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Ramón García vuelve a dar las campanadas: razones por las que esta decisión de TVE es un acierto

23 noviembre 2015 - 14:29 - Autor:

Hace justo 20 años que Ramón García dio por primera vez las campanadas en La 1 de TVE. Y, justo veinte años después, volverá a tomarse las doce uvas en el mismo balcón de la Puerta del Sol. De nuevo, Ramontxu y Anne Igartiburu serán los maestros del ceremonias del cambio de año de Televisión Española, el que reúne más espectadores frente al televisión por tradición.

Ramontxu cuenta con el récord al frente de las uvas, 13 ediciones en TVE más otras 2 en Antena 3. Es un referente en la Puerta del Sol, pero también en la historia de TVE. Él fue pionero, junto a profesionales de detrás de las cámaras, en revolucionar la presentación de las campanadas para que el espectador no se perdiera y simplemente con un golpe de vista entendiera los pasos a seguir para no atragantarse en el cambio del año. En su etapa, se terminó con una retransmisión caótica y se estructuraron los tipos de planos para diferenciar la bajada de carillón (con un plano descendente de la bola dorada), los cuartos (con un zoom que se acerca al reloj) y las campanadas (con un plano corto del reloj). Esta fórmula se sigue utilizando aún hoy: es la más efectiva y, desde entonces, ningún presentador se ha perdido.

Porque Ramón García nunca ha sido un busto parlante. Es un presentador todoterreno, que entiende las necesidades del espectador cada momento. Y siempre ha dotado a cada uno de sus espacios de una naturalidad apabullante en la que también está presente el humor, la ironía y, en definitiva, la complicidad que se construye con la dosis necesaria del intangible instinto del espectáculo, que se tiene o no se tiene. De ahí que Ramón esté en ese reducido grupo de comunicadores que sentimos como uno más de la familia.

Estas Navidades Ramón García vuelve un año más a TVE, vuelva a su casa. Y TVE debe aprender de su experiencia. En cualquier otro país de nuestro entorno, Ramón García seguiría siendo un presentador referencia de TVE. Por su icónica experiencia y control del plató. Pero España es diferente y no cuidamos la figura del presentador “institución”. Al contrario, nos solemos quedar en el prejuicio del artificio, sin valorar la perspectiva televisiva real y lo que se ha aportado al medio.

Los tiempos cambian, la televisión también. Pero nunca cambiará el valor de la gente que transmite, que despierta proximidad y que controla las necesidades en cada instante de un estudio de televisión. En ese sentido, es un acierto el regreso a TVE de un rostro tan representativo de la historia de la televisión. Ahora, falta que TVE se atreva más a jugar con las ideas, con la creatividad plural que va por delante y no teme en arriesgar, que, en definitiva, entiende la esencia de una cadena pública. O si no, dentro de cincuenta años, no podrán realizar formatos como Cachitos de hierro y cromo con las imágenes de nuestro tiempo. Porque ahora apenas se está gestando ese talentoso material creativo que marque la diferencia. Nadie se salta el miedoso guion preestablecido. Ya no es hora de imitar, ha llegado el momento de sorprender y creer en el vibrante espectador de hoy. Y eso mejor si se hace también con aquellos profesionales que entienden y modernizaron la televisión en España por fuera y por dentro. Como Ramón García.

A FONDO La gran mentira de TVE

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El polémico tuit del Telediario de TVE: ¿manipulación o error?

9:24 - Autor:

¿Manipulación o error? Sin entrecomillados, sin atribuir la declaración a nadie, como si fuera una verdad absoluta: <<El PP pide unidad frente al terrorismo yihadista, amenaza que exige un gobierno con experiencia como el de Rajoy>>, ha sentenciado la cuenta oficial del Telediario de TVE.

De nuevo, un error de manual que no se puede permitir Televisión Española. Como en la emisión catódica tradicional, la noticia que se comparte en Twitter debe estar escrupulosamente contextualizada. No es el caso de este tuit que, lanzado desde el perfil de los Telediarios, pasa la línea roja de confundir opinión con información.  ¿Quién dijo “amenaza que exige un gobierno con experiencia como el de Rajoy”? ¿Acaso es una argumentación oficial de la dirección de TVE?

En busca de ahorrar caracteres, tal vez se han extraviado las comillas por el camino. Pero es un fallo inadmisible para una cadena pública. Otra límite ético cruzado, que entronca de lleno con la susceptibilidad fomentada en la audiencia, que ha perdido esa confianza que tanto costó ganar a TVE.

