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Susanna Griso y la alargada sombra del fervor popular por Bertín Osborne

13 febrero 2016 - 11:31 - Autor:

Tras el boom de los programas de cocina, ha llegado el boom de los programas de entrevistas con cocinillas. Si Bertín Osborne lleva a los invitados de En la tuya o en la mía a su vitrocéramica táctil, Susanna Griso ha puesto a guisar a su primer convidado, Sergio Dalma, en su nuevo espacio Dos días y una noche.

Como su nombre indica, se trata de otro docushow en el que el presentador convive con un personaje ilustre durante dos días y una noche. A primera vista, el programa puede recordar al show de Bertín Osborne aunque, en realidad, es un formato basado en ‘Sleeping with the stars’ del que ya TV3 hizo una versión libre con el periodista Albert Om. Sin embargo, Griso va a sufrir la alargada sombra del fervor popular por el programa de Bertín, con un magnetismo que crea una fascinación colectiva: se ama u odia, pero no crea indiferencia.

No obstante,  En la tuya o en la mía y Dos días y una noche se parecen en poco. Los programas de Bertín y Susanna comparten cierta convivencia, una realización visual mimada, una buena selección musical y recetas de cocina con el invitado de turno. Ya se sabe que, en España, guisar siempre sube la cuota de pantalla. Pero Dos días y una noche, al menos en su primera edición, consigue transmitir menos campechanía que En la tuya o en la mía.

De hecho, Susanna Griso evidencia en cámara una naturalidad más forzada, como también sucede con los últimos estrenos en el género del docushow de Atresmedia, Casados a primera vista (el reality-culebrón de bodas entre desconocidos) y A mí manera (la intensa reunión de cantantes míticos)

Como en estos espacios, aquí también todo parece colocado y recolocado en el encuadre de forma artificiosa. Todo, e incluso la propia Susanna, que no está tan relajada como Bertín. Ni cuando pone los pies encima del sofá.

Por momentos, parece que sigue presentando Espejo Público. La única diferencia es que aquí no existe plató, la presentadora se cuela en la casa verdadera del artista y descubre parte de su vida privada. Y se ve como se instala, abre la maleta y hasta mete su ropa en los cajones (menos mal que sólo se queda una noche…). Será que Susanna es muy ordenada, y esos planos dan mucho juego a la hora del montaje de imágenes.

Ese es el gran fuerte de Dos días y una noche: descubrir el hogar de los protagonistas. El lado voyeur del espectador queda resarcido. Pero al programa necesita contar una historia con mayor espontaneidad. Sobran las explicaciones de Griso mirando a cámara (rompen el climax del lado íntimo del programa, pues saca su tono de presentadora del Telediario) y falta una buena conclusión, una apoteósis de cada edición.

La primera emisión se terminó de forma casi atropellada, como si se hubiera acabado el tiempo. Tal vez sea que las rimbombantes odas de Bertín Osborne a sus invitados, en los finales de su En la tuya o en la mía, nos han malacostumbrado.

> Las 7 razones del inesperado éxito del programa de Bertín Osborne, ‘En la tuya o en la mía’

@borjateran

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‘Sálvame Deluxe’ pierde frente ‘Allí abajo’: el liderazgo de Telecinco en los viernes se complica

11:00 - Autor:

Allí Abajo ha regresado líder y marcando el mejor regreso de ficción de la temporada con un 20.5 por ciento de share y 3.662.000 espectadores. Y ha sido en viernes. Otro mito derruido: una serie también puede triunfar en viernes.

Tras años en los que las cadenas nos hicieron creer que la primera noche del fin de semana ya era sólo territorio de los dramas de la crónica del corazón, el estreno de Tu cara me suena frente a Sálvame evidenció que, de nuevo, se había instalado una percepción falsa. El público también está los viernes en casa, deseoso de consumir otro tipo de televisión más allá de los polígrafos.

