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Eurovisión 2013: Dinamarca gana, España queda penúltima. El análisis completo del eurofestival

19 mayo 2013 - 0:24 - Autor:

Las apuestas acertaron: arrasó Dinamarca y, para variar, España no ganó Eurovisión. El Sueño de Morfeo hizo lo que pudo, pero lo tenían todo en contra: una canción sosa, una puesta en escena nada atractiva y cierta afinación sospechosa por parte de una nerviosa Raquel del Rosario. Pasamos inadvertidos ante Europa, los malos pronósticos se cumplieron. La canción Contigo hasta el final quedó penúltima con sólo 8 puntos, peor resultado de número de votos desde 1999 con Lydia.

Eso sí, no cabe la menor duda de que Eurovisión sigue siendo el gran espectáculo televisivo del viejo continente. Te puede gustar más o menos, pero a nivel catódico es un producto impecable: excelentemente realizado con la más vistosa puesta en escena de la pequeña pantalla actual. Siempre bordeando lo hortera, pero ahí radica gran parte de su encanto.

En esta edición no han faltado esos ingredientes magnéticos que nos mantienen pegados al televisor cada año y que convierten este programa en un evento de masas que une la diversidad europea en un prime time. Así, la edición número 58 del eurofestival nos deja cinco pilares para entender por qué cada año se convierte en un evento de masas.

  • Hipnotismo petardo.

No hay Eurovisión sin numeritos excesivos, recargados e histriónicos. Sobredosis de luz, fuegos artificiales y otros efectos catárticos. Lo sutil no destaca, pues es televisión. Y la televisión musical es espectáculo. Y, en esta edición, dieron especialmente el cante las actuaciones de Rumanía con un excéntrico gritón a medio camino entre una drag queen y Locomía o la nada discreta bola gigante de discoteca de Bielorrusia. Mareaba.

  • Golpes de efecto.

La mejor forma de sorprender en cualquier programa musical es con un buen golpe de efecto que nadie se espera. Aunque las sorpresas son difíciles en el eurofestival, ya que se filtra todo en los ensayos gracias a los iPhones y la propia organización que sube los vídeos a su canal de Youtube. En esta edición, el momentazo estrella fue el beso lésbico de la representante de Finlandia. También impresionó el efecto especial de Liona Moon, candidata moldava, que empezó a levitar hacia las alturas mientras su vestido cobraba vida a través de unas espectaculares proyecciones digitales en la falda. Una actuación digna del mejor musical de Broadway.

Además, mención especial merece la ganadora del año pasado Loreen, que apareció con una deslumbrante show que desembocó en una remezcla de su famosa Euphoria.  Nos quedamos todos con ganas de volver a nombrarla ganadora. Poderío en directo.

  • Tecnología abrumadora.

Eurovisión se ha convertido en el escaparate de los últimos adelantos tecnológicos de la pequeña pantalla. Así, esta noche, vemos una chispeante puesta en escena, con pantallas cargadas de asombrosas posibilidades, Leds, envolventes juegos de iluminación y una milimetrada realización con cámaras hiperactivas. El acierto consiste en mezclar esta puntera tecnología con elementos de puesta en escena tradicional, ya sea una lámparas que cuelgan del techo, mucho mucho mucho humo o una urna con un hombre dentro como hizo Azerbaiyán.

  • 12 points.

Aunque es la parte menos sofisticada de la ‘gala’, los votos es lo que más engancha. ¿Cuál es el motivo? Alcanza una de las máximas de la televisión: la emoción. El recuento del televoto, dónde van a parar los 12 points y la estrategia política de cada país votando, en directo, a los países vecinos son infalibles para arrancar el nervio del espectador con sus filias y sus fobias. Eso sí, en cuanto alguien toma excesiva delantera, como ha pasado este año con Dinamarca, el interés puede desinflarse. Por suerte (o desgracia), en España se mantuvo la expectación… de ver si quedábamos últimos o penúltimos.

  • El ritual de la televisión.

España no ganó. Del programa previo de TVE casi mejor no hablar, pues se cortó de cuajo una conexión vía satélite en la que Raquel del Rosario saluda emocionada a su abuela que estaba en Gran Canaria y desde Televisión Española, con una visión televisiva nula, se  suspendió de cuajo, sin avisar, para meter una reposición de un documental ya emitido. De hecho, ni se volvió a conectar con la presentadora del especial previo para que se despidiera. Ninguna explicación y la indignación se multiplicó en la red social. Inconcebible, para una vez que veíamos a Raquel del Rosario humanizada…  No obstante, en el programa posterior a Eurovisión se recuperó este momento tras las críticas.

Pero, en la emisión de este Eurovisión 2013, de nuevo brilló la televisión en su más poderosa dimensión. Esa televisión que hace que el lenguaje audiovisual avance y que no tienen miedo en apostar por el entretenimiento sin complejos. Ese entretenimiento que se consume en compañía y que resucita el mejor ritual del espectáculo que cree en las posibilidades de la televisión.

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Borja Terán, editor


“Soy licenciado en periodismo y he trabajado como redactor, como ayudante de realización y también desarrollando contenidos en diferentes soportes (televisión, radio e Internet). Con la mirada siempre puesta en la creación, el estudio de los viejos y nuevos escenarios audiovisuales y el desarrollo de nuevos formatos para contar historias. Porque me temo que en mi partida de nacimiento ya constaba mi curiosidad infinita por los entresijos del mundo mediático.

Esa curiosidad es el cimiento de este blog dedicado a la televisión que nos toca vivir, sin dejar de recordar la del pasado y permitiéndonos soñar con la del futuro.”

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