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Concierto de Año Nuevo: cuatro valores (televisivos) para su éxito

1 enero 2016 - 14:03 - Autor:

El 1 de enero despierta con una tradición a ritmo de la familia Strauss. Es el Concierto de Año Nuevo de la Filarmónica de Viena, una emisión que congrega a más de 50 millones de espectadores. Es el triunfo de fusionar con inteligencia la música clásica con la emoción del espectáculo televisivo. Sin demasiados complejos.

Desde 1959 lo emite la televisión pública austriaca, la ORF, a nueve países a través de Eurovisión. A partir de entonces, la calidad de la emisión no ha parado de crecer con un instinto catódico brillante.

Porque la ORF ha dado en la diana de una de las esencias de una televisión pública: no segregar aburriendo, quedándose en el tópico de la cultura gris. Al contrario, populariza la cultura gracias a los engranajes de la televisión. Destacamos cuatro valores de una emisión emblemática, que te deja emocionantemente pegado a la pantalla.

1. La importancia de la realización al milímetro

Como la música clásica, la realización de un programa de estas características requiere un guion milimetrado, que muestre una coreografía de planos en donde al espectador, al mismo tiempo que escuche, no se le escapen ningún detalle instrumental importante: sienta la fuerza de cada maestro en acción.

El Concierto de Año Nuevo dibuja esa coreografía visual, siempre al compás, con una vibrante armonía de encuadres fruto de las escuelas de realizadores de siempre: que mimaban cada movimiento después de horas de ensayo escribiendo una planificación acorde a la partitura y a la localización desde donde se desarrolla el acontecimiento. Para exprimir el lugar al máximo, para contagiar e impulsar la belleza de esa Sala Dorada de laMusikverein de Viena. En España, los realizadores de RTVE realizan un gran trabajo en este sentido. Son la gran escuela de nuestra televisión.

2. Viejo y nuevo, compatibilidad de caracteres

El Concierto de Año Nuevo aprende de la historia de la televisión y, además, prueba las nuevas tecnologías para hacer crecer las narrativas audiovisuales. De la cámara aérea al micro plano detalle. Sin olvidar la iluminación y la fotografía que arropa la belleza de la materia prima que se dispone en los decorados naturales. Recordándonos la importancia de cuidar el envoltorio en una era en la que las cadenas no tienen tiempo para preparar las emisiones para realizar televisión de verdad. Porque sin una buena realización ensayada la televisión no funciona igual. Pincha.

3. Teatralización

La televisión pública austriaca no se ha quedado en el concierto y ha ido más allá: enriqueciendo la emisión desde otras localizaciones. Así la cadena crea un postal extrasensorial e incorpora tramas casi cinematográficas con diferentes intérpretes (ballets, actores, peatones…) para contar una historia a través de la imparable combinación entre la música, la historia arquitectónica de un país y el movimiento de la vida. Incluso algunos de los propios músicos van protagonizando ciertos gags, con cierto humor, guiños cómplices que humanizan.

4. La emoción

El Concierto de Año Nuevo no está formado por largas sinfonías sino por piezas breves y luminosas. Polcas, valses y fragmentos de operetas para acabar con la famosa entrada en falso del vals de Strauss y terminar con la emoción en alto gracias al icónico palmeo acompasado del público en la pieza final, el patio de butacas se convierte en arte y parte como colofón. Todo un símbolo, porque la mejor televisión es la que cuenta con símbolos emocionantes. Y el Concierto de Año Nuevo es la mejor televisión. En calidad y calidez, en fondo y forma, en historia sonora y visual.

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La familia que se hizo viral con su reacción en las no-campanadas de Canal Sur se come por fin sus uvas (VÍDEOS)

5:21 - Autor:

El pasado año se quedaron compuestos y sin uvas. Pero no importó. Decidieron compartir el auto-vídeo que inmortalizaba su cara de asombro ante las campanadas interruptus de Canal Sur. “Abuelo, pon Telecinco”

2015. EL ASOMBRO

Han pasado doce meses y esta familia, que se hizo viral con su reacción antes las no-campanadas, se ha redimido. Este vez, Canal Sur no ha fallado. Y, en esta entrada de 2016, han podido comerse las doce uvas. Todas. Enteritas. Y han vuelto a grabarse, manteniendo incluso el mismo encuadre. Eso sí, los comensales han aumentado.  Consecuencias de la fama cibernética…

2016. EL APLAUSO

Así son los tiempos de la multipantalla en los que la más poderosa realidad, la realidad incontrolable e imprevisible, surge espontáneamente desde las redes sociales, adelantando a la televisión tradicional. Los propios usuarios son creadores de contenidos, a veces contenidos imparables. Ha cambiado la cadena de producción audiovisual, pero no la esencia: el triunfo de lo ingenuamente genuino.

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Telecinco da la campanada con sus presentadores en ropa interior para superar a Pedroche en Nochevieja

1:03 - Autor:

Tras las transparencias del pasado año, el regreso de Cristina Pedroche a la Puerta del Sol venía impregnado de expectación. No ha decepcionado. De hecho, apareció con una capa para crear más suspense antes de descubrir su vestido. Y no defraudó: más transparencias aunque, ahora, realizadas a medida con “20.300 cristales”. Incluso la colaboradora de Zapeando salió a saludar al balcón. Como la Reina, pero más descocada. Funcionó su química con Carlos Sobera, curtido en las doce uvas y rápido de reflejos como maestro de ceremonias. Antena 3 se ha salido con la suya: llamar la atención tras años en los que su retransmisión de las campanadas pasaba desapercibida.

