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Ana Diosdado y la televisión, el valor de retratar España con sus miedos y esperanzas

5 octubre 2015 - 15:23 - Autor:

Para entender mejor Televisión Española y la historia de nuestro país, y de paso derribar prejuicios sobre la ficción nacional, el trabajo de Ana Diosdado en TVE es clave. La mirada de sus guiones en las series Anillos de Oro y Segunda Enseñanza es una valiente radiografía de su época.

Porque Ana Diosdado supo retratar con una emocionante fuerza narrativa la España de los ochenta. Lo hizo en una televisión pública que, por aquel entonces, no tenía miedo a fotografiar su tiempo a través de la ficción de autor, que rompía tabúes de una España que entraba en la edad del pavo de la democracia.

En ese sentido, especial significado tiene Anillos de Oro, la inolvidable serie, realizada por Pedro Masó, que intentó fomentar la tolerancia en un país aún tocado por la fuerza de la hipocresía.

Ana Diosdado no sólo escribió la ficción, también la protagonizó, consumando una de las parejas más carismáticas de la historia de la pequeña pantalla, junto a Imanol Arias. Los dos actores encarnaban a dos abogados que acababan de montar un despacho especializado en separaciones y divorcios. Tema peliagudo en aquellos mitificados ochenta. El primer episodio, magistral, dibujaba un país hecho de las etiquetas, clichés y otros temores de cartón-piedra sembrados en la dictadura.

Unas tramas marcadas por la apasionante relación entre ambos letrados, que se entremezclaba con inteligencia con las variopintas historias de los más de 200 personajes (Maria Asquerino, Héctor Alterio, Alberto Closas, Juan Luis Galiardo, María Luisa Ponte, Aurora Redondo, José María Caffarel…) que acudieron al bufete y que centraban las tramas capitulares, episodios que fueron pioneros en tratar temáticas como la homosexualidad desde la normalidad.

En total fueron trece entregas, rodadas en localizaciones reales en celuloide y emitidas en el prime time de los viernes del otoño de 1983. Episodios con unos sólidos, naturales e incluso irónicos diálogos, de los que es difícil olvidar la complicidad entre los dos protagonistas, donde hablaban las miradas y los silencios. Tampoco su emotiva sintonía, carta de presentación, compuesta por Antón García Abril, que sumergía al espectador en la historia con una rotunda personalidad.

Hoy Ana Diosdado ha fallecido en la sede de la SGAE. Una todoterreno de la escena, pero la televisión deberá aprender siempre de su capacidad para contar historias próximas, cercanas, apasionadas, sí, pero también de su visión a la hora de crear personajes reconocibles y cotidianamente valientes. Las personas anónimas que, al final, cambian el mundo en el día a día, personajes que Ana Diosdado hizo inmortales de su tiempo y que son valiosa documentación para entender los quebraderos de cabeza de la España de hoy.

@borjateran

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Inteligente, irónico y marciano: así ha sido el estreno de Javier Sardá en Discovery Max

8:22 - Autor:

Un casco de moto invisible. Una montaña rusa en la bañera. Un móvil cascanueces. Un televisor que sobrevive encendido dentro de un tanque lleno aceite. Una persona que sobrevive dentro de un tanque lleno de aceite, junto a un televisor encendido.

Jugando con la ciencia de la forma más espectacular. Así ha arrancado anoche ADN MAX, el primer programa con plató de la historia de Discovery Max, que recupera a Javier Sardá como maestro de ceremonias.

La divulgación de la ciencia a través del entretenimiento es el motor de este programa, producido por 7 y Acción (El Hormiguero), y que supone la vuelta de un Javier Sardá en estado puro. Ese Javier Sardá -despierto, travieso y muy irónico-, que entiende la esencia del periodismo pero también el instinto del espectáculo televisivo.

Se nota que detrás de este nuevo formato están sus compañeros de confianza Jorge Salvador y Jordi Roca, claves en Crónicas Marcianas. De hecho, por momentos, la estructura del programa y las ráfagas musicales recordaban a los mejores años marcianos. Músicas que siguen igual de infalibles para marcar la emoción en emisión.

Como lo sigue siendo esa curiosidad juguetonamente ingenua de Sardá, que se contagia a través de la cámara y sirve como inteligente columna vertebral de un programa divulgativo que fluye tan eléctrico que no te da tiempo a cambiar de canal. Y es que ADN Max no confunde ritmo televisivo con prisas. Un desfile de ideas, informaciones, descubrimientos y colaboradores -destacan Martina Kein, Marta Márquez y Carlos Córdoba– que fluye pero no atosiga. Cada historia cuenta con su tiempo. La realización visual ayuda en tal cometido: luminosa, acogedora y viva.

Como también el plató del programa, una nave en los antiguos estudios Telson (que antes eran un matadero de pollos) que aprovecha al máximo sus ajustadas dimensiones hasta dar la vuelta a sus limitaciones, consiguiendo un resplandeciente espacio con amplitud, perspectivas y fugas escénicas.

Discovery ha acertado con este formato de entretenimiento que promete grandes momentos televisivos. Un programa que representa el mejor provenir de la TDT: invertir en ideas propias que marcan la diferencia y que conectan con el espectador desde su idiosincrasia nacional. Ahí está el futuro. Ahí está ADN MAX, una apuesta por esa creatividad que hace a nuestra televisión mejor.

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Borja Terán, editor


“Soy licenciado en periodismo y he trabajado como redactor, como ayudante de realización y también desarrollando contenidos en diferentes soportes (televisión, radio e Internet). Con la mirada siempre puesta en la creación, el estudio de los viejos y nuevos escenarios audiovisuales y el desarrollo de nuevos formatos para contar historias. Porque me temo que en mi partida de nacimiento ya constaba mi curiosidad infinita por los entresijos del mundo mediático.

Esa curiosidad es el cimiento de este blog dedicado a la televisión que nos toca vivir, sin dejar de recordar la del pasado y permitiéndonos soñar con la del futuro.”

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