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El día que el espectador pareció dejar de importar a las cadenas de televisión

28 mayo 2015 - 8:12 - Autor:

Un número. Un porcentaje. Una cuota de pantalla. La audiencia es determinante para una compañía privada de televisión, pues la publicidad se vende a través de resultados de los audímetros. El problema llega cuando, en la caza y captura del dato de audiencia, se despista y damnifica a los espectadores.

En los últimos años, la feroz batalla por las audiencias, especialmente entre Telecinco y Antena 3, ha propiciado que se haya descuidado al principal cliente de cualquier canal, grande o pequeño: los tele-espectadores. Lo único que parece importar en esta contienda es el intangible share, un porcentaje que surge del volumen de personas que están delante del televisor.

Y los anunciantes han claudicado con este promedio, aunque, para ello, sufran los constantes trucos de los programadores, con programas que se estiran hasta la madrugada o shows que se fragmentan, con copyrights sobreimpresionados en pantalla, cuando en realidad se trata de la misma emisión. Ocurre incluso en el Telediario, cuando al acabar los titulares de sumario se introduce un copyright que aparece sigiloso en pantalla, a pesar de que sólo acaba de arrancar el informativo.

Son las artimañas para que los programas tengan más audiencia. Hay muchas. Vemos el liderazgo de un programa a través de su share, pero no nos fijamos en que su fortaleza más tangible es el número de espectadores. Y, en esta guerra entre cadenas, los programas y series terminan bailando de día sin piedad. Las cadenas piensan más en su cadena rival que en su público objetivo.

Un ejemplo: Vis a Vis era un rotundo éxito los lunes. Esta semana, de repente, los espectadores se han topado con que ya no está en su franja. Incesantes promociones lo han anunciado. Antena 3 ha movido la serie, casi por sorpresa. Tocaba lanzar Pekin Exprés, que no convenía enfrentarlo contra los aventureros de Supervivientes. Resultado: los lunes, la ruta de Cristina Pedroche; los jueves, las perturbadoras presidiarias. Intentando debilitar, de paso, a Telecinco con una ficción que ha demostrado su solidez.

Y, claro, como las grandes cadenas se han fusionado con otras más jóvenes (Cuatro y La Sexta), sus decisiones tácticas también arrastran a las hermanas pequeñas. Algunas veces heredan ropa vieja, otras tienen que aguantar la predominancia del canal principal. De ahí que un cambio de día también propicia un efecto dominó en la segunda división televisiva. Si Vis a Vis se mueve al lunes, Vis a Vis no puede competir con otra serie de producción propia de Atresmedia como Refugiados, de La Sexta. Así que otro cambio de cartas, Refugiados al lunes. Un galimatías, vamos.

Es el complicado y necesario tetris que deben hacer las cadenas de televisión privadas para arañar puntos (o simplemente décimas) de share que impulse su media mensual. Porque, en televisión, manda la media mensual. No tanto la fidelidad de los espectadores. Y de esto no se libra ni Televisión Española, que, a pesar de estar hundida en audiencias por una desconexión ciudadana por la pérdida de credibilidad empujada por la nefasta gestión política, tampoco se preocupa por cuidar a su público fiel, escondiendo en la programación determinados formatos (como Alaska & Segura) que bien podrían ser referente de la esencia social de la emisora.

La política parece estar viviendo un comienzo de regeneración donde importan más las personas. Esa es la tendencia: la humanización. La televisión tendrá que aplicarse el cuento y analizar la importancia de respetar más a sus targets objetivos. Porque los movimientos para mantener o aupar el share a corto plazo, también pueden propiciar una pérdida de fidelidad de los espectadores a medio tiempo. Terminan desconectando, terminan perdiendo la fe en el producto y en su estabilidad en la parrilla.

Porque la complicidad entre un canal de televisión y su audiencia se consigue con contenidos con los que el espectador se sienta identificado y reconocido, por supuesto, pero también a través de una programación que no juegue al despiste. Una programación que no es creíble. Que no diga que empieza un programa a una hora y luego se retarde, como costumbre, para arañar más cuota de pantalla. Que no se afiance un producto y que luego bailen sus horarios y días de emisión. Porque, al final, los mejores targets publicitarios se terminan fugando. Las redes sociales y los nuevos consumos a la carta nos han hecho menos pacientes y menos fieles. Por tanto, la cadena que más cuide al espectador, a través de una parrilla de confianza, ganará puntos y público de calidad frente al rival. Porque, aunque se les olvide a sus directivos, el cliente final y real de la televisión no es un porcentaje abstracto de share: es el espectador con nombre propio.

