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Los nuevos enviados especiales: la estrategia de convertir en reporteros a las estrellas de la TV

21 Agosto 2017 - 0:03 - Autor:

Los despliegues informativos de las grandes cadenas de televisión, tras los atentados de Barcelona y Cambrils, han desplazado a los propios presentadores de los programas estelares al corazón de Las Ramblas. Susanna Griso, Antonio García Ferreras, María Casado o Ana Rosa Quintana han salido a pie de calle, como si fueran reporteros callejeros.

De esta forma, los principales canales pretenden demostrar su compromiso con la información al trasladar a sus rostros más reconocibles al lugar de los hechos. Ya lo hicieron también después de los atentados de París, generando una imagen de información de primera mano. Aunque, en realidad, se trata más de marketing, pues ese trabajo se puede realizar con enviados especiales y con los presentadores principales controlando las conexiones desde su plató de Madrid.

Así se pretende demostrar la capacidad de reacción de las emisoras, que informan desde el mismo epicentro de la noticia. Las Ramblas se han convertido en el escenario de las cadenas con los viandantes transformándose en el propio público que rodea a los populares periodistas y que observa como todas las principales televisiones emiten desde el mismo sitio pero sin cruzarse entre sí, no vaya a ser que hagan publicidad de la competencia.

La Sexta ha sido pionera en esta táctica de programación, que congenia con su perfil de canal pegado a la actualidad. La cadena verde lleva años optando por enviar a los epicentros de la noticia a periodistas todoterreno que son muy reconocibles por el público. Como Ana Pastor o Cristina Pardo. El canal de Atresmedia apuesta por enviados especiales que el espectador conoce con nombre y apellidos y que, además, aportan argumentos desde su mirada propia. La audiencia quiere escuchar su perspectiva, el público espera con un interés especial su conexión en directo: sabe que no se va a encontrar un busto parlante contando una historia de memoria.

Es el nuevo escenario al que asiste la información en televisión, más dinámico y con menos complejos a la hora de adaptarse a los acontecimientos. La tecnología lo permite con más facilidad que nunca y las cadenas ya no necesitan un andamio, un elevado practicable o un autobús-plató al que subir a sus presentadores cuando se desplazan al lugar de la noticia. De hecho, mejor aún si ese presentador no esconde su móvil (como se hacía antaño en la obsesión de no saltarse los protocolos del periodista perfecto) para enseñar su iPhone a la cámara, ya que así parece que el comunicador está más conectado, en vivo y en directo, con sus rigurosas fuentes. Se acabaron, por tanto, los tiempos de los púlpitos que ejercían de barrera entre el periodista y el espectador, ahora directamente las estrellas de los magazines y programas se convierten en reporteros desde el decorado más poderoso: la realidad del lugar que protagoniza el suceso.

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El boom de castings que las cadenas de televisión graban (pero no siempre emiten)

20 Agosto 2017 - 0:08 - Autor:

La Voz, Operación Triunfo, Got Talent, MasterChef… todos los grandes concursos de éxito de la televisión trabajan tras un laborioso casting, normalmente de asistencia multitudinaria, que se graba pero que no se emite.

Un proceso de selección que es un espectáculo por sí mismo, ya que a la prueba acuden personas de cualquier tipo y condición, normalmente sin demasiado sentido del ridículo y dispuestas a casi todo con tal de salir por la tele.

Sin embargo, ninguna cadena se plantea realizar un formato propio con el contenido que generan estas audiciones, a pesar de que serviría para calentar motores como avanzadilla del estreno del talent show de turno.

En tiempos en los que para amortizar gastos las cadenas aprovechan prácticamente todo, el principal motivo de que ningún canal utilice las audiciones como programa propio de bajo coste está en que se considera que los procesos de selección no interesan al público de forma prolongada. Ver a un mal cantante realizar gorgoritos puede resultar divertido unos segundos pero no cuando participan en la prueba una larga lista de personas anónimas, lo que se traduce en hartazgo.

