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25 años del estreno de ‘Sensación de Vivir’: las 4 claves televisivas de un éxito irrepetible

4 octubre 2015 - 10:44 - Autor:

4 de octubre de 1990. El famoso productor Aaron Spelling (Vacaciones en el mar, Dinastía, Los Ángeles de Charlie) estrena nueva serie. Su olfato casi nunca falla.

Tampoco patinará con esta historia juvenil que llega con nombre de código postal, Berverly Hills, 90210. En España, rebautizada como Sensación de vivir. Un título que resume la esencia de un fenómeno televisivo que transformaba cada capítulo en un acontecimiento social. No verlo, suponía quedarte sin tema de conversación en el instituto.

Porque, aunque parecía un culebrón, Spelling dibujó el éxito de Sensación de Vivir alrededor de cuatro claves televisivas que pretendían seducir a la generación atrapada en la edad del pavo. Lo consiguió.

1. LA IDENTIFICACIÓN

Eran pijos. Muy pijos. Pero la serie mostraba ese universo de dinero y lujo a través de los ojos de dos personajes, Brandon y Brenda, que llegaban a ese lugar como elementos externos. Eran como nosotros.

Así iba empatizando con la audiencia un guion que, como toda serie juvenil, partía de estereotipos básicos y reconocibles. Sin embargo, lo que hizo diferente a Sensación de Vivir es que los chiclés de partida se fueron humanizando en el camino. Hasta derribar las etiquetas. Vale, Kelly era la rubia tonta, Dylan, el chulo; Steve, el descerebrado; Donna, la virgen y Andrea, la empollona. Pero todos, al mismo tiempo, eran mucho más que eso. Todos los protagonistas evolucionaron, desarrollando interesantes matices en los que era fácil empatizar y hasta identificarse. Identificarse con su forma de ser, de sentir y hasta de vestir, creando tendencias de moda imparables.

2. EL CASTING

Spelling, curtido en el negocio de la tele, diseñó un reparto de caras nuevas destinadas a convertirse en ídolos carpeteros. Jason Priestley, Shannen Doherty, Jennie Garth… Talentosos y guapos. Todos. Incluso su hija, la enchufada Tori Spelling, que también desprendía magnetismo interpretativo por obra y gracia de sus constantes muecas sobreactuadas. Pero lo importante es que en Sensación de Vivir podías elegir a tu favorito. ¿Brandon o Dylan? ¿Brenda o Kelly? Estar con él o contra él.

3. LA ENSOÑACIÓN

El retrato que realizaba la ficción de Beverly Hills despertaba una fascinación especial por la acogedora California, donde el “sueño americano” se cumple bajo un sol infinito. El elemento aspiracional, básico en la historia de la ficción, fue un buen aliado durante las diez etapas de esta producción. Es más, la pandilla de Sensación de Vivir fue una adelantada al postureo de las redes sociales. No existía Instagram, pero la serie mostraba una adictiva felicidad hecha a base de prefabricadas poses y filtros.

4. SIN COMPLEJOS DE CULEBRÓN

Tenía los elementos de un culebrón, pero nunca rozando tramas locas y demenciales como Melrose Place. En las primeras temporadas, se mantenía un tono muy realista que fue crucial para el triunfo de la historia en el auge de la televisión de los noventa. Porque Sensación de Vivir no se quedó en el patrón de telenovela adolescente con actores veinteañeros, apostó por ser una serie de primer línea, luminosa, que cuidaba el envoltorio de cada secuencia. Apostando por la escenografía, los exteriores, la fotografía. Sin olvidar la carta de presentación, a través de una sintonía crucial para sumergirte en la trama. Porque Sensación de Vivir se estrenó cuando las cabeceras eran esenciales en televisión. La coreografía de imágenes del comienzo de cada capítulo, al ritmo de una reconocible y pegadiza canción (que incluso versionó Xuxa), nos sugestionaba en la mejor disposición para vivir la experiencia del episodio.

El principal error de Sensación de vivir es que su fórmula del éxito se estiró demasiado. En España, de hecho, Telecinco emitió el desenlace a altas horas de la madrugada y sin avisar. La desaparición progresiva del reparto original y la distorsión de las tramas hicieron que la ficción se fuera por la puerta de atrás de la televisión. No así de nuestra memoria, porque Sensación de Vivir marcó época porque conectó con la realidad de su época.

@borjateran

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Borja Terán, editor


“Soy licenciado en periodismo y he trabajado como redactor, como ayudante de realización y también desarrollando contenidos en diferentes soportes (televisión, radio e Internet). Con la mirada siempre puesta en la creación, el estudio de los viejos y nuevos escenarios audiovisuales y el desarrollo de nuevos formatos para contar historias. Porque me temo que en mi partida de nacimiento ya constaba mi curiosidad infinita por los entresijos del mundo mediático.

Esa curiosidad es el cimiento de este blog dedicado a la televisión que nos toca vivir, sin dejar de recordar la del pasado y permitiéndonos soñar con la del futuro.”

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