@borjateran

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Leticia Sabater: los peligros de aferrarse a la fama cueste lo que cueste

27 mayo 2015 - 13:29 - Autor:

Leticia Sabater es parte de la historia de la televisión en España. Empezó como figurante del Un, dos, tres, más tarde debutó como seria presentadora de continuidad de La 2 y finalmente triunfó: chica Hermida, actriz del taller mecánico de la familia Ozores, cantante de pegadizos temas y, por supuesto, musa de los programas infantiles.

No te lo pierdas, junto a Enrique Simón, o Con mucha marcha son algunos de los formatos más recordados de Leticia Sabater.

Varias generaciones de españoles crecieron con sus espacios infantiles, sus clases matinales de gimnasia en La 2 y su Leti-Rap. Su fama marcó a niños (y mayores). De hecho, hasta se hizo fuente constante de chascarrillos y bromas durante años, mucho antes de que existieran los memes en las redes sociales.

Pero, desde hace unos años, dejaron de contar con ella para proyectos serios y, ávida de mantenerse en el candelero, empezó a crearse una trayectoria paralela, en la que le ha pasado casi todo. La última: Leticia Sabater dice haberse operado para volver a ser virgen, asegura ‘estar intacta’. Objetivo cumplido: trending topic y, como consecuencia, noticia en todos los medios. ¡Leticia Sabater virgen! Pero, ¿a qué precio?

Nunca sabremos que podría haber dado de sí Leticia Sabater si las cadenas hubieran seguido apostando por su trabajo en la primera o segunda línea de la pequeña pantalla. Porque, Sabater, demostró contar con instinto televisivo para estar en programas de entretenimiento distendido e incluso participar en programas de tele-realidad o talent show. Sin embargo, sus bandazos y montajes para aferrarse a la fama, sólo han servido para alcanzar rumbos que rozan el límite sórdido y que le han alejado de la posibilidad de regresar a la televisión generalista. Y con estas decisiones sólo malogra treinta años en los que nos ha dado (a los medios) un fantástico juego.

@borjateran

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Risto Mejide, ¿se puede plagiar uno a sí mismo?

9:11 - Autor:

Plagio. Copia. Imitación. En televisión, estas tres palabras siempre están al orden del día. Los programas se inspiran, a veces incluso demasiado. Sin embargo, ¿se puede plagiar uno a sí mismo?

Tras su abrupta marcha de Cuatro, Risto Mejide ha vuelto con Al Rincón de Pensar. Un nuevo programa que no parece nuevo, porque es una continuación evidente de Viajando con Chester. Aquí no hay sofá personalizado que viaja por España, ahora es un loft que se ha decorado con elementos que identifican al invitado. Mario Conde, un banco (de madera); Dani Martín, dos motos; Hombres G unas coloristas guitarras, Borja Semper… nada.

Demasiados puntos coincidentes. Incluso en la forma de presentar a los invitados, con una emocionante locución previa del propio Mejide. Por tanto, ¿estamos ante un plagio entre cadenas? No, simplemente es una continuación de una trayectoria profesional. Una continuación sin disimulos. Porque Risto es Risto. Y ha decidido que nadie rompa el camino que había emprendido desde el otro canal. El publicista lo explicó en su primer programa: quería seguir con la esencia de sus no-entrevistas de Viajando con Chester, tras la falta de acuerdo con Mediaset España.

Más vídeos en Antena3

Ahora, desde Antena 3, Risto sigue realizando un programa hecho a su medida. Porque Risto es un producto muy definido. Porque Risto sólo puede parecerse a Risto. Se ha quitado sus características gafas de sol y se ha convertido en un gafa-pasta, pero mantiene los mimbres de calidad con los que Viajando con Chester conquistó al público más exquisito.

