Autor:

  • La cadena verde se consolida como referente informativo, mientras que la pérdida de credibilidad de TVE lleva a la cadena pública a no superar el diez por ciento de share (8%).

En la última década, la televisión ha dado un giro a las retransmisiones de las noches electorales. Ahora la tecnología juega a favor: para organizar con claridad la información con grandes gráficos, algunos en formato de realidad virtual aumentada, dando la sensación de que los resultados crecen alrededor del presentador.

Y anoche, todas las cadenas, con mejor o peor resultado, apostaron por dar ese toque efectista a sus infografías. Sin embargo, sólo una no se perdió en aspavientos y fue por delante a la hora de fusionar lo mejor del espectáculo televisivo con el periodismo más vivo. Esa cadena fue La Sexta.

Como si fuera un carrusel deportivo y con escenografía de show nocturno norteamericano (con varios haz de luz dando movimiento al decorado de Al Rojo Vivo), el tándem Antonio García Ferrera y Ana Pastor supo enfocar la información sin rodeos.

Con un intenso ritmo que no daba cabida a la dispersión. Ni de los periodistas, ni de los contertulios, ni del propio espectador. Los datos eran los protagonistas gracias a unos gráficos que, a diferencia de otras emisoras, no se liaron en representar porcentajes en diseños de tradicionales gráficos de tartas o barras. Simplemente, en una jornada con tan diverso resultado autonómico y local, el dato de cada partido aparecía escrito de forma visualmente sencilla en pantalla, junto con el número de corte que se necesita para alcanzar la mayoría absoluta.

Esta información, sobreimpresionada, que se introducía o modificaba con un ligero movimiento digital, se mantenía en la parte izquierda de la emisión, constantemente, propiciando así que el espectador sienta la emoción de vivir el escrutinio en directo, casi en tiempo real.

El programa tampoco olvidó su esencia de formato de prime time. Y utilizó, sin descanso, músicas de fondo para arropar el nervio informativo de una larga noche electoral. Los datos de análisis de los periodistas, que estaban en el estudio de Al Rojo Vivo, contaban con una banda sonora propia; mientras que los políticos, en el plató de El Objetivo de Ana Pastor, tenían otro fondo musical diferenciado.

De esta forma, La Sexta separaba contextos y ambientes. En un programa, que aprovechó las caras reconocibles del canal (Cristina Pardo, Helena Resano, Cristina Villanueva…) como enviadas in situ a la sede de los partidos políticos. Propulsando, así, una cercanía más identificable del espectador.

En este sentido, todo el programa ha aprovechado la realización multipantalla para que la audiencia tuviera la percepción de que no se iba a perder nada. Incluso aguantando varias señales a la vez o dejando ‘pinchadas’ cámaras en epicentros de la actualidad en los que aún no sucedía nada. De esta forma, la audiencia sabía que en cualquier instante, si pasaba algo, en ese lugar, La Sexta ya estaba. Como sucedió con la salida de la líder de Ahora Madrid, Manuela Carmena, en la Cuesta de Moyano. Durante largos minutos, sólo se veía un escenario apagado. Pero el espectador se quedaba esperando para no perderse la aparición.

Fue el programa político más seguido de la noche con un 16% de share, logrando el minuto de oro a las 22:50 horas con mas de 4 millones de espectadores. A su favor, retransmitía desde una cadena y una franja horaria con un público interesado en la política que ya está fidelizado. Pero, también, el especial elecciones de La Sexta ha entendido los nuevos ritmos y lenguajes audiovisuales. Es más, sabe utilizar los engranajes de la televisión de máxima audiencia a favor de hacer más interesante el periodismo de base.

No se pierde más de la cuenta en gurús y no se obsesiona en grandes movimientos de cámara, se fija en el dato que surge del directo. Lo pone en contexto y, al mismo tiempo, lo contrapone con las fuerzas políticas. Un programa que no se ata a una escaleta cuadriculada en plató. Al contrario, La Sexta realizó un rompecabezas de conexiones, pantallas partidas, entrevistas, resultados. Un vertiginoso programa en el que mandó la imagen, con sus sonidos y sus silencios. Esa imagen en la que no hay necesidad de añadir o explicar nada a un espectador que, a través de lo que ve, sabe juzgar por sí mismo. Y agradece poder juzgar por sí mismo.

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@borjateran

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Borja Terán, editor

"Soy periodista y he trabajado como redactor, como ayudante de realización y también desarrollando contenidos en televisión. En definitiva, tele y más tele, por deformación profesional y porque me temo que en mi partida de nacimiento ya constaba mi curiosidad infinita por los entresijos del mundo audiovisual.

Esa curiosidad será el cimiento de este blog dedicado a la televisión que nos toca vivir, sin dejar de recordar la del pasado y permitiéndonos soñar con la del futuro."

 

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