Porque la credibilidad cuesta años alcanzarse y sólo basta unos minutos para perderse. Y, en los últimos 3 años, TVE ha vuelto a convertirse en una televisión que fomenta una imagen de ser de partido. Incluso es vista con preocupación desde el ámbito internacional. Tuits como este no ayudan, tampoco contratar periodistas externos por supuestos méritos ideológicos y relegar a la plantilla con independencia y perspectiva.

Por eso mismo, la audiencia de TVE ha descendido tanto en los últimos años: el público ya ha conocido unos informativos públicos plurales y no se conforman con las cocinas propagandísticas de antaño. Sin embargo, el derrumbe de la credibilidad no ha sido la única clave de la crisis de los Telediarios. También ha sufrido cambios otro de los pilares del éxito de los TD de la época de Fran Llorente: la forma de ordenar, presentar y explicar los contenidos. Y es que los responsables de TVE ha retomado métodos de contar la actualidad de hace veinte años. Pero ni la televisión, ni los espectadores funcionan como hace veinte años.

TVE ha resucitado un viejo y desfasado estilo a la hora de narrar las informaciones: se disminuye una cercana perspectiva social para dar paso a una voz institucional. Periodismo de ruedas de prensa por encima del periodismo que está en la calle, es consciente de su tiempo y crece al mismo ritmo que las narrativas audiovisuales.

Una TVE en la que se están reproduciendo errores que ya propiciaron la invisibilidad de una autonómica líder en la que sí se sentían reflejados los madrileños: Telemadrid, la televisión pública que enterró su esencia para ser un atrincherado altavoz gris desconectado de su sociedad.

A FONDO > La gran mentira de TVE

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Los miedos del audímetro: ¿por qué Ana Rosa Quintana no calló en el minuto de silencio en París?

22 noviembre 2015 - 12:07 - Autor:

En esta última semana, las cadenas de televisión han desplazado a sus primeros espadas a París. Hemos visto a presentadores acostumbrados a plató, como Susanna Griso, Antonio García Ferreras o Ana Rosa Quintana, a pie de calle. De esta forma, los principales canales pretenden demostrar su compromiso con la información al trasladar a sus rostros más reconocibles al lugar de los hechos. Se trata más de marketing que de información, pues ese trabajo se puede realizar con enviados especiales y con los maestros de ceremonias en su plató de Madrid. Sin embargo, así se pretende demostrar la capacidad de reacción de las emisoras, que te informan desde el mismo epicentro de la noticia.

No obstante, esto ha traído consecuencias de indignación viral, que evidencian el difícil límite entre información y espectáculo en acontecimientos de este calado. Así ha sucedido con la actitud de Ana Rosa Quintana, en plena conexión en directo, justo cuando se rendía un minuto de silencio por las víctimas en los alrededores de uno de los restaurantes atacados,Le Petit Cambodge.

El minuto de silencio se produjo. La plaza transmitía una mudez emocionante, pero Ana Rosa Quintana no calló. “Vamos a respetar el minuto de silencio”, dijo. Pero no lo hizo. Con frases como “Cada vez llega más gente, cada vez el altar es mayor. Hemos visto a la madre de uno de los que murió aquí… es impresionante el momento que estamos viviendo”, quebró el silencio en el corazón de París. Lo que ha propiciado una lógica indignación en las redes sociales.

En las imágenes, incluso se ve a una persona en la concentración observando a la presentadora española con cara de perplejidad irritada. Hasta el actor español residente en la capital francesa, Agustín Galiana, al que iba a entrevistar Quintana (a su lado, de espaldas, en la foto de arriba), se giró e intentó desaparecer del encuadre, como avergonzado.

¿Por qué Ana Rosa Quintana no respetó el minuto de silencio que se estaba viviendo a su alrededor? El problema es cuando el periodismo deja de ser periodismo para estar más pendiente de aquello que se creen convenientes a la hora de atrapar a las audiencias y que no se te escape ningún espectador a la competencia. Es decir, a Espejo Público de Susana Griso en este caso.

Tal vez, habituada a los engranajes televisivos para que no cambie de canal el público, Quintana pensó que si respetaba el minuto de silencio sus espectadores, impacientes, podían desconectar. Así que optó por rellenar ese minuto de frases sin percatarse del error. Porque en televisión un silencio puede hundir el share. O eso dicen.

Con este gesto en busca de aguantar a los televidentes en su programa, Ana Rosa Quintana no se percató de que lo más poderoso a nivel televisivo era el emocionante silencio que se respiraba en el lugar en el que estaba. Ese silencio conmovedor decía mucho más que cualquier comentario. Ese silencio, que su voz contaminó, era lo noticioso, era lo que quería sentir su audiencia. Y es que, en televisión, es mejor sentir que atarse a los miedos de las tácticas para mantener la audiencia. Aunque la batalla de las cuotas de pantalla no siempre lo permita.

