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Lo que nos enseñó la tele en 2014

31 diciembre 2014 - 8:18 - Autor:

De la televisión en 2014 aprendimos que los niños han dejado de tener programas infantiles para ser protagonistas de shows de mayores. Que Dani Rovira triunfa haciendo de Dani Rovira. Que existen periodistas verdaderamente independientes. Que Jordi Hurtado nunca ha repetido una pregunta en 18 años de Saber y Ganar. Que la política interesa, y mucho. Que Pablo Iglesias se ha transformado en una especie de Will Smith de los programas de actualidad. Todos (menos TVE) quieren al líder de Podemos en su plató, pues su discurso crea unas magnéticas filias y fobias, que multiplican la audiencia.

De la televisión en 2014 aprendimos que las cadenas hacen televisión para abuelos, pues su público está muy envejecido. Que la comedia sigue siendo cosa de hombres.  Que la televisión demasiado politicamente correcta no funciona. Que un presentador puede terminar superando a su propia parodia, véase Mercedes Milá, o Chicote.

De la televisión en 2014 aprendimos que los aplausos en los debates políticos recalcan los titulares de las entrevistas (serias) de igual forma que las risas enlatadas subrayan los chistes en las telecomedias. Que nos falta conciencia de preservar el patrimonio audiovisual. Que nada es para siempre, ni los (míticos) Estudios Buñuel. Que a los mandamases catódicos les gusta jugar a ser guionistas. Que alargar los programas hasta la madrugada infla la cuota de pantalla pero, también, espanta espectadores potenciales. Que el desnudo (integral+rayos uva) hace crecer el share. Que las adaptaciones de Médico de Familia y Los Serrano siguen en emisión en Italia, superando a sus originales, y con éxito. Que los informativos satíricos alcanzan más credibilidad que algunos Telediarios.

De la televisión en 2014 aprendimos que a Mediaset Italia le gustan las series de Antena 3: El Secreto de Puente Viejo y Sin identidad se emiten allí con buenos datos. Que la televisión Ni-Ni se afianza, las nuevas generaciones no conocen la televisión más creativa y se conforman con la Fast TV. Que a Matías Prats le sienta bien el fin de semana. Que existe sequía de ideas y faltan grandes formatos televisivos en el mercado internacional; todo está inventado pero todo se puede reinventar, y España empieza a crear por sí misma como nunca. Que la fórmula de cebar la información de Aquí hay tomate se ha expandido a todo tipo de programas, de Más vale tarde a Cazamariposas.

De la televisión en 2014 aprendimos que los sábados ya no son ‘sensacionales’ si contienen teatrillos con clichés de género. Que se puede hacer un programa musical contando una historia, de principio a fin, y no quedándose en la sucesión de canciones. Que mimar la realización es importante para cualquier tipo de programa, ya sea un show o un espacio informativo. Que el más espectacular escenario de la gala de los Oscar está en el patio de butacascon Julia Roberts y Brad Pitt devorando trozos de pizza.

De la televisión de 2014 aprendimos que un cocinero español, el chef José Andrés, asesora a Hannibal Lecter para sus guisos. Que las cadenas no aprovechan del todo las ventajas de las redes sociales y temen investigar en nuevos lenguajes audiovisuales. Que no hay que hacer el Método Osmin solo, por tu bien. Que en Downton Abbey beben agua embotellada. Que el rico archivo de TVE logra más repercusión que su producción propia actual. Que mejor pensar hasta diez antes de tuitear. Que ver en exceso la televisión aumenta el riesgo de muerte. Que nos vamos a morir todos.

De la televisión de 2014 aprendimos que Youtube ya es otra competitiva ventana más para las cadenas, aunque en Mediaset se resistan a verlo. Que las series de hospitales son las más longevas. Que Adriana Abenia es chispeante hasta haciendo trampas en un concurso (móvil en mano). Que un talent show es redondo si sabe dibujar perfiles de personajes buenos… y villanos, incluso en MasterChef. Que 11 millones de espectadores no fallan a la selección española de fútbol. Que las televisiones se rinden al folclore, a la aristocracia y a la Duquesa de Alba.

De la televisión de 2014 aprendimos que un chester es un modelo de sofá chic. Que la TDT es menguante. Que hay realities protagonizados por pájaros. Que estamos enganchados al ¡Selfie!. Que la luminosidad manda en las series. Que la luz de frigorífico reina en los programas. Que tenemos unos Reyes algo hipsters. Que Eurovisión tiene barba, y que los eurofans se la recortan. Que se pueden colar espontáneos en el Telediario. Que la mala gestión política puede destruir una valorada televisión pública. Que TVE volverá a triunfar en ideas, talento, periodismo y creatividad, sin dar la espalda a su tiempo, o desaparecerá.

De la televisión de 2014 aprendimos que los presentadores ganan si cuentan con mirada propia y no son parte del decorado. Que las pantallas de Leds hacen parecer clónicas todas las escenografías. Que los audímetros son insaciables, pero que en televisión es fundamental la paciencia para asentar productos. Que la señora de Cuenca no existe, es un fantasma que surge con los miedos de los directivos de las cadenas cuando se resisten a creer en la inteligencia del espectador. Que Mónica Naranjo es magnética como maestra de ceremonias. Que Roko es una artista de largo recorrido. Que Rosario sigue siendo una monstrua y los Supersingles unos maestros del arte de no encajar la boca con el playback. Que en guasap sigue corriendo el rumor de que van a cancelar el programa de Jordi Évole, pero que Salvados sigue siendo Salvados. Y El Objetivo, objetivo.