Aunque en la historia de la televisión sí que se han emitido fragmentos del proceso de casting como producto promocional de un gran estreno. Chicho Ibáñez Serrador fue pionero en este sentido. El maestro de la televisión realizó una especie de piezas de la selección de las azafatas del Un, dos, tres. Lo hizo cuando nadie conocía la palabra casting en los ochenta y lo volvió a repetir en el retorno del mítico concurso de Ruperta en 2004.

La tensión de estas audiciones de Un, dos, tres no dejaba indiferente al espectador, aunque sólo era un especial temporal pensado para generar expectativa convirtiendo a la audiencia en partícipe de los prolegómenos del show. Un metraje de los castings que nos ha dejado imágenes para la posteridad, como la manera en la que Serrador eligió a Silvia Masó como azafata de una de las ediciones más recordadas de Un, dos, tres. El nerviosismo del instante traspasa la pantalla. Un instante con un intenso Chicho que planificó un giro dramático final para arañar, una vez más, la emoción más inesperada en el espectador.

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La contradicción del regreso de Gran Hermano: así genera Telecinco expectación

19 Agosto 2017 - 1:12 - Autor:

Gran Hermano Revolution. Así promociona Telecinco el retorno de su reality estandarte. El programa que reinventó la televisión vuelve para celebrar su edición número 18 y lo hace con una campaña que pretende recuperar la ilusión del público por un formato que mostró síntomas de desgaste en la última edición.

GH sigue manteniendo rentables cuotas de audiencia para Telecinco pero, sin embargo, en el pasado curso, su contenido ya no inundó de dimes y diretes la programación de toda la cadena, como conseguía antaño.

El reto de los responsables del espacio es recuperar la esencia del concurso. Para empezar, han puesto a viajar al equipo de casting por toda España para encontrar personajes variopintos que hagan olvidar una pasada edición en la que todos los participantes estaban cortados por un patrón.

Un elenco de grandes hermanos demasiado clónico impidió que surgieran tramas dispares más allá de la disputa adolescente al estilo de Mujeres y hombres y vicerversa. Esta situación expulsó a la audiencia menos fiel del programa, que no sólo busca pelea fácil entre los habitantes de la casa de GH y también quiere evadirse con las historias que surgen, a medio camino entre la emoción y la comedia, de la convivencia. Esta nueva edición, con nuevo logo, parece que irá por ese camino a través de unos participantes con más edad y, como consiguiente, más experiencias vitales para enriquecer el show.

Comedia, emoción y tensión han sido la esencia del éxito de Gran Hermano. Y hacia ahí vuelve Telecinco. No obstante, la campaña de promoción lleva meses pretendiendo impactar con el término “revolución” para captar la atención de un espectador que cree ya haberlo visto todo en GH.

Lo malo es que ese mismo espectador, que cree haberlo visto todo, también ha vivido varias campañas de regreso de Gran Hermano en las que Telecinco hablaba en los mismos términos, fardando de que todo iba a cambiar en el universo de GH y tampoco cambió tanto. Se repite la historia.

Las promos de Gran Hermano buscan hacer lógico ruido, pero el porvenir del programa no está en una revolución que convierta GH en otro programa, Gran Hermano arrasa en audiencias cuando vuelve a su origen: la convivencia en su máxima expresión. Eso sí, entre personas dispares, queribles e identificables.

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18 Agosto 2017 - 2:16 - Autor:

La imagen de María Casado rompiéndose de emoción en el final del especial informativo de TVE por el atentado en Las Ramblas resume el sentimiento de un país ante la barbarie que ha sufrido, este jueves, el corazón de Barcelona. Una imagen de desasosiego que representa a una sociedad que ha vivido en tiempo real, a través de la televisión y también de las propias redes sociales, el dolor y la incertidumbre después del trágico ataque.