@borjateran

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12 programas actuales que pasarán a la historia de la televisión

21 noviembre 2015 - 4:17 - Autor:

Un, dos, tres…, El Juego de la Oca, La bola de Cristal… La historia de la televisión nos ha dejado programas que han marcado a generaciones. Son inolvidables por sus ideas y su carisma. Pero ¿qué formatos dejarán huella de los que se emiten actualmente? En este 21 de noviembre, día mundial de la televisión, subrayamos 12 programas de la tele de hoy. Aún no podemos sentir nostalgia por ellos, porque se siguen emitiendo, pero ya nos permiten afirmar que se encuentran en los anales de nuestra tele.

1. SALVADOS

Salvados ha ido por delante del resto de los programas informativos de su tiempo. Incluso adelantando a la compañía que fue pionera en este ámbito, TVE. Ha sabido sumar lo mejor de los docushows temáticos a la información seria y creíble. Porque la televisión debe ser atractiva y entretenida siempre, trate el contenido que trate. También en actualidad social y política.  Y el resultado ha sido un formato consciente de su momento que, dure lo que dure, ya quedará tatuado en la historia. No sólo en la historia de la televisión, también como valiosísima radiografía de un tiempo. De nuestro tiempo. Y es que Jordi Évole ha sacado el periodismo de los despachos políticos para devolverlo al lugar del que nunca debió irse: la calle.

2. EL HORMIGUERO

Espinete, la Gallina Caponata, La Bruja AveríaEl Hormiguero ha continuado esa tradición de “mascotas” cómplices descubriéndonos a Trancas y Barrancas. Pocos entendían que un formato adulto contara con unos peluches como co-presentadores. Se equivocaban, claro. Y ese el secreto de los programas que pasan a la historia, que no sólo buscan sorprender al espectador, también a sus invitados, sus jefes y a sí mismos. Y esto sólo se consigue de una manera, tan fácil y tan complicada a la vez: con ideas. Siempre con ideas. De esta forma, El Hormiguero de Pablo Motos logra el más difícil todavía: inventar a diario (sí, a diario) momentos que no se parecen a los vistos en otros programas. Y, encima, atreverse a intentar superarse.

3. TU CARA ME SUENA

Tu cara me suena es el formato de entretenimiento español más vendido fuera de nuestras fronteras. Su éxito se sustenta en la comedia que desprende, pero también al hecho incontestable de que se trata de un programa que cuida la forma y el fondo al milímetro: un espectáculo televisivo mimado, con una puesta en escena brillante que se renueva constantemente y un guion que apuesta por el buen rollo del instinto del espectáculo sin miedo a jugar con la risa y la emoción en positivo. Y es que, más allá de rimbombantes transformaciones físicas o de las canciones reconocibles para el público masivo, el ingrediente que ha coronado el éxito de Tu cara me suena es que, por encima de todo, no es un formato obvio (ni en selección músical, ni en presentación de los temas -recordando o descubriendo a las nuevas canciones de otro tiempo-, ni en aquello que sucede en los ‘entreactos’). Al contrario, sorprende con maquinaciones creativas que nadie se espera, despertando en la audiencia una ilusión genuina que está en peligro de extinción.

4. GRAN HERMANO

El superformato que revolucionó la televisión en el año 2000, pues incorporaba casi todos los géneros en sólo un programa: culebrón, talk show, concurso, debate, espectáculo, cotilleo, sorpresa, documental y, sobre todo, realidad. Y la realidad siempre es un valor añadido en la pequeña pantalla. Quince años después, en España sigue vigente con un éxito sin fecha real de caducidad. Ha sabido evolucionar y reinventarse sin bajar nunca la guardia. Aunque, en nuestro país, pasará a los anales de la televisión como sinónimo de la personalidad arrolladora de Mercedes Milá. Ella y Gran Hermano son ya inseparables.

5. CUARTO MILENIO

Cuando Iker Jiménez adaptó a la televisión su programa de la Cadena Ser, Milenio 3, se podía haber quedado en el tópico de tertulia estática y gris. Pero supo utilizar las herramientas del periodismo televisivo para enriquecer su formato, hacerlo más divulgativo, incluso cuando se trata de hablar de temas paranormales y con escaso vínculo con la realidad. Por eso el programa también aprovecha los superpoderes de la ficción, dando luz verde a recreaciones, con una realización esforzada (que no olvida la importancia de la iluminación, las músicas y la fotografía) y, sobre todo, al igual que hacían los grandes como Chicho Ibáñez Serrador, creyendo en la imaginación. Esa imaginación que no teme hacerse preguntas sin respuesta sencilla y enriquece cualquier proyecto.

