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¿Se repite el caso de ‘La Noria’? Burger King retira la publicidad de ‘Campamento de Verano’

9 agosto 2013 - 17:21 - Autor:

Burger King es la primera marca que ha decidido retirar su publicidad del controvertido programa de Telecinco Campamento de Verano, que tantas críticas está despertando por su cuestionable contenido.

En un comunicado publicado a través del Facebook oficial de la compañía, la cadena de hamburgueserías ha sentenciado que “tras estudiar el comportamiento del programa, y gracias a los avisos de muchos de vosotros, retiramos nuestra publicidad de esta franja horaria. No queremos relacionarnos con ningún formato que contenga actitudes machistas, denigrantes o que puedan llegar a herir la sensibilidad de los espectadores. Además, aprovechamos para mandarles nuestro apoyo a los concursantes que han vivido estas situaciones y a todas las mujeres que se hayan podido sentir ofendidas por dichos contenidos”.

De esta forma, Burger King accede a la petición que solicita la retirada de los anunciantes, desde la plataforma Hazte Oír. También, ING Direct, Minute Maid, Amena, McDonalds, Orange o Mutua Madrileña están siendo ‘advertidos’ por la organización Hazte Oír sobre el tipo de temática que, según ellos, están promocionando con su publicidad en Campamento de Verano.

Los responsables de Burger King han dado más explicaciones a sus seguidores por Facebook sobre el motivo que les ha llevado a tomar esta medida. Lo han hecho refiriéndose al baño de chocolate que soportó, entre denigrantes comentarios, la concursante Noemí Merino: fue “la actitud más llamativa, y el principal motivo, pero no el único”, sentencian en su cuenta oficial.


 
Los morbosos conflictos de Campamento de Verano parecen no tener límites. En la edición de ayer, incluso una de las participantes, Mónica Pont, intentó agredir a Víctor Sandoval, que acudió al formato como “estrella invitada” para crear más polémica. El expresentador consiguió con creces su cometido.

Ahora, con la retirada de los anuncios de Burger King, habrá que ver si se produce un efecto similar al que sucedió en el caso de La Noria, que terminó con la cancelación del magazine de los sábados noche.

La agonía de La Noria, de la misma productora que Campamento de Verano, arrancó en noviembre de 2011 porque el programa presentado por Jordi González pagó a la madre de El Cuco por sentarse en el plató. Esta entrevista ocasionó una polémica en las redes sociales, hasta derivar en una contagiosa fuga de anunciantes que no querían asociar su imagen con el espacio de Telecinco. El formato se quedó sin publicidad de calidad. Y sentenció su muerte, pues la televisión privada se financia a través de los anunciantes.

Hoy puede comenzar a repetirse la misma situación con Campamento de Verano. Aunque, de momento, es sólo un toque de atención a los responsables del programa por parte de una empresa que ha decidido ceder a las exigencias de la movilización de una organización, Hazte Oír. ¿Es el principio del fin del espacio más obsceno de los últimos tiempos de Telecinco? De momento, la marca ya ha logrado una amplia repercusión pública por desvincularse del formato.

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6:47 - Autor:

La televisión cambió para siempre el día que se inventó Gran Hermano. Había llegado a nuestras vidas el superformato catódico, ya que incorporaba casi todos los géneros televisivos (culebrón, talk show, concurso, espectáculo, cotilleo, documental…) en sólo un programa revestido de la realidad en su máxima expresión. Un éxito, pues los espectadores somos voyeurs por naturaleza.

Y esa telerrealidad ha ido creciendo y evolucionando en los últimos años. Las variantes del género parecen no tener fin. Hay versiones para todos los gustos: música, gastronomía, supervivencia, decoración, viajes, convivencia, comedia… Incluso hasta cómo organizar tu entierro.

Los creativos televisivos se exprimen los sesos para sorprender con nuevas fórmulas y vueltas de tuerca. La mayoría de los programas basados en la realidad suelen inspirarse en actividades constructivas, reconocibles, aspiracionales y/o lúdicas. Hay espacios prácticos donde el conflicto te inspira a la hora de decorar tu hogar, como Tu casa a juicio de Divinity. Otros, simplemente, consiguen evadirte gracias a los surrealistas delirios de las artimañas de las cabezas pensantes del programa, como sucede con Un príncipe para Corina de Cuatro, que logra convertir un busca-pareja en un espectáculo a carcajada limpia.

Pero el problema surge cuando para alcanzar audiencia de la forma más fácil, se olvida la esencia de lo que significa elaborar un reality de verdad. Y se vende un espacio de conflicto prefabricado y mal cocinado bajo una etiqueta falsa de telerrealidad. Así está sucediendo estas semanas con Campamento de Verano de Telecinco. Un formato, de los creadores de Sálvame, improvisado para las vacaciones, mala copia low-cost de espacios bien hechos como Supervivientes y Acorralados, que no cree en las posibilidades de la televisión, se toma demasiado en serio y sólo intenta seducir al espectador a base de sacar trapos sucios forzados e infravalorando su inteligencia. El show de los ‘conflictivos’ exploradores, que Telecinco utiliza como rentable comodín en casi todas sus noches, parece no tener límites, ni escrúpulos, pero ¿cuál es la línea roja de un reality?

La propia dignidad del participante y, por consiguiente, la propia dignidad del espectador debe ser la raya roja. Ahí debe estar el límite de las productoras y de los canales, que como concesiones públicas tienen una responsabilidad social. La televisión es un negocio, sí, pero trabajar en la pequeña pantalla también conlleva una compromiso por muy mínimo que sea. No obstante, los responsables de Campamento de Verano, que no dudan en denigrar a sus víctimas sin piedad, se olvidan de que, al mismo tiempo, también denigran la confianza del público más masivo, que ya se percata de las trampas del formato. Y la confianza no siempre es tan fácil de recuperar.

Campamento de Verano no debería manchar el nombre del género reality show, porque, en realidad, este programa nos ha traído otro término: el obsceno-show, sórdido, cutre, histérico, violento, con nulo interés televisivo, indigno hasta de Telecinco.

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Borja Terán, editor


“Soy licenciado en periodismo y he trabajado como redactor, como ayudante de realización y también desarrollando contenidos en diferentes soportes (televisión, radio e Internet). Con la mirada siempre puesta en la creación, el estudio de los viejos y nuevos escenarios audiovisuales y el desarrollo de nuevos formatos para contar historias. Porque me temo que en mi partida de nacimiento ya constaba mi curiosidad infinita por los entresijos del mundo mediático.

Esa curiosidad es el cimiento de este blog dedicado a la televisión que nos toca vivir, sin dejar de recordar la del pasado y permitiéndonos soñar con la del futuro.”

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