Todas las cadenas de televisión generalista han movilizado su programación para informar del cruento atentado en una emisión que se ha alargado hasta pasada la una de la madrugada. TV3, la televisión autonómica de Catalunya, ha destacado por su retransmisión informativa cercana y rigurosa, cediendo señal a otros medios, como TVE, y poniendo el foco en contextualizar y prevenir cualquier tipo de especulación.

No obstante, todas las cadenas han generado confusión ya que se han apresurado a difundir informaciones sin tiempo para ser contrastadas como merecen, como la errónea identificación de un terrorista. Es el problema que surge en este tipo de trágicos acontecimientos. La demanda informativa y el deber de las cadenas obliga a programar extensos especiales pero que, sin embargo, no siempre cuentan con un caudal de información actualizado durante los largos tramos de emisión. Como consecuencia, estos informativos especiales necesitan nutrirse de nuevos datos con la premura del vivo y el directo que es un trampolín hacia la elucubración que incluso puede amplificar el terror social, lo que sirve para dar alas al objetivo que buscan los terroristas que no es otro que extender el miedo a través de la televisión y las imágenes que se mueven por las redes sociales.

Y ahí surge el trasfondo del problema al que se han enfrentado este jueves las cadenas de televisión: informar en largos programas especiales sin caer en el sensacionalismo que no lleva a ninguna parte. ¿Qué aportan las imágenes más cruentas de las víctimas en Las Ramblas? Se abre un debate complejo. De hecho, ante las críticas por el morbo que suscitaban algunos duros planos que irrumpieron sin avisar en TVE, desde la cadena pública se han justificado como una decisión de “servicio público”.

No obstante, el servicio público es informar de los hechos sin necesidad de interferir en la intimidad y el dolor de una víctima.  No es necesario hacer un plano detalle de la muerte para comprender la crudeza de un atentado. Pero, muchas veces, la premura con la que llega la señal de estas imágenes propicia que se cuelen en emisión sin tiempo para evitarlo. En otras ocasiones, como ha sucedido con Telecinco en plena tarde, se decide editorialmente hacer hincapié en imágenes de “impacto” para ilustrar lo acontecido.

Imágenes que se han difundido al mismo tiempo que las fuerzas de seguridad estaban pidiendo que no se emitieran para respetar a las víctimas y no interferir en la investigación. Una petición enfocada a los usuarios de las redes sociales que no siempre se ha cumplido desde las propias cadenas. Es el peligro que surge de la televisión cuando, además, se alimenta de los vídeos inmediatos que se mueven por las redes sociales. Entonces, se puede confundir informar con espectáculo. Ante este escenario, sólo hay una salida: volver a la esencia del periodismo que explica, busca contextos, analiza trasfondos, está comprometido con la honestidad y depura el flujo de impactos sin digerir que fluyen gracias a la premura de la viralidad de la red social. Esa viralidad mediática de la que se alimenta un terrorismo que se expande por la banda ancha del “en vivo y en directo”.

@borjateran

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El extraño caso de ‘Empeños a lo bestia’ y su relación con la televisión en España

17 Agosto 2017 - 0:17 - Autor:

El canal DMax se ha hecho con los derechos de emisión en España de Empeños a lo bestia, el docushow norteamericano que ha triunfado en los canales temáticos de Atresmedia en los últimos años. Este programa, que narra las surrealistas aventuras y desventuras de una de las casas de empeño más populares de Detroit, primero fue pilar de la desaparecida cadena Xplora (cerrada por el cambio de licencias de TDT) para, después, pasar como contenido destacado del canal Mega.

