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Los pilares de la fórmula del éxito de ‘El Hormiguero’ de Pablo Motos

5 septiembre 2011 - 9:00 - Autor:

Pablo Motos y sus secuaces se estrenan esta noche en Antena 3. El Hormiguero se instala con el mismo nombre, la misma esencia y prácticamente el mismo horario (21.45 h) en una cadena que tiene mayores objetivos de audiencia que Cuatro. No será sencillo mantenerse en emisión sí no logran un share decente. Y Telecinco no se lo piensa poner fácil. Así que estas hormigas obreras están dispuestas a romper moldes. No sabemos cómo. Lo que sí conocemos son los diez pilares en los que se sostiene la fórmula del éxito del programa. Ahí van:

Uno. Trancas y Barrancas.
Juan Ibáñez y Damián Mollá dan vida a estas dos expresivas marionetas que son el mayor acierto del show. Son originales, son imprevisibles y, sobre todo, son rápidas en contestaciones divertidas. Sin duda, una vuelta de tuerca al universo de los colaboradores en televisión, rompiendo el estereotipo de que los muñecos son sólo para programas infantiles o galas de José Luis Moreno.

Dos. Los experimentos.
Primero con Flipy y ahora con Marron, El hormiguero ha conseguido demostrar que la ciencia puede ser un entretenido espectáculo televisivo. Lo han hecho con una sección que irrumpe en el programa dando ritmo y enganchando al espectador que quiere ver sufrir a los invitados famosos. Somos malas personas.

Tres. Los guionistas feos.
En la primera rueda de prensa del programa, en 2006, me hizo gracia como denominó Pablo Motos a sus guionistas: les llamó feos. Feos pero con un currículum repleto de logros. El Hormiguero ha dado preferencia a gente con sentido de la comedia en lugar de rostros atractivos teledirigidos. Y eso se nota.

Cuatro. La realización.
Álex Miñana es el conductor visual del espacio. Este realizador, que llevó con maestría las riendas del mítico Crónicas Marcianas, impregna todo lo que hace de un característico sello personal. En El Hormiguero, ha conseguido dar amplitud a un plató claustrofóbico y transmitir al espectador una frénetica sensación de acontecimiento televisivo irrepetible. Algo fundamental para contagiar emoción en las casas.

Cinco. La música.
¿Os acordáis del señor que ponía, en el instante adecuado, la música perfecta en Crónicas Marcianas? Se llama Jorge Salvador y es productor ejecutivo de El Hormiguero. Y su mano se deja notar. El programa cuenta con unas eficaces irrupciones musicales que subrayan la percepción del espectador, dificultando que desconecte.

Seis. Los invitados.
Hoy es Antonio Banderas, pero es innumerable la lista de entrevistados que han pasado por el plató de El Hormiguero , situado en los viejos estudios Telson de Madrid. El programa se ha convertido en cita obligada de promoción para artistas españoles e internacionales. Y es que ya casi no hay programas de entretenimiento con entrevistas a profesionales en nuestras cadenas. Aunque, eso sí, algunos tienen miedo a Pablo Motos ya que éste les exprime al máximo en pos de conseguir el momentazo televisivo.

Siete. El público.
La gente que está sentada en la grada del estudio disfruta como niños. En El hormiguero no hay público de agencia dormido en el decorado. Aquí están “entregados” al show porque son seguidores fieles del espacio. Y lo viven.

Ocho. El ciberespacio.
El Hormiguero ha cuidado mucho las nuevas ventanas de comunicación para fomentar la participación directa de la audiencia. Por supuesto, tienen Twitter, Facebook, Tuenti y Flickr. Pero también hay una legión de fans activos, como El Club de Hormigas, que hacen un exhaustivo trabajo de difusión de contenidos en la red. Mitifican e idolatran el programa.

Nueve. Pablo Motos.
Este formato es sinónimo de Pablo Motos. El presentador no es una hermanita de la caridad: sabe lo que hace y sabe lo que quiere. En el programa, inevitablemente, se nota su evolución profesional, marcada por el humor cotidiano que ha desarrollado en televisión y radio (se dio a conocer en La Radio de Julia Otero), pero también queda patente su crecimiento personal lleno de inquietudes en materia de ciencia y mente.

Diez. La personalidad.
Todos los factores anteriores y unos cuantos más han creado un programa con una personalidad abrumadora. Un espacio que bebe de muchos referentes televisivos pero que ha logrado convertirse en algo muy especial. No es un programa más. Ya está marcado en la memoria de una generación como lo hizo La bola de Cristal o Cajón Desastre. Y quizá eso ha propiciado que El Hormiguero haya sido exportado a Portugal, Argentina, Brasil o Chile. ¿Se lo llevará Will Smith a EE.UU tal y como se rumorea?

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Borja Terán, editor

"Soy periodista y he trabajado como redactor, como ayudante de realización y también desarrollando contenidos en televisión. En definitiva, tele y más tele, por deformación profesional y porque me temo que en mi partida de nacimiento ya constaba mi curiosidad infinita por los entresijos del mundo audiovisual.

Esa curiosidad será el cimiento de este blog dedicado a la televisión que nos toca vivir, sin dejar de recordar la del pasado y permitiéndonos soñar con la del futuro."

 

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