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¿Por qué nos engancha tanto la ‘Pesadilla en la cocina’ de Alberto Chicote?

30 noviembre 2012 - 8:51 - Autor:

Pesadilla en la cocina vivió ayer una de sus ediciones más emotivas. El espacio se transformó en un conmovedor homenaje al propietario del restaurante a examen, el Domine Cambra, que falleció recientemente a causa de un cáncer y que en el programa mostraba su ilusión de ver como sus hijos podían mantener el negocio familiar. Con esta palpitante historia, el chef Alberto Chicote volvió a conquistar a la audiencia con un buen 12,3 por ciento de share y 2.508.000 de fieles.

Pero, ¿por qué nos engancha tanto Pesadilla en la cocina? Analizamos nueve ingredientes que convierten este programa en un plato televisivo exquisito:

Uno. Los chefs bordes son atractivos.

El Chef es la clave del formato. Y Alberto Chicote es el gran acierto de Pesadilla en la cocina, pues tiene la dosis perfecta de la mala leche del Doctor House y la cercanía cómplice de Karlos Arguiñano. Dice verdades como puños, suelta aquello que el espectador se pregunta en su casa y no se queda sólo en el conflicto: también procura entender los problemas y sentimientos de sus víctimas. Severo, pero tierno. Es fácil empatizar con él, es magnético, es el guía perfecto para conducirnos por esas cocinas del infierno.

Dos. Menús de proximidad. 

Los restaurantes que se ponen a prueba son reconocibles, con protagonistas que presentan perfiles muy fáciles de identificar entre los empleados de un bar cualquiera de tu barrio. Incluso el espectador ha podido comer en el propio sitio que aparece en el programa o, si le pilla cerca, tener la posibilidad de acudir para comprobar cuánto ha mejorado el chiringuito tras los consejos de Chicote.

Tres. Las tripas de la hostelería.

Todos hemos sido comensales, y Pesadilla en la cocina es el reality ideal para saciarnos la curiosidad de lo que esconde la trastienda de los restaurantes. El público se reconoce entre las personas que pueden pisar ese garito, y lo que vemos que ocurre en muchas de las cocinas es el reflejo de muchos de nuestros peores temores como clientes. La audiencia se queda perpleja.

Cuatro. Los trapos sucios.

El programa presenta rápidamente el conflicto e introduce muy bien a los protagonistas de cada edición, dibujando sus rasgos de personalidad al detalle y sin rodeos, convirtiéndoles en personajes que siempre dan mucho juego, parecen “olvidarse” de la cámara y no tardan en sacar a la luz sus trapos más turbios. El espectador se siente enseguida partícipe del “show”: puede criticar o adorar a estos personajes desde el sofá… o, directamente, realizar chascarrillos en la red social. Chicote nos une y nos hace sentirnos hasta superiores al resto de la humanidad. Y es que es muy difícil ser más desastroso de  lo que muestra este formato.

Cinco. Al grano.

Pesadilla en la cocina no se embarulla en explicaciones, va directo al argumento. Cada edición sabre exprimir las horas de grabación para crear una trama perfecta, como si se tratara de una serie de ficción redonda, ya que cuenta con elementos de drama, comedia y, a veces, hasta de película de terror… pero es mucho mejor: es la vida real.  Y el espectador no tiene tiempo de aburrirse, el programa cuenta con un ritmo endiablado y adictivo que jamás se pierde en rodeos. Además, el montaje sabe estructurar y dosificar la historia a través de todo tipo de efectos, zooms, soniquetes, sabias elecciones musicales…

Seis. Redecorando vidas.

En Pesadilla en la cocina también se provocan cambios de look en los restaurantes que se intentan salvar. Pero el programa no se atasca en aburridas obras de remodelación (eso ya lo hacía otro programa con Jorge Fernández) y presenta directamente una fugaz comparativa del antes y el después… De esta forma, Pesadilla también cuenta con una pizca de lo que mejor funciona en los formatos televisivos de estilos de vida aspiracionales (Vaya Casas¿Quién vive ahí?), la decoración.  ¿Cómo dejará Chicote el restaurante? ¿Qué incorporarán los interioristas del programa? El público se queda pegado a la pantalla para descubrir las mejoras.

Ocho. Las recetas anticrisis.

Programa de telerealidad, programa de testimonios, programa de decoración… y, por supuesto, también programa de cocina. Los jueves Chicote muestra su talento como chef y nos descubre recetas que aplica a las necesidades de cada restaurante. Economizando, exprimiendo los recursos más sencillos y mimando los platos. Lecciones prácticas que puede aplicar a su negocio el propio televidente.

Nueve. La superación.