Ahora, la factoría Discovery se hará cargo de la emisión de los empeños en España, convirtiéndose en el canal de referencia en este tipo de formatos, ya que cuenta con una larga cartera de espacios de estas características: Pareja a la puja, Container wars Cazasubastas, Perdido, vendido o Me lo quedo, entre otros. Pero al canal principal de Discovery, DMax, le faltaba el rey de las subasta, que funciona por la explosiva mezcla de emociones que surgen del conflicto entre los miembros de la familia que regenta el negocio y la picaresca de los clientes de Detroit, una ciudad afectada por una longeva decadencia.

El buen rendimiento de Empeños a lo bestia, incluso, llevó a los responsables de La Sexta a dar luz verde a una versión española en 2014. Los reyes del empeño se llamó este remake nacional que fue un fracaso en audiencias, a pesar de intentar imitar modelos de éxito de la emisora verde como Pesadilla en la cocina o El Jefe Infiltrado.

  • ¿Por qué triunfa la versión norteamericana y, en cambio, pincha la española?

La relación del espectador con este tipo de contenidos importados de norteamérica produce un peculiar efecto: el público disfruta viendo el panorama excéntrico de la versión original pero, sin embargo, no se cree la adaptación nacional.

Mientras que Pesadilla en la cocina se realiza en un ambiente de restaurantes reconocido e identificable para una audiencia que siente que puede ser víctima de estos bares insalubres, sufrir su caos y sus consecuencias, Los Reyes del empeño acontece en negocios menos familiares para la audiencia de masas y con clientes menos extravagantes que en el universo del sueño americano.

Para paliar esta debilidad, la productora del programa en España, Warner -entonces denominada EyeWorks Cuatro Cabezas- apostó por grabar el docureality en dos negocios, en vez de en uno. De esta forma, el programa contaba con más facilidades para desarrollar las tramas.

A pesar de ello, no fue suficiente. El contenido resultó flojo en comparación con las locuras de los norteamericanos, donde se puede vender desde una pitón a un ataúd. Y, tanto el doblaje exagerado como las situaciones rocambolescas que se producen en la grabación, convierten el docushow en una especie de telecomedia de lo absurdo. Pero sin estos ingredientes, sin doblaje y en un frío polígono industrial español, todo parece más cutre y, lo que es peor, más falso. Curiosamente la audiencia no se lo creyó y desconectó La Sexta. Justo lo contrario de lo que sucede con la versión original que, aunque no se lo terminen de creer, el televidente autóctono queda enganchado porque se sumerge en otra cultura exagerada y estrafalaria.

@borjateran

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‘Juego de Tronos’: cuando las filtraciones y la piratería se convierten en promoción extra

16 Agosto 2017 - 12:04 - Autor:

En HBO se están convirtiendo en víctimas de la piratería accidentada. Pero, cuidado, pues la piratería puede generar adicción si se traduce en excelentes resultados de audiencia y publicidad gratis para su ficción estandarte.

Hace unos días, se filtró desde la India un capítulo de Juego de Tronos (7×04). Los que lo vieron de forma ilegal con sus comentarios y spoilers en las redes sociales amplificaron la expectación por el episodio hasta convertirlo, en su emisión oficial, en el más visto de la historia de la producción.

Ahora, en la madrugada de esta noche, se ha producido una situación similar. HBO España ha publicado durante una hora el próximo episodio de Juego de Tronos. Los espectadores al quite han avanzado en sus redes lo que han visto. De nuevo, se alimenta un deseo especial por una ficción que se nutre constantemente del fervor de las redes sociales.

Y ya se sabe, asistir a una premier fortuita y degustar el manjar antes que nadie propicia un morbo especial en el espectador. No obstante, en nuestro país nadie ha filtrado el episodio en plataformas ilegales. En la delegación española de HBO pueden estar algo más tranquilos.

Aunque los grandes ejecutivos de HBO hace tiempo que perdieron el miedo a las descargas ilegales puntuales. Ya en 2015, sólo unas horas antes del estreno oficial de la quinta temporada, se colaron en la red cuatro capítulos. Ni uno ni dos ni tres… Los cuatro primeros del regreso del trono de hierro.