De la televisión de 2014 aprendimos que es una contraindicación que las cadenas estén más pendientes de lo que hace el rival que de crear por sí mismas. Que para la rentabilidad de un canal no son tan importantes los datos numéricos de audiencia como parece, hay más factores. Que no hay que quedarse sólo en los titulares efectistas sino indagar en los enfoques que sacian la inquietud de la audiencia. Que la televisión sigue siendo un reflejo, a veces demasiado fiel, del estado anímico que atraviesa un país. Que no siempre ganan los buenos ni nadie garantiza finales felices. Que, sin embargo, la esperanza reaparece en cualquier esquina de la pantalla cuando menos lo esperamos. Que el futuro es de la imaginación y de la gente con ganas de hacer las cosas bien. Que esa gente existe. Que en 2015, por tanto, todo vuelve a ser posible.

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14 claves para entender la batalla de las audiencias de 2014: el año del triunfo del modelo Telecinco

30 diciembre 2014 - 1:45 - Autor:

1. Telecinco es líder en las audiencias de 2014. Lo hace con un 14,5 por ciento de cuota. Por tercer año consecutivo, ocupa el primer puesto del ranking televisivo. No ha realizado grandes riesgos en sus contenidos, pues cuenta con un público fiel que no falla. Casi dos millones de espectadores que conectan con pasión con el canal.

2. Las horas en directo son claves en un parrilla de televisión. Y Telecinco sigue manteniendo ese nervio de la emisión en vivo, en prácticamente todas las franjas. Con presentadores reconocibles, con contrato de cadena, que son como de la familia, y con colaboradores que aparentan estar más cerca de la calle que del complejo residencial más peripuesto. No sucede lo mismo en todos los canales. Telecinco no deja indiferente. Es una fábrica de titulares y controversias.

3. Mediaset ha sabido jugar a la táctica de programación con agilidad, dejando adelantarse a su rival con estrenos para, después, atacar con sus espacios consolidados. Con contenidos, muchas veces, sin piedad.

4. Telecinco se ha quedado en exclusiva como referencia de la tele-realidad imprevisible y del show de las tripas del corazón. La cadena ha afianzado su modelo de negocio consiguiendo ser la única emisora en la que está todo el universo folclórico-festivo español. Ha logrado quedarse sola y sin adversario en estos superficiales quehaceres tan cañís.

5. Antena 3 cerrará el año con dos décimas más que el año anterior, pero lejos de Telecinco que ha llevado la delantera. Un 13,6 por ciento de cuota para la segunda cadena más vista, que ha demostrado su fortaleza, sobre todo, en la producción de series. Antena 3 ha marcado tendencia en ficción, atreviéndose con productos más arriesgados. Si bien, demasiadas de estas producciones han sufrido desgaste en emisión. También debido al trasnochado prime time español, que complica el enganche del público en tramas de continuidad.

6. Antena 3, además, ha arraigado su imagen de cadena de calidad y ha evidenciado su fuerza a la hora de promocionar sus productos, que otorgan buenos datos de audiencia a los estrenos. Lo malo: en la mayoría de los casos, no se ha conseguido aguantar el resultado iniciático con el paso de las semanas. En este sentido, la cadena ha denotado un peliagudo problema en el área de entretenimiento, que no ha logrado colocar algún producto carismático de gran éxito más allá de Tu cara me suena o, en menor medida, TopChef.

7. TVE vive su peor época en audiencias, mínimo histórico con un 10 por ciento. La 1 en caída libre. A pesar de ser indiscutible líder en 2009, 2010 y 2011, la cadena pública sufre los vaivenes del poder. El problema no está en la excusa de la inversión económica, la clave de la decadencia está en la pérdida de credibilidad de los informativos con la llegada del PP. Ese factor es más crucial de lo que puede parecer, pues arrastra al resto de la parrilla. Aunque también los contenidos de entretenimiento, salvo pequeñas excepciones, han evidenciado un empobrecimiento creativo que ha llevado a la primera cadena a una falta de competitividad. La audiencia ha dejado de sentirse reflejada en La 1. Resultado: ha dejado vía libre a las privadas, especialmente a Telecinco.

8. La 2 es uno de los canales que más ha sufrido desde la implantación de la televisión digital terrestre. Su oferta se diluyó, pero ha salvado el tipo en este 2014 como una plataforma tan interesante como necesaria. Su modelo crecerá más en cuanto se ordene mejor la programación a través de programas-pilares, que sirvan de faro para encontrar fácilmente los productos que ahora se esconden en la caótica parrilla de la antigua UHF. Un canal que debe atreverse a mirar más a los jóvenes de tú a tú.

9. Cuatro (6,8 por ciento de cuota) busca reencontrar su personalidad, pero pierde contra La Sexta (7,2 por ciento). La cadena roja sigue fuerte en target comercial, pero en los últimos doce meses ha ido a rebufo de Telecinco. Mediaset prioriza al máximo a su canal principal y eso sigue propiciando una crisis de identidad de una Cuatro que cada vez se parece más a una versión juvenil del propio Telecinco.

10. Junto con Telecinco, La Sexta es la otra gran triunfadora del año. Alcanza récord histórico de audiencias (7,2) y, al mismo tiempo, apuntala su imagen. Y es que su sello es muy redondo a nivel televisivo. No sólo a la hora de crear una marca, también como ejemplo de organizar una programación de un canal de televisión: con una coherencia vertebradora que se construye a través de identificables programas en directo que pilotan cada franja. Siempre manteniendo su esencia como ‘compañía abanderada’ en el periodismo crítico, incisivo y comprometido, que no es incompatible con ser mordaz, irónico y reírse de sí mismo. Su reto para 2015: abrirse más al entretenimiento (sin política ni docureality) y a los jóvenes, la asignatura pendiente de casi todos nuestros canales.

11. El fútbol sigue siendo el Rey. Hasta la emisión 21 del ranking de espacios más vistos no se cuela otro producto. Es ‘El Príncipe’ con más de seis millones de espectadores.