No es un programa de entrevistas, en una conversación desnuda. Con una luminosa puesta en escena enriquecida con insertos de imágenes de archivo, que van contextualizando y aderezando la charla. Un programa de autor, en el que Risto tiene la primera palabra. Pero no la última. El invitado, al terminar la grabación, cuenta sus sensaciones sobre su choque con el publicista. Lo hace desde una especie de fotomatón para la reflexión.

Al rincón de pensar es un diálogo despierto, que huye del periodismo y, al mismo tiempo, cree en la televisión. La televisión que cuida contar una historia a través de los primeros planos, de los silencios, de las miradas. La televisión que apuesta por el valor de la conversación tranquila, pero sin red. La televisión de autor, que morirá cuando el autor quiera.

@borjateran

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Martes y Trece volvió (por un día) para decir adiós a los míticos Estudios Buñuel de TVE

26 mayo 2015 - 9:19 - Autor:

Se terminó. Pocos programas más se rodarán en los Estudios Buñuel. Para decir adiós al mítico centro de producción de Televisión Española, Millán Salcedo y Josema Yuste se reunieron en el mismo plató en el que grabaron tantos icónicos sketches en los ochenta y noventa. Y es que coincide que, en ese mismo lugar, hasta esta misma noche, bajo la misma parrilla de focos, también se ha realizado el show Alaska y Segura.

Martes y Trece demostró, en este emocionante reencuentro, que siguen contagiando la comicidad de siempre. A carcajada limpia. Supieron ‘romper’ a tiempo, y en los monitores del estudio L1 sus viejos gags evidenciaron que mantienen el interés del público dos décadas después.

Fue la imprescindible y última gran entrevista de Alaska y Segura, un formato que se ha colado en una TVE desorientada para confirmar el valor de la Televisión Pública como compañía que no teme reflejar, a través de un programa entretenido, el arte de hoy, ese arte que crece en una sociedad que se atreve con las ideas.

Una sociedad que mira al futuro, sin dar la espalda a su creativo pasado. Alaska y Segura ha conseguido ser ese oasis que ha inmortalizado la vida moderna, desde una TVE adormecida por culpa de la vieja política.

Una TVE que fue la gran factoría de la televisión en nuestro país y que anoche cerró, resignada, etapa: consumando un divulgativo homenaje a sus Estudios Buñuel, los estudios de mayor tamaño del centro de Madrid, únicos que no habían sido víctimas de la especulación inmobiliaria. Pero este patrimonio audiovisual y arquitectónico (diseñados en 1935 por Rafael Bergamín, representante clave de la arquitectura racionalista en España), que salvó de la piqueta la propia TVE en los ochenta, será demolido en los próximos meses por la constructora Pryconsa, que ha adquirido los céntricos terrenos a precio ganga.

Una decisión que ejemplifica esa España nuestra que prefiere el ladrillo a la imaginación, que confunde coste con inversión en una sociedad mejor. En este sentido, el programa realizó guiños, con carga inteligentemente crítica, al fin de los emblemáticos platós. Además, no faltaron dos reportajes sobre la trayectoria de esta factoría del entretenimiento, uno a cargo de Carlos del Amor, perdiéndose entre pasillos y decorados, otros del equipo de Días de Cine, repasando la historia cinematográfica de este complejo que impulsó el productor Samuel Bronston.

Terminó ese espectáculo llamado Alaska y Segura. Terminó casi a las 3 de la mañana, víctima de una dañina estrategia de programación para convertirlo en invisible. Lo han conseguido. A pesar de que ahí han pasado magnéticos invitados poco habituales en la pequeña pantalla: desde Carmen Maura a Raphael, pasando por Verónica Forqué o Miguel Bosé. Un espacio necesario, valiente y consciente de su tiempo… y de su futuro. Consciente del significado de la televisión pública que informa, forma y entretiene sin red. Y Alaska y Segura pasará a esa historia de TVE como una interesante radiografía de la actual cultura que marca la diferencia en los epicentros del arte, la invención y la experimentación en España.

