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¿La politización de Los Goya hace daño al cine español?

7 febrero 2014 - 7:32 - Autor:

Ya está aquí la gran noche del cine español: los Goya. El próximo domingo, Manel Fuentes será el maestro de ceremonias de una gala que su predecesora en el cargo, Eva Hache, describió como “una exposición perversa“, pues todo el mundo se siente capaz de hacerlo mejor que el presentador de turno.

Será la 28 edición de unos premios que buscan reconocer y promocionar el talento de nuestra industria cinematográfica. Todo un valor añadido en un momento en el que el cine sufre una crisis sin precedentes. Pero lo cierto es que, en los últimos años, estos premios no han funcionado como lanzadera publicitaria para relanzar la trayectoria de las películas nominadas, ni siquiera de las triunfadoras.

Al contrario, Blancanieves arrasó en los Goya 2013 con 10 estatuillas y no levantó sus datos en taquilla. Tampoco las 11 nominaciones que este año tiene La gran familia española han servido para engordar sus cifras. Si resultan ganadoras, ¿servirá de plataforma esta edición para cintas como La Herida o Caníbal? Ambas han encantado a los críticos pero han pasado desapercibidas para el público.

Los Goya son un éxito de audiencias televisivo, pero la ceremonia ya no consigue llevar a la gente a las salas como antaño. Es verdad que las entradas ahora están más caras y el 21 por ciento del IVA cultural no ayuda, aunque también el cine español debe realizar autocrítica para analizar el prejuicio creciente que existe en la sociedad, que, salvo macroproducciones internacionales como Lo Imposible (con actores extranjeros incluso), considera a su industria cinematográfica como monotemática y endogámica. Una percepción completamente falsa.

Al final, la aureola de “miedo al motín“, que ha envuelto a los Goya desde aquel “no a la guerra”, quizá ha terminado por hacer mucho daño al cine español. No sólo en los agradecimientos de los premiados, que dicen lo que sienten y tienen derecho a aprovechar su momento para denunciar injusticias, también por determinados dirigentes y medios de comunicación, que han utilizado algunos mensajes para calentar la batalla política. Tampoco es positivo que el ministro Wert de platón, como sucederá en la noche del domingo.

Y es que aún parece rentable en votos estimular el enfrentamiento entre dos Españas, algo que debía estar ya superado.  Pero el cine no debe quedarse en esa trinchera del mensaje que utiliza un determinado tipo de política. Tiene derecho a la pataleta, por supuesto, pero tiene más derecho aún a ser considerado como lo que es: un arte con mucho trabajo, talento y profesionalidad detrás que necesita llegar a un público que lo aprecie sin prejuicios ni ideologías. Es solo cine, bueno, malo o regular, como en cualquier cinematografía de cualquier nacionalidad.

Y ADEMÁS…

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No lo se.

La última pelicula española que vi en un cine fue “Alatriste”, mira si hace años.

De vez en cuando y a instancias de amigos, descargo alguna y hago el esfuerzo de verla. Normalmente me cisco en todo lo que se menea. Sólo recuerdo agradablemente “Celda 211″ o algo así.

Pero sí, ahora que lo pienso, sí la politización me apartó del cine español. Que todo fuera culpa de Aznar me tocó los cojones, recuerdo aquella ceremonia del “No a la guerra” como el culmen de la hipcresía bien pensante. Desde entonces les hice la cruz a los peliculeros españoles.

Saludos

Elric

Cuando los cineastas españoles dejen de ser unos palurdos endogámicos siempre contando, además, el mismo cuento, y con la misma poca gracia.
Cuando los cineastas españoles dejen de hacer política, y empiecen a preocuparse del Arte.
Cuando los cineastas españoles dejen de intentar dictarnos a nosotros, los ciudadanos, cómo y qué debemos pensar.
Cuando los cineastas españoles piensen en AGRADAR al público, y no en buscar subvenciones, como ratas.
Cuando los cineastas españoles dejen de ir de guais, y empicen a serlo.

Hasta ese momento… ajo y agua, todita para ellos.

Hace unos meses en “Días de Cine” de La 2 emitieron un reportaje sobre españoles que se han ido en los últimos años a intentar abrirse camino en Hollywood: guionistas, músicos, actores, directores, productores, etc. Las declaraciones que hacen en este pequeño video sobre cómo es la industria del cine español no tienen desperdicio (subvenciones, anticomercialidad, politización, ombliguismo, enchufismo,….) : http://www.rtve.es/alacarta/videos/programa/dias-cine-exclusiva-rtvees-cine-espanol-visto-desde-los-angeles/1997976/

Denunciar injusticias?

En nombre de qué un senyor o una senyora que va de cama en cama, es propenso a las drogas y al alcohol, no conoce el precio del pan ni toma nunca el metro, no sabe lo que es madrugar y del que el ochenta por ciento de lo que cobra viene del contribuyente, quiero decir de los impuestos que se extraen a los miembros y las miembras de la clase obrera, en nombre de qué se considera a si mismo tan guapo, inteligente y de tal estatura moral que esta cualificado para decirnos a nosotros insignificantes piojos y piojas, lo que esta bién, lo que esta mal y a quien debemos votar?