12. Las series de gran éxito sigue reproduciendo roles: apuestan por el atractivo físico de los actores protagonistas y la luminosa historia de amor, con constante tensión sexual no resuelta. Águila Roja, El Príncipe y Velvet mandan entre las producciones que rompen shares. Y Cuéntame se mantiene como emblema de TVE.

13. El cierre de canales de TDT benefició a Mediaset (30,7 por ciento). Atresmedia con La Sexta 3 Todo Cine, Xplora y Nitro había invertido en marcas con carácter propio. Estos tres canales desaparecieron, mientras que Mediaset perdió dos contenedores, La 7 y La 9, en los que abundó la reposición. El público que se quedó huérfano de la oferta de Xplora y Nitro ha casado más con los contenidos que se encuentran en la factoría superviviente de Mediaset. Atresmedia se ha quedado con un 27,7 por ciento frente a Mediaset con un 30,7 por ciento de la tarta de los grupos empresariales. TVE, por su parte, se queda en un 16,7.

14. 2014 ha sido el año en el que las cadenas han triunfado por su propia inercia. No por apuestas arriesgadas, o innovaciones creativas. La audiencia se envejece, los éxitos se intentan reproducir y, a falta de grandes formatos internacionales para adquirir, determinadas cadenas se obsesionan por clonar, a su manera, elementos solventes del pasado. Pero, este año, se ha demostrado que esta táctica no funciona si se hace a medio gas y no sabe ver las necesidades (reales) de nuestro tiempo. Y eso también pasa por una regeneración de ideas en las tripas que comandan nuestras propias televisiones. La televisión que congeniará con la audiencia de 2015 no pasará por ofuscarse con el rival, pasa por ser menos obvia, menos acomplejada, más genuina, más vivaracha y, sobre todo, más cómplice con el espectador.

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Tres programas que nos reconciliaron con la tele en 2014

29 diciembre 2014 - 9:14 - Autor:

2014 ha sido el año en el que se ha ido consolidando la televisión que recuperó la palabra y la realización visual cuidada. En definitiva, la televisión que cuenta una historia en continente y contenido, que escucha e incluso acaricia los silencios, las miradas y los encuadres armónicos. Destacamos tres ‘programas de hablar’ que, estrenados este año, han avanzado en un fértil camino que aún muchos directivos de las cadenas no se atreven del todo a explorar.

ALASKA Y CORONAS

Alaska y Coronas llegó como una spin off de Torres y Reyes. No disparó audiencias al estar escondido en la parrilla de La 2, pero sí logró el éxito social. A pesar de atascarse, a veces, en el endogámico universo de Olvido Gara, Alaska y Coronas ejemplificó el mejor talk show que puede realizar una televisión pública moderna: creativa, ética, estética y consciente. Unos valores que no abundan en el universo catódico actual.

Televisión consciente porque intenta conocer la realidad en la que vive. Estética porque mima y emprende en las narrativas del lenguaje de la realización visual (interesante la innovación en multipantallas), cuida la puesta en escena y los símbolos en plató. Ética al saber crecer por encima de cualquier trinchera ideológica. Se puede alcanzar un punto plural, abierto, irónico y maduro en una TVE que conoce y entiende su esencia. Alaska y Coronas lo demostró. Y creativa al no quedarse en los preestablecido y en los miedos de esa televisión actual que teme marcar la diferencia. El formato volverá este 2015. Con su esencia, y otras fantasías de la vida moderna.

VIAJANDO CON CHESTER

En 2014 muchos descubrieron lo que era un Chester. Por este sofá se han enfrentado personalidades a una charla con Risto Mejide. Un publicista que sabe escuchar, entender y, por supuesto, provocar. Este formato de entretenimiento ha recuperado el magnetismo de la conversación desnuda en un prime time. Una conversación que no olvida la importancia de tirar de hemeroteca para ilustrar mejor los instantes y de las contextualizadoras localizaciones, donde se ejecuta el encuentro, que arropan de un especial matiz la cita.

Viajando con chester realiza a la perfección el equilibrio entre la manipulación de las imágenes, la edición de toda la vida, y la expresividad de los primeros planos. Que miran, que atienden, que hablan sin hablar. Y todo sobre un apasionante sofá tapizado con elementos del entrevistado. Porque también es importante cuidar la puesta en escena. El envoltorio que hace que todo nos sepa mejor.

LOS OTROS OLVIDADOS

Salvados no es un programa estrenado este año, pero sí la temática que afrontó el pasado 27 de abril. Los otros olvidados puso la lupa en los claroscuros de la controvertida Ley de Dependencia y en los miles de afectados por su muy irregular aplicación. Esta edición logró una de las audiencias más bajas de la temporada del programa. La televisión oculta a los discapacitados y las audiencias parecen, en ocasiones, mirar para otro lado de una realidad que nos afecta a todos. Pero Salvados se atrevió, como tantas otras veces, e hizo una radiografía muy transparente.

Rarísimas ocasiones se da voz a una persona con discapacidad en el prime time de nuestras televisiones. Es, probablemente, una de las grandes asignaturas pendientes de nuestras parrillas: fomentar un trato verdaderamente normalizador de la discapacidad, tantas veces abordada desde el desconocimiento, las condescendencia y el prejuicio en lugar de hacerlo desde la cercanía y la naturalidad. Y, por eso mismo, ese programa nos hizo reconciliarnos con una televisión de hoy que cae en el error de estar fabricada en cadena. Sin demasiadas licencias.

