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¿Las televisiones no aprovechan lo suficiente la experiencia de sus profesionales veteranos?

3 septiembre 2014 - 10:00 - Autor:

Johnny Carson presentó durante 30 años el mítico Tonight Show de la NBC. Jay Leno le sustituyó y se mantuvo durante dos décadas largas. En 2015, David Letterman cerrará su Late Show tras 22 años de emisión en CBS. Barbara Walters se semi-jubiló de la ABC hace sólo unos meses, con 84 primaveras. Larry King dijo adiós a las cámaras después de ser  25 años sinónimo de CNN.

En entretenimiento e informativos, la televisión norteamericana fomenta los rostros de largo recorrido. Las cadenas cuidan a sus grandes profesionales porque saben que son referencia: en credibilidad, en prestigio y en empatía con el espectador, que los considera como de la familia.

En cambio, en nuestro país es más difícil que las cadenas mantengan más de 10 años a un mismo presentador en su puesto. Ana Blanco, Jordi Hurtado, María Escario o Matías Prats son de los pocos que han sobrevivido, son un valor añadido para sus cadenas.

Esta semana, se ha conocido que Matías Prats dará el salto a las noticias del fin de semana. El informativo de las 9 de la noche no ha alcanzado los resultados deseables, necesitaba un cambio, pero Antena 3 cuida a su periodista estandarte y le otorga una de sus ediciones de noticias más sólidas. Saben que Matías tiene el plus de una credibilidad que no es habitual en la pequeña pantalla. No sucederá lo mismo con María Escario, que directamente desaparecerá de los Telediarios, pues la dirección de Julio Somoano quiere rejuvenecer los deportes y seguir la estela de Cuatro en lo que a información deportiva se refiere. En vez de innovar y marcar tendencia, se prefiere imitar a un canal secundario y sacar fuera de los TD el bagaje de Escario, que es víctima de los palos de ciego para subir la maltrecha audiencia de los informativos de La 1 de TVE.

Al final, sólo quedará Jordi Hurtado Son las contraindicaciones de una televisión nacional que se construye con las prisas del día a día. Del hoy para hoy, en donde ya no se cocinan los programas, a fuego lento, para lograr objetivos sólidos de largo recorrido. La ley del share manda al instante. No hay piedad. Y, por el camino, se pierde la experiencia profesional de los que más saben. En esta línea, eso sucedió con las prejubilaciones que consumó TVE para aligerar su plantilla de 2006. Esta medida, bajo el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y la dirección del ente de Carmen Caffarel, dejó a Televisión Española sin un fundamental recambio de la experiencia profesional. Se fueron los profesionales mayores de 51 años sin tiempo de transferir sus conocimientos a las nuevas generaciones. En vez de cribar por valía, se realizó un tajó de experiencia que hirió la salud de TVE. Resultado:la cadena pública necesita contratar personal externo para desarrollar formatos que antes se realizaban sin problema dentro de casa.

El valor de la experiencia está infravalorado. También de los rostros maduros que están delante de la cámara. Y es que algunos directivos prefieren clónicas caras bonitas, que leen muy bien un guion, a presentadores con arrugas y canas que desprenden carácter, sobre todo en espacios informativos. Con esta mentalidad se equivocan, porque la televisión es personalidad, es imperfección, es instinto, es no causar indiferencia. La televisión no tiene edad, pero siempre necesitará la pericia de la experiencia.

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Así intenta TeleMadrid lavar su imagen: informativos más jóvenes, urbanos y sin corbata

5:34 - Autor:

La polémica saltaba hace unos meses: tras los despidos masivos, Telemadrid gastaba casi un millón de euros en renovar su imagen. Nuevos decorados, nuevos grafismos (más ligeros) y nuevo ‘look’ para los presentadores. Esta semana, con el arranque de la nueva temporada, esta reinvención visual de la autonómica ya ha visto la luz.

En efecto, la televisión madrileña ha estrenado una puesta en escena más urbana, sobre todo en la vestimenta de sus presentadores. Los trajes más conservadores dan paso a una imagen más informal, donde la corbata no es obligatoria.

No es el único cambio, el plató ha estrenado dos grandes pantallas que son las otras protagonistas de los informativos. Nada nuevo para Telemadrid, la cadena ya fue innovadora en el ámbito de la escenografía en sus Telenoticias de los años noventa. Adelantada a su tiempo, casi dos décadas atrás, gracias a un decorado que sabía lucir la redacción al fondo. Lo hacía detrás de un cristal que llevaba dibujado un reconocible skyline madrileño sobre una base de plasmas que constantemente emitía imágenes en directo de la ciudad. Eso era la vanguardia de una cadena que sabía transmitir cercanía.

Pero toda esa esencia de aquel TeleMadrid se perdió y la identidad corporativa de la empresa se tiño desfasada y previsible, al mismo tiempo que los contenidos de sus informativos perdían la credibilidad al convertirse en espacios propagandísticos sin disimulos.

Ahora, los responsables de la emisora intentan recuperar esa cercanía perdida cambiando el envoltorio. Aunque el nuevo plató no logra la brillantez de aquel Telemadrid de antaño. Sólo reproduce roles ya demasiado vistos en la actualidad. Eso sí, en la renovada dinámica de los Telenoticias, es acertada la estructura que se sigue a la hora de presentar la información, personificando en los reporteros a pie de calle. Se potencian las conexiones ‘en directo’, aunque no sean siempre ‘en directo’ real. De esta forma, con ayuda de las grandes pantallas instaladas en el estudio, los presentadores van dando paso a periodistas desplazados en los lugares destacados de la información, una información que crece hacia las noticias curiosas de la ciudad. ¿Masajes con cosquillas? fue uno de los temas que se trató el día del estreno de la nueva imagen.

Al final, los nuevos informativos de Telemadrid en su estreno recuerdan más a la fórmula de Madrid Directo, pero con política. Poco más ha modificado la autonómica en su búsqueda del público que huyó. Difícil porvenir para la frecuencia pública, pues se despidieron a aquellos incómodos trabajadores que sabían hacer televisión y se quedaron los sabios directivos que llevaron a la compañía al ostracismo.

Sin embargo, esa complicidad perdida con la audiencia no se logra ni cambiando el decorado, ni contratando empresas externas, ni disfrazando a los periodistas a la moda hipster. Esa complicidad se recuperará sólo cuando se apueste por contenidos tan cercanos como creíbles, plurales, críticos y honestos. Unos informativos que intenten responder a las preguntas que el espectador se hace desde casa. En definitiva, una autonómica que trate al público con la inteligencia que se merece. Y eso todavía no se ve en la nueva Telemadrid.

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Borja Terán, editor


“Soy licenciado en periodismo y he trabajado como redactor, como ayudante de realización y también desarrollando contenidos en diferentes soportes (televisión, radio e Internet). Con la mirada siempre puesta en la creación, el estudio de los viejos y nuevos escenarios audiovisuales y el desarrollo de nuevos formatos para contar historias. Porque me temo que en mi partida de nacimiento ya constaba mi curiosidad infinita por los entresijos del mundo mediático.

Esa curiosidad es el cimiento de este blog dedicado a la televisión que nos toca vivir, sin dejar de recordar la del pasado y permitiéndonos soñar con la del futuro.”

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