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Buenafuente: los 3 fallos y los 3 aciertos de su estreno en la TV de pago

12 enero 2016 - 3:08 - Autor:

Codificado. Así ha regresado Buenafuente a la tele con Late Motiv. Su nuevo late night, que supone la primera gran apuesta por la producción propia de entretenimiento de Movistar+. El formato será uno de los buques insignia de la nueva cadena #0. Aunque, estas semanas, mientras la plataforma de Telefónica lanza esta frecuencia, el programa se puede ver cada noche, de lunes a jueves, en un extinto Canal Plus. España.

Había expectativas muy altas en esta alternativa nocturna. De momento, apuntamos tres fallos y tres aciertos, siempre a nivel televisivo, de un programa pretendidamente hipster que juega con la ventaja de que no deberá lidiar en la batalla de las audiencias.

FALLOS

1. EL DECORADO YANQUI

Buenafuente se ha mudado a Madrid. Exactamente a los Estudios que han dado cobijo a Canal Plus y los inicios de aquel magistral Cuatro del Grupo Prisa. Un edificio inteligente, o así lo llamaban, con unos platós de amplias dimensiones. Así el programa tendrá más a mano a grandes celebrities internacionales. Lo malo: el decorado es demasiado parecido a la actual puesta en escena del gran late night norteamericano de Jimmy Fallon. Es evidente que se han inspirado en la estructura del estudio del mítico Tonight Show de la NBC: las formas de la madera (solo que aquí en vez de cuadrados son círculos), el telón bicolor en la parte central (solo que aquí en vez de azul es rojo). Incluso cuando se abre esa cortina el fondo recuerda al de Fallon. La única diferencia es que las míticas ‘maquetas’ del skyline son sustituidas por una gran pantalla. No es una foto, como Cristina Tárrega, vamos. Eso ya lo hacen también los norteamericanos Colbert, Conan, Jimmy Kimmel o Ellen DeGeneres. Así se puede jugar con más imágenes más allá de los prototípicos rascacielos o el paisaje de turno. De hecho, en el estreno se aprovechó el pantallón hasta para ilustrar un gag.


 
Pero ¿por qué no realizar una escenografía más original que cree una identidad de marca más consistente al programa?. Por ejemplo, simular encontrarse tras el reloj del Edificio Telefónica, icono desde donde arrancó este primer Late Motiv. El plató de Fallon está diseñado para aprovechar al máximo las dimensiones ajustadas de un estudio dentro del rascacielos principal de Rockefeller Center, en el corazón de Nueva York. Esa distribución alargada limita, no es equivalente al volumen del plató de Movistar, donde se puede sacar más partido con otra estructura escénica. Sorprende, pues en la productora de Buenafuente siempre han sido unos maestros de la puesta en escena que, aunque bebía de referentes (como todo), contaba con gran dosis de personalidad propia (espectaculares los decorados de formatos como Sense Titol S/N en TV3, por ejemplo). Así es el estudio de Fallon (casi clónico al de Buenafuente):

2. EL GAG YA VISTO

#0 llega para conectar con un público diferente, esos espectadores que se sienten huérfanos de televisión de qualité. Pero, paradójicamente, ese perfil de audiencia está ya también en Internet. Y consume más vídeos de cadenas internacionales que los televidentes de las cadenas tradicionales. Dar el pistoletazo de salida con un sketche que recuerda demasiado a otro similar del primer Tonight Show de Jimmy Fallon es decepcionante, pues en España también existen grandes ideas televisivas sin ir a rebufo siempre de los norteamericanos. Más aún cuando aquí el gag te queda cojo porque no logras reunir a celebrities más allá de Mariló Montero, Chenoa, Fernando Esteso, Lucia Etxebarría o el Dioni, personajes que traían su currículum al cómico. En Estados Unidos sucedió lo mismo. La diferencia es que a Fallon le daban dinero. El gag funcionaba porque iba con mucho ritmo efectista y los artistas eran más rimbombantes, claro:

3. SIN SORPRESA, SORPRESA

Los primeros programas siempre son complicados. El primer Late Motiv no parecía un estreno en alto y tampoco olía a show en directo. El programa no ha transmitido la estela de acontecimiento irrepetible, que en otras ocasiones Buenafuente sí ha logrado con ideas e instinto del show (sus Goya han sido los mejores hasta la fecha). Anoche el contenido fue demasiado convencional. El rodaje del formato irá limando esas asperezas, pero ha sido un lanzamiento olvidable en el que (casi) todo parecía visto ya antes. Incluso los chistes sobre Bertín Osborne, de los que ya tenemos por encima de nuestras posibilidades.

ACIERTOS

1. EL ARRANQUE

Buenafuente se ha currado unos primeros minutos con instinto del show desde lo alto de un lugar tan reconocible y emblemático como la torre del reloj azul-Movistar del edificio Telefónica de la Gran Vía, el primer rascacielos de España.

En esta pieza destacaron los cameos de Gonzalo de Castro, Juan Diego, Natalia Verbeke, Verónica Forqué o Silvia Abril. Y ese puede ser el late motiv del programa: un interesante punto de encuentro de rostros de la cultura, un cabaret a contracorriente con entrevistas en las que se escucha y música en directo que se siente. Un punto de encuentro en el que apuntan maneras el fulgurante David Broncano o la imprevisible Silvia Abril. Se echaron en falta en un primer programa en el que destacó la entrevista a Pedro Almodóvar (se hizo corta) y la actuación de Fito Cabrales, Carlos Tarque y Leiva, que Buenafuente ha conseguido reunir en su escenario. La gran explosión final.

2. EL ENVOLTORIO

Ha aprobado con nota la iluminación del estudio, muy acogedor; el grafismo (los rótulos), modernos, elegantes y creativos; y las transiciones entre vídeos y plató. Eficaces y con carácter. También ha sido una buena idea jugar con el skyline de Benidorm, como fondo tras el escritorio de Buenafuente en esa pantalla de la que hemos hablado antes. Benidorm resume España, enfatizó Andreu. Para estar a tono, quizá el plató tenía que haber sido más un chiringuito de playa o, en su defecto, una reproducción de la cafetería cañí de María Jesús y su acordeón. Pajaritos por aquí, pajaritos por allá.

3. SÓLO DURA UNA HORA

Lo mejor es que el formato sólo dura una hora. Y siempre irá a la misma hora, de 11 a 12 de la noche. Perfecto para fidelizar público. Además, se realiza desde la sede de la cadena, genial para realizar sinergias con otros programas y empaquetar mejor la ilusionante marca del canal. Porque lo de anoche sólo ha sido el estreno, Late motiv puede ser una buena alternativa para aquellos que echan de menos la conversación elegante y el humor inteligente en nuestra factoría televisiva. Ahora sólo falta tiempo para engrasar la maquinaria y que fluya la química en un país con unos gustos televisivos a medio camino entre el fervor latinoamericano y el show anglosajón. Un país en el que la mejor televisión de pago pasará por reírse de sí misma, no tener miedo a cierto punto de transgresión y, sobre todo, experimentar con la imaginación sin límites.

@borjateran

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Borja Terán, editor


“Soy licenciado en periodismo y he trabajado como redactor, como ayudante de realización y también desarrollando contenidos en diferentes soportes (televisión, radio e Internet). Con la mirada siempre puesta en la creación, el estudio de los viejos y nuevos escenarios audiovisuales y el desarrollo de nuevos formatos para contar historias. Porque me temo que en mi partida de nacimiento ya constaba mi curiosidad infinita por los entresijos del mundo mediático.

Esa curiosidad es el cimiento de este blog dedicado a la televisión que nos toca vivir, sin dejar de recordar la del pasado y permitiéndonos soñar con la del futuro.”

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