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‘El método Osmin’: un entrenamiento muy poco recomendable

13 enero 2014 - 13:52 - Autor:

En España somos capaces de exportar talento y, al mismo tiempo, importar un programa de televisión con el entrenador personal más grosero de todos los tiempos. No se le entiende lo que vocaliza, desprende aires demasiado violentos y sus técnicas para adelgazar rozan lo peligroso, pero da igual: ha sido contratado por Cuatro. Todo sea por el espectáculo.

Si Pesadilla en la Cocina intenta arregla restaurantes, Hermano Mayor pretende solucionar problemas de adolescentes conflictivos y ¿Quién quiere casarse con mi hijo? logra transformar el absurdo en humor inteligente; El Método Osmin parece que quiere terminar con sus víctimas a golpe de accidente en la vía pública.

Y es que este entrenador de los famosos, dice que puso en forma a artistas como Madonna o Gloria Estefan, utiliza técnicas que son puro vandalismo callejero. Y lo peor: lo hace con una artificialidad que no se cree ni él.

Porque, a nivel televisivo, en El Método de Osmín no nos la cuela, no resulta nada creíble. Todo se nota forzado para crear una tensión tan fingida como aburrida. Un programa con situaciones llevadas al límite más postizo, donde abundan los tópicos de guion para intentar camelar a un espectador que es más inteligente de lo que desprende este programa.

Ese es el principal fallo de El Método de Osmin: no estamos ante un formato sobre cómo adelgazar a través de una vida sana que se construye con una actividad física ordenada y una buena alimentación. No. Aquí se busca el grito fácil, el asombroso instante prefabricado (Osmin aparece con un mono que no sirvió de nada, sólo para hacer un gag gratuito) y, por supuesto, no falta la pirueta peligrosa en la calle (estuvieron saltando papeleras, empujando contenedores…).

Un programa, por tanto, que promulga unos valores peligrosos. De hecho, en la versión original se pone un cartelito que dice “no lo hagan ustedes en casa“. Así que algo fallará en este método deportivo para que no sea practicable…

Pero El Método Osmin ya está en España, cada viernes noche, gracias a los programadores de Cuatro, una cadena con un perfil de audiencia que no casa con la esencia de este histérico entrenador personal venido desde la telebasura de Miami, pues Osmin conecta bastante más con el público objetivo del show de Laura Bozzo que con el de Cuatro.

Y ADEMÁS…

Cuatro, la cadena que quiso ser diferente

‘Globos de Oro’: lo que tenemos que aprender para los Goya

8:46 - Autor:

Los norteamericanos son los maestros de las galas de entrega de premios. Claro, las inventaron ellos. A pesar de llevar décadas repitiendo prácticamente la misma fórmula, en Estados Unidos son expertos en conquistar a la masa con ceremonias que son más sencillas de lo que parece.

Anoche los Globos de Oro lo volvieron a demostrar. Se trata de una exitosa entrega de premios, que alcanza grandes audiencias televisivas, pero que no cuenta con grandes alharacas. Sólo dos presentadoras, con muchas tablas cómicas, Tina Fey y Amy Poehler (se llevó ella misma un Globo a la mejor actriz de comedia por Parks and Recreation), y un star system que sabe que para triunfar hay que llegar dos horas antes para consumar una alfombra roja espectacular, que se retransmite vía satélite como si fuera un evento extraordinario. De esta forma, se logra crear un acontecimiento colosal que desprende un glamour prefabricado que se contagia en el público más soñador.

Después, ya en la sala, los actores se sientan en unas mesitas. Hacen que cenan, y beben. Mucho. Ha comenzado la entrega de los premios. Es el momento de sonreír a boca llena, reír cada una de las gracietas, posar todo el rato por si hay una cámara enfocando cerca (que para eso son actores) y no meterse demasiado en política en la gala. Luego, fuera, todo lo que quieras.

Después, sal, recoge el premio, emociónate y déjate llevar. Hasta que pongan la música, que tampoco hay que pasarse. Todos están a favor del show. Todos lo llevan en su ADN. Hasta los más sosos.

Aunque, el ingrediente del éxito para cualquier gala de premios, el secreto que los norteamericanos bordan como nadie, es eso de lanzar dardos envenenados en el monólogo inicial que abre el espectáculo.

