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La actuación musical que parece transgresora en tiempos de televisión de usar y tirar (VÍDEO)

17 marzo 2015 - 13:56 - Autor:

TVE es la gran escuela de realizadores de nuestro país. En los últimos años, los programas que se han realizado desde los Estudios Buñuel han intentado seguir manteniendo esa esencia creativa del viejo ente público, de aquella Televisión Española que llamaba la atención internacionalmente por su forma de contar historias a través de esas imágenes que jugaban con las imágenes.

El programa Cachitos de hierro y cromo, que recupera fragmentos memorables del rico y atrevido archivo de RTVE, divulga esa televisión pública de la que hay tanto que seguir aprendiendo y que demuestra que históricamente hemos sido pioneros a la hora de consumar coreografías de planos, que no se quedaban en la monótona producción en cadena.

Porque la televisión también es transmitir emoción a través de la puesta en escena, movimientos de cámara y sus encuadres. Esa mecha de esta talentosa TVE, sin temor a las ideas, sigue prendida aún en formatos como Alaska y Segura, con una realización impecable (con la añadida dificultad, además, de que el show es en riguroso directo).

En este sentido, este mismo lunes, Alaska y Segura ha  vuelto a demostrar su capacidad de dar una lección de realización audiovisual. Lo han conseguido durante la actuación de un grupo de ‘modernas’ denominado Las Bistecs, que perpetraron su transgresor tema Historia del Arte. Pero, lo realmente transgresor ha sido la forma de presentarnos esta actuación musical por parte del programa, pues la realización arropó el playback hasta contar una vibrante historia. Esto no es ya habitual en la televisión de usar y tirar en la que vivimos inmersos, donde la música se descuida, se improvisa.

No es el caso de Alaska y Segura: un espectáculo que no logrará audiencias millonarias, pero sí sobrevivirá en el recuerdo de las próximas décadas. Con puestas en escena como la de Las Bistecs. El mérito es del equipo del programa, y de su realizador (Gustavo Jiménez Vera), que tiene una mano maestra para retar a la multipantalla, para aprovechar las sobreimpresiones de textos, para transmitir el nervio de un directo… En definitiva, crear ambientes con derroche de personalidad propia. Y todo, en vivo. Sin trampa, ni edición.

Además, incluso clarificando tramos de la canción, que podrían pasar más desapercibidos, al incorporar imágenes de archivo que los subrayan con atino. Como cuando, en el caso que nos ocupa, la letra habla del Ecce Hommo de la localidad Borja. Sin pinchar la imagen de la ‘restauradora’ Cecilia en emisión, ese guiño del tema pasaría desapercibido.

Es la televisión que sabe lo que significa hacer televisión. No improvisa: se quiere a sí misma. Se cuida, se ensaya, se mima e intenta crecer en las ideas que no se quedan en la evidencia. Es la televisión que se atreve a ser analógica y trending al mismo tiempo. Es la televisión que no se hace para camelar al espectador, surge de la complicidad con el espectador. Es la televisión que recordará la historia de la televisión.

(imagen del Instagram de Paco Tomás, guionista del programa)

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10:17 - Autor:

Anoche los andaluces tuvieron que ver más tarde de lo normal El Ministerio del Tiempo. Aún así, la ficción de La 1 subió hasta un 14 por ciento de share y 2.929.000 espectadores. Buen dato, a pesar del retraso de la emisión en Andalucía que se produjo porque TVE decidió programar, en esa misma franja, el debate electoral ‘a tres’. En vez de por La 2, como se hacía tradicionalmente, o directamente en el Canal 24 Horas, que debe ser el hábitat natural para este tipo de acontecimientos.

Se optó por La 1 y el encontronazo entre Díaz, Moreno y Maíllo ha sido visto por un 12,8 por ciento de cuota con 493.000 espectadores. También buen resultado. Así que, visto lo visto, tal vez se escogió este prime time porque el propio debate electoral ha supuesto en sí mismo una teletransportación a un mundo, televisivamente hablando, añejo.

En épocas en las que estamos acostumbrados a ver, en televisión, debates vivos y con unas escenografías que favorecen el espectáculo de la información, este especial de las Elecciones Andaluzas 2015 supuso un flashback al ayer. 30 años antes, por lo menos.

TVE se inclinó por un debate con una puesta en escena obsoleta. Los candidatos se encontraban en un set con una iluminación tosca (que no les favorecía), con claustrofóbico suelo negro (que no les favorecía) y con unos improvisados fondos detrás de sus figuras, a modo de paneles opacos, sin la transparencia, luminosidad y profundidad necesaria para un prime time (que no les favorecía). De hecho, estas placas, recordaban más a una cadena local recién nacida que a una cadena pública en pleno 2015.

Ni se jugó con la luz ni se aprovechó la tecnología que dispone TVE para hacer más atractivo el empaquetado de este especial. Al contrario, se optó por unos rótulos bastos, unos fríos encuadres de cámara, tan pactados como aburridos, y unos cronómetros sobreimpresionado que terminaban por romper la esencia de la imprevisibilidad de un debate. Por suerte, sí existieron las interrupciones que dotaron de interés al enfrentamiento dialéctico.

No obstante, de nuevo, el debate, a nivel televisivo, recordó más a un cara a cara soviético en plenos años ochenta que a un vanguardista choque de discursos consciente de su tiempo.

Los partidos políticos no ayudan, al atar demasiado los temas y los tiempos. Tampoco la actual TVE, que no lucha para modernizar estos encuentros y apostar por rostros de mayor perfil periodístico para incidir en los temas que importan al espectador y que no se desmadre la tertulia en la batalla de los mensajes ‘publicitarios’ cocinados en los fogones de los asesores del marketing político. De esta forma, los candidatos se quedan en el guion preestablecido del mitin catódico antiguo, mirando más a cámara que a los ojos de sus adversarios. Porque, anoche, El Ministerio del Tiempo cruzó una puerta al pasado que habría sido mejor cerrar.

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Borja Terán, editor


“Soy licenciado en periodismo y he trabajado como redactor, como ayudante de realización y también desarrollando contenidos en diferentes soportes (televisión, radio e Internet). Con la mirada siempre puesta en la creación, el estudio de los viejos y nuevos escenarios audiovisuales y el desarrollo de nuevos formatos para contar historias. Porque me temo que en mi partida de nacimiento ya constaba mi curiosidad infinita por los entresijos del mundo mediático.

Esa curiosidad es el cimiento de este blog dedicado a la televisión que nos toca vivir, sin dejar de recordar la del pasado y permitiéndonos soñar con la del futuro.”

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