Y el show acabó con todo el público y el equipo del programa saliendo por la puerta trasera de los Estudios Buñuel, al ritmo del violín Ara Malikian y los tambores de Calanda, esa misma puerta por donde se introducían los grandes decorados de Un, dos, tres, La Forja del Rebelde, El Quijote o La Noche de los Castillos. En esa fachada trasera (con fuegos artificiales incluidos), se vivió el último adiós a los siempre míticos Estudios Buñuel. Adiós  al ruidoso e ilusionante grito de ¡viva Buñuel! ¡viva la imaginación! ¡viva la televisión!

Uno de los finales de programa más emocionantes de la historia televisiva reciente, para el autor de este blog. Nos despedíamos de un lugar que no era sólo un lugar: es y será la factoría donde se realizó gran parte de aquella efervescente televisión pública que nos ha hecho amar a la TELEVISIÓN.

A FONDO:  El fin de los Estudios Buñuel: repasamos su historia

@borjateran

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La Sexta lidera las audiencias de la noche electoral: así lo ha conseguido

25 mayo 2015 - 9:00 - Autor:

  • La cadena verde se consolida como referente informativo, mientras que la pérdida de credibilidad de TVE lleva a la cadena pública a no superar el diez por ciento de share (8%).

En la última década, la televisión ha dado un giro a las retransmisiones de las noches electorales. Ahora la tecnología juega a favor: para organizar con claridad la información con grandes gráficos, algunos en formato de realidad virtual aumentada, dando la sensación de que los resultados crecen alrededor del presentador.

Y anoche, todas las cadenas, con mejor o peor resultado, apostaron por dar ese toque efectista a sus infografías. Sin embargo, sólo una no se perdió en aspavientos y fue por delante a la hora de fusionar lo mejor del espectáculo televisivo con el periodismo más vivo. Esa cadena fue La Sexta.

Como si fuera un carrusel deportivo y con escenografía de show nocturno norteamericano (con varios haz de luz dando movimiento al decorado de Al Rojo Vivo), el tándem Antonio García Ferrera y Ana Pastor supo enfocar la información sin rodeos.

Con un intenso ritmo que no daba cabida a la dispersión. Ni de los periodistas, ni de los contertulios, ni del propio espectador. Los datos eran los protagonistas gracias a unos gráficos que, a diferencia de otras emisoras, no se liaron en representar porcentajes en diseños de tradicionales gráficos de tartas o barras. Simplemente, en una jornada con tan diverso resultado autonómico y local, el dato de cada partido aparecía escrito de forma visualmente sencilla en pantalla, junto con el número de corte que se necesita para alcanzar la mayoría absoluta.

Esta información, sobreimpresionada, que se introducía o modificaba con un ligero movimiento digital, se mantenía en la parte izquierda de la emisión, constantemente, propiciando así que el espectador sienta la emoción de vivir el escrutinio en directo, casi en tiempo real.

El programa tampoco olvidó su esencia de formato de prime time. Y utilizó, sin descanso, músicas de fondo para arropar el nervio informativo de una larga noche electoral. Los datos de análisis de los periodistas, que estaban en el estudio de Al Rojo Vivo, contaban con una banda sonora propia; mientras que los políticos, en el plató de El Objetivo de Ana Pastor, tenían otro fondo musical diferenciado.

De esta forma, La Sexta separaba contextos y ambientes. En un programa, que aprovechó las caras reconocibles del canal (Cristina Pardo, Helena Resano, Cristina Villanueva…) como enviadas in situ a la sede de los partidos políticos. Propulsando, así, una cercanía más identificable del espectador.

En este sentido, todo el programa ha aprovechado la realización multipantalla para que la audiencia tuviera la percepción de que no se iba a perder nada. Incluso aguantando varias señales a la vez o dejando ‘pinchadas’ cámaras en epicentros de la actualidad en los que aún no sucedía nada. De esta forma, la audiencia sabía que en cualquier instante, si pasaba algo, en ese lugar, La Sexta ya estaba. Como sucedió con la salida de la líder de Ahora Madrid, Manuela Carmena, en la Cuesta de Moyano. Durante largos minutos, sólo se veía un escenario apagado. Pero el espectador se quedaba esperando para no perderse la aparición.