En nombre de qué se aprovecha de una tribuna a la que el cuidadano de a pié por culto e inteligente que sea no tiene acceso y que se utilmiza para promocionar ideas contrarias a las suyas pese a que es sufrgada con sus impuestos?

Yo creo que lo que perjudica no es la politización del cine, sino la hipocresía de algunos de los que protestan. Que desde el cine se lanze un mensaje reivindicativo no tiene que ser un problema. El arte está, entre otras cosas, para eso. Pero claro, que venga a darme lecciones de moral y justicia social un señor como Javier Bardem, pues qué quiere que le diga… No.

Y respecto a cómo se hace cine en España, a mí siempre me ha parecido un poco desastre. Tiene que haber espacio para todo, para lo comercial y para lo que no lo es. Pero no se debe depender tanto del dinero del Estado.

El propio anuncio de la gala es una reclamación miserable, se van a apostar al casino porque les falta financiación, pobrecitos. Ni rastro de decencia, parece que les debamos algo, y que lo de convencer a la gente para llenar las salas no va con ellos. Pues al menos que nos dejen tranquilos, mientras sean unos mantenidos con dinero del contribuyente y no del espectador, que apechuguen con las críticas y sean agradecidos. Yo no pago para que unos analfabetos pretenciosos me insulten, y menos cuando viven a mi costa.

No, el daño al cine español lo hacen las producciones infames. La gente no va a ver las películas porque fulano hable del Sáhara, sino porque las películas son directamente malas. Y bodrios infames como “la voz dormida”, “mar adentro”, “¡ay carmela!”, o “pa negre” hacen que el público se replantee volver a ver una película española.

¿Y por qué precisamente semejantes bodrios son los que acaban recibiendo premios, subvenciones y promociones? Pues porque de un tiempo a esta parte se crea un mecanismo de mamoneo para vivir de la subvención, que se carga cualquier tipo de competencia y obliga a actores, guionistas y directores a pasar por el aro si quieren trabajar. Ahí es donde entra la politización.

Por refrescar la memoria, recordemos como en los 80 estuvo Pilar Miró cambiando de arriba a abajo la Dirección General de Cinematografía. Reduciendo el número de producciones pero aumentando las subvenciones. Vamos, se eliminó cualquier rastro de competencia creando una red clientelar. De forma que cualquier mediocre podía tener éxito si comulgaba con el régimen. Era sólo cuestión de tiempo que llegásemos a lo que ha ocurrido.

Ahora fijémonos en la televisión. Resulta que las películas nacionales fracasan pero las series son un éxito. Curioso. Precisamente en la televisión sí que ha habido una cierta competencia, que ha obligado a los creadores a innovar. Ya sea mediante formatos, guiones, o con rostros nuevos (porque esa es otra, aquí los premios cinematográficos se heredan como los títulos medievales).

En estos comentarios se deja claro el problema del prejuicio que explica el artículo. Ese odio al cine español. Hay muchos tipos de cine, de películas y de calidades. Y, por cierto, se está haciendo mucho buen cine sin subvención pero que los que escriben estos comentarios nunca darán esta oportunidad. Este es el problema que explica el artículo y que queda en evidencia con los comentarios.

Entre las diez películas más vistas en la salas de cine de nuestro país en 2013 no había ninguna española. A ver si el problema no es el IVA sino el talento…

Después de leer todos los comentarios, queda claro donde está el problema del cine español. La gente no es tonta y aunque den muchos goyas el voto del espectador es el que vale.

NO CON MIS IMPUESTOS
Orgulloso de contribuir con mis impuestos al desarrollo de este país, no puedo entender que con ellos se subvencione una actividad privada como la cinematografía.
Debe de subvencionarse la cultura, pero no el cine, donde, practicando la endogamia, se han reproducido unas tribus de falsos intelectuales, tan escasos de ideas y de talento, como incapaces de competir limpiamente. Adoradores del vil metal recibido sin esfuerzo, intelectuales autoproclamados, muñidores de conciencias, sonrientes y seguros de su superioridad moral, estos modernos inquisidores tratan, desde sus púlpitos, de hacernos pensar a todos igual.
Por eso, creo que ha llegado la hora de que los que estamos en contra del pensamiento unico exijamos al Gobierno que acabe con las subvenciones.

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Borja Terán, editor

"Soy licenciado en periodismo y he trabajado como redactor, como ayudante de realización y también desarrollando contenidos en diferentes soportes (televisión, radio e Internet). Con la mirada siempre puesta en la creación, el estudio de los viejos y nuevos escenarios audiovisuales y el desarrollo de nuevos formatos para contar historias. Porque me temo que en mi partida de nacimiento ya constaba mi curiosidad infinita por los entresijos del mundo mediático.

Esa curiosidad será el cimiento de este blog dedicado a la televisión que nos toca vivir, sin dejar de recordar la del pasado y permitiéndonos soñar con la del futuro."

 

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