Pero las cadenas abandonaron esa franja, pues en plena crisis contaba con menor fuerza publicitaria que otros prime times. Ese fue el principal motivo de la disminución de producción propia en los viernes, propiciando que varios millones de espectadores desaparecieran en esa noche del mapa de los audímetros. Apagaban el televisor o se diluían por cadenas temáticas. Se sentían huérfanos de programación española.

Lejos quedaban aquellos grandes datos de cuota de pantalla que cosechaban en viernes formatos como ¿Qué apostamos?, El Grand Prix del Verano o los especiales de Cruz y Raya, que rompían audiencias millonarias. Y es que en los viernes, la noche de la televisión familiar por excelencia, ya sólo se visualizaba la polémica rosa de Sálvame Deluxe. “Es lo que el público quiere ver”, sentenciaban algunos. Aunque, en realidad, el público siempre elige entre la oferta que existe.

Y ahora Antena 3, después del fervor por Tu cara me suena, ha decidido seguir creyendo en los viernes con una serie de la talla de Allí Abajo. Con este movimiento, el liderazgo de Sálvame se resquebraja, aunque el programa de Jorge Javier Vázquez sigue manteniendo sus datos de siempre. Incluso en jornadas con tanta competencia como la de ayer, en la que también regresó Jose Mota a La 1 (con menor repercusión 11.4 por ciento y 2.134.000, por la baja capacidad de promoción de la actual TVE)

Porque la llegada de la excelente comedia Allí Abajo, el estreno antes del programa de Susanna Griso (Dos días y una noche) y la vuelta de Mota no han restado seguidores a Sálvame Deluxe, que mantiene su fortaleza y un público tremendamente fiel. De hecho, anoche cosechó un excelente 19.9% y 2.341.000 espectadores, arrasando en el late night.

Pero lo que Telecinco sí ha perdido es el liderazgo. Y Mediaset quiere ser líder. Así que se prometen movimientos en una noche de los viernes que estaba demasiado estancada. Una noche que ejemplifica la pluralidad de audiencias de España: aquellos enamorados del espectáculo del corazón y otras vísceras no son los únicos que disfrutan la televisión.

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La Bola de Cristal: el motivo por el que sería imposible de emitir hoy

12 febrero 2016 - 9:16 - Autor:

“Tienes quince segundos para imaginar; si no se te ha ocurrido nada, a lo mejor deberías ver menos la tele”. La Bola de Cristal nos dejó frases para la historia, para esa historia que nos hace más creativos, más inquietos, más críticos.

Porque La Bola de Cristal era un programa valiente y comprometido con su época, y probablemente también con nuestro futuro. Era un formato que ponía al espectador, padre o hijo, a pensar.

El programa de Lolo Rico hasta se atrevía con crítica al gobierno del momento, aquel de Felipe González, o incluso satirizaba con las reglas del todopoderoso mercado.

Era posible desde la televisión pública que unos títeres llamados los Electroduendes estuvieran en paro y dijeran aquello de “no somos revolucionarios, solo queremos ser explotados por un empresario“, que Alaska interpretara a una estudiante obsesionada con hacer novillos en el billar (decía que lo que le gustaba vagabundear, era la chica del pupitre de atrás), que una bruja (Avería) gritara “viva el mal, viva el capital“, que el “Librovisor” transgrediera grandes obras clásicas… Un programa que realizaba una radiografía inteligentemente autocrítica de su tiempo. Pero, treinta años después de su estreno, algo así resulta imposible, impensable.

¿Avanzamos o retrocedemos? La Bola de Cristal no podría ver la luz en la televisión de 2016. Pero no sólo por la propia televisión o por el control político actual de TVE, también por la evolución (o tal vez involución) de la susceptibilidad de la sociedad. Tenemos las redes sociales, sí, una gran ventana al mundo, pero a la vez hemos sucumbido a la vorágine del extremismo de lo políticamente correcto, que atropella y desvirtúa casi todo. Porque hoy es muy complicado no “herir” a la sociedad cada dos por tres, y que tal o cual colectivo “ofendido” ponga el grito en el cielo a través de Twitter. Y enseguida brota el murmullo airado, la indignación general, las ansias por cortar cabezas.