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Pedro Sánchez: la política y la aventura del show de entretenimiento en prime time

0:53 - Autor:

Planeta Calleja ha arrancado su nueva temporada. Y Pedro Sánchez ha sido el primero en atreverse a vivir (o sufrir) una aventura con Jesús Calleja. El programa de Cuatro juega a mostrar primero el trabajo diario del invitado para después pasar a la acción, inaugurando un nuevo género de entrevista: la entrevista en situaciones de cierto riesgo.

Calleja intenta sacar titulares a cada uno de sus protagonistas en situaciones peliagudas, incluso desde lo alto de un molino de viento. Cualquier lugar es útil con tal de ‘desnudar’ a la personalidad. Así sucedió anoche con el Secretario General del Partido Socialista que entrenó en un rocódromo para aprender toda la técnica necesaria para rapelar un aerogenerador de 70 metros de altura y, después, escalar hasta lo alto del Peñón de Ifach, en la costa de Alicante.

Sánchez superó la prueba. El líder socialista es perfecto para un formato de estas características: deportista, de una generación con menos prejuicios sobre la televisión y en plena campaña de darse a conocer, en tiempo récord, a la opinión pública. En este sentido, parece que su equipo ha definido una estrategia que no pasa sólo por aparecer en programas de actualidad política convencional, también por atreverse con shows de entretenimiento. 

Tras la llamada a Jorge Javier Vázquez en Sálvame, que propició un aumento de popularidad entre los casi dos millones de fieles del programa de tarde de Telecinco (que apenas conocían al nuevo ‘jefe’ socialista), ahora se ha sumergido en la constructiva aventura de Calleja. No ha sido el reto más duro del programa de Cuatro, pero sí nos ha mostrado a un político en un hábitat que no se acostumbra en España.

A diferencia de países como Estados Unidos, donde es habitual ver a los representantes políticos participar en programas de televisión, ya sean espacios de late night o hasta realities (incluso la primera dama norteamericana ha sido activa en shows de estas características), en nuestro país aún existe cierta desconfianza con estas apariciones con un perfil más lúdico. Es más, suelen despertar polémicas. Aunque, tal vez, simplemente deberían denotar un grado mayor de madurez democrática.

Eso sí, esta táctica de cercanía mediática funciona para amplificar la popularidad, pero no es siempre efectiva para fortalecer la credibilidad como político. Los estrategas del marketing de la política deben encontrar el punto exacto en el equilibrio de la participación en prime time de entretenimiento para no desvirtuar la imagen del líder, pues se corre el peligro de que no se hable de las propuestas políticas de fondo para sólo comentarse los programas a los que se acude. Sánchez no es un showman, es el jefe de la oposición. Y, al final, vender cercanía en un prime time sirve de poco si no lanzas mensajes con el fondo y la definición necesarios para que despierten la confianza e ilusión de la audiencia.

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La inocentada, ¿una tradición ya superada?

28 diciembre 2014 - 10:51 - Autor:

Hoy es 28 de diciembre, los Santos Inocentes. El día en el que las bromas mandan. La prensa publica noticias falsas. También la televisión, donde, además, desde hace décadas, los famosos sufren cámaras ocultas por tan señalada fecha. Anoche, la última gala Inocente, Inocente recaudó más de un millón de euros para luchar contra el cáncer infantil. Fue una emisión descafeinada en golpes de efecto, donde sólo destacó la encerrona que gastaron a la actriz Marta Hazas. El resto, trastadas más flojas.

¿La tradición de las inocentadas se ha quedado ya obsoleta? La sociedad es menos ingenua que hace veinte años. Está más resabiada de los trucos, trampas y mentiras de una televisión en la que ya no todo parece tan real como antes.

La audiencia desconfía más y cree menos. Los medios, probablemente, han sembrado esa percepción al obsesionarse con prefabricar momentos por encima de propiciar instantes.

Cuando triunfaba en las autonómicas Inocente, Inocente o cuando arrasaba en audiencias Objetivo Indiscreto el espectador se sorprendía y también las propias víctimas, pues pocos sabían lo que era una cámara oculta. Y pocos sospechaban, claro.

En los tiempos que vivimos desconfiamos más. Quizá hasta creemos menos. Da la sensación de que, a veces, los medios publican inocentadas todos los días. Aunque, en realidad, sólo están permitidas en la jornada de hoy. Igual sucede en la pequeña pantalla, parece más imposible crear momentos que emocionen desde la inocencia en un plató. Será, por eso mismo, porque, muchas veces, se van buscado atajos para pasar por encima de la candidez más pura.

Sólo basta poner los mimbres con la inventiva necesaria para potenciar situaciones, con las coartadas perfectas, en donde se produce una reacción tan espontánea, verdadera y carismática como la que derrochó Maribel Verdú en probablemente la inocentada más mítica de la historia de nuestra tele. Era 1992 y todos éramos más inocentes, inocentes.

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Screech, el juguete roto de ‘Salvados por la campana’

27 diciembre 2014 - 0:31 - Autor:

Dustin Diamond, el actor que interpretó a Screech en Salvados por la campana, ha sido arrestado este viernes en Ozaukee, Wisconsin. El motivo: apuñalar a un hombre. Al parecer, el actor sacó una navaja automática durante una pelea en un bar e hirió a un cliente del local. Ya sólo por activar un arma de estas características se comete delito, según la normativa de Wisconsin. Ahora, Diamond se encuentra detenido y, de momento, deberá pagar una fianza de 1000 dólares. se le acusa de un delito en primer grado al poner en peligro la seguridad de una persona.

Diamond, nacido en 1977, no supo reorientar su carrera tras protagonizar la mítica serie adolescente de los noventa. Juguete roto de una fama que no digirió y que desvirtuó, incluso participó en un vídeo pornográficoSaved by the smell, y terminó aireando supuestos líos amorosos y problemas con las drogas de sus compañeros en una publicación en 2009, The Unauthorized Saved By the Bell Story, que ha sido convertida en tv movie recientemente. Sin éxito. Y es que Dustin perdió la credibilidad hace mucho tiempo.

