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El miedo de TVE a producir series basadas en la realidad actual

16 abril 2015 - 11:46 - Autor:

  • El nuevo serial de época de TVE fracasa en su estreno de máxima audiencia, con un pobre 8 por ciento de share y 1.586.000 espectadores.

No logró superar la barrera del diez por ciento de cuota de pantalla. El estreno en prime time de Acacias 38 no ha interesado al público. Una serie con calidad visual, bien producida, pero que da la sensación de que llega tarde a la televisión.

De nuevo, la cadena pública apuesta por una telenovela de época para intentar salvar sus tardes. Un culebrón que busca reproducir el modelo de Amar en tiempos revueltos, pero en formato aún más retro. No será la única ficción de estas características. También está pendiente de estreno 6 hermanas. Una vez más, una historia de época.

Y las dos historias se han venido promocionando juntas, lo que sólo ha propiciado liar al espectador: parecen la misma, pero no es la misma. Productos que llegan a una cadena que parece querer ver 2015 en color sepia. Pero ya estamos en la era del color en alta definición y tecnología 4K.

En este sentido, TVE denota que ha perdido el rumbo al programar el estreno de Acacias 38 en emisión simultánea a través de La 1 y La 2. Emulando, de esta forma, a las cadenas comerciales, Telecinco y Antena 3, que como estrategia de marketing han realizado este tipo de acción con series como El Príncipe o Allí Abajo.

Sin embargo, la esencia de los canales de TVE no es la misma que la de la televisión privada. TVE no es un negocio, es una inversión. Y La 2 está para dar una programación alternativa a una inmensa minoría que se siente huérfana del resto de televisión convencional. Eliminar esa otra opción de programación diferente (y más culta) para dar el estreno en prime time de un culebrón de tarde que ya se está emitiendo, de forma simultánea en La 1, es un grave error de libro, que no sólo va contra la segunda cadena, va contra el ADN de toda la corporación pública.

Esta estrategia fallida sólo denota una falta de visión incomprensible por parte de los responsables de RTVE, que ha llevado a la cadena, en la última legislatura, de ser la cadena de televisión líder, con rotundidad, a desaparecer del interés de los españoles.

Sus datos de audiencia están hundidos por la nefasta credibilidad social de sus servicios informativos, que han dejado de ser reconocidos internacionalmente como referente en calidad y pluralidad. Ahora, sonrojan a Europa al transformarse en una plataforma a los miedos propagandísticos del partido en el poder.

Pero no sólo la audiencia falla por esa crisis de valores periodísticos por culpa de las instrucciones políticas que están detrás de los Telediarios, también por una nefasta estrategia de programación con espacios con contenidos desfasados. La 1 cuenta con una parrilla que, al contrario de antaño, parece no saber adelantarse a las nuevas tendencias televisivas ni marcar la diferencia en ideas propias, como debería ser una televisión pública.

Sólo hay un puñado de buenas excepciones, como El Ministerio del Tiempo y Alaska y Segura, entre otros excelentes espacios, que casualmente suelen ser maltratados en una programación que no sólo va a rebufo de las cadenas privadas, también va a rebufo de la propia TVE.

Es una buena noticia que TVE de luz verde a ficciones. Televisión Española debe seguir intentando alcanzar el liderazgo con productos de calidad. Y estos están muy bien realizados. Pero la cadena pública no se debe quedar solamente en los seriales de épocas con conflictos clónicos, ya vistos recientemente en televisión, y apostar también por el emocionante presente.

Porque la labor de TVE es también hacer una radiografía del tiempo que nos toca vivir. Como lo hizo con Anillos de Oro, Chicas de Hoy en Día, La mujer de tu vida y tantas otras producciones inolvidables que sirven para tomar el pulso a la realidad de España. Pero parece, que a la actual dirección, eso no le interesa.

De momento, TVE se está perdiendo la oportunidad de mirar al apasionante presente con ficciones que vivan, sientan y observen la sociedad de hoy. Y no nos referimos a movimientos políticos de hoy, hablamos de las relaciones humanas de hoy. Con infinitas posibilidades sociales, tecnológicas, creativas… El hoy es una materia para explorar. Paradojas de nuestro tiempo. Y eso TVE también debe reflejarlo. Bien hecho, la audiencia se sentirá reconocida y lo verá. Más que cualquier culebrón estancado en vestuarios del lejano folletín, manoseados conflictos de clases, diálogos impostados y color sepia. Mucho color sepia.

