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Miley Cyrus y Beyoncé triunfan en los VMA 2014: Internet, ¿enemigo o aliado de las galas de MTV?

25 agosto 2014 - 6:56 - Autor:

“El twerking, lo he dejado“. Así han arrancado, esta madrugada, los premios MTV Vídeo Music Avards: con Miley Cyrus anunciando que ha enterrado su famosos bailecito. Lo decía en la alfombra roja de unos galardones que han celebrado su 30 cumpleaños.

30 años de rimbombantes galas de MTV. En este tiempo, la pionera cadena musical ha demostrado que hace como nadie este tipo de espectaculares ceremonias musicales, donde lo que menos importan son los premios.

Ganó Miley Cyrus, por Wrecking Ball. Pero recogió su trofeo un ‘sin techo’, representando a todas las personas sin hogar de Los Ángeles. Miley se quedó en un segundo plano, en una esquina del escenario, visiblemente emocionada.

De nuevo, la industria discográfica lleva a cabo una nueva estrategia en la ceremonia de los MTV com Miley. Ahora toca dulcificar a Cyrus tras romper con su imagen de niña Disney dibujando su polémico lado más descocado, que fue una eficaz bomba publicitaria a nivel mundial.

No obstante, tenía que ganar ella: su vídeo ha sido el más visto del año. Con casi 700 millones de visionados en Youtube en menos de doce meses.

Y ese es el gran enemigo íntimo de MTV: Youtube. Los responsables de la treintañera Music Television lo temen. El público ya no va a su programación en busca del videoclip como antaño, pues encuentra cualquier vídeo, sin esperas y a solo un clic, en la plataforma de Google. De ahí la decisión de MTV de diversificar contenidos en realities o series. Incluso planean una saga televisiva de Scream para su canal. Los MTV Awards también sufren esta consecuencia: es una gala demasiado larga, cargada de cortes publicitarios y con una estructura muy estancada en su propia tradición. En definitiva, un sarao ya difícil de seguir en la televisión tradicional pero que, al mismo tiempo, es una fábrica de momentazos que luego triunfan para ser vistos (y compartidos) en Internet. Y MTV borra al instante las actuaciones de esta gala cuando son colgadas ‘pirata’ en Youtube. Paradojas de una cadena, que empieza a darse cuenta de que, sin embargo, su presente está ahí: impregnando las redes sociales de la esencia de la televisión que inventó en los ochenta.

En esa línea, esta última noche, MTV nos ha dejado otro numerazo para la historia: un medley del último disco de Beyoncé. 20 atrevidos minutos de espectáculo -una barbaridad de tiempo para la televisión- sin prisa, pero sin pausa: coreografías, luces, proyecciones… realmente épico. Todo un endiosamiento retransmitido de una diva de la música que acabó en chimpún: su marido y su hija entregando a la propia Beyoncé el Premio Michael Jackson. Muy Paquirrín y Pantoja en Sábado sensacional, aunque a la americana siempre queda más sofisticado.

Beyoncé recogió el premio. Entonces, como buena folclórica,  gritó que “quiere a todos, a sus fans, a MTV, a todos”. Y MTV volvió a dejar claro que sigue siendo maestra a la hora de consumar este tipo de programas internacionales que, para contagiar la dosis de emoción necesaria en el espectador, aparentan ser un caos de histeria, impactos visuales, excentricidades varias y frenéticas pausas publicitarias. Un milimetrado caos en el que no falla nada.

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Derechos deportivos: ¿una trampa económica para las cadenas?

6:00 - Autor:

El fútbol, la Fórmula 1, las motos, el tenis… Todas las cadenas se disputan los derechos deportivos. A veces, incluso hipotecan el resto de la programación para poder adquirir la competición de turno. Lo hacen sabiendo que el deporte no es el mejor aliado para atraer a un público fiel que se identifique con el canal. Y se quede enganchado al resto de programas de la emisora.

Porque los deportes no fidelizan espectadores (factor clave para que una televisión goce de buena salud). De poco sirve tener un 36,4 por ciento de share durante el ratito de una millonaria retransmisión, si al terminar la Fórmula 1 el público huye y la media mensual se queda estancada, como sucedió en los inicios de La Sexta.

De ahí que en el lanzamiento de Cuatro se optará por evitar los eventos deportivos para, así, construir una imagen de cadena más fuerte y rentable: con un público fiel que no necesitaba la dosis de la costosa competición.

Sin embargo, las grandes compañías televisivas siguen disputándose los acontecimientos deportivos. Los necesitan. No pueden vivir sin ellos. ¿Por qué si pueden terminar convirtiéndose en una ruina económica para la emisora? Por cuatro claves fundamentales:

1. AUDIENCIA. Aunque no logren público fiel, sí elevan su media total mensual de espectadores, con la que se vende la publicidad. Y, además, debilitan el share de su canal competidor directo.

2. IMAGEN. Los deportes completan su oferta de contenidos y potencia la marca del canal como fuerte cadena generalista que tiene de todo y para todos, y que invierte dinero en que el espectador no tenga que pagar por su competición favorita.

3. PUBLICIDAD. Con las grandes competiciones se atrae a anunciantes que no suelen comprar espacios publicitarios en la parrilla diaria del canal pero que sí invierten con fuerza en la Fórmula 1 o Moto Gp, por ejemplo.

4. EL RIVAL. La máxima de los directivos televisivos es ‘mejor tenerlo yo, a que lo tenga la competencia’. La estrategia del mal menor que obliga un gran desembolso económico pero que se puede ajustar gracias al equilibrio de la rentabilidad de toda la programación de la emisora.

Y ADEMÁS…

La dificultad de La Sexta

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Borja Terán, editor


“Soy licenciado en periodismo y he trabajado como redactor, como ayudante de realización y también desarrollando contenidos en diferentes soportes (televisión, radio e Internet). Con la mirada siempre puesta en la creación, el estudio de los viejos y nuevos escenarios audiovisuales y el desarrollo de nuevos formatos para contar historias. Porque me temo que en mi partida de nacimiento ya constaba mi curiosidad infinita por los entresijos del mundo mediático.

Esa curiosidad es el cimiento de este blog dedicado a la televisión que nos toca vivir, sin dejar de recordar la del pasado y permitiéndonos soñar con la del futuro.”

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