La filtración llegó en el momento exacto para lograr un impacto publicitario extra global. Los medios internacionales trataron el asunto, recordando el retorno de la serie incluso a los no asiduos al acontecimiento. Y, al fin y al cabo, la filtración fue consumida principalmente por los que nunca pagan por ver los capítulos, por los que se los iban a descargar ilegalmente de todos modos.

Mientras que el cine y las cadenas sufren serios problemas de rentabilidad por las descargas ilegales, quizá el caso de HBO es especialmente particular: en ocasiones, ha logrado retroalimentar su fama universal gracias a la piratería, que hace aún más icónicos y arrolladores sus productos.

La popularidad descomunal de Juego de tronos no sería tal si tantos millones de personas no la consumieran también ilegalmente. Y la cadena sigue siendo igualmente muy rentable, pues sus producciones son tan conocidas y redondas que generan beneficios de muchas maneras: en Estados Unidos su público fiel no falla, paga por ver el canal en primicia, e internacionalmente llenan aún más sus arcas con las ventas a canales extranjeros o la comercialización de DVDs y productos que rodean a la marca de sus series. Un caso peculiar del universo HBO, no extrapolable a otros canales o plataformas de pago.

Una filtración a tiempo y controlada puede generar una relevancia mucho más beneficiosa en estrategia de marketing.  Lo ocurrido hace unas horas ha sido casual, pero hace tiempo que HBO sabe que estos fallos del sistema pueden amplificar el interés por su reputada factoría de ficción. Al final, con estos accidentes se consigue que HBO y Juego de Tronos esté todos los días en la palestra de noticias y comentarios en redes, fundamental para mantenerse en el trono. El trono de hierro, claro.

@borjateran

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‘Me lo dices o me lo cantas’: lo peor (y lo mejor) del fracaso de Telecinco

0:01 - Autor:

La resurrección del interés por los programas de divertimento musical llevó a Telecinco a dar luz verde a un nuevo proyecto, Me lo dices o me lo cantas, que tras varios retrasos en emisión se ha estrenado este verano.

A primera vista, la premisa del programa surge de una extraña mezcla de dos clásicos de la televisión en España: La Parodia Nacional y Tu cara me suena. Me lo dices o me lo cantas es un concurso de famosos caracterizados de políticos o personajes populares que interpretan canciones con sus letras modificadas en un intento de conseguir divertidos himnos que retraten la actualidad con humor.

Pero sólo un intento, pues el programa es un espacio que destroza canciones. Las letras son malas y, en algunos casos, no hacen ninguna gracia. Menos aún si pretenden hacer risa cantando sobre la escasez de medicinas en Venezuela. Como sucedió hace unas semanas en el programa de Telecinco.

Aunque, además de la pobre adaptación musical, el problema principal está en que las canciones suenan mal. El programa no es agradable de escuchar. Me lo dices o me lo cantas incumple el requisito fundamental de un show musical: que el espectador pueda subir el volumen de su televisor y disfrutar de una melodía interpretada por unos artistas con un mínimo de base vocal.

Me lo dices o me lo cantas aturulla, invitando al público al zaping. La realización visual no ayuda, bastante desordenada y cero artística. Tampoco la tétrica iluminación (el público parece formado por robots de color azul fosforito) y la escenografía, con buena intención aunque muy recargada de elementos.

Demasiado caos escénico y demasiados concursantes. Participantes que disfrazados (y algunos incluso sin disfrazar) son complicados de reconocer. Belinda Washington, Alyson Eckmann, Corina Randazzo, Xavier Deltell, Javier Martín, Hugo Salazar, Carmen Alcayde, Ken Apeldorn, Nagore Robles, Rebeca Pous, David Carrillo y Sergio Alcover son algunos de los nombres que componen el elenco primigenio de artistas, que ha dado forma a las caricaturas musicales a los que se ha terminado también uniendo Rocío Madrid y Roser para mejorar el desaguisado

Mucho talento reunido pero que no luce por un guion flojo en las letras de las canciones, probablemente por falta de presupuesto para contar con un equipo amplio de guionistas-letristas. El éxito de La Parodia Nacional estaba en que, como las chirigotas, se reía de los vaivenes políticos, sociales y de la prensa del corazón con letras identificables y entendibles por el espectador. Lo hacía en riguroso playback de cantantes profesionales para que el show fuera agradable de escuchar.

