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Las siete diferencias entre ‘Casados a primera vista’ y ‘Un príncipe para tres princesas’

19 enero 2016 - 1:31 - Autor:

1. Ambos programas juegan con la idea clásica del amor, pero Casados a primera vista cuenta una historia de parejas de desconocidos sustentadas en clichés como el romanticismo, el sentimiento y el lloro de la frustración. Todo aderezado con músicas de pretendidas emoción y tensión, claro. En cambio, Un príncipe para tres princesas parece querer romper con cualquier etiqueta, desmontando conceptos básicos y asumiendo que, quizás, el amor es de todo menos una cuestión de inteligencia.

2. Casados a primera vista apuesta por una fotografía más antigua y desfasada. La realización visual del programa se centra en la luminosidad blanquecina, con un montaje de imágenes tradicional y poco atractivo, plagado de música constante y machachona (“emociónate, llora”, se le dice al espectador), mientras que en Un príncipe para tres princesas destacan los colores, los trucos visuales, los cromas, siendo un formato mucho más cercano al lenguaje actual de la red y, sobre todo, consciente de que, antes de nada, debe entrar por los ojos para captar la atención del disperso espectador de 2016.

3. Casados a primera vista se centra en narrar un docushow con un planteamientro estándar: se arranca con la boda entre desconocidos y luego se cuenta qué viene después entre ellos. En Un príncipe para tres princesas, por su parte, se revolucionan las narrativas convencionales y el montaje se adapta a cada situación y personaje, recreando su personalidad. Así, el programa se centra en una cualidad destacable de cada protagonista y la exprimen hasta sus últimas consecuencias. Los guionistas y editores del programa exageran ese perfil, como en la parodia de toda la vida, pero ahora gracias a las posibilidades de un montaje de imágenes en el que no importa sacar las cosas de contexto con tal de conseguir la carcajada del espectador.

4. Casados a primera vista cuenta con un mayor abanico de edades. Un príncipe para tres princesas prefiere nuevas generaciones de concursantes. Los candidatos de la saga tróspida de formatos de Cuatro suelen ser más telegénicos que el casting del programa de Antena 3. El espacio de Cuatro cuenta con un as en la maga en su plantel de chicas y chicos que despiertan el instinto aspiracional para la audiencia. En casados a primera vista también, pero menos y poniendo el foco en perfiles de público muy adultos.

5. Casados a primera vista no cuenta con presentador. Sólo necesita una solvente voz en off para ir dibujando la trama y que el espectador la siga. Muy diferente a Un Príncipe para tres princesas, donde sí existe una muy presente maestra de ceremonias. Luján Argüelles es la conductora del formato, explica al espectador la dinámica de las pruebas y desempeña su función más importante: chincha, pica y, en definitiva, descoloca a los concursantes con sus salidas de tono.

6. Casados a primera vista sigue la estructura de una telenovela. Incluso entre los asistentes a los casamientos se incorpora a menudo la figura de la villana para crear tensión en la ceremonia (y después, claro). Como en el mejor culebrón. Un príncipe para tres princesas apuesta por una estructura de telecomedia, con sus running gags y chistes surrealistas. Como si fuera una sitcom que no da tregua: lo importante es que te rías, no que te creas lo que está pasando.

7. Y de ahí viene la principal diferencia entre ambos programas: Casados a primera vista se toma muy en serio a sí mismo, al contrario que Un príncipe para tres princesas, que es un formato que nunca pretende ser más de lo que es. Casados a primera vista prefiere forzar conflictos, provocar que sus participantes sobreactúen y machacar con una emoción que no es real ni como nos la cuentan: el resultado que consiguen es pura falsedad, poco se intuye auténtico ni verdadero. Por su parte, Un príncipe para tres princesas tampoco resulta verosímil en ningún momento, pero es que ni siquiera lo intenta y por tanto es mucho más eficaz: juega a ser un cartoon, una telecomedia donde lo de menos es la realidad. Se ríe de los participantes, pero también con los participantes. Y en casa, inevitablemente, nos reímos todos.

@borjateran

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El reencuentro de ‘Compañeros’

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Es habitual ver a los actores de grandes series norteamericanas reunirse y compartir sus selfies en las redes sociales. En España no tanto. Pero esta tendencia está cambiando. Y ha empezado por la inolvidable Compañeros.

Eva Santolaria, Julian González, Lara de Miguel, Manuel Feijóo, Nicolás Belmonte y Virginia Rodríguez se han reencontrado y la propia Lara de Miguel ha compartido el selfie a través de sus redes sociales, Twitter y Facebook.

Han pasado casi 18 años desde el estreno de Compañeros, el 25 de marzo de 1998, la primera gran ficción española de prime time que narró la vida de los alumnos de un colegio llamado Azcona.

Pero no era sólo una serie sobre adolescentes en los que era fácil sentirse reflejado. Era mucho más que eso. Compañeros nos mostró a la generación que creció en los noventa y que aprendía a vivir con ayuda de sus profesores, sus familias, sus amigos, sus amores y sus desamores.

Sueños, torpezas e ilusiones eran el alma de esta producción familiar de Globomedia que abrió camino a otras apuestas televisivas que vendrían después, como Física o Química.

Aunque Compañeros no fue un éxito desde el primer capítulo. Las tramas fueron cuajando muy poco a poco y el furor por la historia no llegó hasta la tercera temporada, cuando ya Concha Velasco había dejado su puesto en el centro escolar a Beatriz Carvajal.

Fue entonces cuando estalló la catarsis colectiva por el amor entre Quimi y Valle, aquella extraña pareja interpretada por Antonio Hortelano y Eva Santolaria, actores que vivieron uno de los mayores acosos de fans de nuestra televisión.

Y es que la expectación por la ficción era imparable: la pandilla congenió a la perfección con la emoción de la audiencia. Tanto que incluso se publicó un libro y se realizó un filme, No te fallaré, que también triunfó en taquilla.

Manuel Ríos San Martín o Manuel Valdivia, entre otros, estuvieron detrás de unos guiones que supieron entremezclar el drama, la conciencia social y el humor. Una historia que, más allá de los líos de escuela, también supo plasmar las ilusiones de la juventud española de finales de los noventa.

@borjateran

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Borja Terán, editor


“Soy licenciado en periodismo y he trabajado como redactor, como ayudante de realización y también desarrollando contenidos en diferentes soportes (televisión, radio e Internet). Con la mirada siempre puesta en la creación, el estudio de los viejos y nuevos escenarios audiovisuales y el desarrollo de nuevos formatos para contar historias. Porque me temo que en mi partida de nacimiento ya constaba mi curiosidad infinita por los entresijos del mundo mediático.

Esa curiosidad es el cimiento de este blog dedicado a la televisión que nos toca vivir, sin dejar de recordar la del pasado y permitiéndonos soñar con la del futuro.”

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