A Diamond le sobrevino una multimillonaria popularidad de golpe en plena pubertad. Desde entonces, ha intentado mantener su fama sin éxito y sin encontrar una campana que le salve. Demoliendo el emocionante recuerdo de la esencia de aquel genuino Screech.

 

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26 diciembre 2014 - 10:30 - Autor:

Lo que tienen los fracasos es que, al poco tiempo, nadie los recuerda. Aunque no siempre… Rescatamos ocho sonados fiascos televisivos del último año y los motivos para que no cuajaran.

1. A BAILAR

Antena 3 sólo aguantó 6 episodios de A Bailar. La competición de coreografías de parejas de famosos enamorados aterrizó con éxito, tras un buen trabajo de promoción, pero se hundió porque no logró el interés de la audiencia. Principalmente porque en A bailar se bailaba poco. Y en un programa de baile es muy importante que, al menos, uno de los miembros de la pareja controle a la perfección los pasos. De ahí que en Mira quién baila siempre esté un profesional en escena.

En A bailar faltó sorpresa, emoción y asombro. Todos los conflictos parecían falsos, los temas musicales eran recurrentes y la escaleta era una mala imitación de Tu cara me suena. Porque, claro, esto no era Tu cara me suena. Además, a uno de los miembros del jurado, el ex bailarín del mítico ballet Zoom, no se le entendía cuando hablaba. Y lo más importante: no había evolución semanal en unas coreografías demasiado evidentes. No hubo impacto y sí fallos de edición que denotaban que todo estaba demasiado enlatado. El espectador se esfumó.

  • Lo peor

El casting transmitía un buen rollismo demasiado artificial.

  • Lo mejor

Antena 3 apostó por Mónica Naranjo, una presentadora que se sale de la norma y que aún está por descubrir.

2. EL PUEBLO MÁS DIVERTIDO

El Pueblo más divertido llegó cuando parecía que ya habíamos superado los chistes de ‘tontos’ y las bromas sobre apodos en nuestra televisión. Nada que ver con ‘El Grand Prix del Verano‘ donde se producía una competición constructiva, en divertidas y espectaculares pruebas, entre localidades españolas que sabían que lo más importante era participar. Aquí, los sketches eran como los vídeos de las bodas: sólo quieren verlos aquellos que se casaron. ¿Qué interés tiene ver a unas señoras anónimas bailando Coyote Dax?

Las pruebas no estuvieron diseñadas para sorprender a las grandes audiencias, sino para que las disfrutaran por la tele los vecinos de cada pueblo, ya que sólo ellos pueden reconocer a sus paisanos. Y para eso hoy ya está Youtube. A pesar de que el programa contó con los mejores humoristas del país, estos no interesaron porque estaban demasiado atados al desorientado guion de un formato sin definición. Y en televisión es crucial que los formatos estén bien definidos: cuenten una historia con sentido, emoción, ideas claras y un concepto. No se entiende el motivo de que TVE diera luz verde a El Pueblo Más Divertido, un espacio vacío y sin sentido desde su origen.

  • Lo peor

El tono de Mariló Montero. La presentadora creía que este programa iba a mostrar su verdadera forma de ser, sin intermediarios. Pero, la realidad, es que el espacio está tan editado que enseñó a una Mariló anulada, sin sus salidas de tono habituales. Sólo destacaba que presentaba dando gritos entre tanto gentío.

  • Lo mejor

El programa recuperó a Millán Salcedo. ¿Cómo convencieron al ex de Martes y 13? Ni lo imaginamos. Pero fue lo mejor del show.

3. EX, ¿QUÉ HARÍAS POR TUS HIJOS?


Esta especie de ‘Gran Hermano de padres separados’ fue el fiasco de Telecinco en verano. Era aburrido, espeso, sin el ritmo adecuado. Y eso que el programa intentó potenciar el conflicto durante sus últimas semanas, pero ya era demasiado tarde: el casting no funcionaba. La premisa del espacio era tan turbia como deprimente: poner a competir a padres divorciados para que consiguieran dinero para sus hijos. Raro.

Y a los padres se les veía el plumero: tenían más interés por alcanzar la fama televisiva que en el futuro de sus propios hijos. El espectador, por tanto, no empatizaba ni para bien ni para mal. El encanto para el público está en transmitir verdad. Además, el espacio era grabado. Si se realiza un reality editado de la forma de ‘Ex’, no tiene sentido que sea un producto enlatado. Faltó ese nervio de ‘está pasando, lo estás viendo’. En definitiva, lo inesperado del directo.

  • Lo peor

Emma García es una comunicadora solvente, siempre correcta. pero incapaz de transmitir en prime time el carisma arrollador que necesita un programa como este para engancharnos más allá de sus concursantes y vídeos. Sólo cuando tiene un contrapunto al que ‘chinchar’ (como sucedió con Alfonso Merlos en Abre los ojos), García gana en espontaneidad y se quita su aureola de maestra ceremonias que viaja en el aburrido tren de lo políticamente correcto.

  • Lo mejor

Que ya nos hemos olvidado de este programa.

4. BIENVENIDOS AL LOLITA

Triunfó en el primer capítulo aunque no logró enganchar a la audiencia. Normal, pues Bienvenidos al Lolita era una buena premisa que, sin embargo, quedó descafeinada. Primero, porque es difícil realizar una serie sobre un cabaret decadente y que la tele nos muestre un decorado a estrenar, cargado de luces de última generación. La audiencia ya está acostumbrada a puestas en escena más creíbles, que no huelan a nuevo. Segundo, porque no se sintió la esencia del gran espectáculo de varietés que esconde un club nocturno genuino. Al contrario, las ‘actuaciones musicales’ eran más dignas de Al salir de Clase, con la profesora Beatriz Carvajal cantando con sus retoños en la función de fin de curso. Tercero, porque la audiencia española ha madurado y agradece la imprevisibilidad del riesgo. Y aquí riesgo, poco.