6. MASTERCHEF

Sabíamos que España era un país con un vínculo especial con la gastronomía. Sin embargo, MasterChef ha demostrado que se puede hacer un gran show entre fogones más allá de las recetas. Un programa en el que hablan tanto los diálogos como los silencios, que cuenta una historia apasionada y espectacular a partes iguales. Hasta cuando surgen recetas inauditas como un tal ‘León Come Gamba’.

7. PASAPALABRA

Pasapalabra ha evitado el desgaste y ha conseguido no resultar repetitivo tantos años después, con cambio de cadena incluido. Lo logra porque el formato va creciendo con el tiempo a través de un presentador cómplice, Christian Gálvez. unos concursantes tan imprevisibles como próximos para la audiencia y unas preguntas que son fáciles de responder desde casa, donde existe además un gran pilar reconocible crucial: el rosco, la prueba que quisieran tener todos los juegos culturales: identificable, emocionante, rápida y magnética.

8. SÁLVAME

Sálvame mató el corazoneo en televisión para dar paso a un surrealismo de patio de vecinos. Sus colaboradores convertidos en personajes (algo desquiciados) han marcado tendencia, hasta contagiar toda la parrilla de entretenimiento de Telecinco. Incluso los realities de supervivencia han terminado por parecerse a Sálvame. Una factoría de celebrities de barrio (y polígono) en la que todo el mundo es susceptible de ser sometido a una sesión de polígrafo. Es el triunfo de la gente no-perfecta. Con sus miserias, con sus traumas, con sus emociones, con sus delirios. Comen en plató, miran el móvil, se aburren de su propio programa en directo (y se nota), pero no pasa nada: entretienen a su público, que es tremendamente fiel. En definitiva, el culebrón del propio plató hecho programa y comandando con un presentador principal que sabe no tomarse el chiringuito demasiado en serio cuando toca.

9. SABER Y GANAR

Es obvio: Jordi Hurtado ya está en la historia de la televisión. Y de los memes. Casi dos décadas después de su estreno, Saber y Ganar se mantiene como el programa más visto de La 2. Su sintonía es ya una reconocible banda sonora de la sobremesa. Paradojas de nuestra pequeña pantalla: el concurso con preguntas más difíciles de la tele que, en cambio, entrega los premios más ajustados. Pero no pasa nada, porque aquí lo importante sí que es participar. Y lo demuestran los propios concursantes, que el formato exprime durante largas temporadas (con repescas) y terminan siendo casi uno más de la familia.

10. ¿QUIÉN QUIERE CASARSE CON MI HIJO?

No es un programa de buscar pareja, no es un reality de convivencia: es una telecomedia del absurdo que se construye a través de un casting delirante que conecta con la complicidad de la audiencia más joven y activa en las redes sociales. Lo consigue gracias a un constante flujo de guiños (malvados) con el espectador, que es el último que participa en el programa al crear su propio chascarrillo, meme o gag en sus redes sociales personales. ¿Quién quiere casarse con mi hijo? ya está en el olimpo de los formatos que perduran en la memoria porque ha innovado en una reconocible manera de realizar humor a través de la manipulación de los vídeos. La tele-realidad que se da la vuelta a sí misma para alcanzar el sketche apoteósico que arrasa en comentarios del universo viral.

11. LA VOZ

La Voz no tiene grandes alardes escénicos, ni espectaculares juegos de luces, ni piruetas de atractivos cuerpos de baile. El combate amable entre el jurado, los cantantes y sus familiares o amigos ha bastado para crear historias que despiertan el interés en la audiencia masiva. Aunque, de nuevo, el gran éxito del formato surge a partir de su elemento más reconocible: las rojas sillas giratorias. La poderosa premisa del talent show: ¿se girarán los coaches o no se girarán? Y así toda la noche, porque ver si pulsan o no el botón con cada candidato te deja pegado. Tanto, que esas sillas, en determinados países, ya se colocan en tours turísticos televisivos. Para realizarse la autofoto correspondiente, claro.

12. PESADILLA EN LA COCINA
En un país de bares, Alberto Chicote ha contado con la dosis perfecta de la mala leche del Doctor House y la cercanía cómplice de Karlos Arguiñano. Dice verdades como puños, suelta aquello que el espectador se pregunta en su casa y no se queda sólo en el conflicto: también (para enternecer al share) procura entender los problemas y sentimientos de sus víctimas. Severo, pero tierno. El guía perfecto para conducirnos por esas cocinas del infierno que van a ser difíciles de olvidar. Como las frases del propio Chicote, que ya se han convertido en populares: “eres más guarro que la Potitos”, “esto no es gastronomía, es balística“… Las hemos hecho nuestras.