Y la clave fundamental del éxito, además de poner en la palestra la putrefacción y otras irresponsabilidades que se comenten entre fogones, es que el espectador se queda hasta el final para descubrir la evolución de unos negocios que aprenden a ser mejores, a superarse, a tener una personalidad más definida y, sobre todo, a ganar en calidad culinaria. Aunque no siempre todos lo consiguen, y eso también hace que el programa se vuelva imprevisible e hipnótico. De hecho, La Sexta ya ha comunicado que, en próximas ediciones, Chicote regresará a varios de los restaurantes que han sobrevivido a esta primera etapa de Pesadilla en la cocina. ¿Habrán vuelto a las andadas?

@borjateran

Y ADEMÁS…

El Castro de Lugo, cerró. 

¿Quién es Alberto Chicote?

 

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14 Comentarios

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Un análisis con genial para un formato genial.
Un programa que apetece ver, que te hace estar pegado al sofá desde las 22h y no levantarte hasta el final… un producto con tanta calidad por dentro (esqueleto, guión) como por fuera (imagen y montaje cuidados al milímetro).

Pues yo debo de ser raro.
No siento la más mínima tentación de verlo, así como tampoco veo La voz, ni el supervivientes ni todo ese tipo de programas.
Con lo que tenemos en este país y lo fácilmente que las masas se contentan. Qué penica!

Un mal remake del programa original.
Quedamos a la altura de la España de Mr. Marshall.

Pues precisamente por eso, Jesús, estos programas funcionan, por lo que tenemos en este país. La gente necesita disfrutar, evadirse, entretenerse… ¿Tú qué haces, Jesús, estar todo el día llorando por las esquinas?

Para el que ha dicho “Qué penica!”, yo no veo la TV desde hace años, solo las series que me interesan por Internet, y no me molan los Realities.

Ni GH, Ni La Voz, Ni Tu Cara me Suena, Ni Supervivientes, Ni Tribus, Ni Granjeros, ni nada de nada, me aburren…

Pero “Pesadilla en la Cocina” me engancho desde el primer minuto, lo estaban viendo en mi casa, y fue algo Hipnotico. Y es que, este programa no es un Realitie en si…

Ademas, de que esta bien que la gente se de cuenta de que si una cocina es guarra, lo es, independientemente de que sea un Restaurante Chino o Español.

Y como han dicho en el articulo, te sientes participe del tema, por que tu mismo puedes ir a comer a esos Restaurantes, o has podido ir en su momento.

Sobre lo del Remake, aun que la version original pueda ser mejor, a mi me interesa mucho mas la española, que me muestra los restaurantes donde nosotros estamos, donde nosotros comemos, con nuestras costumbres, etc…

En fin, grande CHICOTE!

Sugoru, a mi me pasa lo mismo, hace años que no veo realities, pero este me gusta.
El original no lo he visto, pero creo que la copia es buena, muy entretenida.

Lo que atrae mucho son las palabrotas de chicote y compania que le dan un toque español caracteristico al programa y dejan a la version americana como mas “light”.Pero en la Casa Real se come 1000000 veces mejor y si no que me lo pregunten a mi jajajajja.Por cierto ,al Rey ,El Juanqui le va bien en el hospital.El Juanqui y yo ya nos hemos reconciliado y pa navidades me voy al palacio.Haber si el abielo le paga los regalos a mis hijas que ya me estan haciendo un chale nuevo y no me sobra el dinero jajjaja .Bueno me voy a darle mandanga a la jueza que si no me encarcela jajaja.PD: ya tengo pensao un nuevo negocio a si que los parados llamadme mi telefono:640 78 91 50

No me gusta este programa… la manía de llamarlos “realities” o “tele-realidad” cuando lo único real es que todo es un montaje…

Se sabe que el cocinero-presentador tiene que ir avasallando a la gente y que las cocinas tienen que estar terriblemente guarras, además de que los cocineros suelen ser unos cutres y sus comidas incomestibles…

Luego sucede la “transformación” y la redención del dueño y trabajadores
Y todo eso a cambio de que la reforma del local les salga gratis…

Telebasura

Una mala copia del programa americano, al más puro estilo Tele5.
Para una basura de público, un programa también basura.

Porque Alberto Chicote es muy muy bueno y ademas es un pedazo de profesional

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Borja Terán, editor

"Soy periodista y he trabajado como redactor, como ayudante de realización y también desarrollando contenidos en televisión. En definitiva, tele y más tele, por deformación profesional y porque me temo que en mi partida de nacimiento ya constaba mi curiosidad infinita por los entresijos del mundo audiovisual.

Esa curiosidad será el cimiento de este blog dedicado a la televisión que nos toca vivir, sin dejar de recordar la del pasado y permitiéndonos soñar con la del futuro."

 

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