Fue el programa político más seguido de la noche con un 16% de share, logrando el minuto de oro a las 22:50 horas con mas de 4 millones de espectadores. A su favor, retransmitía desde una cadena y una franja horaria con un público interesado en la política que ya está fidelizado. Pero, también, el especial elecciones de La Sexta ha entendido los nuevos ritmos y lenguajes audiovisuales. Es más, sabe utilizar los engranajes de la televisión de máxima audiencia a favor de hacer más interesante el periodismo de base.

No se pierde más de la cuenta en gurús y no se obsesiona en grandes movimientos de cámara, se fija en el dato que surge del directo. Lo pone en contexto y, al mismo tiempo, lo contrapone con las fuerzas políticas. Un programa que no se ata a una escaleta cuadriculada en plató. Al contrario, La Sexta realizó un rompecabezas de conexiones, pantallas partidas, entrevistas, resultados. Un vertiginoso programa en el que mandó la imagen, con sus sonidos y sus silencios. Esa imagen en la que no hay necesidad de añadir o explicar nada a un espectador que, a través de lo que ve, sabe juzgar por sí mismo. Y agradece poder juzgar por sí mismo.

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TVE corta el discurso de Manuela Carmena en la noche electoral, tras lograr 20 concejales en Madrid

0:31 - Autor:

Era uno de los grandes momentos informativos de la noche. El discurso de Manuela Carmena, la triunfadora de la noche electoral en la capital. Su candidatura por el nuevo partido Ahora Madrid se ha colado en el Ayuntamiento de Madrid con 20 concejales, sólo uno menos que la popular Esperanza Aguirre. Lo ha logrado sin inversión publicitaria tradicional. Un dato inaudito, histórico. Como su discurso.

Era el instante que esperaban ver las grandes audiencias, uno de los desenlaces de la larga noche. Sin embargo, Sergio Martín,en el especial electoral de La 1 de TVE,  cortó el discurso sólo tras dos minutos de cortesía. La audiencia de la primera cadena pública se quedó sin ver el grueso del mensaje de Carmena. No sólo de gran valor periodístico, también de gran valor televisivo.

Pero, a la hora de jerarquizar la información, la actual dirección de informativos de TVE priorizó pasar a su mesa de análisis, en un estudio 1 de Prado del Rey silencioso, vacío, como si estuviera alejado de la calle.  Fue su decisión. Decisión inaudita a nivel estrategia televisiva de un cadena que, en otros tiempos, si estuvo más conectada con el interés del público. Esto se traducirá en audiencias (actualizado: así fue, TVE vivió su peor resultado electoral y fue doblado en share por La Sexta).

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Suecia gana el Eurovisión que fue un caos de realización

24 mayo 2015 - 0:55 - Autor:

Suecia ha ganado Eurovisión. Y cayó confeti del techo. Porque un buen sarao televisivo debe tener confeti. Más si es Eurovisión. No hubo grandes sorpresas, la terna se batió entre los que ya salían entre los favoritos. El interprete de Suecia, Måns Zelmerlöw con su ‘Heroes’ ha conquistado el primer puesto gracias a su proyección de mapping y sus muñecotes virtuales, que incluso fueron acusados de plagio y tuvo que realizar modificaciones.

Edurne ha quedado en el puesto 21. Flojo resultado. Aunque ha defendido bien a España con una actuación vibrante, a pesar del tan comentado gallo final, que puede haber restado puntos. Cosas del directo. Pero, en este 2015, la green room eurofestivalera, donde los países observan ansiosos las votaciones, también ha contado con otro embajador: el director de Televisión Española, José Ramón Díez. Allí estaba como uno más, sentado junto a Edurne. Un gesto de agradecer por apoyar, in situ, al gran talent show de las cadenas públicas europeas. Para apoyar, en definitiva, el entretenimiento bien hecho desde las televisiones públicas.

Díez incluso sabía mirar y aplaudir a cámara cuando estaba pinchado en plano.  No obstante, es uno de los grandes realizadores de nuestro país. Sabe lo que necesitan en el control de realización en cada momento. Experto en acontecimientos de estas dimensiones y con carrera como responsable de las complicadas galas de los Juegos Olímpicos. Espectacular fue su trabajo en la apertura de Londres 2012, sin ir más lejos.

