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El fin del ‘prime time’: la televisión que emite solo para noctámbulos

15 octubre 2014 - 12:38 - Autor:

Vive Cantando ha sido cancelada. La audiencia ha descendido demasiado para dar luz verde a una tercera temporada. El público se ha desenganchado. Aunque, sin embargo, Antena 3 ha optado por mantener en emisión todos los capítulos grabados en su noche habitual para cuidar a los seguidores de la ficción. No obstante, la decisión también conlleva una contradicción: el espectador fiel ha tenido que pagar el precio de trasnochar.

Porque las cadenas en la búsqueda de inflar los datos de share para camelar a los anunciantes han elegido sacrificar espectadores. Lo hacen al retrasar la emisión de sus productos de prime time a horas que, en realidad, son de late night. Es la televisión para noctámbulos, que es, como analizamos aquí hace unas semanas, uno de los obstáculos colaterales de nuestra ficción. También de programas de entretenimiento, que pierden ritmo y fuerza al ser estirados como un chicle.

Ayer se repitió la historia. Para proteger a Hermanos y Vive Cantando se retrasó su arranque a franjas de menor competencia con el resultado de que ambas producciones terminaron casi a la una de la mañana. Nada que ver con antaño, cuando a las doce menos cuarto ya finiquitaba cualquier serie y se daba paso al late show de turno.

Ahora es el producto principal de la noche el que comienza a las 11 de la noche. Así sucedió anoche con Vive Cantando y Hermanos. Las dos comenzaron a emitir a las 23 horas. Es la televisión en la que lo que menos importa es el espectador.

Estas decisiones de programación ya nada tienen que ver con los hábitos de consumo españoles, como a veces se justifica desde las cadenas. Al contrario, son horarios forzados por las propias televisiones con la intención de maquillar las debilidades de sus productos. Así parecen que tienen más audiencia. Así suben el porcentaje de cuota de pantalla pero, al mismo tiempo, pierden la media objetiva de número de espectadores que es lo debería interesar a los anunciantes.

Lo peor es que el espectador se termina marchando. La crisis ya no sirve de excusa a la hora de tomar estas decisiones como justificación de que así se amortiza mejor la inversión. Es el momento de que las cadenas racionalicen horarios de consumo o la brecha se irá acrecentando. Porque nunca se nos puede olvidar que en los buenos productos competitivos de televisión el enganche se produce también a través de los finales, pero si la gente no ve esos finales… el futuro no existe.

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8:06 - Autor:

Las bromas de cámara oculta son un as en la manga habitual de los shows de la televisión norteamericana. Ellen DeGeneres utiliza constantemente esta artimaña para subir el share. Sin embargo, en nuestro país, se dejaron de realizar porque perdieron espontaneidad. Parecían realizadas con ganchos falsos.

Nada que ver con aquel genuino espacio que importó a nuestra televisión este bromista género. Se llamaba Objetivo indiscreto, fue emitido por TVE en los años setenta y, en 1991, la misma cadena lo recuperó con éxito de la mano de Anabel Alonso y Antonio Resines. La audiencia disfrutaba viendo sufrir a sus congéneres. Y es que las encerronas tenían gracia. Mucha.

Ahora, Los viernes al show de Antena 3 ha recuperado el lado más brillante de este tipo de inocentadas televisivas.  En su estreno,  el programa de Manel Fuentes y Arturo Valls lo logró con una máquina expendedora de cualquier producto menos el que solicitaba el usuario.

Esa es la línea a seguir. Como hace DeGeneres. Más aún, en estos tiempos en los que para los programas de entretenimiento es importante tener presencia en las redes. De ahí que los norteamericanos ya son expertos en crear efectistas píldoras que, además de para propiciar un ‘momentazo’ televisivo, están pensadas para triunfar en Youtube y, de paso, impulsar la imagen social de sus programas.

La última trastada del show de Ellen ha sido consumada a un compañero del equipo con motivo de la promoción de la película Annabelle. No necesita más que la terrorífica muñeca y ella misma escondiéndose por los pasillos de su estudio. Una broma que no es cara de producir, sólo hace falta sentirse un poco niño. Niño travieso, claro.

Lejos quedan ya aquellos Inocente, inocente. Los famosos eran el objetivo. De los tiempos gloriosos de este espacio es inolvidable la genial broma a Maribel Verdú (descubriendo su noviazgo con Carlos de Inglaterra), con brutal despliegue de medios en el aeropuerto de Barajas para camelar por completo a la actriz.

Después, a finales de los noventa, Norma Duval, junto a Andoni Ferreño, intentó hacer nuevas perrerías en Espejo Secreto. Era verano y era La 1 de TVE. Aquí los personajes populares dejaron de ser víctimas para convertirse en verdugos. Eso sí, verdugos disfrazados.

Hemos visto mil vueltas de tuerca a los espacios de cámara oculta. Una de las últimas fue el pasado año con Los Mayores Gamberros, la versión nacional de Benidorm Bastard. Abuelos actores toman el pelo a jóvenes.

También El Hormiguero ha sorprendido con sus ingeniosas bromas a niños. Ellos siempre desprenden una ilusionante verdad.

Programas como estos demuestran que las bromas de cámara oculta siguen funcionando en la pequeña pantalla. También en la red, como eficaces vídeos de corta duración que compartir en Twitter o Facebook.

Los espectadores parecen sabérselas ya todas y, por eso, algunas voces sentenciaban que este tipo de programas no tenían sentido en la tele de hoy. ¡Mentira! Siempre se puede lograr la sorpresa verdadera e ingenua en la audiencia a través de estos formatos. Sólo hay que conseguir asombrar al público con ideas creativas, imprevisibles, con una pizca de mala baba y, sobre todo, que desprendan verdad. O miedo.  O, si no, fijaos en otro clásico Scare Tactics de EE.UU., los guionistas de este show consiguieron unir el terror cinematográfico con la vieja cámara oculta catódica tradicional. Una buena mezcla para la televisión, no para las víctimas…

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Borja Terán, editor


“Soy licenciado en periodismo y he trabajado como redactor, como ayudante de realización y también desarrollando contenidos en diferentes soportes (televisión, radio e Internet). Con la mirada siempre puesta en la creación, el estudio de los viejos y nuevos escenarios audiovisuales y el desarrollo de nuevos formatos para contar historias. Porque me temo que en mi partida de nacimiento ya constaba mi curiosidad infinita por los entresijos del mundo mediático.

Esa curiosidad es el cimiento de este blog dedicado a la televisión que nos toca vivir, sin dejar de recordar la del pasado y permitiéndonos soñar con la del futuro.”

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