Al final, Bienvenidos al Lolita fue una serie nueva que ya habíamos visto antes. Tenía demasiados resortes para crear un éxito en serie. Hasta contó con una ‘chacha’ al más puro estilo de La Juani en Médico de Familia que, por cierto, también sirvió comidas en una mesa infinita, donde se reunían todos. Las tramas no sorprendieron. Y se optó por desnudar al personal. Ni con esas.

  • Lo peor
El Cabaret no parecía un Cabaret.
  • Lo mejor

Beatriz Carvajal, Luis Varela o Carlos Santos dignificaron la producción con sus tablas y talento.

5. UN PRÍNCIPE PARA LAURA

Tras el éxito de Un príncipe para Corina, Cuatro lanzó la segunda temporada del formato con Un Príncipe para Laura. Pero la fórmula se desgastó rápido. Falto efecto novedad, pues el programa reprodujo todo el concepto de la primera edición.

Misma estructura, mismos grupos de participantes: Nerds, guapos, simpáticos… Era todo demasiado igual. El formato debía haber revolucionado estos grupos y haber aportado nuevos perfiles para, así, sorprender de nuevo.

  • Lo peor

Laura ya había protagonizado un videoclip con Andy y Lucas.

  • Lo mejor

El guion y edición que logra crear chascarrillo hasta del ser más soso del mundo. Y es que ser soso puede ser en sí mismo un gag.

6. CIENTO Y LA MADRE

Patricia Conde regresó a Cuatro con Ciento y la madre, un show que pretendía recuperar el espíritu de las cámaras ocultas más espontáneas. Pero no pasó el reto: las víctimas parecían figurantes de agencia de tercera división. Los espectadores se las saben ya todas y, por eso, hay que devolver la ingenuidad de este tipo de programas apostando por la realidad extrema.

Es más barato prefabricar elementos en espacios de estas características. Así se ahorra, pero no sirve: el programa queda en evidencia. Todavía se puede lograr la sorpresa realmente espontánea e ingenua a través de estos formatos. Sólo hay que conseguir asombrar al público con ideas creativas, imprevisibles, con una pizca de mala baba y, sobre todo, que desprendan verdad.

  • Lo peor

Nos empieza a pasar factura la obsesión de copiar bromas que ya han hecho los norteamericanos. Estamos propiciando que el espectador, nada más ver un buen momento televisivo, vaya corriendo a Youtube para ver de dónde se ha copiado. Y lo encuentra, tal cual. Ya no nos creemos que se le puede ocurrir a un guionista de entretenimiento español un idea cien por cien innovadora. Todo nos da la sensación que está copiado del extranjero.

  • Lo mejor

Patricia Conde que, en su papel de loca, traspasa la cámara. También la participación de personajes populares. El paso de Eva Hache, por ejemplo, propició uno de los momentos más hilarantes del show.

7. MILLONARIO ANÓNIMO 

La Sexta, para clonar el éxito del docushows de Pesadilla en la Cocina de Alberto Chicote o El Jefe, dio luz verde a Millonario Anónimo, un formato que enseñaba a ricos viviendo, durante una semana, en una clase social que no es la suya y ayudando a personas desfavorecidas. La fórmula no iba con la identidad de la marca Sexta: con espíritu crítico que huye de lo condescendiente. Ese fue un punto clave en contra de un formato que, asimismo, no lograba transmitir verdad. Sólo mostraba a unos pseudomillonarios con ganas de ponerse una medalla a través de la pequeña pantalla.

El espectador no se identificaba con un formato pobre visualmente y en el que no tenían evolución las historias, más allá de una mala copia de la estructura de la versión original. Este tipo de programas mejor si se realizan con un punto de autocrítica y saludable humor. Como sucede con Chicote o El Jefe. Si se desarrollan con una parafernalia de intensidad suelen causar rechazo.

  • Lo peor
La sensiblería barata de millonarios baratos.
  • Lo mejor
La solidaridad.

8. DREAMLAND

Llegó con mucho ruido, pero se fue con un silencio mayúsculo. Tras casi un año de promoción, Dreamland se apagó de la parrilla de Cuatro casi de madrugada, a la hora de videntes y telecasinos. Y es que Dreamland nunca llegó a contar una historia de verdad, de su tiempo, de unos jóvenes identificables. Sólo fue un refrito de momentos ideados para el lucimiento de los cuerpos de sus protagonistas y no para la televisión.

Poco más: la serie nunca tuvo una estructura narrativa dramática (ni cómica) apta para la pequeña pantalla. Al contrario, era aburrida, lenta y contraria a los ritmos de consumo del público al que iba dirigido.

  • Lo peor

Los personajes no tenían sentido alguno. Sólo eran relleno entre temas musicales que soñaban con ser Glee. Sin serlo.

  • Lo mejor

Las ganas e ilusión que le ponía el reparto. A pesar de sufrir el ‘humo’ que inundaba la escuela para que la fotografía de la serie molara más.

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Análisis audiencias: TVE lidera la Nochebuena, pero Telecinco gana terreno a la tradición

10:18 - Autor:

En Navidad la tradición manda. También en televisión. La audiencia eligió La 1 de TVE para seguir el mensaje del Rey y la posterior programación especial. 2.567.000 espectadores y un 22,9 por ciento de cuota siguieron el discurso por la Pública, seguido por Antena 3 (1.805.000 y 16,1 por ciento) y Telecinco (1.434.000 y 12,8 por ciento). Casi 8 millones entre todas las cadenas, el más visto desde 2008.