Lo que no sabemos es lo que pensará el propio José Ramón Díez de la realización del eurofestival de Viena. Porque el resultado de la emisión no ha estado a la altura que acostumbra Eurovisión. Al contrario, aunque se ha mejorado desde los ensayos, e incluso se ha subido la altura del eje de las cámaras para que no se comieran las banderas del público los plano de los artistas, hemos vivido una drástica involución visual de este acontecimiento.

De hecho, la retransmisión ha sufrido mucho: temblores de cámara, algún que otro obstáculo infiltrado en la steadycam (un dedo o brazo, durante el tema de Suecia) y unos cuantos saltos de imagen que sacaban al espectador de parte del clímax de las actuaciones. También han existido otros fallos técnicos nada habituales en Eurovisión, como cuando la pantalla del fondo se ha abierto más tarde de lo previsto en la puesta en escena de Israel.

Aunque el gran caos se ha precipitado en las votaciones. No sucedía desde hace décadas. Las conexiones con los países se han cortado en varias ocasiones. Portugal se quedó con los points en la boca. Y Estonia desapareció. Tampoco hubo cierre con la sintonía del evento, como si pasó el año pasado, con Conchita posando ante los fotógrafos. Lo que se tradujo en una electrizante apoteosis. Esta edición, en cambio, fue un final sin entidad de final.

Pero, a pesar de esta realización plana, sin alma, con fallos, cargada de movimientos de cámara sucios y obsesionada con zooms pá lante pá trás a lo Barrio Sésamo, el desfile de artistas en Eurovisión nos ha vuelto a emocionar.

Porque Eurovisión es el triunfo de la televisión en estado puro: aquella que sorprende al espectador, aquella que despierta sentimientos en la audiencia. No sólo en los momentos musicales, no sólo descubriendo las puestas en escena de cada participante, también contagiando la tensión del momento del televoto.

Porque para eso mismo se creó Eurovisión hace seis intensas décadas: para unir un viejo continente, que estaba separado por guerras, traumas y fronteras. Ahora, con ayuda de las redes sociales, los eurofans, las nuevas tecnologías y la pasión que desprenden los países participantes, el eurofestival mantiene intacta la misma esencia de siempre: la importancia del entretenimiento televisivo que ilusiona. La importancia del entretenimiento televisivo que cree en la creatividad sin cortapisas, que apuesta por la libertad, que no teme rompe prejuicios. La importancia del entretenimiento televisivo que nos une.

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Drama, brillos, superpoderes, lucha poética y voz: analizamos la actuación de Edurne en Eurovisión

23 mayo 2015 - 22:51 - Autor:

Ya pasó. Tras una semana de ensayos y un aluvión de comentarios en las redes sociales, Amanecer ha deslumbrado en Eurovisión. No se ha parecido a nada de lo visto en este eurofestival. Edurne ha roto con parte de su languidez y ha interpretado con más desgarro un tema complicado para un espectáculo en directo.

Y es que, en un principio, la canción, desnuda, incluso se hacía larga y densa para un espectáculo televisivo. Pero el equipo que ha estado detrás de la puesta en escena española ha sabido dar la vuelta a la esencia negativa y poco original de Amanecer hasta conseguir dejar pegado al espectador a la pantalla. Lo han conseguido. Con gran ovación durante la actuación del público en Viena.

Han jugado con cada mimbre de la canción para crear una puesta en escena global sobre el escenario. Sin dar tregua al espectador. Porque, durante la interpretación del tema, no han dejado de pasar cosas todo el rato y se ha intentado aprovechar cada elemento del decorado (decorado más limitado que otros años, por cierto).

De esta forma, Edurne ha empujado con sus manos las proyecciones de los fondos, ha marcado la pauta de la iluminación con los movimientos de su cuerpo, cual heroína con superpoderes extrasensoriales, y ha luchado contra “su pasado”, encarnado por el bailarín Giuseppe Di Bella, a quien, eso sí, nos habría gustado ver más y sin tanta tiniebla.