En las últimas décadas, hemos ganado fundamentales valores de conciencia social y respeto pero, también, se ha perdido, en buena medida, el tan importante sentido del humor autocrítico, tan necesario para evolucionar, romper miedos enquistados y ganar perspectiva sobre muchos de los actuales contenidos audiovisuales.

Como consecuencia, la censura y autocensura crecen, y la sátira o la parodia se miran con recelo, siempre a punto para ser malinterpretada o tergiversada por quien quiera malinterpretrar y tergiversar. Los creadores, por tanto, se sienten cada vez con menos libertad a la hora de contar determinadas historias.

Y, mientras tanto, también se desvirtúan determinados valores sociales. Quizá, entre tanta catarsis de información, falta aprender a aprender. A digerir mejor, a distinguir lo que es verdaderamente importante o dañino de lo que no lo es. Nos quedamos en la superficie. Por eso, en 2016, La Bola de Cristal sería inimaginable, porque el foco de la indignación se pondría en la transgresión de la creatividad, esa transgresión que en los ochenta despertaba inquietudes y nos hacía pensar y que, hoy, resultaría escandalosa o prohibitiva.

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‘Buscando el norte’: lo mejor y lo peor de la nueva serie de Antena 3

11 febrero 2016 - 9:01 - Autor:

Ya se sabe. La televisión se nutre de corrientes cíclicas. Ahora tocan los conflictos norte/sur. Si triunfó 8 apellidos vascos, había que hacer una serie llamada Allí Abajo. Si funcionó la película Perdiendo el Norte, por qué no hacer una ficción en televisión con los mismos mimbres titulada Buscando el norte. Y estas cuatro producciones llevan intrínseco el mismo conflicto: el caos de enfrentarse a unas costumbres que no son las de tu hábitat natural ni tu área de confort.

Y de ahí, claro, surgen situaciones delirantes, aptas para la comedia. Este tipo de producciones llevan triunfando durante años en países de nuestro entorno, ahora también en España. Y ese ha sido el principal fuerte de Buscando el norte: retratar, a su manera, a esos españoles que, como en los años cincuenta, emigran en la actualidad a la caza de un futuro mejor. No siempre lo consiguen.

La serie ha arrancado con una especie de parodia de Españoles por el mundo, el programa que muestra a extranjeros que se han exiliado y viven en una felicidad de cuento. Estos primeros minutos han sido un acierto para disimular la casi siempre tortuosa presentación de personajes. Porque, sobre todo, Buscando el norte es una serie de personajes.

Destaca el elenco, liderado por unos entregados Antonio Velázquez y Belén Cuesta, a los que acompañan Jorge Bosch, Goizalde Núñez, Fele Martínez, Bárbara Santa-Cruz, Silvia Alonso y Elisa Mouliaá. Y también destaca Berlín, como coprotagonista vibrante y fotogénica. Las localizaciones reales aportan autenticidad y fuerza visual a la serie, que retrata a la perfección el particular frío hospitalario de la capital alemana.

El guion de este primer episodio no ha sido precisamente su punto fuerte, pero sí que se apunta que las tramas se comprometerán con este tiempo complicado que vivimos a través de la comedia cómplice.

Lo malo es que su premisa es menos reconocible y empática que un chiste entre vascos y andaluces. No todos los espectadores han vivido la emigración de cerca, si bien el guion suple esta carencia con una conexión constante con España. De hecho, no falta ni la tasca al estilo Los Serrano. Eso sí, ahora montada en Berlín, claro. Marcelino Pan y Vino, se llama. Los alemanes, por suerte, no entienden el juego de palabras. Ni falta que les hace.