RETRATO DE LO QUE SOMOS

12 formatos para la memoria de la televisión de hoy, una televisión que realiza una radiografía de lo que somos pero también define las carencias: España cuenta con una tele que necesita ser más valiente y generar más industria. El camino de TVE hacia una preocupante fragilidad y la comodidad de las privadas, relajadas en un modelo de negocio sustentando en sólo dos grupos de comunicación, está impidiendo contar con una factoría de contenidos más plural. Hay aparentemente casi de todo, pero falta invertir más en talento diferenciado y, de paso, creer en la inteligencia del espectador. Sobra mucha televisión de usar y tirar. España se merece más alternativas de contenidos de calidad por fuera y por dentro.

> 10 iconos de la televisión en España

@borjateran

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6 errores que los creadores de ‘Yo quisiera’ han aprendido de un fracaso llamado ‘Dreamland’

20 noviembre 2015 - 9:17 - Autor:

La escuela de Dreamland ha cambiado de color sus paredes para ser el decorado de Yo quisiera, una nueva ficción juvenil con canciones incorporadas. Se repite la fórmula de éxito de otras ficciones del género. Niña con una vida secreta exitosa. Si Hannah Montana tenía una doble personalidad como estrella de la música, en Yo quisiera Lana (que así se llama la prota, que da vida Lucía Gil) es una bloguera de influencia que, por cierto, también canta. Porque estas producciones adolescentes mejor siempre si dan el cante.

1. Canciones que aparecen cuando menos te lo esperas

Porque en Yo quisiera cantan. Claro que cantan. Christian Sánchez, el chico protagonista, es experto en componer hits. Y la serie lo aprovecha, como lo aprovechó Dreamland, producción en la que también fue cabeza de cartel. Aunque con una diferencia: aquí se canta en español (nada de chapurrear inglés) y las canciones están incorporadas mejor en la trama. Un poco mejor, al menos. Al revés que en el mundo de Dreamland, donde se evidenciaba que primero hicieron videoclips musicales y luego pensaron un guion para intentar dar un sentido lógico al capítulo. Pero poco o nada tuvo sentido. En Yo quisiera, por suerte, justifican los temas y se han sacado de la manga una especie de bar, como el CBC de Al salir de clase, escenario ideal para que aparezcan artistas invitados y se pongan a promocionar su música. Al final, va a ser verdad eso de que todo está inventado.

2. Justificar (mejor) la trama

Lana se enamora de André, que interpreta Christian Sánchez, que, a su vez, está más pillado por su papel de bloguera en la sombra. Claro, no sabe que ambas son la misma persona. Conflicto apoteósico, sí. Nada previsible. Y aunque el perfil físico de Christian, marcando músculo con camisetas de tirantes bien apretadas, no parece que congenie demasiado con las adolescentes de hoy en día (que prefieren más el rollo de Abraham Mateo y Los Gemeliers), los guionistas sí que han sabido justificar su presencia en la historia. Es camarero, no estudiante. Y lo venden en las tramas como el amor prohibido por ser bastante más mayor.  Aún así, André se pone gorras para estar a la moda abrahamer.

3. Protagonistas más jóvenes… e identificables

Y es que exceptuando el papel de André y las familias de los niños, en Yo quisiera han reducido la edad de los protagonistas para que su audiencia potencial se sienta identificada. No son un cuerpo de baile, son chavales con perfiles más reconocibles por parte del espectador. Además, han optado por un reparto multicultural, justificado en el nombre del colegio. Una mezcla un poco raruna de acentos, sí. El motivo: triunfar al otro lado del océano, pues esta serie está concebida para engatusar al público latino, que consume fervientemente este tipo de formatos, aunque evidencien una producción más low costYo quisiera nos descubre un abanico de dignos actores del culebrón de Galavisión. Sólo falta un cameo de Don Francisco.

4. Espacio libre de humos

Las reservas de humo se agotaron con Dreamland. Y es que, para hacer más bonita la factura visual de la serie, se optó por inundar el set de una humareda digna de El Coloso en Llamas. Tal vez creyeron que las coreografías quedaban así más espectaculares. Casi costaba reconocer al elenco. En Yo quisiera no hay humo (lástima) y han hecho un curso de bricomanía para redecorar la escuela con un toque más limpio, blanco y luminoso, que funciona mejor a la hora de engatusar al zapeador. Su claridad entra por los ojos de la audiencia de un canal como Divinity.