Y es que Edurne ha sido la gran protagonista. Y ha salido ilesa de una edición de Eurovisión que se prometía complicada. Su equipo ha logrado narrar una historia con una canción cuya letra nadie entendía. Ahora no es que la entendamos mucho más, pero sí sabemos al menos que el cambio del vestido en escena es una metáfora de ruptura brusca con un traumático pasado. Pero su tóxico amor regresa para que no supere su pasado. Y ahí se traduce lo mejor de la puesta en escena a nivel visual: una coreografía, ideada por Miryam Benedited, que a modo de combate entre cantante y bailarín, ha sido el punto fuerte de la interpretación de Amanecer, sobre todo en el momento en el que Di Bella hace volar en lo alto a Edurne y luego ella sigue cantando como si tal cosa.

Lo malo: la realización no ha mostrado esta puesta en escena del modo más eficaz. Es la peor parte de este eurofestival: la realización visual ha mejorado en comparación con las semifinales, pero no ha ido cien por cien al ritmo de la música, la emisión no ha resultado armónica y, encima, ha provocado que el espectador se haya perdido cosas. Había planos generales cuando se necesitaban más próximos. Y próximos cuando se necesitaban generales. Esto lo ha sufrido Amanecer, pues la televisión austriaca no ha aprovechado del todo los ases de la manga de la puesta en escena para trasladar a los espectadores la emoción de la canción.

En cualquier caso y contra la adversidad, Amanecer ha brillado. No es justo el mal resultado (puesto 21). Porque España ha presentado un excelente trabajo en escena. Y Edurne ha demostrado que es una artista global, consiguiendo cantar una canción muy complicada al mismo tiempo que debía desarrollar una coreografía milimétrica. Prueba superada, pues es el primer año en mucho tiempo en el que la propuesta española consuma un performance con movimientos en el escenario de Eurovisión sin que quede cutre. No han sido las sillas de Las Ketchup y nada que ver con aquel “truco de magia” de Soraya.

Ha sido un Amanecer televisivamente a la altura internacional y Edurne sale de aquí reforzada como artista. Incluso a pesar del chimpún vocal final, que ha sonado raro como si fuera un gallo. Incluso a pesar de ese vestuario con tantos brillos. Porque, al fin y al cabo, Eurovisión es cosa de brillos. De toda la vida.

> ver la actuación en rtve.es

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Edurne: sus 4 virtudes para triunfar esta noche en Eurovisión (VÍDEOS)

1:21 - Autor:

Llegó el día. Ya es sábado de autos. Ya es sábado de Eurovisión. A las 9 de la noche, arranca la sesenta edición del famoso eurofestival, que ha organizado la televisión pública austriaca con cierta decepción para la Unión Europea de Radiodifusión, pues la realización visual es floja, haciendo de menos a este vanguardista escaparate televisivo. Pero el espectáculo debe continuar y hoy, a eso de las 22.45 de la noche, será cuando actúe España, con Edurne y su Amanecer.

En un año con escasos alardes coreográficos entre los participantes, nuestro país apuesta por un historia teatral que arropa el Amanecer que interpreta una artista todoterreno, que ya trae de fábrica 4 virtudes que marcan la diferencia frente a sus contricantes. Estos son los 4 puntos fuertes de Edurne en Eurovisión.

1. Star quality

Sobre el escenario, Edurne cuenta con una presencia de estrella. No sólo por su atractivo físico, también por su telegenia que, en plena actuación, desprende un carácter de diva audiovisual.

2. Multidisciplinar

Baila, canta e interpreta. Estas tres cualidades las defiende en el directo. A la vez. Eso ha gustado en Europa. Su talento multidisciplinar es un plus a la hora de contar una historia  y no sólo quedarse cantando con un micro entre las manos.

3. Fruto de la televisión

Edurne es un producto que ha surgido de la televisión. Operación Triunfo, Más que baile y Tu cara me suena han sido sus principales escuelas. No tiene miedo al escenario de Eurovisión, su bagaje en platós es un aliado para un tema peliagudo de cantar en vivo.

4. Voz con personalidad

Sí, Amanecer es una canción complicada. Más aún si hay que bailar, interpretar y estar pendiente de pantallas y cámaras. Sin embargo, la voz de Edurne puede con el tema sin problema. Aunque, además, su voz tiene otra fortaleza: su timbre es especial y diferenciado. Cuenta con una personalidad distinta, que no será fácil de olvidar en un festival con mucho que se olvidará.