En Me lo dices o me lo cantas ni todas las letras son fáciles de comprender ni todas las canciones son sencillas de escuchar en un ruidoso plató en el que todo parece artificial y hasta el jurado, compuesto por Santi Millán, Yolanda Ramos, Jorge Cadaval y Cristina Rodríguez, denota poco entusiasmo con lo que ve o sufre.

El fracaso de audiencia de Me lo dices o me lo cantas, a pesar de no lidiar con grandes competidores en verano, se resume en que el talent show transmite un desorden visual pocas veces gracioso. Al final, la mejor aportación del show es que Telecinco ha incorporado una cortinilla con el logotipo del programa para dar paso a publicidad sin que los anuncios irrumpan de cuajo y maltraten el hilo argumental lógico de la emisión, como suele suceder en otros programas del mismo género. Algo es algo.

@borjateran

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Lolita Flores instala el género de la ‘auto-entrevista’ en la TV española

15 Agosto 2017 - 0:00 - Autor:

Lolita tiene un plan se vendió como el nuevo espacio de entrevistas de La 1 de Televisión Española. Pero, en realidad, es en gran parte el nuevo programa de auto-entrevistas de su propia presentadora. Porque, independientemente de quien tenga delante, Lolita Flores cuenta con la habilidad de realizarse a sí misma las preguntas adecuadas para brindar el titular que engancha al espectador.

Lolita no es periodista, ni falta que le hace. Aunque sí intuye lo que interesa al público. Incluso lo que interesa sobre ella misma. Se nota que es una mujer todoterreno que ha crecido bajo el aprendizaje de la más grande de todas las folclóricas, su madre, Lola Flores. De su matrona probablemente interiorizó la importancia de hablar sin demasiados tapujos para, de esta forma, traspasar la pantalla con la mayor fuerza posible.

Así, en esta serie de especiales en La 1, Lolita logra exprimir a sus invitados a través de su propia experiencia personal, asociada al mundo del espectáculo desde que nació. Sin que le pregunten, la propia presentadora desarrolla sus dudas, sus miedos, sus ilusiones y sus famosas anécdotas. Las suyas y las de su propia familia, como cuando recalca que su hija hace muchos castings pero que a la hora de la verdad trabaja poco.

Sus ya populares batallitas son perfectas para generar debate entre los invitados. Y desde luego rompen con el tabú de que el “moderador” no debe ser protagonista. En Lolita tiene un plan, ella es el engranaje y motor principal del show. Hasta no duda en denominarse entrometida en una profesión si hace falta. “Me he considerado una actriz intrusa, porque soy cantante”, dijo en la noche de estreno de su programa, mismo programa en el que volvió a recordar la muerte, con solo 15 días de diferencia, de su madre y hermano como si de una exclusiva en la revista ¡Hola! se tratara.

Porque Lolita es el titular de sus propios entrevistados. Y lo mejor es que este protagonismo nunca está revestido de egocentrismo o narcisismo sino, más bien, de cercanía, generosidad y empatía. Es su magnetismo inevitable, que puede con todos y todas. Mejor que sus convidados vayan preparados para dejarse eclipsar… o para enriquecerse enormemente con sus vivencias que aporta en la charla.