5. Hablar de redes sociales todo el rato

Ay, tía, no me ha puesto un like. Las redes sociales son las constantes protagonistas de Yo quisiera. Ya no importa tanto el talento del esfuerzo y eso de la “fama cuesta” que contaba Dreamland. Aquí está omnipresente la preocupación del siglo XXI: los followers. El público objetivo se siente más reconocido en los conflictos de “instagram” que con el sudor de duras coreografías. La serie, además, se estructura a través de apuntes de moda que va dando la protagonista a través de su web, intentando aprovechar el furor actual por los tutoriales y blogs de belleza.

6. Historia sencilla de seguir

En Dreamland las tramas eran tan inconexas y locas que se notaba que todo estaba pillado con alfileres. Se confundía improvisación con ficción. Era difícil entender con claridad una historia definida y ordenada. En Yo quisiera se han centrado en narrar una historia coral, sustentada en dos protagonistas. Luego, ya si eso, te los crees. O no. Pero es fácil de seguir el guion y no perderse. Han metido en la batidora para el éxito cientos de elementos que ya hemos visto: malas de culebrón venezolano, amores imposibles, artistas en potencia en busca de cumplir su sueño, desilusiones escolares y unos cuantos semidesnudos gratuitos para alegrar la vista. Seguramente ya hemos visto todos estos trucos en la tele con más arte y pretensión, pero Yo quisiera hace su función: evadir.

@borjateran

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La muerte de la pausa para la publicidad en televisión

19 noviembre 2015 - 8:32 - Autor:

El espectador lo olvida a menudo, pero la televisión en abierto se financia por obra y gracia de esas molestas pausas para publicidad. Son los malditos intermedios, la fuente de ingresos para producir programas y series. De ahí que los anuncios tengan el privilegio de interrumpir de cuajo y sin escrúpulos cualquier emisión.

Las muñecas de Famosa, el primo de ZumoSol, Don Limpio… La historia de la televisión se construye a través de anuncios míticos. Pero los consumos televisivos están cambiando para siempre. Más de lo que se cree en las cúpulas de las cadenas convencionales.

Las nuevas generaciones, posteriores a la era digital, ya no cuentan con paciencia para soportar una promoción convencional. Buscan el cursor para pasar hacia delante el anuncio de marras. Skip ad, please. El consumo masivo de la televisión a la carta, el video bajo demanda, está a la vuelta de la esquina. Su integración en la sociedad parece imparable. No sólo a través de plataformas centradas en ficción (como Netflix), también en nuevas formas de producción de contenidos que ya no necesitan de una “parrilla” de programación al uso para encontrar su hueco. A veces simplemente necesitan algo tan alcance de todos como YouTube.

Y en esas plataformas, la pausa publicitaria, tal y como la conocemos, no existirá. Por tanto, la relación entre el anunciante y la compañía de contenidos televisivos evolucionará hacia otro escenario. Porque el público está más inmune que nunca a la publicidad entendida en un sentido clásico, y los anunciantes necesitan nuevos vehículos para hacer llegar sus mensajes.

Para lograrlo, sólo hay una camino: devanarse los sesos para lograr, de la manera más creativa e impactante, que la publicidad se integre en los propios contenidos. Ya sea con patrocinios, menciones integradas o la inversión en un formato que se asocie con el producto. Porque, al final, la mejor publicidad televisiva es la que cuenta una historia más allá de vender una moto. La publicidad que consigue estar dentro de la esencia del formato televisivo, sin ser una acción invasiva. Esa es la publicidad con la que el espectador se termina identificando e incluso compartiendo en sus redes sociales.

Nuevas plataformas a través de Internet son las que sostendrán la televisión del futuro. Es una realidad, los contenidos se consumen cada vez más en formatos móviles. No es el fin de la televisión tradicional, que seguirá acogiendo aquellos géneros en directo que llevan implícita la experiencia colectiva (realities, concursos, informativos…), pero para el resto de los espacios, el espectador no contará con la necesidad de esperar: lo verá cuando decida.

Para llegar con fuerza al espectador, los anunciantes deberán matar el spot tradicional, la pausa publicitaria de toda la vida, para dar paso a fórmulas como el branded content, término que hace referencia a contenidos vinculados a una marca y que amplifican la confianza del consumidor hacia ese sello. El branded content hace que la relación entre la marca y el consumidor se vuelva más sólida, fiel y poderosa que con un simple anuncio, sobre todo si apuesta por la libertad de las ideas y los creadores y no se repiten tácticas de la era analógica. Ese es el principal problema de la industria audiovisual española, que intenta reproducir roles de éxitos pasados cuando la gran oportunidad pasa por la innovación: porque las maneras de consumir, sentir, vivir e interactuar la televisión avanzan hacia terrenos nuevos, inexplorados y excitantes, como nunca antes lo han hecho.

