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‘Velvet’, un final descafeinado al que le faltó emoción e intensidad

27 mayo 2014 - 8:47 - Autor:

La primera temporada de Velvet concluyó anoche con un 24% y 4.677.000 seguidores. Han pasado quince episodios desde aquel 17 de febrero, cuando la serie se estrenó con 4.853.000 espectadores. Gran parte de esta audiencia se ha mantenido fiel con el paso de las semanas, sin apenas bajar nunca de los cuatro millones de seguidores. Un éxito incontestable para Atresmedia y otro tanto que se apunta Bambú Producciones, que ha vuelto a dar en la diana con un producto muy mimado en forma y fondo.

Es un hecho que la historia de amor imposible de Ana (Paula Echevarría) y Alberto (Miguel Ángel Silvestre) engancha -.cuidado, vienen spoilers-, y todo indica que se complicará aún más en la próxima temporada tras la boda de él con Cristina (Manuela Velasco) y la aparición de un nuevo personaje, un piloto (que parecía más bien un chófer) al que da vida Peter Vives, que parece que consolará a Ana llevándola en volandas y a cámara lenta. Por no hablar de la irrupción en escena de la madre de Alberto, interpretada por la gran Ángela Molina.

En su segunda temporada, Velvet seguirá contando con los mismos ingredientes que la han convertido en atractiva para una audiencia mayormente femenina (clave para conseguir un triunfo televisivo masivo) y engordando además su ya irresistible reparto que sabiamente combina a actores jóvenes con consolidados veteranos.

Pero ojalá no se acomoden sus guionistas, porque lo cierto es que este final de temporada no ha brillado como podía esperarse y le ha faltado mucho de ese brío con el que la historia arrancó. ¿Está menos cuidado el capítulo 15 que el primero? Es obvio que sí, probablemente porque la producción ya ha entrado en una dinámica de escritura y rodaje más apresurada para cumplir los plazos de emisión (de hecho, la boda en la Iglesia de Los Jerónimos se grabó hace apenas un par de semanas).

Velvet bebe mucho de ficciones estadounidenses y de las viejas ficciones españolas rodadas en cine, pero no parece haber aprendido una de sus lecciones más básicas: un final de temporada debe convertirse en un gran acontecimiento, intenso, único, catártico. Las temporadas necesitan acabar en alto, dejarnos boquiabiertos y contando los días que faltan para que la serie vuelva. No ha sido el caso de Velvet, que ha optado por una despedida más bien descafeinada, mostrándonos además durante los créditos imágenes de la segunda temporada y muchas pistas de por dónde irán los tiros. Demasiado anticlímax.

Confiemos en Ramón Campos, productor de la serie, y su sabio equipo de cara a la siguiente tanda de episodios, que esperemos que mantengan el pulso y la atmósfera inicial de esta ficción, sin abusar tanto de las músicas ambientales que muchas veces distraen y confunden el tono de las secuencias ni regodearse tanto en esos momentos en los que Miguel Ángel Silvestre contempla su torso desnudo ante el espejo…

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‘Supervivientes’, un reality hecho para los más noctámbulos

3:22 - Autor:

  • El programa de Telecinco retrasa las eliminaciones de sus finalistas hasta la madrugada. Analizamos los motivos y repasamos otros trucos de su desenlace.


Supervivientes está viviendo su final, en sesión doble y extendida. Y es que Telecinco ha decidido exprimir los buenos resultados de este reality en sus últimas semanas y ha pospuesto el anuncio del ganador a una segunda gala en esta noche de martes, intentando frenar, de paso, el éxito de Sin identidad. La doble final se produce ya lejos de la isla, en los estudios centrales de la cadena, ahorrándose así los elevados costes de las diferentes conexiones con Honduras.

Los concursantes ya están en Madrid y el programa está sabiendo acertar con estas galas finales: emoción, reencuentros, pruebas de supervivencia y, cómo no, el mismo vestuario de la isla para los concursantes finalistas. Para qué cambiarse de ropa.

¿Nos quieren hacer creer que Abraham ha venido en bañador en el avión desde Honduras? Pues sí, nos lo quieren hacer creer y nuestra mente lo asimila con una naturalidad pasmosa. Porque ya no son personas, son personajes.

El formato juega con la psicología del espectador, trayendo a los concursantes como si la isla estuviera justo detrás de la puerta del plató y creando así continuidad con lo visto hasta ahora.

Nada que ver con la realidad: el teletransporte aún no existe, han pasado controles aeroportuarios y horas y horas de viaje transoceánico e incluso probablemente hasta ya han dormido en un hotel.

Pero ahí siguen, con un poco más de maquillaje, sí, aunque caracterizados para la ocasión como si fueran náufragos encontrados en alta mar. También Raquel Sánchez Silva luce el mismo atuendo “asalvajado”, por más que pase frío…

Son los trucos más obvios del espectáculo televisivo que, sin embargo, se nos cuelan con una sencillez encomiable. Todo sea por la grandeza de un reality show de estas características, que cada vez termina más tarde. De hecho, ayer las eliminaciones de los finalistas se sucedieron pasada la una de la madrugada. El motivo: elevar el share en horas de escasa competencia televisiva para dar la sensación de un mayor éxito y, así, esquivar las fuertes audiencias del desenlace de la serie Velvet.

Al final, Supervivientes terminó más allá de las 2.30 de la madrugada. Es la televisión ideada para noctámbulos… o sonámbulos.

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Borja Terán, editor


“Soy licenciado en periodismo y he trabajado como redactor, como ayudante de realización y también desarrollando contenidos en diferentes soportes (televisión, radio e Internet). Con la mirada siempre puesta en la creación, el estudio de los viejos y nuevos escenarios audiovisuales y el desarrollo de nuevos formatos para contar historias. Porque me temo que en mi partida de nacimiento ya constaba mi curiosidad infinita por los entresijos del mundo mediático.

Esa curiosidad es el cimiento de este blog dedicado a la televisión que nos toca vivir, sin dejar de recordar la del pasado y permitiéndonos soñar con la del futuro.”

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