Pedroche ha sido un éxito viral, a golpe de trending topic, aunque Televisión Española es la que ha marcado el compás de la Nochevieja. Su fórmula se mantiene infalible y destaca frente a sus rivales, por calidad de producción: en guion, en realización y en propuestas con cuatro formatos diferentes (humor, show, nostalgia y directo). Después del sobresaliente especial de José Mota (con parodias de Manuela Carmena y Ada Colau), Ramón García ha celebrado el 20 aniversario de su primera vez en Sol. Aquel estreno fue con Ana Obregón de pareja. Ahora, a su lado, Anne Igartiburu, también veterana con 11 años consecutivos dándonos los cuartos.

Anne (con un espectacular vestido rojo ceñido) ha demostrado su luminosa elegancia habitual y Ramontxu (con clásica capa negra no ceñida) su seguridad, cómplice con la audiencia. Una retransmisión que es la más institucional de todas las cadenas, desde una TVE que, últimamente, se toma demasiado en serio en este tipo de acontecimientos. Falta implevisibilidad. TVE opta por la solvencia de la tradición con la que se aseguran tener todo controlado. Por suerte, Ramón, con su visión televisiva, realizó algún guiño que sirvió para quitar hierro a una de las emisiones más vistas del año. Una fiesta que, además, ha servido para dar el pistoletazo de salida al año del 60 aniversario de la televisión pública (con acertado grafismo especial-puedes verlo abajo-). Así lo recordaron Ramón García y Anne Igartiburu desde su balcón, el mejor localizado de todas las cadenas, justo delante del reloj.

Una planta más abajo de los experimentados Ramón y Anne, los referentes, había cuatro novatos estrenándose en este cometido en Telecinco y Cuatro. Estos primerizos han sido los protagonistas de Cámbiame, el show de cambios de look del mediodía. Marta Torné, Pelayo Díaz, Natalia Ferviú y Cristina Rodríguez llegaron sin complejos a Sol. Su emisión fue menos una retransmisión de relojería y más un show a tono con Telecinco. Y tal vez para hacer olvidar el efecto Pedroche de la cadena rival, los rostros de Telecinco han dado un paso más allá y se han aparecido en la Nochevieja en ropa interior. Sí, en ropa interior (roja, claro). Es lo que faltaba en nuestra tele. Un golpe de efecto que era con lo único con lo que podían destacar ante la dura y asentada competencia.

Eso sí, hicieron un corte para publicidad y se vistieron. Porque, aunque no lo parezca, pasar de año en paños menores se ve que es demasiado hasta para Telecinco. Pero el equipo de Cámbiame lo estaban disfrutando con sus habituales caracteres (Natalia Ferviú, se vino muy arriba). Pero lo mejor Marta Torné. La emisión en vivo de Nochevieja nos ha rescatado a la mejor Torné: un animal del directo.

A diferencia de Cuatro, engullida por la personalidad de Telecinco, La Sexta sigue manteniendo su entidad propia en las campanadas. Eso sí, la cadena mayor, Atresmedia, ha robado a Pedroche (con la que la cadena logró máximo el pasado año) para apostar por Alberto Chicote y Andrea Ropero, de La Sexta Noche. La emisión más austera.

EL ANTITELEVISIVO RELOJ DE SOL

El 31 de diciembre todos los ojos miran al reloj de la Puerta del Sol. Sin embargo, el enclave español para el cambio de año, es uno de los más deslucidos a nivel internacional. Un reloj desnudo, sin fuegos artificiales, sin contefi, sin proyectores de luz. Durante años, la Comunidad de Madrid intentaba hacer más atractiva su sede en la Real Casa de Correos, pero en los últimos tiempos se ha apostado por una rancia austeridad, sin amplitud de miras, que desaprovecha la posibilidad de realizar una atrayente postal de Madrid. A pesar de que poner cuatro focos que realicen haces de luces en el cielo no cuesta nada y aporta mucho. O incorporar una proyección a través de mapping (que no es sinónimo de anuncio publicitario de Coca-Cola, como se coló el año pasado).

España está huérfana de esa sensación de celebración que envuelva, de forma más icónica, la fachada del reloj que nos une cada 31 de diciembre. Pero, no, este 2015 que dejamos atrás, el reloj solo ha cambiado el cartel de luz que felicita el nuevo año. Del emblemático neón verde a un led con una tipografía con una personalidad modernizada. Justo lo que falta a Sol, personalidad apoteósica y festiva para amplificar la simbología del kilómetro cero de Madrid y que se contagie, a través de la tele y las redes, por todo el mundo. Lo que viene a ser hacer marca. Lo que viene a ser construir emblemas que sean referencia.

@borjateran

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Borja Terán, editor


“Soy licenciado en periodismo y he trabajado como redactor, como ayudante de realización y también desarrollando contenidos en diferentes soportes (televisión, radio e Internet). Con la mirada siempre puesta en la creación, el estudio de los viejos y nuevos escenarios audiovisuales y el desarrollo de nuevos formatos para contar historias. Porque me temo que en mi partida de nacimiento ya constaba mi curiosidad infinita por los entresijos del mundo mediático.

Esa curiosidad es el cimiento de este blog dedicado a la televisión que nos toca vivir, sin dejar de recordar la del pasado y permitiéndonos soñar con la del futuro.”

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