Muchos espectadores tampoco han entendido la forma en la que la serie fuerza constantemente coincidencias entre sus protagonistas emigrados a Berlín. Por supuesto, las tramas de comedia deben alimentarse de conflicto a través de coincidencias, pero este primer capítulo de Buscando el norte ha contado con sobredosis de casualidades. Y ha chirriado en ese sentido.

La semana que viene habrá que ver si se consolida el éxito o el fracaso de esta nueva comedia. De momento, en el adelanto del próximo episodio, ya han cebado los desnudos de Antonio Velázquez y Elisa Mouliaá en una secuencia de sexo por webcam. La carne es la carne. Aquí y en Alemania.

@borjateran

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Bertín Osborne ya tiene competencia: su liderazgo se complica

9:00 - Autor:

El éxito de Bertín Osborne con En la tuya o en la mía ha sido fruto de diversas circunstancias más allá de la famosa campechanía del comunicador: su programa cuenta con un buen guion, una acogedora realización y una documentación que no se queda en el tópico. Pero, además, el show de Osborne ha contado con otro aliado sigiloso.

TVE supo lanzar el programa en el día adecuado para que brillara. Los miércoles por la noche las otras cadenas habían apostado con productos que ya arrastraban un cierto desgaste, como son la serie B&B de Telecinco (con Belén Rueda al frente, sufría un largo parón de emisión que había desenganchado espectadores) y TopChef en Antena 3 (la burbuja de concursos entre cocineros se desvanece).

Con estas circunstancias, En la tuya o en la mía se ha convertido en una revelación. Inesperada para muchos. Y lo seguirá siendo en cierto sentido por el fervor social que provoca, pero las cadenas privadas ya han sacado su artillería pesada en la noche de los miércoles y se ha evidenciado que la campechanía de Bertín es un fenómeno relativo. El estreno de Buscando el norte, anoche en Antena 3, ha arrebatado el liderazgo a Osborne, que estaba entrevistando, de nuevo en su casa, a Mario Casas.

La ficción protagonizada por Antonio Velázquez y Belén Cuesta ha congregado a 3.466.000 y 19,1 por ciento de share en un prime time muy competitivo. Y es que para contratacar el estreno de Antena 3, Telecinco se ha sacado de la manga otro pase de la infalible 8 apellidos vascos, que reunió a 2.635.000 y 16 por ciento de cuota. Una proyección reactualizada con el cebo de un documental sobre lo nuevo de la saga de Dani Rovira: 8 apellidos catalanes.

Crónica de un bajón de audiencias anunciado: Bertín Osborne ha sufrido un miércoles competitivo y su propuesta en La 1 de TVE se ha desinflado, pasando del liderazgo a ser la tercera opción de la noche en cuota de pantalla (14,6 por ciento), aunque aguantando el envite con 2.721.000 fieles. Aunque, eso sí, lejos de sus récords de audiencia. ¿Aguantará la serie de Antena 3 el tipo y lo sufrirá Bertín? La próxima semana es decisiva para ver la tendencia.

También hoy: > Lo mejor y lo peor del estreno de ‘Buscando el norte’

Hace unas semanas: > Los problemas a los que se enfrenta Bertín Osborne

@borjateran

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Razones por las que debes ver la ‘Web Therapy’ de Eva Hache

10 febrero 2016 - 9:00 - Autor:

La producción propia de ficción del nuevo canal #0 (en Movistar+) ha arrancado con Web Therapy, la adaptación española de la serie homónima de Showtime con Lisa Kudrow. Eva Hache es la protagonista de esta telecomedia que es más que una telecomedia, es una terapia televisiva altamente recomendable.

