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¿Qué ha fallado en el ‘Pekín Express’ de Cristina Pedroche?

30 junio 2015 - 11:57 - Autor:

Pekín Express no ha despuntado en Antena 3. No ha conseguido liderar en audiencias tradicionales, tampoco ha causado el mismo furor de ediciones pasadas en Cuatro. A pesar de que venía con un buen casting y una presentadora que no crea indiferencia, Cristina Pedroche, el programa se ha quedado rondando el 12 por ciento de cuota. Entonces, ¿cuáles ha sido los motivos de este mal resultado?

Pekín Express aterrizaba en Antena 3 con un casting de concursante efectista. La gran mayoría han dado juego. De los gemelos hiperativos a los blogueros (en la foto), pasando por las Canarias. Todos reúnen una personalidad telegénica, sin miedo a la cámara y dispuestos a prácticamente lo que sea por ganar la aventura (y triunfar por la tele).

Además, el espacio ha sido editado para que que el espectador no se aburra ni un segundo. No dejan de pasar cosas y las sorpresas no cesan. Como ayer, cuando se emocionaron con los mensajes de sus familias.

El programa ha construido un público fiel, muy tuitero, pero no ha logrado conquistar las audiencias millonarias. Es decir, Pekin Express ha suspendido el examen del liderazgo. Un resultado que no es culpa de los aventureros de esta edición, tampoco de la presentadora Cristina Pedroche. Si bien, la dirección del espacio, ha matado parte de la espontaneidad de la ex-reportera: se ha visto a una Pedroche demasiado esclava del guion. Muy rígida, entonada e intensa en las presentaciones, cuando su fuerte televisivo estriba en permitir que contagia su carácter a las entradillas del formato. Se ha apagado su frescura particular para intentar clonar el cliché prototípico de una maestra de ceremonia de reality al uso.

No hemos visto a la Pedroche espontánea de Zapeando o Los Viernes al Show. Y el montaje de imágenes del programa ha sido eficaz pero, al mismo tiempo, ha transmitido menos ingenuidad de los participantes que en otras temporadas. Esto unido, además, a que en nuestro país los realities sin la imprevisibilidad del directo no suelen liderar, ha propiciado que la ruta no haya sido un boom. Un resultado que era fácil de pronosticar.

Porque el gran problema de Pekín Express es el canal en el que se ha emitido, Antena 3. Su lugar era una cadena de dimensiones más jóvenes como La Sexta. Como en anteriores etapas se programó con éxito en otro canal del tamaño similar, Cuatro, una frecuencia con un público objetivo que entiende las características y circunstancias del formato. Pero no, Atresmedia optó por Antena 3.

Antena 3 no debe cerrar sus puertas a la tele-realidad. Pero en España la tele-realidad que rompe los audímetros aún necesita un plató como identificable punto de encuentro, con un presentador que potencia la sensación de gala en directo en la que todo puede pasar (aunque sea grabada, como MasterChef).

El género de docushow puro de Pekín Express aún no ha conectado con la curiosidad de las grandes cuotas de pantalla. Hay una parte del público que se auto excluye de programas así. Todavía no entienden su dinámica, a medio camino entre documental y espectáculo de emociones. Habrá que esperar unos años más. Porque Pekín Express llegó demasiado pronto a Antena 3.

@borjateran

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8:41 - Autor:

MasterChef desmonta hoy los fogones del mítico Estudio L3 de Buñuel. Será el último gran programa rodado en la mítica factoría de TVE, condenada al derribo en los próximos meses. La cocina se ha transformado en un concurso de prime time, aunque siempre contó con los mimbres de espectáculo televisivo.

La gran pionera, desde la televisión norteamericana, fue Julia Child. Toda una institución desde los años sesenta, que fue interpretada en el cine por Maryl Streep en el filme Julia & Julia.

Tras los buenos resultados de su primer programa The French Chef (1963-1973), Child encadenó 12 espacios de televisión hasta el año 2000, cuatro años antes de morir. Casi una década después de su fallecimiento, sus recetas aún son referencia para los norteamericanos. En total, 30 años de programas de cocina que convirtieron a esta mujer de diplomático en toda una estrella televisiva. Y es que tenía los ingredientes perfectos para el éxito: físico rotundo (1,88 de altura), acento peculiar, dotes para la improvisación, cercanía didáctica, una pizca de ironía y unos conocimientos gastronómicos colosales, que adquirió en el tiempo que vivió en París y se instruyó en Le Cordon Bleu. Esa sabiduría francesa también fue clave para encandilar a los estadounidenses.

En TVE, aunque se realizaron varios programas culinarios e incluso un concurso gastronómico, de nombre Ding, dong (muy del estilo de Un, dos, tres), no fue hasta 1984 cuando la dirección de Televisión Española construyó una cocina real, en uno de sus propios platós, para realizar un formato con personajes famosos.

Así nació Con las manos en la masa y así alcanzó gran popularidad Elena Santonja, alma de este espacio que consiguió convencer a ilustres personajes para que cocinaran, en un estudio de televisión, las recetas que marcaron sus vidas. Lo hicieron al son de la imperecedera sintonía del programa, compuesta y escrita por Vainica Doble e interpretada por Gloria Van Aerssen y Joaquín Sabina.

Con las manos en la masa fusionó el formato de cocina divulgativo con el espacio de entrevistas más cómplice que, además, jugaba con el guion para no caer en la monotonía. De hecho, en una edición, el equipo fue envenenado por obra y gracia de Chicho Ibáñez Serrador.

El programa, rodado en los Estudios Buñuel como MasterChef, se mantuvo en antena 7 años, hasta que fue retirado de forma fulminante después de que Elena Santonja mostrara su desacuerdo al no recibir ningún tipo de compensación económica de las marcas publicitarias que se introducían, como tal cosa, dentro del programa.

Karlos Arguiñano cogió, con audiencias millonarias, el testigo de Santonja en 1991 e incluso, años más tarde, también intentó ‘pringar’ a famosos entre fogones en los fines de semana de TVE. No obstante, esta versión de su ‘show’ con personajes p0pulares duró poco. Nunca segundas partes fueron buenas y Arguiñano no necesitaba vips. Como Julia Child en la televisión norteamericana, sólo le bastaba su campechana y deslenguada personalidad (el valor crucial para triunfar en la tele: el carisma), que ha convertido al vasco en el cocinero con más horas en televisión de nuestra historia, pasando por todas las cadenas generalistas. El gran masterchef catódico. Una trayectoria que arrancó así de tímido en TVE:

@borjateran

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Borja Terán, editor


“Soy licenciado en periodismo y he trabajado como redactor, como ayudante de realización y también desarrollando contenidos en diferentes soportes (televisión, radio e Internet). Con la mirada siempre puesta en la creación, el estudio de los viejos y nuevos escenarios audiovisuales y el desarrollo de nuevos formatos para contar historias. Porque me temo que en mi partida de nacimiento ya constaba mi curiosidad infinita por los entresijos del mundo mediático.

Esa curiosidad es el cimiento de este blog dedicado a la televisión que nos toca vivir, sin dejar de recordar la del pasado y permitiéndonos soñar con la del futuro.”

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