Después triunfó Ramón García con su ‘Parte de tu vida’. 1.811.000, lo que supuso un 17,4 por ciento de cuota, vieron a los rostros de TVE cantar.

Más tarde, el público eligió el especial de Joan Manuel Serrat, Antología desordenada, con muy buena acogida: 1.635.000 espectadores y un 16 por ciento de share avalaron un espacio que derrochó calidad técnica y artística.

No sucedió lo mismo con Bustamante. ‘Vivir: el show’ se quedó en 1.323.000 seguidores y 13,8 por ciento de cuota. Buen dato, pero pobre si lo comparamos con los datos que cosechaba TVE en otros años en esta misma franja horaria. La cadena pública denota que ya no es referencia diaria y sufre, en una velada en la que antes no tenía competencia, el público fiel perdido sobre todo tras la merma de credibilidad de los informativos.

En el polo opuesto, Telecinco recoge los frutos de contar con una sólida programación de espacios en directo, que conectan con la audiencia más consumidora de televisión, y su público fiel no falla en Nochebuena. Muy buenos datos para la maratoniana gala de siempre de José Luis Moreno, La noche en Paz, con 17 por ciento de cuota y 1.547.000 seguidores de la cadena amiga. No ganó en espectadores al ‘Telepasión’ de Ramontxu ni a la ‘Antología’ de Serrat, pero si fue competitiva (en eso ayudó su larga duración).

La revelación de la noche fue la edición solidaria de El Club de la Comedia, con 1.132.000 y 11,1 por ciento de cuota. Mientras que la opción conservadora (y barata) de emitir Los Simpson y refritos de Tu cara me suena en Antena 3 empezó con 1.267.000 espectadores y 12,1 con un episodio de estreno de la familia amarilla y terminó en un pobre 7,7 por ciento de cuota y 399.000 de televidentes con los mejores momentos de Me Resbala. La cadena principal de Atresmedia aunque opte por ahorrar, en una noche en la que es diferente ganar, no debe descuidar su imagen en formatos de entretenimiento para no quedarse desconectada de las grandes audiencias que están fuera de la ficción.

Cuatro, por su parte, alcanzó datos discretos con La cenicienta (610.000 y 5,9%) y Buscando a Nemo (825.000 y 8,3%). La cadena roja optó por ser la alternativa cinéfila para enganchar a los niños mientras sus papás disfrutaban de la cena. Un acierto, pero en noches como estas la gente prefiere galas que sirvan para estar de fondo de una ruidosa reunión familiar en la que la televisión sirve para generar comentarios y ser una banda sonora de recuerdos, canciones y chascarrillos.

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La Nochebuena en la que Serrat hizo brillar y vibrar a TVE

25 diciembre 2014 - 5:03 - Autor:

Si amas de verdad la televisión, la Navidad te despertará una expectación especial. Las fiestas navideñas siempre fueron tiempo para crear y experimentar con los grandes espectáculos en la pequeña pantalla. Del humor a la música. Incluso ambas cosas juntas.

Pero, en la última década, ha existido un cierto retroceso en este sentido. Las cadenas han evitado el riesgo y se han quedado en repetir la ‘eficacia probada’ de fórmulas archirequetevistas, una y otra vez, quedándose encorsetadas en recetas tan previsibles como olvidables. Esto también ha sucedido en la Nochebuena de 2014.

La pasada velada, las cadenas privadas decidieron ir a lo seguro. Telecinco confío de nuevo a José Luis Moreno una infinita gala con artistas, cantantes, teatrillos y esos chascarrillos que lleva repitiendo durante décadas el ventrílocuo. Antena 3 decidió ahorrar apostando por refritos de Tu cara me suena y Me Resbala. Sin olvidarse de Los Simpson, con estreno de capítulos de la 25 temporada.

Las privadas bajan la guardia porque saben que Nochebuena es para TVE. No gastan. La tradición manda, pero parecía que las ideas también habían cesado en una Televisión Española aparentemente apagada en propuestas innovadoras, cargada de miedos políticos que sólo provocan un desolador proceso de involución creativa y con una primera cadena sin grandes y carismáticos rostros en plantilla que enganchen al público.

Pero, de repente, la fuerza de la Nochebuena cambió esa tendencia. Nos mostró la mejor cara de la televisión que se hace desde dentro de TVE. Tras una versión lowcost de Telapasión que recuperó la profesionalidad con perspectiva de Ramón García, arrancó un especial con Serrat que fue magistral. Mucho más que un programa musical.

‘Antología desordenada’ nos mostró la razón de ser de la buena televisión pública: aquella que crea sin caer en el tópico, aprendiendo de su portentosa historia pero sin reproducir lo mismo de siempre. Cuidando la realización (con su calculada planificación que no sólo enseña al cantante, también a los instrumentos, las miradas, las reacciones y las emociones), la puesta en escena (con hasta rinconcitos con arena) y el guion. Saliéndose de lo obvio para conquistar la complicidad de un espectador al que se habla de tú a tú y con la dosis de autocrítica necesaria.

Bajo la dirección de Santiago Tabernero, la realización de Luis Campoy y el guion de Paco Tomás, esta noche de Joan Manuel Serrat consumó una coreografía perfecta de elementos. Empezó con unos créditos como si de una película se tratara y terminó también como el mejor filme: con un final que no te esperas. Y es que los icónicos temas de Serrat se conjugaron a través de un guion que iba contando una historia compacta a través del humor de hoy de Joaquín Reyes (clonando al propio Serrat) y unos vídeos recurrentes que dinamizaban el formato al mostrar a un Joaquín Sabina deambulando por unos tristes Estudios Buñuel. Sabina iba acompañado de un Carlos Latre, en estado de gracia, dando vida a una histérica representante del cantante al que le robaron el mes de abril.