- Por su identidad propia

Porque es una propuesta original, donde las ideas brillan mucho más que las formas. Porque se narra a través de imágenes por web cam (eso sí, con calidad de imagen 4K). Porque Eva Hache interpreta a Rebeca Miller, una terapeuta que propone un revolucionario método con sesiones de 3 minutos vía skype. Todo fluye. Porque transforma el televisor del espectador en el escritorio del ordenador de la propia psicóloga. Porque entretiene cada minuto y se hace tan corto (cada capítulo dura media hora) que quieres ver más. Sabe a poco.

- Por los actores

Porque es una serie de actores, en la que se les permite lucirse. El elenco está en su salsa, jugando con sus personales, al construirse las tramas a través de largos planos fijos de una forma casi sin intermediarios. Porque el formato permite un constante ir y venir de intérpretes reconocibles (estamos viendo y veremos a rostros como Clara Lago, Carlos Areces, Diego Martín, Quim Gutiérrez, Blanca Portillo, Gonzalo de Castro, Ana Milán, María Pujalte, Hugo Silva, Federico Luppi , Josep María Pou, Martiño Rivas, Julián Villagrán, Meritxell Huertas, Anna Castillo, Eduardo Casanova…). Porque es una premisa llena de posibilidades, episódicas (autoconclusivas) y en continuidad. Y porque los guiones lo aprovechan con visión, estructurando los capítulos en píldoras de pocos minutos separadas por sugerentes intertítulos.

- Por Eva Hache

Porque ella está omnipresente en pantalla haciendo querible y magnética a una manipuladora psicóloga que es la primera que necesita terapia. Mucha terapia. Las situaciones que crea, con sus pacientes y con su familia, son divertidísimas, rocambolescas y te dejan pegado a Movistar+. Eva Hache explora en su faceta de actriz mostrándonos nuevos e interesantes registros sin dejar de ser la Hache que más nos gusta.

- Por el humor

Porque no es una serie cortada por el patrón de la televisión políticamente correcta. Porque va a directa a la corrosión con el espectador. Porque es un buen experimento creativo. Porque es lo que se espera con un canal como #0: formatos con ideas poderosas que no necesariamente conlleven un gran presupuesto. Ahora también toca que se apueste por atractivas ideas cien por cien autóctonas, que las hay.

@borjateran

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Mónica Naranjo: los daños colaterales de abandonar un programa como ‘Tu cara me suena’

0:36 - Autor:

Tras una exitosa carrera musical, los espectadores descubrieron el carisma televisivo de Mónica Naranjo gracias a Tu cara me suena. El talent show de imitadores fichó a la cantante como miembro del jurado en 2011. Y sorprendió su carisma. Naranjo jugó, entró al trapo, emocionó. En definitiva, brilló con su personalidad propia. Estaba en el programa perfecto para ello.

Sin embargo, tras la edición “mini” (con niños) de Tu cara me suena en 2014, Naranjo decidió abandonar el formato que le había dado la gran oportunidad televisiva. También Antena 3, la cadena que incluso apostó por ella para conducir un programa en solitario: ¡A bailar!. Cambiaba el gran espectáculo de TCMS por otro talent, Pequeños Gigantes de Telecinco, con menor capacidad de producción.

La noticia sorprendió en las redes sociales, determinados tuiteros hasta intentaron explicar a la artista que se equivocaba con la decisión. Y es que Naranjo desprende un fervor popular que sólo logran las grandes divas. Ella lo es. Con creces.

Pero se fue. Y empezó la nueva temporada de Tu cara me suena, la edición número cuatro. Entonces, ciertos gurús televisivos pronosticaron que el show de Antena 3 iba a sufrir la ausencia de la artista del Sobreviviré. Se equivocaban. Olvidaban que casi nadie es imprescindible en la pequeña pantalla.

Tu cara me suena regresó con decorado nuevo, más espectacular, con nuevo casting, más VIP y empático, y con nuevo jurado, incorporándose Shaila Dúrcal y Lolita. Rápidamente, la hija de Lola Fores hizo que los fieles del programa se olvidaran de la Naranjo. Porque transmitía una energía muy positiva en las galas.

