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La Liga fracasa en La 1: los motivos del error estratégico de TVE

24 agosto 2015 - 15:34 - Autor:

Televisión Española ha vuelto a La Liga y ha decidido programarlo por la primera cadena, olvidando que el hábitat de esta competición está en Teledeporte y no en La 1. El motivo: este tipo de encuentros no logra congregar las audiencias generalistas que sustentan La 1.

Da la sensación de que los responsables de TVE han creído que la emisión de un encuentro liguero iba a ser un reclamo para subir media de cuota de pantalla. Pero se equivocaban de cuajo.

Los tiempos han cambiado y el fútbol no es siempre infalible. De hecho, en los noventa, cuando TVE se repartía con las autonómicas estos mismos derechos, la emisión se producía los sábados por La 2.

El Levante-Celta de Vigo de este domingo se ha quedado en un pobre 8 por ciento de cuota de pantalla, con 1.073.000 espectadores, dato muy bajo para el primer canal de TVE, que suele cosechar excelentes resultados en esa franja con su tradicional contenedor de cine La película de la semana.

Sin ir más lejos, hace 7 días, la cinta Sígueme el rollo aupó a La 1 a 17,1 por ciento de cuota. Y es que las proyecciones cinematográficas incluso duplican la cuota de pantalla de la liga BBVA. No es nada nuevo, esta competición tampoco destacó el pasado año en Cuatro.

Este movimiento estratégico, no sólo supone una pérdida puntual de share: peligra la estabilidad de uno de los pocos prime time de la cadena pública en los que cuenta con un público fidelizado.

Los espectadores tienen interiorizado que el domingo por la noche en La 1 de TVE se proyecta un potente título cinematográfico. Por tanto, fomentar un vaivén de programación, por las necesidades de las emisiones ligueras en esa franja horaria, es dar vía libre a El Peliculón de Antena 3 y dejar escapar una marca consolidada.

En domingo o en sábado (donde se programarán los encuentros de forma más habitual), La Liga debería ir a su parcela natural: Teledeporte. También el programa Estadio 1 (5.9 por ciento de cuota y 516.000 seguidores), que sólo evidenciará síntomas de debilidad en el late night  de La 1 ya que entronca con la esencia de una cadena más minoritaria. Por ritmo, por narrativa y por forma de presentar los contenidos.

Este movimiento sería, además, un aliciente para Teledeporte, único canal deportivo en abierto. Porque la forma de programar la televisión ha cambiado desde los noventa, ahora cada contenido tiene su medio natural. Y los deportes no son siempre un reclamo para un canal generalista. Por tanto, el porvenir de una cadena pública, como La 1, no pasa por caer en el tópico del fútbol como salvavidas, que ni fideliza público ni crea marca. La salvación del primer canal de TVE está en la inversión en una consistente identidad propia a través de otros mundos creativos, alternativos e imaginativos. Pero esa ya es otra historia.

@borjateran

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Los trucos de la TV para favorecer la telegenia de sus presentadores

1:43 - Autor:

Antes de la existencia de Instagram, la tele ya utilizaba sus filtros…

Salir guapo en la tele es incómodo por naturaleza. Desde que se inventó la pequeña pantalla son habituales necesidades escénicas para favorecer a actores, presentadores, colaboradores y, por supuesto, invitados. O, al menos, intentarlo.

Lejos quedan aquellas medias (de vestir) que las actrices obligaban a calzar en los objetivos de las cámaras. De ahí que, en determinadas ocasiones, percibiéramos a Sara Montiel algo borrosa y con un brillo excesivo en su vestido. Incluso había estrellas internacionales, como Catherine Deneuve, que en las campañas de promoción de sus películas portaban, de plató en plató, su repertorio de medias para incorporar amablemente en la lente. Pura artesanía destinada a crear ese ambiente nebuloso que inevitablemente embellecía al personal, ya que provocaba una especie de miopía instantánea en el espectador.

Por suerte o por desgracia, todos estos trucos han ido sustituyéndose por filtros digitales que se han democratizado como nunca, sobre todo, gracias a la red social que más fomenta el retoque, Instagram. Aunque con la alta definición, ya no sirven las medias y sus sucedáneos ni para atracar bancos. Son otros elementos los que mandan en la televisión.