La verdadera revolución televisiva, tras la llegada del color, no ha sido la TDT: es la posibilidad de que cada espectador construya su propia forma de ver la televisión, sin que te digan cómo y cuándo disfrutarla. Y, en medio de esta revolución, sólo será eficaz aquella publicidad que consiga sorprender a este espectador de hoy en día, que es indómito, resabiado y está de vuelta de todo.

@borjateran

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Mariano Rajoy y Pedro Sánchez, próximos invitados del programa de Bertín Osborne

18 noviembre 2015 - 14:03 - Autor:

El marketing de la campaña electoral se juega en los programas de entretenimiento de prime time, donde están los votantes indecisos. Así que finalmente el formato de Bertín Osborne sí abrirá su emisión a los candidatos a las próximas elecciones generales. Al menos, a los líderes dos principales partidos.

El próximo día 25 de noviembre participará en ‘En la tuya o en la mía’ Pedro Sánchez, líder del PSOE, y el miércoles 2 de diciembre hará lo mismo Mariano Rajoy, presidente del Gobierno.

Osborne se había mostrado reticente con la idea de recibir representantes políticos por temor a que la Junta Electoral obligara a que pasaran por su “casa” todos los candidatos a las próximas elecciones generales. Pero, al final, sí que participarán el Presidente del Gobierno y el líder de la oposición. ¿Tendrán hueco también Pablo Iglesias y Albert Rivera?

El espacio de entrevistas que presenta Bertín Osborne en La 1 de RTVE es uno de los programas revelación de esta temporada y ha obtenido desde su estreno, el pasado mes de septiembre, una audiencia media de 3.268.000 espectadores y 17,3 por ciento de cuota de pantalla en sus diez emisiones hasta la fecha, el mejor prime time de entretenimiento de la actual TVE.

Unos resultados de audiencia que han propiciado que el interés por ser entrevistado en el programa se ha multiplicado desde su estreno, en el que pocos creían. Ahora, el programa de Bertín es visto como una excelente plataforma para crecer en relevancia pública, para crecer en influencia a través de una charla amable y campechana.

Por tanto, es el escenario perfecto para crear esa amable postal electoral que buscan Rajoy y Sánchez. Aunque, eso sí, no podrán evitar las parodias y memes que salgan de dicha entrevista….

> Las 7 razones del inesperado éxito del programa de Bertín Osborne

> La campaña electoral más televisiva. Los motivos

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TVE vuelve a los programas infantiles con una sitcom a lo ‘Big Bang Theory’

9:05 - Autor:

Ya están instalados los decorados en el Estudio 6 del centro de producción de Televisión Española de Sant Cugat del Vallés. TVE ha dado el pistoletazo de salida a la grabación de una sitcom para los más pequeños de la casa. El proyecto se llama Big Bang Clan y pretende jugar con la imaginación de los niños a través de la esencia de la comedia de situación, al más puro estilo norteamericano.

Una escuela, una buhardilla, una cocina y un laboratorio son los primeros decorados alojados en el plató. Ahora sólo falta poner nombres a los protagonistas de esta teleserie con la que TVE vuelve a la producción propia de un formato infantil, que verá la luz en el canal Clan.

Estimular la creatividad e inquietudes de los niños, potenciando un entretenimiento de calidad que enseñe y entretenga en un contexto próximo, mostrando nuestra realidad social y cultural, son objetivos primigenios en la esencia de Televisión Española. Sin embargo, en los últimos años, la cadena pública ha relegando los espacios infantiles, dando más protagonismo a series de animación extranjeras. A diferencia de lo que ocurre en emisoras homólogas como la BBC, que no bajan la guardia y siguen potenciando la inversión en espacios para la infancia.

Una oportunidad perdida no sólo para el canal, especialmente para la propia sociedad. Aunque no todo está perdido, en estos días, parece que se frena esta tendencia involutiva de TVE con este particular Big Bang Clan, que, además, se realiza desde Sant Cugat, cuna de programas infantiles tan míticos como Los Lunnis o el reputado PIC-NIC.

Esta vez, este retorno al show infantil será con una sitcom. Un Friends mini por y para niños. Aunque la televisión pública necesita fomentar más su programación junior, más allá de esta sitcom y de sus nuevas coproducciones de animación (‘Mya Go’, ‘My preschool monster’, ‘Tutú’ y ‘Cleo’), y apostar también por otros géneros de programas contenedores que fomenten la imaginación y el desarrollo de competencias como aprender a aprender y aprender a ser, en un contexto rico, inquieto y estimulante en el que se priman los valores que impulsan a un futuro mejor.