El perfil de diva apoteósica en el jurado daba paso a otro: el de la artista campechana. La espontaneidad de Lolita se transformaba en uno de los grandes ases en la manga de la temporada de Tu cara me suena.

Porque Lolita es como de la familia. Aporta un valor nostálgico en los adultos y despierta inquietudes en los jóvenes. No duda en compartir su vida y la de los suyos con la audiencia, contando sus ¡anécdota, anécdota! a través de una apasionante precisión de detalles (nombrando lugares icónicos, artistas inolvidables, vivencias únicas), lo que se traduce en un aliciente extraordinario para el encanto del formato. Engancha, te deja pegado al televisor y emociona. Al fin y al cabo, ella es parte intrínseca de nuestro país, de la cultura popular. Como su madre.

Los pronósticos, por tanto, fallaron. Como tantas veces. Y Tu cara me suena no echó de menos a Mónica Naranjo. Al contrario, creció sin ella. Así es la tele de injusta. Mientras, en esta última temporada, Pequeños Gigantes ha pasado más desapercibido, con peores audiencias que en la primera edición. Además, las finales fueron ensombrecidas al ser enfrentadas a los mediáticos debates electorales. Tampoco brilló el especial navideño con un pobre 14.2 por ciento de share y 1.628.000, mínimo de seguidores.

En cambio, Tu cara me suena ha disfrutado de una de sus mejores temporadas, arrebatando el liderazgo de los viernes a Sálvame Deluxe y demostrando el poderío de la dirección artística de los creadores del formato, Gestmusic, la gran productora española de espectáculos de entretenimiento a nivel global (realización, puesta en escena, sonido, selección musical…). De hecho, TCMS ha terminado con 3.807.000 espectadores y un 25,7 por ciento de cuota. Muy diferente a la evolución de Pequeños Gigantes que, con estos resultados, ve como su renovación está en el aire. Los talents con niños ya sufren cierto desgaste.

Hace unos días, Mónica Naranjo regresó a Antena 3. Fue a divertirse a El Hormiguero. De nuevo en Atresmedia, brilló y disparó los shares de audiencia hasta el 18,2 por ciento, récord para esta etapa. Estaba en el contexto adecuado: porque una artista deslumbra mejor si también deslumbra la creatividad de los contenidos que envuelven su presencia.

La televisión es así. Es un trabajo de equipo y contextos. Y Mónica Naranjo ha sufrido los contextos, mantiene intacto su carisma y poder mediático, como ha demostrado su paso por El Hormiguero. Pero necesita un nuevo buen contexto, un formato que esté bien articulado para resplandecer. Porque la imaginación del equipo de Tu cara me suena era un contexto idóneo para el triunfo de Naranjo, sacando su lado divertido. Porque las ideas de Pablo Motos en El Hormiguero, también. Sin embargo, Pequeños Gigantes no ha contado con los mimbres para que destacara más allá de un perfil de artista intensa y sin posibilidad de evolución en cada programa. Tampoco se dieron las circunstancias adecuadas en ¡A bailar!. Naranjo necesita un buen formato que sepa exprimir su carisma televisivo. ¿Lo encontrará regresando al área de entretenimiento de Atresmedia? ¿O su próximo golpe de efecto pasará por las rojas sillas giratorias de La Voz?

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Las 5 artimañas para lograr la fórmula del éxito de un concurso cultural en televisión

9 febrero 2016 - 9:50 - Autor:

Los concursos son un género imprescindible en la televisión. Y de los más duraderos: los formatos pueden perdurar incluso décadas en emisión ininterrumpida. Pasapalabra, Saber y Ganar o La Ruleta de la Suerte son los ejemplos españoles. Formatos diferentes, pero con cinco elementos coincidentes básicos para engatusar al espectador:

- Concursantes de la calle

En sus casting, este tipo de programas eligen gente reconocible que empatiza con el público, pueden caer bien o mal, pero son identificables para el espectador. Las cadenas priman sus habilidades comunicativas antes que el conocimiento, que también es importante pero no lo más crucial. Concursantes con espontáneos caracteres definidos, para crear todo menos indiferencia en la audiencia.

