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Pedro Sánchez habla en directo con Jorge Javier Vázquez, ¿es populismo aparecer en ‘Sálvame’?

17 septiembre 2014 - 19:03 - Autor:

Pedro Sánchez, el nuevo líder de los socialistas, ha llamado a Jorge Javier Vázquez, en directo, durante la emisión de Sálvame de hoy. El político ha intentado convencer al famoso presentador, votante declarado de su partido, de que vuelva a apoyar al PSOE. Y es que Vázquez, indignado con la fiesta del Toro de la Vega de Tordesillas, anunció que retiraba el voto al partido de Sánchez si un ayuntamiento de su color apoyaba esta celebración que tortura a un animal.

La indignación no se ha hecho esperar en las redes sociales. ¿Cómo el líder socialista osa en entrar al programa de Telecinco? ¡Populismo! En Estados Unidos y en el Reino Unido es habitual que los primeros espadas de la política aparezcan en todo tipo de programas: de informativos a entretenimiento. Concursos, magazines, realities, late nights… acuden a cualquier formato como personalidades relevantes.

De hecho, en el show de Jimmy Fallon hemos visto bailar hasta a la Primera Dama, la mujer de Obama, que también apareció en la versión norteamericana del reality Esta casa era una ruina. Participan activamente y juegan: saben que la tele es clave para hacer llegar su mensaje, mostrarse más cercanos y rendir cuentas.

En España, somos más críticos con cualquier tipo de aparición pública de los políticos. Al final, con esa hipocresía colectiva se corta las alas de la libertad de los representantes para lanzar su mensaje donde y como quieran. Hoy acusan a Sánchez de populismo. Aunque populismo no es aparecer en un programa donde te requieren explicaciones, sea Informe Semanal, BuenafuenteSálvame.

Populismo es vender humo barato y con proclamas de fácil digestión. En la televisión, o fuera de ella. Esperanza Aguirre ha sido pionera en romper las barreras de la inaccesibilidad con su calculada estrategia mediática, que le sigue yendo muy bien en lo que a popularidad se refiere. También el ex presidente cántabro Miguel Ángel Revilla, habitual de platós, o el efectista líder de Podemos, Pablo Iglesias.

Hoy, Pedro Sánchez con su visita a El Hormiguero y su llamada al criticado Sálvame ha ido un paso más allá. Una de las quejas mayoritarias de la sociedad es la lejanía de los representantes hacia los ciudadanos. ¿Qué puede indicar más proximidad que llamar al programa de mayor audiencia de la tarde para dar una explicación tras una crítica? Se ha roto una barrera. Y Jorge Javier lo ha aprovechado, incluso bromeando con ‘polígrafos’. Y en la estrategia política, con esta llamada, Sánchez ha solventado un conflicto con su partido y los toros, y encima ha llegado al no desdeñable público de Sálvame y derivados, que casi no sabían ni qué cara tenía. Una carambola política, en directo, en el púlpito líder de la tarde, Sálvame.

> Ver momento de la llamada telefónica

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‘Hermanos’: una oportunidad perdida de crear una serie de referencia

8:21 - Autor:

Anoche, tras un largo tiempo esperando su turno de emisión, Telecinco estrenó al fin Hermanos, flamante nueva apuesta de ficción con muchos alicientes a priori: reparto poderoso (Antonio Velázquez, María Valverde, Álvaro Cervantes, Elvira Mínguez, Carlos Hipólito, Fernando Cayo y Aura Garrido entre otros), un director bien probado por la cadena (Salvador Calvo, artífice de éxitos como La duquesa o Niños robados), una historia atractiva con principio y final (sólo seis capítulos), una factura visual prometedora y una ambientación aparentemente de lujo para narrar un un triángulo amoroso a lo largo de los últimos treinta años en nuestro país.

El trabajo de promoción, muy bien hecho como de costumbre, resultó eficaz y el capítulo fue visto por 15.9 por ciento de cuota y 2.615.000 espectadores. Lideró, aunque sin destacar. Y es que, ¿cumplió Hermanos todas las expectativas? El primer episodio es correcto en general. Como se podía prever, hay buenas intenciones por doquier, fotografía con juegos de luces propios de estos tiempos de alta definición y geniales interpretaciones, con mención especial para un magnético Álvaro Cervantes, uno de los mejores actores de su generación, si no el mejor.

Otra cosa es la ambientación, aspecto más bien reprochable. Costaba creerse que nos encontrábamos en los ochenta, por más que María Valverde luciera chupa de cuero y mechas o que vistieran a Álvaro con un polo abotonado hasta arriba (como los modernos de hoy). Tampoco ayudaba que, nada más empezar, nos colaran un tren de ¿2011?, que la universidad pareciera el castillo Hogwarts de Harry Potter, que sonara el hit La revolución sexual de La casa azul en la secuencia de la piscina (metido con calzador) o que se apostara por filigranas visuales como los planos ralentizados en el combate de boxeo final. ¿Estábamos en la España de los ochenta o en Matrix? Por momentos era difícil aclararse.