Una presentación que debe ser rápida, picadita, sin demasiado discurso institucional y que, sobre todo, se debe ejecutar a través del humor más negro, corrosivo, ácido… Vamos, soltar esa maldad que cualquier espectador piensa desde su casa. Es la velada de decir barbaridades a la cara. El realizador pinchará la reacción de la persona al que está dirigido este sarcasmo, intérprete que, por supuesto, estará sonriendo mucho… y aplaudiendo de la forma más hipócrita posible.

En la pasada noche, donde triunfó La gran Estafa americana (con tres Globos), y en televisión Breaking Bad (a mejor serie dramática y a Bryan Cranston como mejor actor dramático), destacó del eterno sarao una estocada verbal de Tina y Amy: “Gravity es la historia de como George Clooney se perdería en el espacio antes que pasar un minuto más con una mujer de su edad“. Así son en Estados Unidos. Y es que tienen décadas y décadas de práctica en este tipo de fiestas del cine. Aunque, ojo, nosotros aprendemos rápido. Buenafuente, Santiago Segura y Eva Hache ya apuntaron maneras. Lo que les dejaron, claro.

Monólogo inicial

http://www.youtube.com/watch?v=3r9_-7Nc3vs

Emma Thompson… y la copa

http://www.youtube.com/watch?v=wVOao5qt90U

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¿Manipula TV3 a favor del independentismo?

2:43 - Autor:

TV3, la televisión catalana, está en el punto de mira. Hasta hace unos años, esta cadena era una de las autonómicas que mejor lograba su la función de emisora pública de proximidad: cercana e innovadora. De hecho, contaba con contenidos que buscaban ser una alternativa y, sobre todo, mostrar la diversidad de Cataluña.

Aunque, con los años, TV3 se ha ido sobredimensionando hasta tener más canales que TVE, sus programas arriesgan menos y el canal ha ido cambiando su discurso a la hora de presentarse a los ciudadanos: ha pasado de denominarse televisión autonómica a televisión nacional.

Es más, hace unos días, saltó la polémica por un gráfico que emitió la cadena, donde se separaba Catalunya de España, como se puede ver en la captura de arriba que ha publicado Vertele.

Todos los medios de Madrid observan los cambios de TV3 (también The Wall Street Journal): ¿la cadena se ha convertido en un instrumento propagandístico del independentismo?, se cuestionan algunos que ven la situación desde fuera de Cataluña. No obstante, es la pregunta fácil, pero si vamos hacia el fondo del asunto nos encontramos con que la mayoría de los medios catalanes de grandes audiencias se han ido contagiando del mensaje a favor de la independencia que ha calado en la población. No sólo TV3, también las emisoras privadas, como RAC1 (si bien, esta cadena también está ampliamente subvencionada por organismos públicos catalanes).

Y es que la feroz crisis económica y la forzada confrontación política españoles-catalanes/catalanes-españoles ha impulsado el clima a favor de una ruptura con España, una huida (hacia no se sabe muy bien donde) en la que los medios de comunicación de Catalunya se han posicionado ante un sentir nacional.

Nos podemos quedar en la anécdota de un mapa con fronteras que se proyectó en TV3, aunque es innegable que la autonómica catalana sigue alcanzando buenos datos de share en unos tiempos en los que el público es más crítico que nunca y cuenta con constantes herramientas para acceder a la información.

Porque, mientras que otras autonómicas acusadas de manipulación se han derrumbado por una estampida de espectadores, TV3 sigue fuerte en seguimiento y parece que continúa conectando con la complicidad de los catalanes. Ya no es la autonómica innovadora de antaño, pero sigue líder y el público mayoritario se identifica con su forma de entender el momento actual. Está dentro de la marea social que manda en Cataluña. Y ahí está el fondo del asunto. Un sentimiento que existe y que no es una broma.

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¿Tienen sentido las televisiones autonómicas en la actualidad?

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Borja Terán, editor


“Soy licenciado en periodismo y he trabajado como redactor, como ayudante de realización y también desarrollando contenidos en diferentes soportes (televisión, radio e Internet). Con la mirada siempre puesta en la creación, el estudio de los viejos y nuevos escenarios audiovisuales y el desarrollo de nuevos formatos para contar historias. Porque me temo que en mi partida de nacimiento ya constaba mi curiosidad infinita por los entresijos del mundo mediático.

Esa curiosidad es el cimiento de este blog dedicado a la televisión que nos toca vivir, sin dejar de recordar la del pasado y permitiéndonos soñar con la del futuro.”

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