Muchas bambalinas de Estudios Buñuel se vieron en este programa, un homenaje para este complejo que desaparecerá en los próximos meses. Y todo se vio (y escuchó) a través de una realización de imágenes y luces magistral. Especialmente hermosa la grabación de la actuación de Serrat con Pablo Alborán.

Esto fue rodado en los almacenes de decorados en Prado del Rey, con el arte imprevisto que crean los chorretones de pintura de los decorados en los suelos. El realizador lo aprovechó, creando encuadres de postal durante una actuación en catalán. Porque en TVE también se puede cantar en catalán. Y no pasa nada. Lo hizo Serrat con Alborán o Estopa.

También por allí estuvieron Ana Belén, Victor Manuel, Minguel Ríos, Forges o la inesperada aparición estelar de Wyoming (que no había salido en los créditos del principio). Y cantaron, claro. En ese Estudio L3 de Buñuel donde se ha creado tanto.

Allí no se creará mucho más. En el especial posterior de Bustamante, dirigido por Gustavo Jiménez Vera (que ha apostado por una doble realización muy innovadora, de esa que esta Nochebuena no se entenderá pero que se harán eco los programas nostálgicos dentro de veinte años, al estilo de Cachitos de hierro y cromo), hubo un guiño final con un rótulo que rezó “Una producción de TVE realizada en los Estudios Buñuel”. Estos históricos platós morirán, pero programas tan fértiles como el de Serrat o la realización arriesgada del de Bustamante evidencian que en RTVE hay gente dispuesta a seguir creando desde la imaginación y no desde la repetición. Es la única manera de que la audiencia también sienta esa ilusión por la televisión que nos hizo querer tanto la televisión: la televisión que se reinventa a través de personas con talento, ideas y ganas de hacerlo bien. Y pasión por su trabajo. Porque solo la pasión es capaz de derribar temores de trincheras políticas, acomodamientos rancios y, sobre todo, los prejuicios de un espectador que aún no ha perdido la esperanza de ser sorprendido.

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Felipe, ábrete un Twitter

24 diciembre 2014 - 22:17 - Autor:

  • Así ha sido el primer mensaje de Navidad del Rey Felipe VI (a nivel televisivo)

Una año más, TVE ha grabado el discurso del 24 de diciembre del Rey desde el Palacio de la Zarzuela. Un año más que no ha sido un año más, pues se estrenaba en tal cometido el nuevo monarca Felipe VI. Y se ha notado en la puesta en escena. Poco, pero se ha notado.

Al igual que su padre, el discurso ha sido sentado. No de pie como se había especulado. Y fuera del despacho habitual, en una amplia sala con fondos más claros y con una ventana que miraba a un árbol con luces (led) de Navidad. No obstante, se ha seguido presentando el acto en una decoración extremadamente tradicional.

Como es habitual, la realización de TVE ha estado muy medida y consensuada. Se ha apostado por la luminosidad, aunque la principal novedad ha sido incorporar planos en movimiento más allá del zoom. ¡La cámara se movía! Lo que daba más dinamismo a los 14 minutos de parlamento. También se ha introducido el cambio de plano en mitad de las frases, mientras que con Juan Carlos I se realizaban en las pausas de los puntos y aparte para disimular los cortes de grabación.

En ese sentido, para dar más riqueza al mensaje, la planificación multicámara nos ha ido enseñando, por partes, los siempre esperados marcos con fotografías que lanzan guiños desde el fondo de plano. Primero el espectador pudo ver aquellos en los que se encontraba la actual Familia Real. Uno con Letizia apoyada en su hombro, los dos en camisa sin chaqueta, en plan informal. Otro con la Reina y las Princesas. Siempre sonrientes y distendidos. Después, se abrió otro plano lateral que descubrió la imagen con sus padres, Juan Carlos I y Doña Sofía, en el día de la abdicación. No podían faltar.

El mensaje navideño terminó con una recopilación de imágenes de la Familia Real, otra novedad para cerrar la emisión televisiva más importante de una monarquía que afronta un momento en el que gran parte de la sociedad clama por una regeneración que otorgue la credibilidad y confianza en las instituciones y, en esta línea, el nuevo monarca ha centrado su discurso navideño con la pretensión de conectar con la cercanía y proximidad de la audiencia, aunque la puesta en escena no ha apostado por grandes riesgos y ha sido conservadora.

El discurso del Rey es una tradición nacional. Y este de 2014 pasará a la historia por ser el primero de Felipe VI. Pero también se escribirá en los libros como el mensaje navideño en el que comenzó el cambio, tanto en las formas como en el fondo, creyendo en la regeneración, la convivencia, el respeto y un proyecto de recorrido. Pero no debe pasar desapercibido para los nuevos reyes la necesaria revolución de las maneras de comunicación de la monarquía en una nueva era en la que ya no sirven los discursos estáticos y protocolarios construidos en rococós decorados de Palacios separados por varias espinosas verjas de la realidad. Ya está aquí la generación que busca la participación, transparencia e interactividad constante. También con esta monarquía. Felipe, ábrete un Twitter. 

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Borja Terán, editor

"Soy licenciado en periodismo y he trabajado como redactor, como ayudante de realización y también desarrollando contenidos en diferentes soportes (televisión, radio e Internet). Con la mirada siempre puesta en la creación, el estudio de los viejos y nuevos escenarios audiovisuales y el desarrollo de nuevos formatos para contar historias. Porque me temo que en mi partida de nacimiento ya constaba mi curiosidad infinita por los entresijos del mundo mediático.

Esa curiosidad será el cimiento de este blog dedicado a la televisión que nos toca vivir, sin dejar de recordar la del pasado y permitiéndonos soñar con la del futuro."

 

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