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El fenómeno tróspido, la tele hecha para consumir en las redes sociales

19 noviembre 2013 - 9:30 - Autor:

Tras el furor por Un principe para Corina y ¿Quién quiere casarse con mi hijo?, llega ¿Quién quiere casarse con mi madre? (esta noche, 22.30h). Cuatro da un giro dramático a su cupido-realiy para estirar la fórmula del éxito hasta Navidad. Ahora, serán las madres las que intenten encontrar el amor bajo la tutela de sus retoños. Lo harán en sólo cinco semanas. Menos tiempo, más intensidad.

De esta forma, la cadena mantiene el emblema de Cuatro durante todo el trimestre. Y, de nuevo, la productora Eyeworks Cuatro Cabezas demuestra que su cantera de personajes particulares que generan el gag continuo no se agota. Eso sí, para ‘frikizar’ al personal al máximo, siempre cuentan con la ayuda de las trampas televisivas: soniquetes disparatados, irreverentes selecciones musicales, planos sacados de contexto… Artimañas que logran impulsar un show, como si se tratara de un cómic llevado al extremo.

En este ocasión, Luján Argüelles hará de celestina de la pija Paulina, de la motera Charo, de la risueña Tere (la Karina de Getafe, desde hoy), la dramaturga Mar (ejemplo de postureo intelectual) y la ricachona Toñi,que cambia el rol con su hijo Gabi, que participó en la segunda etapa de ¿Quién quiere casarse con mi hijo?

Sus perfiles se complementan, aunque todas tienen algo en común: nacieron para ser artistas. Son unas folclóricas que se quedaron por el camino, mientras ansiaban fama y soñaban bajar la escalera como Conchita Velasco. Y se nota, y se agradece, pues están a favor del espectáculo del surrealismo. Ellas, junto a una nueva legión de pretendientes que parecen actores, pero no: son seres sacados de una realidad, sin demasiados complejos, que se presta a los maquinaciones de los creativos de la pequeña pantalla.

Sin embargo, al final, a la audiencia le dará igual si se enamoran o no. Lo importante, el gran logro que ha conseguido este universo tróspido, es que este tipo de programa ha dado un vuelco a los consumos televisivos. Este incipiente género no es apto para todos los públicos, pero sí está cocinado a medida del impaciente usuario de Internet.

La teletróspida ha recuperado la experiencia colectiva de consumir programas en directo. El espectador está con un ojo en su televisor y con el otro en sus redes sociales: a la caza del charcarrillo viral, compartiendo la carcajada con el mundo tuitero y, sobre todo, sintiéndose partícipe del show. El público tiene voz para amplificar el humor y, por tanto, también propulsar la repercusión del espectáculo por encima de los audímetros. Es el poder del disfrute grupal. Es la televisión que nos une a través de la red.


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‘En el aire’: lo mejor y lo peor del regreso de Buenafuente a La Sexta

9:20 - Autor:

  • El nuevo espacio del cómico se estrenó con gran éxito: enganchó a un 14,8 por ciento de share y 1.197.000 fieles.

Buenafuente regresó anoche con un programa hecho a medida para sus fieles seguidores, En el aire. El nuevo formato es fiel a los principios de la televisión cálida y de calidad de Andreu, pero quizá el estreno estuvo falto de algún que otro ‘fuego artificial’ sorpresa que captara la atención de posibles nuevos espectadores. Y es que el late night ha regresado a nuestras vidas con pros y contras.

LO MEJOR

Los formatos de Andreu Buenafuente siempre cuentan con una característica en común: visualmente son perfectos. La nueva puesta en escena del show del cómico imita a un estudio de radio y cuida casi al milímetro los detalles. Desde la iluminación hasta la realización visual, que es arte en directo. Porque, por primera vez en años, el programa es un directo real. Y un reloj digital en el estudio lo demuestra.

Desaparece el skyle line de Barcelona en el fondo y, además, incorpora una cabina en plató, donde se encuentra Bob Pop como un ansioso vigilante de la red social que pretende hacer al público partícipe con su ironía de cabaretera residente en el Molino.

Destacó anoche este peculiar comunity manager, como también lo hizo la otra nueva colaboradora del espacio: Belén Cuesta, en su papel de diva desquiciada que maltrata a los guionistas. “Yo vengo de Fuengirola y en Fuengirola la vida vale muy poco”, soltó.

La tortura a los creativos del programa por parte de Cuesta fue uno de los instantes más redondos del primer programa. Aunque no el único, asimismo sobresalió Jorge Ponce. Lo hizo describiendo la vida de La Pantoja a través de los emoticonos del WhatsApp.

Un guiño al mundo del corazón en un programa que intentó conquistar al público con ayuda de la conversación más sosegada, una mirada comprometida a la actualidad informativa y la comedia que brota de la complicidad de Andreu Buenafuente y su segundo de abordo, Berto Romero. De esta forma, imitaron al vidente Sandro Rey y su ‘copresentador’. Porque en los programas de videntes siempre existe un ‘copresentador’ pelota. Así,  aquellos que zapearon a La Sexta para huir de la programación nocturna de tarotistas lo llevaron claro ya que se encontraron con este jocoso homenaje a la clarividencia de la picaresca nacional.

LO PEOR

Hablando de ‘picaresca nacional’, quizá al formato le faltó un poco de malicia de altas horas de la noche. No hubo grandes sorpresas, y sí muchos contenidos ya vistos antes. En televisión… y en Facebook, pues el programa se nutrió de temas que llevan rulando meses por las redes sociales. ¿No llegaron algo manoseados para el público mayoritario de este formato que está en Internet? La respuesta es sí.

“Los primeros días son de locos”, dijo Andreu a sus primeros invitados Javier Cámara y David Trueba (que pasaron desapercibidos entre tanto elenco fijo en el show).  Con esta afirmación no le faltaba razón, un espacio de estas características va cuajando con los días. No obstante, al final, el regreso de Buenafuente quizá ha pecado de tomarse demasiado literal su decorado: parecía un gran programa de radio. Y en televisión eso puede ser un problema.

EL FUTURO

En el aire ha dibujado en su primer programa una serie de perfiles que, bien guisados, pueden ser una alternativa interesante y entretenida a las noches televisivas. El dinamismo de la gran mesa central, donde todo puede pasar, ayudará. Sólo falta que cojan el pulso a un late night con la perspicacia televisiva que Buenafuente y su séquito demostraron en míticos espacios como Sense Titol Una altra cosa. Eso sí, la expectación de la primera emisión alcanzó el objetivo: un buen resultado de audiencias, ahora solo falta congeniar con el día a día.

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Borja Terán, editor


“Soy licenciado en periodismo y he trabajado como redactor, como ayudante de realización y también desarrollando contenidos en diferentes soportes (televisión, radio e Internet). Con la mirada siempre puesta en la creación, el estudio de los viejos y nuevos escenarios audiovisuales y el desarrollo de nuevos formatos para contar historias. Porque me temo que en mi partida de nacimiento ya constaba mi curiosidad infinita por los entresijos del mundo mediático.

Esa curiosidad es el cimiento de este blog dedicado a la televisión que nos toca vivir, sin dejar de recordar la del pasado y permitiéndonos soñar con la del futuro.”

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