La televisión engancha. Y Leticia Sabater está sufriendo los síntomas de esta adicción catódica. Desde que dejó de salir en la pequeña pantalla, la ex musa infantil ha intentado reinar en las listas de éxito con perturbadoras canciones, ha consumado artes amatorias en lugares públicos y, ahora, busca novio a través de un vídeo colgado en Youtube y grabado en la propia piscina de su casa. Todo sea por el espectáculo… y el amor.
Fernando Navarrete es el único miembro del nuevo consejo de TVE que conoce a fondo las tripas de nuestra televisión.
Padre de una saga de excelentes realizadores, Fernando Navarrete es uno de los grandes profesionales de la historia catódica de España. Una trayectoria que comenzó en el III Curso de Realización organizado por el Servicio de Formación de TVE, en 1966, y donde logró ser el número uno de la promoción.
Desde entonces, Navarrete ha construido una trayectoria rotunda en la que ha demostrado tener un visión televisiva que iba por delante del resto.
Estudio abierto, Directísimo, Fantástico, Esta noche.. fiesta oSuperstar son algunos de los programas con los que Fernando Navarrete revolucionó una TVE que crecía a pasos agigantados y que dejaba, por fin, sentimientos de inferioridad frente a los shows de entretenimiento de las cadenas públicas extranjeras.
En 1989, en pleno éxito de su recordado espacio Viva el Espectáculo con Concha Velasco, Navarrete solicitó la excedencia para trabajar en las televisiones privadas. Furor, Trato Hecho, Audacia, Supershow o Moranquíssimos son otros espacios con su sello.
Navarrete, además, innovó en la realización de programas de seguridad vial como La Segunda Oportunidad, espacios de economía como Encuentro en libertad, laborales como Aquí España o divulgativos como Así es la vida. También elaboró infantiles como Lápiz y papel, informativos como Hora 12:15 e, incluso, fue realizador del Festival de la OTI.
Aunque, de todo este formidable currículum, muchos siempre recordaremos el instinto televisivo que exhibió en sus grandes formatos de los años setenta, ochenta y noventa. Sobre todo, en los programas de José María Íñigoo en Viva el Espectáculo con Concha Velasco, desde la mítica sala Florida Parkprimero y después desde unos flamantes Estudios Buñuel.
En estos programas, se lograba algo que parece imposible muchas veces en la televisión de hoy: transmitir imprevisibilidad, espontaneidad y naturalidad real a través de la pequeña pantalla. Y Navarrete lo conseguía con un olfato para el show encomiable y una realización, que mucho antes de tener grúas, cámaras robotizadas o steadycams, obtenía un mimado e intuitivo resultado, que ya querrían muchos espacios con mayores presupuestos de la actualidad.
Esta perspectiva global del medio y de la cadena pública, su experiencia como realizador, director y productor son un valor añadido muy a tener en cuenta. Y esa puede ser una clave optimista para el futuro de una televisión pública que es engranaje fundamental de la cultura, la información y el entretenimiento de este país.
Hoy Emma García cumple mil días sentada en una escalera. Eso sí, no es una escalera cualquiera. Se trata de los escalones de la grada de Mujeres, hombres y viceversa.
4.000 citas, 1.600 horas de grabación, 1.200 pretendientes y 61 “tronistas” acumula el programa-alcahueta de Telecinco, que, este mediodía, cumple 1000 programas en los que se nos ha enseñado grandes conflictos de altura intelectual de cachas poligoneros y mujeres recauchutadas.
Desde su privilegiado emplazamiento en las escaleras del plató, Emma Garcia asegura “estar cada vez más cómoda”. Normal, porque hemos visto la evolución de sus aposentos. Primero la presentadora aguantó el tipo sentada directamente sobre la dura escalera y poniendo cara de echar de menos el confortable sofá del “saloncito” de A tu lado. Por suerte, más tarde, la cadena amiga, reaccionó y plantó un colchón. Para después construir un hermoso trono plateado de gomaespuma, pura elegancia, que encaja a la perfección con la escalinata y desde donde Emma pueda examinar a fondo las armas de seducción de los pretendientes.
Y es es que Emma García se encuentra “Feliz” en Mujeres, hombres y viceversa y cree que “tras cuatro años al frente del programa, todavía quedan muchas cosas por ver, muchas cosas que aprender y muchos momentos que disfrutar”. También considera que alcanzar 1.000 emisiones es “una gran satisfacción y además estar en un programa en el que nunca sabes lo que va a pasar realmente. Esto es lo que a mí me motiva para venir todos los días a sentarme en las escaleras”
“El programa está vivo, tiene ritmo e intenta que los telespectadores se lo pasen bien, sobre todo en un momento en el que hay tantos factores negativos a nuestro alrededor”, añade la presentadora, que parece creerse con pasión todo lo que ocurre a pie de escalón.
Aunque, en los últimos meses, el desgaste de audiencia ha comenzado a notarse, debido a la fórmula repetitiva, a la falta de concursates malotes carismáticos como Rafa Mora o el bueno de Efrén o simplemente… al hecho de que hasta el espectador menos exigente se cansa de los conflictos absurdamente prefabricados que, en su mayor parte, conforman el eje de este dating show. O quizás es que su público potencial prefiere conectarse a Tuenti a esa hora.
"Soy periodista y he trabajado como redactor, como ayudante de realización y también desarrollando contenidos en televisión. En definitiva, tele y más tele, por deformación profesional y porque me temo que en mi partida de nacimiento ya constaba mi curiosidad infinita por los entresijos del mundo audiovisual.
Esa curiosidad será el cimiento de este blog dedicado a la televisión que nos toca vivir, sin dejar de recordar la del pasado y permitiéndonos soñar con la del futuro."