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30 años del estreno de ‘La Bola de Cristal’, el programa que rompió esquemas (VÍDEOS)

6 octubre 2014 - 7:22 - Autor:

  • ‘La Bruja Avería’ y los Electroduendes cumplen tres décadas.

6 de octubre de 1984. Sábado por la mañana. La primera cadena de Televisión Española estrenaba un nuevo programa infantil que no parece infantil. Nacía La Bola de Cristal. Nacía un hito de la televisión al grito de “¡Viva el mal, viva el capital!”, una afirmación, de una bruja llamada Avería, que parece imposible a día de hoy en la pequeña pantalla.

Y es que La Bola de Cristal aterrizó en TVE para transgredir y romper esquemas a través de algo tan sencillo y fascinante como… la inteligencia. Dividido en cuatro segmentos (Los electroduendes, El librovisor, La Banda Magnética y La Cuarta Parte), el formato derribaba el tipo de televisión que hasta entonces se había hecho para los niños, con un programa que, como cualquier crío, era travieso, desmontaba lo previsto y contagiaba una ilusión genuina.

La Bola de Cristal era una lección constante que invitaba a aprender gracias a la mirada cómplice de unos peculiares personajes que lo mismo te mostraban como se fabricaba un juguete que te versionaban grandes clásicos de la literatura. Siempre creyendo en el porvenir de una sociedad más crítica, más inquieta y más libre.

Políticos (el primer invitado del programa fue el alcalde de Madrid Enrique Tierno Galván), periodistas (como Pedro J. Ramirez) escritores (como Fernando Savater) o músicos (como Bernardo Bonezzi, que se autoentrevistó) eran convidados al espacio. La propia Lolo Rico, directora y alma de este programa, realizaba alguna de estas hoy míticas entrevistas. Lo hacía junto a su pato, al que pretendía instruir y que resultó clave durante los cuatro años de emisión. Y, en semejante contexto, los entrevistados divagaban de forma distendida sobre los engranajes de la sociedad y hablaban a los niños como si fueran un adulto más.

Porque La Bola de Cristal no era un programa solo para niños. Era mucho más que eso: era un brújula que buscaba, con inusitada pasión, el norte de un país que ya pasaba la “edad del pavo” de la democracia. Desde un programa supuestamente infantil, se realizaba una radiografía autocrítica de su tiempo (y del futuro que se dibujaba a la vuelta de la esquina). Es más, muchos de sus vídeos de crítica a la credibilidad de la política y la economía siguen vigentes hoy.

Cada programa era un cajón desastre apasionante: personalidades del campo de la cultura, temas musicales con “sonido pregrabado”, ácidas situaciones teatrales protagonizadas por actores sin complejos, píldoras ilustradas con sabios consejos (“¿Por qué ni lo intentas?” / “Solo no puedes, con amigos sí” / “Si no quieres ser como ellos, lee“), ContraTelediarios o episodios de series ya por entonces míticas como La Pandilla, La familia Monster o Embrujada. Todo aderezado por la mirada contestataria de los electroduendes. Porque el programa no temía lo políticamente incorrecto, concienciando sobre cuestiones cívicas, ecológicas e incluso sobre la propia televisión. “Tienes quince segundos para imaginar; si no se te ha ocurrido nada, a lo mejor deberías ver menos la tele”, sentenciaban sin complejos ni miedo a tirar piedras contra sus propios tejados.

Un exhaustivo trabajo semanal que dista mucho de las maneras de la televisión actual. Sin grandes presupuestos, los decorados se transformaban a diario, se experimentaba con la tecnología de la época y sobre todo se jugaba con las ideas. El programa contaba una historia de principio a fin, con instinto. Era televisión de autor, gracias al sello omnipresente de la dirección de Lolo Rico y también a la mano de los realizadores Ernesto Quintana, Matilde Fernández y Rafael Galán, que cuidaban al milímetro la realización visual, siempre calculada de manera precisa: prácticamente cada segundo de cada plano estaba pensado a conciencia con el mayor de los espíritus televisivos.

Y, por ello, esas imágenes han quedado marcadas en la retina de generaciones. Por atrevidas e impactantes. No tanto por infantiles, que aún no sabemos si lo eran en un sentido estricto. Lo que sí está claro es que el programa lanzó al ruedo televisivo a rostros como Olvido Gara -Alaska-, Pablo Carbonell, Javier Gurruchaga, Kiko Veneno, Santiago Auserón, Pedro Reyes o Anabel Alonso.  Pero las presiones de las altas esferas terminaron con ‘La Bola’ en 1988: entendían que los mensajes que enviaba el espacio se habían radicalizado. Un formato que arrancó con 100.000 espectadores y terminó con 5 millones de fieles, que vieron como en el último capítulo los Electroduendes se ‘convertían’ (como castigo) en los ministros del gobierno de Felipe González.

Un programa que ha pasado a la historia por méritos propios. Porque La Bola de Cristal logró una televisión pública que iba por delante, rompiendo moldes predeterminados y, al mismo tiempo, atreviéndose a promover valores sobre la amistad, la solidaridad y la importancia de soñar con los pies en la tierra. ¡Viaja con la imaginación, lee libros! Y eso, a algunos, daba mucho susto.

Era la televisión comprometida, a su manera, con su país. Sabía entretener, sabía despertar inquietudes, sabía potenciar la curiosidad, sabía dejarnos claro que no debíamos creernos todo lo que nos contaran por la tele… sabía explicar a las ingenuas nuevas generaciones que no siempre ganan los buenos.

Primeros minutos del primer programa

Los parados

El pupitre de atrás

Solo no puedes, con amigos sí

¿Por qué no lo intentas?

Si no quieres ser como ellos, lee

Los Electroduentes (José María Cano)

Viva el mal, viva el capital

Es la bola de cristal

Y ADEMÁS…

¿Cómo debería ser la TVE que necesitamos en el futuro?

Seis programas que TVE no emitiría hoy

Quince años sin la fortaleza frágil de Pilar Miró

Cuatro programas de entrevistas para entender la TVE de los 80

50 años de los Estudios de Prado del Rey (infografía)

La importancia de TVE

Efectivamente, potenciando el espíritu crítico. Algo incomodo para los que quieren manejar los hilos, así que es mejor masa borreguil que cabezas con autonomía de pensamientos. Muy de acuerdo con este gran artículo.

no perdono a esa televisión ni a ese programa.. esa es la televisión que me adoctrinó y me lavó el cerebro… eso, sí, cada emisión tenía como mínimo un 100% de share.

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Borja Terán, editor

"Soy licenciado en periodismo y he trabajado como redactor, como ayudante de realización y también desarrollando contenidos en diferentes soportes (televisión, radio e Internet). Con la mirada siempre puesta en la creación, el estudio de los viejos y nuevos escenarios audiovisuales y el desarrollo de nuevos formatos para contar historias. Porque me temo que en mi partida de nacimiento ya constaba mi curiosidad infinita por los entresijos del mundo mediático.

Esa curiosidad será el cimiento de este blog dedicado a la televisión que nos toca vivir, sin dejar de recordar la del pasado y permitiéndonos soñar con la del futuro."

 

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