Y es que esa indefinición es quizás otro de los grandes lastres de Hermanos también en su guión. Vale que nos van a contar una historia dilatada en el tiempo, repleta de elipsis, pero este primer episodio, durante buena parte de su duración, se compuso de secuencias deslavazadas, separadas por fundidos a negro y que hacían que nos preguntáramos más de una vez: “¿pero de qué va esto?“. Faltaba cohesión, sensación de historia compacta. 

No se escatimó, eso sí, en sexo ni en constantes cuerpos semidesnudos ni en ropa interior blanca y mojada, marcas de la casa en Telecinco o simplemente en toda serie que se precie hoy en día. Pero lo interesante es que tras la carne, venga la chicha de verdad, la que realmente nos engancha como espectadores a lo que nos están contando. Y confiamos en que Hermanos mejore en esto en los próximos cinco capítulos y no se quede en los tópicos prefabricados para lograr un éxito de audiencias pasajero, sobre todo tras el desenlace de lo visto anoche, que provoca un importante punto de inflexión entre los tres protagonistas.

Si no, habrá sido una importante oportunidad perdida. Porque Hermanos se nos prometía como serie de referencia, de esas que nacen para convertirse en ejemplos de la buena ficción que también se hace aquí. Aún podemos darle el beneficio de la duda. Todavía puede sorprendernos para bien. O tal vez no.

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El público pasota de Toñi Moreno en su nuevo ‘T con T’ de TVE

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Aún nadie se ha percatado en TVE que Mariló Montero no sube la audiencia. Al contrario, crea desinterés. Así sucedió este lunes con el tímido regreso de Toñi Moreno a las tardes con T con T, magazine que sustituye el polémico Entre todos y que, en su estreno, apostó por la presentadora de La Mañana de La 1 como primera invitada. Fue una entrevista con mucho corazón que sentaba las bases de la esencia del programa: rosa, sensible y emotivo. Pero, por supuesto, Montero no elevó el share. El formato arrancó con un pobre 5,3 por ciento de cuota de pantalla. Ayer este dato descendió al 4,7 por ciento.

Ya han pasado tres días de ese estreno, y T con T se va instalando en la parrilla de La 1 con un grave problema de identidad y mucho por pulir: un plató sin personalidad, un batiburrillo de secciones ya vistas y una Toñi Moreno que se muestra menos espontanea que Entre todos. Y es que este programa es más rígido que su predecesor.

Porque, si dejamos de lado peligrosas líneas rojas, Entre todos contaba con un formato televisivo claro: el espectáculo de la telelimosna y la emoción de la historia de superación, que congeniaba con un perfil de la audiencia. Nada que ver con T con T que es pura indefinición y tiene complicado conectar con el público, ya resabiado de esta clónica fórmula televisiva. De hecho, el programa de Toñi utiliza un lenguaje que denota que el espacio va dirigido a un target muy envejecido. Sin embargo, este perfil de audiencia también cambia de canal: prefiere otros ritmos que desprendan más verdad y no se muestren tan encorsetados en una insípida reinvención de la entrevista de siempre, el debate de siempre, las imágenes de archivo de siempre y los testimonios de siempre, con la presentadora en pie dando la espalda al público en plató.

En un momento en el que este tipo de estructura de ‘programa de testimonio’ desaparece de la televisión mundial, vuelve a TVE. Y regresa de la peor forma, pues incluso el público del estudio parece estar torpedeando cualquier mínimo de interés del programa de Toñi. Hacen de todo menos prestar atención a T con T. Y lo evidencian cuando están en plano. Alguno incluso parece dormido. Otros esconden el móvil entre las manos.

Un bodegón caótico compuesto por ‘extras’ repanchigados que evidencia en antena el desinterés que existe por el programa en la propia grada del plató.

La cámara delata la comunicación no verbal de los asistentes al programa: aburridos, cada uno mirando para un lado…. Todo mientras Toñi Moreno conduce su nuevo espacio de tarde cargada de buenas intenciones.

Aún T con T necesita rodaje, aunque ya ha nacido con un envoltorio incomprensible en una TVE que debería seguir siendo referencia de la tele de hoy… y del mañana. Ésta no es la TVE en la que la gente se pueda sentir identificada. Las formas no funcionan, ni con los más veteranos del lugar ni, por supuesto, con las nuevas generaciones.

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Borja Terán, editor


“Soy licenciado en periodismo y he trabajado como redactor, como ayudante de realización y también desarrollando contenidos en diferentes soportes (televisión, radio e Internet). Con la mirada siempre puesta en la creación, el estudio de los viejos y nuevos escenarios audiovisuales y el desarrollo de nuevos formatos para contar historias. Porque me temo que en mi partida de nacimiento ya constaba mi curiosidad infinita por los entresijos del mundo mediático.

Esa curiosidad es el cimiento de este blog dedicado a la televisión que nos toca vivir, sin dejar de recordar la del pasado y permitiéndonos soñar con la del futuro.”

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