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‘Mad in Spain’: motivos de un revés televisivo en la noche del domingo

14 Agosto 2017 - 0:48 - Autor:

lucia etxebarria mad in spain

El debate del reality de náufragos famosos, Supervivientes: conexión Honduras, se despidió de Telecinco el pasado mes de julio con un 18,7 por ciento de share y más de 2 millones de espectadores. Excelente resultado para Telecinco, que ha visto como este formato ha rondado cifras que llegan al codiciado veinte por ciento de share.

Los responsables de la cadena han pretendido mantener este buen rendimiento en el horario de prime time dominical del verano con otro debate. Si bien, en este periodo estival, Telecinco no cuenta con reality en emisión durante las vacaciones. Para suplir esta carencia, la emisora ha programado Mad in Spain. Se trata de una tertulia sobre lo divino y lo humano que no ha terminado de funcionar con una tendencia de audiencia decreciente por debajo de la barrera de un pobre diez por ciento de cuota.

El principal problema del fiasco de Mad in Spain ha estado en el contenido del espacio. Lo que se prometía como un modernizado Moros y Cristianos, que triunfó en los noventa con Javier Sardá, ha terminado siendo un batiburrillo de debates demasiado vistos en televisión: que si beneficia ser hijo de personas famosas, que si las dietas sirven para algo o nada, que si las fiestas populares fomentan el alcoholismo… Temas con un enfoque superficial y tratados con argumentos manoseados.

El programa no ha aportado nada nuevo y el púbico ha dado la espalda a un formato que en Telecinco ya dan por finiquitado. De hecho, para ahorrar costes, Mad in Spain ha dejado de realizarse en directo y, desde hace dos semanas, está siendo grabado los viernes por la tarde. La función de Mad in Spain de continuar la línea de la cadena como referencia de emisora pegada a la actualidad en tiempo real se ha desvanecido. Sus resultados de audiencia no aguantaban con ímpetu el esfuerzo extra que supone realizar el show en directo un domingo.

Pero Mad in Spain sigue como producto que cubre un hueco hasta la llegada de Gran Hermano. La dirección del programa ya ha realizado cambios interesantes para congeniar mejor con el público habitual de Telecinco: colaboradores más populares en el universo de Mediaset (Alonso Caparrós, Carlos Lozano, Sofía Cristo, Cristina Tárrega), una mesa para que los contertulios no estén con actitud de siesta en el sofá y hasta cámaras ocultas que ponen sobre la mesa dilemas morales que generan más conversación. Sin embargo, el programa sigue sin solucionar su debilidad fundamental: en Mad in Spain debaten humo. Y la audiencia ya está resabiada de vende humos en televisión. Faltan expertos, faltan testimonios en primera persona, faltan temas acotados, que sean reconocibles por el público y afecten al espectador en el día a día y, sobre todo, sobran temas demasiado genéricos con argumentos tópicos de polemistas que lo mismo te habla de Chayo Mohedano que de Mariano Rajoy.

Por suerte, han estado al frente del espacio Jordi Gónzalez y Núria Marín para aportar un toque de ironía y humor inteligente cuando lo merecía el vaivén de la tertulia hacia ninguna parte. Como suelen ser las tertulias en televisión, por otro lado.

@borjateran

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‘Lolita tiene un plan’: así TVE ha vuelto a la entrevista en prime time

8 Agosto 2017 - 0:27 - Autor:

Lolita ha vuelto a Televisión Española con Lolita tiene un Plan. Se trata del regreso del género de la entrevista al horario de máxima audiencia de La 1, después de la marcha de Bertín Osborne a Telecinco. Aunque este nuevo formato ha pretendido diferenciarse de su predecesor e intenta dar un paso más allá, buscando un vínculo de bagaje vital que comparten las personalidades reunidas en el supuesto hogar de la hija de Lola Flores.

En el primer capítulo, el tema central ha sido el mundo de las actrices a través de la mirada de Lola Herrera, Adriana Ugarte, Cayetana Guillen Cuervo y la propia Lolita. Diferentes generaciones de intérpretes hablando, sin demasiadas corazas, de la inestabilidad laboral, el paso de las años, la fama, la dureza del trabajo y hasta de la superstición.