- Concursantes que perduran en el tiempo

La continuidad del concursante en juego es un atractivo añadido. Incluso durante semanas. O meses. Sucede en Pasapalabra, Saber y Ganar o Boom. Los espectadores se enganchan al programa porque terminan alcanzando una especial complicidad con el participante. No quieren perderse su evolución, al mismo tiempo que vas conociendo más de su identificable vida cotidiana en cada emisión.

- Concursantes también desde casa

El cimiento del éxito de cualquier concurso televisivo es que el espectador pueda jugar desde casa o desde el bar, donde se debaten las respuestas in situ con la caña y el pincho de tortilla. De ahí que las preguntas deban guardar un equilibrio en el que se cuida un grado de accesibilidad para las grandes audiencias. Programas no sólo aptos para eruditos. Así, el gran público se siente partícipe y no excluido.

- Maestro de ceremonias carismático

La persona que conduce las preguntas, en especial si son complicadas, debe saber comunicarlas de forma que nadie sienta un tono excluyente o elevado. Arturo Valls es el mejor ejemplo: inmensamente cercano. También Jordi Hurtado, Juanra Bonet o Christian Gálvez. Son expertos en terrenalizar hasta las preguntas más enrevesadas. Aunque las tengan que leer muy rápido.

- Ritmo creciente hasta lo trepidante

Los concursos con dinámicas planas no funcionan (Boom, por ejemplo, al principio flojeaba porque las pruebas no iban en crescendo y se decidió cambiar la estructura). Si es importante que la mecánica sea sencilla, aún es más crucial que las pruebas vayan creciendo con el transcurso del formato hasta terminar en un gran colofón: el bote.  Un rimbombante juego final complejo, aunque accesible, es el gancho perfecto para engatusar al share. Como El Rosco de Pasapalabra. Como la Calculadora Humana de Saber y Ganar. Porque el buen concurso es en el que el nervio va a más, el que la emoción crece en cada minuto.

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‘Salvados, el machismo mata’: la televisión apta para las escuelas

8 febrero 2016 - 10:03 - Autor:

El machismo mata, la edición que ha supuesto el regreso de Salvados, ha congregado a 3.233.000 espectadores y 16 por ciento de share.

El equipo del programa de La Sexta ha creado una radiografía de uno de los más graves problemas que sufre nuestra sociedad y que, sin embargo, los medios de comunicación suelen narrar desde la superficie: desde un frío número de fallecimientos.

De nuevo, Jordi Évole logra apostar por el periodismo más puro en prime time. Árido. Sin estridencias. Valiente. Sin morbosas obsesiones para elevar el share de la batalla de las audiencias. Salvados demuestra que ha entendido que lo principal es narrar bien la historia: desde una honestidad crítica de la que el espectador extrae sus propias conclusiones.

La voz de las protagonistas, desde lugares significativos de su vida, es el eje sin paliativos del programa. Dibujando la realidad del complejo problema como un todo, que surge de la complejidad de la suma de las partes que lo componen.

Un trabajo que representa la esencia del periodismo como aliado de la educación en las escuelas. También la esencia de la televisión, pues Salvados exprime las narrativas audiovisuales (con una fotografía muy cuidada) para dar, a las horas y horas de grabación, un enfoque traslúcido, en crescendo, que no teme ni los silencios ni la comunicación no verbal ni ciertos apuntes musicales para relatar mejor la tesis del programa. Tesis, comprimida en una hora de duración, con una perspectiva equilibrada.