1. La iluminación

La iluminación siempre ha sido crucial. Es el gran as en la manga. De hecho, las antiguas folclóricas sabían localizar en los platós donde estaba la “buena luz” y no se movían de su foco ideal para, así, impedir cualquier evidencia de imperfección y aparecer radiantes ante el público. Cuanta más luz en los primeros planos, mejor. Y a más edad (y menos operaciones de cirugía estética), aún más luz.

Los platós de El Programa de Ana Rosa (en la foto de arriba), Espejo Público, Zapeando o el desaparecido Alaska y Segura son ejemplo de lograr puestas en escena con una iluminación que favorece a los protagonistas del formato y, además, hace sentir al espectador en un espacio acogedor.

2. La cámara lo más lejos posible

Es preferible que el camarógrafo esté lo más lejos posible del protagonista del show. De esta forma, se suavizan rasgos y otras susceptibilidades. Sin embargo, no siempre se puede. Menos aún si hay que leer el ‘autocue’ (chivato que tiene la cámara para dictar el guion al comunicador de turno). Entonces, el conductor necesita la cámara bien cerca. Excepto si es Alaska, que es capaz de descifrar lo que pone en el ‘cue’ aunque esté situado en la otra punta del estudio. Como si nada.


 
Otra argucia es la altura de la posición de cámara. Determinados presentadores piden un plano con cierto picado. Se trata de poner la cámara un poco más alta del protagonista del show, ya que los cenitales (casi) siempre favorecen. Es suficiente con que el encuadre mire un poco por encima ‘del hombro’ para hacer vivir un tiempo más feliz a más de un maestro o maestra de ceremonias.

3. Sofás incómodos

Los sillones o sofás confortables deben estar prohibidos en televisión, pues el invitado en cuestión cae repanchingado. La tele exige estar erguido, como si estuvieras a la defensiva. Los asientos de los platós suelen ser de un diseño original, pero poco o nada hospitalarios para el que los ocupa. Así, el protagonista mantiene el tipo, como les sucede, por ejemplo, a los miembros del jurado de Insuperables en La 1: Ana Milán, Santiago Segura y Pitingo, que disfrutan del show, sin posibilidad de bajar la guardia.


 
4. Maquillaje invisible

El maquillaje en televisión es fundamental para proteger la piel de la virulencia de los focos, que matan el color natural de la piel y sus rasgos. Los presentadores más coquetos, utilizaban un maquillaje tan denso que generaba una especie de “segunda piel”, borrando casi todas las imperfecciones. Consecuencia: hace más joven, pero te mata la personalidad. Además, desde la llegada del HD o alta definición, este método tiene un efecto adverso, transmite una cara acartonada. Y es que la minuciosidad de la alta definición no perdona y está obligando a la reinvención de las técnicas de maquillaje.

Cuesta más disimular. Incluso con los tradicionales juegos de sombra para perfilar el rostro y disimular determinadas partes que, a partir de una edad, destacan en imagen. Por ejemplo, la temida papada. Ya lo decía la canción: Sombra aquí, sobra allá, maquíllate, maquíllate.


 
El poder de la iluminación es incuestionable en televisión, aparato que es pura luz. La posición, la colocación de cámaras, la realización y el maquillaje dependen de la luz. Pero sobre todo y, por encima de las superficialidades, lo más importante es la confianza y seguridad en sí mismo del comunicador en cuestión. Que se acepte con sus bellezas e imperfecciones, que se deje llevar por su carisma (si lo tiene). Porque ese es el mejor truco para salir atractivo en la tele: transmitir desde la personalidad propia que entierra cualquier dictadura de los insípidos cánones de la guapura estándar.

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Borja Terán, editor


“Soy licenciado en periodismo y he trabajado como redactor, como ayudante de realización y también desarrollando contenidos en diferentes soportes (televisión, radio e Internet). Con la mirada siempre puesta en la creación, el estudio de los viejos y nuevos escenarios audiovisuales y el desarrollo de nuevos formatos para contar historias. Porque me temo que en mi partida de nacimiento ya constaba mi curiosidad infinita por los entresijos del mundo mediático.

Esa curiosidad es el cimiento de este blog dedicado a la televisión que nos toca vivir, sin dejar de recordar la del pasado y permitiéndonos soñar con la del futuro.”

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