En tiempos en los que la televisión se cocina en exceso y se editan los programas a una velocidad de vértigo para que el espectador no se desenganche, Lolita tiene un plan atrapa por justo lo contrario: está guisado sin excesiva prisa, la conversación fluye sin estrés y los personajes se abren olvidando que existen cámaras, ya que no están en un plató.

Un formato que recuerda la importancia de la televisión que se desarrolla sin falsear en demasía el orden narrativo del tiempo de rodaje y sin necesidad de alterar la imagen de la entrevista embadurnándolo todo de grafismos o rótulos que recalcan con fuegos de artificio las declaraciones más morbosas del convidado.

Lolita tiene un plan no requiere nada de esas artimañas, que han invadido la televisión actual, porque cuenta con el mayor ingrediente de la pequeña pantalla: el primer plano de una buena e interesante conversación que enseña y descubre al espectador ámbitos profesionales y situaciones que desconoce.  Un objetivo que el programa alcanza con creces durante una sencilla charla que se enriquece dividiendo el encuentro en distintas estancias de la casa, lo que evita la monotonía visual. Primero en la terraza, después en el comedor -con Cayetana trasteando nerviosa con el pan- y, al final, terminando en un sofá donde, en el estreno, ha aparecido Edu Soto para interpretar canciones que despiertan sentimientos de calado en la vida de los invitados de Lolita. De esta forma, Lolita tiene un plan ameniza la conversación a través de giros de guion que no se quedan sólo en el gag superficial y aportan contenido extra al encuentro. Los invitados explican su vínculo emocional con la situación que se recrea o provoca.

Tampoco faltan las imágenes del valioso archivo de RTVE, que ilustran las reflexiones del encuentro sigilosamente. Estos extractos se introducen en la emisión como una reveladora pieza que engrasa el hilo argumental del programa sin que se note. Así es la buena realización televisiva. Una atractiva coreografía de planos y encuadres que baila de forma armónica para enseñar todo lo que el espectador necesita ver borrando obstáculos producidos por cortes bruscos, que pueden expulsar al público de la historia que cuenta el show.

Lolita ha aprobado con nota en su retorno como presentadora a TVE. No obstante, ella nació casi frente a las cámaras y, en su casa, tuvo la mejor escuela del instinto del espectáculo. Ese arte folclórico que no duda en contar su vida con apasionante precisión de detalles e incluso en pedir trabajo para su hija si hace falta. De hecho, en su primer programa, Lolita lo ha pedido varias veces. Ella es así. Lo dice como lo piensa, sin excesivos edulcorantes. Y ahí estriba su mayor diferencia con Bertín Osborne que, aunque no lo parece, es más artificial de lo que su famosa campechanía disimula.

Ahora el reto para Televisión Española está en que la audiencia conozca la existencia de Lolita tiene un plan. En su estreno, el programa sólo ha obtenido un 8.6 por ciento de cuota y 1.077.000 espectadores. Discreto resultado para un programa que ha llegado por sorpresa en pleno verano, cuando el consumo televisivo disminuye, sin prácticamente promoción previa.

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Borja Terán, editor

"Soy licenciado en periodismo y he trabajado como redactor, como ayudante de realización y también desarrollando contenidos en diferentes soportes (televisión, radio e Internet). Con la mirada siempre puesta en la creación, el estudio de los viejos y nuevos escenarios audiovisuales y el desarrollo de nuevos formatos para contar historias. Porque me temo que en mi partida de nacimiento ya constaba mi curiosidad infinita por los entresijos del mundo mediático.

Esa curiosidad será el cimiento de este blog dedicado a la televisión que nos toca vivir, sin dejar de recordar la del pasado y permitiéndonos soñar con la del futuro."
Agosto 2017
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