@borjateran

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Los tentáculos de Eurovisión en las redes sociales: una táctica calculada

22 mayo 2015 - 8:40 - Autor:

Eurovisión está de 60 cumpleaños. Un aniversario que el eurofestival celebra en buena forma. De hecho, el interés por la competición se ha multiplicado en las últimas ediciones. Incluso el Telediario ha dedicado piezas informativas sobre cómo han transcurrido los ensayos de Edurne.

El festival vuelve a estar de moda. Interesa con fuerza en tiempos en los que la gran competencia televisiva no da tregua.¿Cómo seis décadas después el fenómeno de eurovisión está en expansión? La UER ha sabido aprovechar la fuerza de las redes sociales para calentar motores ante la gran final y generar una expectación extra del evento.

Los responsables del festival tuvieron claro que debían abrir los ensayos a los eurofans. Una decisión que, a priori, puede parecer que resta sorpresa a la gala final, ya que se descubren los ases en la manga que guarda cada país participante. Sin embargo, el intenso clima de opinión, que propician los ensayos abiertos al público, juega a favor de la promoción y autobombo del festival.

Eurovisión se ha convertido en un producto viral que perdura durante meses. Y los ensayos ya en el decorado, examinados por los eurofans, in situ, terminan siendo una terapia de choque para los comités organizadores de cada país, que lo sufren. A veces, hasta de forma injusta. Pero, en cambio, ese aperturismo entiende la esencia participativa de las redes sociales, convirtiendo los prolegómenos de Eurovisión en un reality de la trastienda del show, que se consume por Twitter, Facebook, Instagram y Youtube, donde la UER también comprende la importancia de colgar píldoras cortas que se comparten más fácilmente por los perfiles y los muros.

De esta forma y gracias a los contenidos propios producidos sólo para la red, el eurofestival amplifica la percepción social de gran acontecimiento más allá de una gala televisiva, que, por cierto, no ha evolucionado demasiado en los últimos años.

Los eurofans se sienten más partícipes que nunca del espectáculo que ‘aman’. Y Eurovisión se hace más consistente mediáticamente. Así, amplifica el interés en la emisión de la final porque parte del público se contagia de ese ruidoso murmullo eurofan e interioriza la percepción de que se va a producir un evento sin parangón. Hay que verlo. O no tendrás de qué hablar.

Porque, además, Eurovisión reúne los requisitos del programa viral perfecto en época de postureo y redes sociales: los euroseguidores quieren aprovechar el tirón mediático del festival para lucirse. Aunque no tengan idea de cómo funciona realmente la televisión, aunque no sepan crear propuestas escénicas mejores. Su apasionada opinión se transforma en un propio show.

Es la televisión que hace sentir a la gente partícipe y con poder. Eurovisión ha entendido esta premisa de las redes sociales antes que nadie. Porque Eurovisión siempre ha ido un paso adelante. No sólo en la tecnología o en la innovación de la realización (vale, esto este año menos), también en el avance de libertades individuales. El festival es un punto de encuentro a la libertad en su expresión más televisiva. De Dana Internacional a Conchita Wurst. La música sirve de nexo de mayorías y minorías, uniéndonos y rompiendo tabúes.

Y esa intuición de ir por delante, se mantiene intacta. Así ha sucedido también con las redes sociales. Lo fácil había sido cortar alas a los eurofans hasta la emisión televisiva, para no obstaculizar el trabajo de los profesionales y no crear spoilers. Pero no, se ha apostado por el debate que se traduce en una mayor expectativa para un evento que sigue rompiendo las audiencias. Sin miedo a la viralidad. Sin miedo a las nuevas ventanas de consumo televisivo.

@borjateran

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Borja Terán, editor

"Soy periodista y he trabajado como redactor, como ayudante de realización y también desarrollando contenidos en televisión. En definitiva, tele y más tele, por deformación profesional y porque me temo que en mi partida de nacimiento ya constaba mi curiosidad infinita por los entresijos del mundo audiovisual.

Esa curiosidad será el cimiento de este blog dedicado a la televisión que nos toca vivir, sin dejar de recordar la del pasado y permitiéndonos soñar con la del futuro."

 

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