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Jordi Évole gana a un fuerte Risto Mejide en el segundo asalto

3 marzo 2014 - 9:47 - Autor:

Tras el falso documental sobre el 23F, anoche Jordi Évole y Risto Mejide se vieron por primera vez las caras en igualdad de condiciones. El duelo se saldó con un claro ganador: Évole (15.6% de share y 3.262.000 seguidores) frente a un Mejide que se mantiene fuerte (8.5% y 1.800.000 fieles) en Cuatro.

Dos programas enfrentados con un mismo punto fuerte en común: el poder de la conversación interesante con protagonistas de primera fila, impensables en un prime time de la televisión privada de hace sólo unos años.

Jordi Évole abrió la veda desde La Sexta, ahora Cuatro sigue sus pasos. Dos espacios que escuchan a sus invitados aunque también desde diferentes en enfoque. Mientras que Mejide está atado más a su sofá y a la capacidad de convocatoria del invitado de turno, Salvados es un programa más versátil al moldearse en cada edición desde variedad de localizaciones y con una puesta en escena casi cinematográfica.

De hecho, ayer, Évole trasladó a Pedro J. Ramírez a la vieja sede de El Mundo en la madrileña calle Pradillo. Las instalaciones estaban desmontadas, vacías, aciagas. Toda una metáfora para envolver una entrevista, tan simbólica como efectista, donde Ramírez realizó una reflexión sobre la dependencia de la prensa del gobierno.

También se habló de las debilidades de los actuales medios de comunicación en el formato de Risto, Viajando con Chester. Y es que con el publicista estuvo un Iñaki Gabilondo que transmitió su habitual honestidad crítica.

Gabilondo consiguió dar la vuelta a la charla  y convirtió a Risto en el entrevistado. Incluso hubo tiempo para recordar los años de Operación Triunfo. “¿Qué opina tu psiquiatra de esto?“, soltó el maestro de periodistas al viejo jurado del talent show de más éxito de nuestra historia.

Todo aderezado con las poderosas imágenes de archivo de Mediaset, que enriquecen el programa en cada instante. Un espacio que comenzó con Miguel Ángel Revilla sentado en un sofá, esta vez, tapizado con anchoas e instalado en el Hotel Real de Santander.

En su línea, el expresidente de Cantabria narró su visión de la política con su pasmosa espontaneidad que no entiende de titulares políticamente correctos. Lo hizo en una noche en la que triunfó la televisión que se cuestiona la realidad y donde, además, tras el duelo Risto-Évole, también destacó El Objetivo Ultraderecha de Ana Pastor (9.7% de share y 1.986.000 espectadores). La periodista entrevistó, con su perseverante rapidez de reflejos, a Marine Le Pen: “Ya no hay sitio para los inmigrantes en Europa”, dictaminó la presidenta del Frente Nacional en Francia y candidata a las próximas elecciones europeas.

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8:02 - Autor:

Ellen DeGeneres volvió a los Oscar y triunfó. La presentadora salió al escenario como si fuera una edición cualquiera de su exitoso talk show diario: tan espontánea como relajada.

Con un control absoluto del directo, DeGeneres no se quedó en el guion preescrito y fue reaccionando con la actualidad. De hecho, en el monólogo inicial, bromeó con una nueva caída de Jennifer Lawrence, ocurrida minutos antes en la alfombra roja. Lawrence también se cayó el año pasado, cuando salió a recoger el Oscar a la mejor actriz. “Jennifer, si esta noche ganas te llevamos nosotros el Óscar al asiento”, sentenció la maestra de ceremonias.

Los dardos ácidos de Ellen no cesaron gracias a su característico humor que suele dar en la diana más cómplice del espectador, una cercanía empática que es uno de los valores añadidos de la cómica. Brillante en su dominio absoluto de los engranajes televisivos.

Si bien, DeGeneres creó controversia por el chiste más duro de la noche: “Ha venido uno de los mejores imitadores de Liza Minelli que he visto nunca. Buen trabajo, señor”. Pero no, era la verdadera Liza Minnelli. Y las risas incómodas se notaron. Mucho.

Lo que no faltaron fueron las referencias a las redes sociales, que potencian esa comunicación con el espectador en la que Ellen DeGeneres siempre ha sido pionera: empezó colgando su propio selfie (autofoto) en directo, realizando fotos a diestro y siniestro (bambalinas del teatro inclusive) y consumando el siguiente bodegón con su móvil. Una icónica imagen para la historia de los Oscars (y Twitter).

De nuevo, DeGeneres demostró su capacidad para romper encorsetamientos de cualquier gala, dotándola de ritmo a través de un mayor número de informales presentaciones desde el patio de butacas: donde están los verdaderos protagonistas de la noche, las estrellas de Hollywood.

Con esas estrellas, jugaba e interactuaba constantemente, con su naturalidad aplastante, consiguiendo impagables reacciones de actores y actrices. Es más, Ellen dio a algunos de los nominados perdedores un ‘rasca y gana’ como premio de consolación. Hasta pidió varias pizzas familiares para que no pasaran hambre los famosos asistentes (grandiosa idea). Y las repartió. Julia Roberts se puso las botas con su porción de pizza de queso.

Este patio de butacas, por cierto, también bailó al ritmo de la música de una de las canciones nominadas, la pegadiza Happy. Increíble ver a Meryl Streep soltándose la melena y bailando junto al cantante Pharrell Williams.

Y todo mostrado con una transparente realización y una puesta en escena que no se ha quedado en la moda de las clónicas grandes pantallas de Leds, que hacen que todos los programas se vean iguales. Al contrario, el decorado mezclaba proyecciones con ornamentos tradicionales, de plástico y cartón-piedra, donde la luz era fundamental para transmitir ese glamour de las grandes galas de premios. Iluminación que iba variando durante la noche para engrasar cualquier resquicio de monotonía visual. El diseño de luces huyó del resplandor blanquecino de programa de televisión matinal y, de esta forma, apostó por elegantes tonalidades teatrales que abrazaban cada encuadre. ¿Tomamos nota para los próximos Goya?

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Borja Terán, editor


“Soy licenciado en periodismo y he trabajado como redactor, como ayudante de realización y también desarrollando contenidos en diferentes soportes (televisión, radio e Internet). Con la mirada siempre puesta en la creación, el estudio de los viejos y nuevos escenarios audiovisuales y el desarrollo de nuevos formatos para contar historias. Porque me temo que en mi partida de nacimiento ya constaba mi curiosidad infinita por los entresijos del mundo mediático.

Esa curiosidad es el cimiento de este blog dedicado a la televisión que nos toca vivir, sin dejar de recordar la del pasado y permitiéndonos soñar con la del futuro.”

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