@borjateran

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Alberto Chicote: así ‘manipula’ la emoción del espectador su ‘Pesadilla en la Cocina’

8:59 - Autor:

Chicote es uno de los rostros más reconocibles de La Sexta. Tras coquetear con la cadena hermana, Antena 3, en Top Chef y sentirse reportero de equipo de investigación, el cocinero ha vuelto brillando al programa que lo lanzó a la fama.

Los nuevos episodios de Pesadilla en la Cocina han llegado fuertes (11.6 y 14.2 por ciento de share), incluso adelantando al estreno de La 1 de TVE, la telenovela Acacias 38, que no llegó ni al diez por ciento de cuota. No era muy difícil, pues este nuevo culebrón de época parecía una reposición de otros culebrones de época. Muy diferente a la esencia del show de Chicote, que mantiene su carisma hasta, a veces, incluso parecerse a la propia imitación de José Mota. Exagerado, indignado y contestón.

Pero no es una parodia de sí mismo, Chicote es así. Es su temperamento que funciona como un reloj en este programa que, sin embargo, mantiene siempre una misma estructura repetitiva para ‘manipular’ las emociones del espectador, como pasa también en la versión original del formato.

Conflicto-emoción empática-reinvención del local-atisbo de final feliz. Sea cual sea el negocio, todos los programas siguen estos pasos.

Porque Pesadilla en la Cocina primero presenta al espectador unos personajes desastrosos para, después, tras hordas de gritos y gorrinadas, dar un giro dramático a los antipáticos protagonistas que se nos está mostrando. Así, el programa humaniza al villano. Lo convierte en víctima, al mostrar la historia de superación que hay detrás. En definitiva, revela el problema que esconde ese caos.

Y la historia siempre se desarrolla con ciertas dosis de humor de hoy, que aligeran la intensidad de la trama y otorga al espacio su aureola de modernidad (justo lo que falta a Casados a primera vista). Ayer, por ejemplo, sonó la reconocible sintonía de Twin Peaks mientras el dueño hablaba de un asesinato que se produjo en su establecimiento ‘La Estación’ antes de ser restaurante. La trascendencia de un terrible suceso pierde intensidad gracias al guiño directo de la banda sonora del programa. Y es que, en eso de las músicas y la edición, son expertos en la productora de Pesadilla en la Cocina, la misma de Quién quiere casarse con mi hijo.

Un formato que no se embarulla en explicaciones y en preliminares previsibles, va directo al argumento. Cada edición sabe exprimir las horas y horas de grabación para crear una trama perfecta, como si se tratara de una serie de ficción redonda, ya que cuenta con elementos de drama, comedia y, a veces, hasta de película de terror… pero es mucho mejor: es la vida real. Y el espectador no tiene tiempo de aburrirse, el programa cuenta con un ritmo endiablado y adictivo que jamás se pierde en rodeos.

El espectador se siente enseguida partícipe del “show”: puede criticar o adorar a estos personajes desde el sofá… o, directamente, realizar chascarrillos en la red social. Chicote nos une y nos hace indignarnos o sentirnos superiores al resto de la humanidad. Y es que es muy difícil ser más desastroso de lo que muestra este formato.

Pero la clave fundamental del éxito, además de poner en la palestra la putrefacción y otras irresponsabilidades que se comenten entre fogones, es que el espectador se queda hasta el final para descubrir la evolución de unos negocios que aprenden a ser mejores, a superarse, a tener una personalidad más definida y, sobre todo, a ganar en calidad culinaria. Aunque no siempre todos lo consiguen, y eso también hace que el programa se vuelva imprevisible e hipnótico. De hecho, La Sexta ya ha comunicado que, en próximas ediciones, Chicote regresará a los restaurantes que han sobrevivido a esta primera etapa de Pesadilla en la cocina. Ya ha pasado el tiempo suficiente, dos intensos años. ¿Habrán vuelto a las andadas? Lo veremos.

@borjateran

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Borja Terán, editor


“Soy licenciado en periodismo y he trabajado como redactor, como ayudante de realización y también desarrollando contenidos en diferentes soportes (televisión, radio e Internet). Con la mirada siempre puesta en la creación, el estudio de los viejos y nuevos escenarios audiovisuales y el desarrollo de nuevos formatos para contar historias. Porque me temo que en mi partida de nacimiento ya constaba mi curiosidad infinita por los entresijos del mundo mediático.

Esa curiosidad es el cimiento de este blog dedicado a la televisión que nos toca vivir, sin dejar de recordar la del pasado y permitiéndonos soñar con la del futuro.”

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