El machismo mata es un buen documental para la televisión pero, también, para generar debate en las aulas y reflexionar sobre los comportamientos latentes en nuestra sociedad. Porque la fusión de los engranajes del prime time de la televisión y el ADN del periodismo puede convertirse en un próspero material educativo para las escuelas. Salvados es el ejemplo.

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Los Goya crecen en audiencia pero siguen lejos del récord histórico de Buenafuente en 2010

7 febrero 2016 - 12:35 - Autor:

La gala del treinta aniversario de Los Goya ha flojeado a nivel televisivo (ver crítica) pero, sin embargo, ha subido en cuota de pantalla y espectadores, logrando cosechar el mejor resultado de audiencias de los últimos años (desde las ceremonias de Eva Hache) con un 25,8% de share y 3.900.000 televidentes.

Un dato que aún está lejos del récord histórico de audiencia que alcanzó Buenafuente en 2010, cuando la ceremonia dio el salto al domingo (día de mayor consumo de televisión). Ahora, de nuevo en sábado, el mediático acontecimiento de la gala del cine español ha recuperado fieles en una edición en la que ha destacado, especialmente, la emoción de Daniel Guzmán al recoger su Goya, a la mejor dirección novel, frente a las lágrimas de su abuela.

Así es la evolución de audiencias de los premios Goya (desde que se miden con el actual sistema de audímetros). Todas emitidas por TVE, menos la primera que se dio por Antena 3:

1993: 9.3% y 1.356.000 Imanol Arias
1994: 13.9% y 2.247.000 Rosa María Sardá
1995: 17.9% y 2.128.000 Imanol Arias
1996: 23.3% y 2.842.000 Verónica Forqué y Javier Gurruchaga
1997: 29.5% y 3.544.000 Carmen Maura y Juanjo Puigcorbé
1998: 21.5% y 2.173.000 El Gran Wyoming
1999: 33.5% y 3.688.000 Rosa María Sardá
2000: 30% y 2.816.000 Antonia San Juan
2001: 29.9% y 2.925.000 María Barranco, José Coronado…
2002: 30.3% y 3.088.000 Rosa María Sardá
2003: 19.3% y 2.422.000 Alberto San Juan y Guillermo Toledo
2004: 20% y 2.112.000 Cayetana Guillén Cuervo y Diego Luna
2005: 24.5% y 3.720.000 Resines y Maribel Verdú…
2006: 18.8% y 2.305.000 Concha Velasco y Antonio Resines
2007: 20.5% y 3.282.000 José Corbacho
2008: 18.1% y 2.775.000 José Corbacho
2009: 20.8% y 3.370.000 Carmen Machi
2010: 26.4% y 4.656.000 Buenafuente (máximo histórico)
2011: 25.4% y 4.340.000 Buenafuente
2012: 23.3% y 4.156.000 Eva Hache
2013: 22.2% y 3.917.000 Eva Hache
2014: 19.8% y 3.567.000 Manel Fuentes
2014: 19.8% y 3.567.000 Manel Fuentes (menos vista desde 2009)
2015: 24,7% y 3.839.000 Dani Rovira
2016: 25,8% y 3.900.000 Dani Rovira

CRÍTICA DE LA GALA:

Goya 2016: lo peor, lo terrible y lo mejor de una gala arrítmica

@borjateran

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Borja Terán, editor

"Soy licenciado en periodismo y he trabajado como redactor, como ayudante de realización y también desarrollando contenidos en diferentes soportes (televisión, radio e Internet). Con la mirada siempre puesta en la creación, el estudio de los viejos y nuevos escenarios audiovisuales y el desarrollo de nuevos formatos para contar historias. Porque me temo que en mi partida de nacimiento ya constaba mi curiosidad infinita por los entresijos del mundo mediático.

Esa curiosidad será el cimiento de este blog dedicado a la televisión que nos toca vivir, sin dejar de recordar la del pasado y permitiéndonos soñar con la del futuro."

 

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