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El rifirrafe entre Wyoming y Albert Rivera por la retirada de los nombres franquistas de las calles

9:00 - Autor:

Cordial, pero tensa. Así ha sido la visita de Albert Rivera a El Intermedio, sobre todo cuando el líder de Ciudadanos marcó su posición sobre la decisión de quitar las placas franquistas de las calles de España. “Es triste servicio honrar la memoria de una víctima y querer vivir en la plaza del señor que lo mató”, refutó Wyoming.

No es la primera vez que Wyoming responde a Rivera sobre este asunto. Ya rebatió su posición sobre la memoria histórica desde el programa de La Sexta. Este comentario del presentador se ha convertido en viral a través de las redes sociales:

@borjateran

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De Justino a Astraco: los parecidos razonables de personajes de la TV española con Pixar

17 noviembre 2015 - 11:00 - Autor:

Plagio. Imitación. Copia. Dicen que las ideas son más volátiles que nunca y que todo está inventado. Vivimos en un mundo donde la simple coincidencia se confunde, en muchas ocasiones, con inspiración. O viceversa.

Ayer, la Lotería Nacional estrenó su nuevo anuncio de El Gordo. Esta vez, en animación 3D. Dibujos animados para dificultar más la creación del meme y parodia de turno desde las redes sociales. Aunque ha dado igual. Incluso al ver el spot, rápidamente, muchos han gritado sobre el parecido más que razonable del protagonista de la historia, el entrañable Justino, con un viejo conocido, Carl Fredricksen, el abuelo de UP.

¿Coincidencia? ¿Inspiración? Más bien cánones del diseño actual, la animación 3D sigue unos cauces de expresividad muy marcados, en donde Pixar, con películas como UP, ha ido por delante e implantado una tendencia internacional de la que es complicado escapar en la búsqueda de conectar con la emoción del espectador.

Justino parece una versión joven de Carl. Porque Justino tiene los mismos rasgos emocionales de Carl: ese tío abuelo, con narizota y mirada de buena gente, que siempre nos da ganas de achuchar. Una apuesta segura, en definitiva.

No es la primera vez que nuestra televisión cuenta con un personaje que se parece más de la cuenta a un diseño de Pixar. El concurso de Cuatro 20P, presentado por Josep Lobató, estaba protagonizado por una mascota resabiada de nombre Pe. Los rasgos de este robot recordaban en demasía a EVA, la novia de Wall-e, obra maestra de Pixar. Nadie se quejó, no era un plagio. Pero Pé era indudablemente la hermana ortopédica de EVA. Y es que los directivos de nuestra televisión son muy de pedir “productos” que sigan la estela de fórmulas probadas de triunfo social internacional, que saben que están contrastadas y funcionan.

De hecho, en ese juego de los parecidos razonables, puede parecer también que hasta Pixar plagia creaciones españolas. Así da la sensación al ver a Buzz Lightyear de Toy Story que recuerda en demasía al autóctono Astraco, el mítico personaje de Los Mundos de Yupi de TVE -creado a finales de los ochenta-.

Los creadores de Pixar jamás vieron la serie de producción propia de Televisión Española y, sin embargo, crearon prácticamente un personaje clónico, Y es que la fantasía colectiva de seres imaginarios es más finita de lo que parece, pues los creadores de cine y televisión buscan personajes peculiares y, al mismo tiempo, empáticos.

Y la empatía se construye a través de esa expresividad de los sentimientos universales que se dibuja con rasgos clásicos muy establecidos. Así la estética de Pixar ha colonizado nuestra emoción, es global y crea escuela, sus personajes han encontrado los patrones para disimular las limitaciones de la animación 3D. Porque la animación 3D aún cuenta con limitaciones para plagiar las transparentes texturas de la realidad.

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Borja Terán, editor


“Soy licenciado en periodismo y he trabajado como redactor, como ayudante de realización y también desarrollando contenidos en diferentes soportes (televisión, radio e Internet). Con la mirada siempre puesta en la creación, el estudio de los viejos y nuevos escenarios audiovisuales y el desarrollo de nuevos formatos para contar historias. Porque me temo que en mi partida de nacimiento ya constaba mi curiosidad infinita por los entresijos del mundo mediático.

Esa curiosidad es el cimiento de este blog dedicado a la televisión que nos toca vivir, sin dejar de recordar la del pasado y permitiéndonos soñar con la del futuro.”

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