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Belén Esteban: claves del fenómeno televisivo más extraño y rentable de la historia

6 Febrero 2015 - 9:05 - Autor:

No es una cantante de éxito. No es una actriz reputada. No es una periodista incisiva. No es una cómica inspiradora. No es una show-woman todo terreno. ¿Entonces qué es? Es Belén Esteban, uno de los productos televisivos más extraños y rentables de la historia de la televisión en España. Un fenómeno probablemente único, irrepetible y fruto de cierta parte innegable de nuestra idiosincrasia nacional.

Las mentes televisivas descubrieron un buen día, hace ya más de década y media, que la ex de Jesulín de Ubrique propulsaba las audiencias con sus entrevistas, pues representaba un rol identificable para un buen sector de la audiencia. Contaba su vida sin tapujos, con una perturbadora y reconocible espontaneidad, muy propia del barrio, de la calle, del pueblo. De ahí que rápidamente se le impusiera un mote con el que ella enseguida pareció sentirse cómoda: “princesa del pueblo”.

Su vida, sus circunstancias y sus trapos más sucios han resultado infalibles desde entonces. Hay una indudable audiencia fiel que se sintió reconocida en el relato de una chica abandonada a su suerte, con una niña en brazos, por un torero que además luego se casó con otra a la que pronto los programas le encasquetaron el rol de villana en esta historia. El culebrón, por tanto, estaba servido para alimentar horas y horas de parrilla. Y así ha sido.

Su evolución personal y física, sus amoríos, sus despechos, sus constantes separaciones, sus adicciones, sus operaciones estéticas y su incontrolable verborrea populista han convertido a Belén en el alma de la telenovela perfecta, capaz de tumbar a cualquier programa de la competencia. A nivel televisivo, hace tiempo que Esteban dejó de ser persona para transformarse en personaje, en un producto que está incluso por encima de sí misma.

Aunque su carrera como colaboradora comenzó en Antena 3 (en el programa Como la vida de Alicia Senovilla), ha sido en Telecinco donde su popularidad ha explotado, primero en El programa de AR y después, sobre todo, en Sálvame, cuyos responsables han sabido exprimir al máximo el personaje y alimentar su ego, tanto que incluso ella misma ha llegado a denominarse artista.

Ahora, con 41 años, Esteban continúa siendo una de las máximas representaciones de la esencia de Mediaset y es ahí donde encuentra su target más proclive. Lo curioso es que sigue creyéndose “la princesa del pueblo” pero cobra cachés que nada tienen que ver con el pueblo. Y ella también ha cambiado mucho, no solo físicamente. Ahora tiene frecuentes ramalazos de soberbia: se ha creído su fama, su magnetismo para atraer audiencias, su importancia en Telecinco. Con este panorama, ¿sigue el pueblo adorando a la Esteban? Puede que no como antes, pero lo que sí es indudable es que incluso el hecho de que ahora tenga más detractores que fieles… también es televisivamente rentable.

Es lo que se deduce del éxito de Gran Hermano Vip, el reality que por fin ha conseguido contar con Belén como concursante. En este concurso, estamos viendo una Esteban excesiva, desquiciada, a ratos mezquina, machista, que comete terribles faltas de ortografía cuando escribe en su blog… Vamos, un dechado de virtudes y un ejemplo para la sociedad. Y, para más inri, ella hace caja con estratosféricas cifras con cada nuevo día encerrada en Guadalix.

¿Alguien lo entiende? Probablemente no. Pero quizás la respuesta a la pregunta de por qué sigue resultando tan magnética su presencia es sencilla: porque, para bien o para mal, con lo mejor y lo peor del ser humano esparcido por los platós, Belén Esteban es real, grotescamente real. Y eso continúa enganchando. No sabemos por cuánto tiempo más lo hará, pero, de momento, los shares hablan por sí solos.

Entrar en GH Vip ha sido un paso más que lógico en su trayectoria actual. Un punto y seguido que le devolverá relevancia en su cadena por un buen tiempo. Y, al fin y al cabo, ella, en sí misma y con su vida, ha constituido un reality desde que la conocemos. Ni Gran Hermano ni Supervivientes El verdadero y mayor reality de la historia de Telecinco tiene otro nombre: Belén Esteban.

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Borja Terán, editor


“Soy licenciado en periodismo y he trabajado como redactor, como ayudante de realización y también desarrollando contenidos en diferentes soportes (televisión, radio e Internet). Con la mirada siempre puesta en la creación, el estudio de los viejos y nuevos escenarios audiovisuales y el desarrollo de nuevos formatos para contar historias. Porque me temo que en mi partida de nacimiento ya constaba mi curiosidad infinita por los entresijos del mundo mediático.

Esa curiosidad es el cimiento de este blog dedicado a la televisión que nos toca vivir, sin dejar de recordar la del pasado y permitiéndonos soñar con la del futuro.”

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